EL HALLOWEEN DE LA IZQUIERDA


VOXPRESS.CL.- Brevemente, diremos que la fiesta (?) de Halloween se celebra cada noche del 31 de octubre, víspera del Día de Todos los Santos.

Halloween tiene su origen en Irlanda, en los ritos de los celtas por el fin de temporada de cosechas. Hoy se extiende por todo el mundo, y tantos adultos como niños se disfrazan y adornan sus casas y fiestas con símbolos terroríficos. En Chile, esta mitología totalmente impuesta y ajena es considerada una expresión de paganismo por la Iglesia, pero como por estos días la influencia católica importa poco, se ha transformado en la tercera fecha más exitosa para el comercio, después de Navidad y del Día de la Madre.

Desde su origen celta irlandés, Halloween tiene varios símbolos que son aplicables a otras diversas manifestaciones, incluso políticas Haciendo una revisión de ellos, algunos encajan con el festín de falsedades de la izquierda chilena -con la generosa amplificación de su periodismo comprometido-,tras el previsible y avasallador triunfo de Jair Bolsonaro como Presidente de Brasil.

Prepotentemente, la izquierda criolla, gracias a su prensa adherida, quitó de la agenda diaria hechos de relevancia para el país y su gente, subordinándola a un solo tema que involucraba exclusivamente a la libre determinación de los brasileños. Al igual que las brujas de Hallowee, sembró el terror, advirtiendo que "Chile puede llegar a vivir una tragedia igual si triunfa Bolsonaro"…

Durante un mes, el periodismo comprometido, con voces cada vez menos objetivas y más radicalizadas, privilegió el "terror" que iba a originar la elección de Bolsonaro y "sus irreparables daños a la democracia de todo el mundo". De haber estado algún celta circulando por estos lados, ante tan horrible amenaza, habría quemado en la hoguera al candidato para evitar tanto daño a las cosechas de la izquierda, ésas de mentiras, de rencor y de odio.

Halloween y la izquierda chilena -imaginamos que la mundial también- son referentes comunes del "símbolo del terror", uno por las brujas malvadas y la izquierda por combatir todo lo que huela a libertad, autonomía, independencia y desarrollo económico.

Los disfrazados celtas piden protección para repeler a los espíritus malignos, en tanto la izquierda -sin necesidad de antifaces- invoca para que su desprestigiada ideología no se siga cayendo en el mundo y para que el espíritu del 'maligno Bolsonaro' no continúe difundiéndose en otros lugares.

Debieron nuestros progresistas disfrazarse esa noche del 31 de octubre, porque la tradición celta cuenta que ello permite "protegerse del enemigo", y la izquierda lo requiere con urgencia por sus derrotas en Europa y Sudamérica. No usaron las tan necesarias velas que "ayudan a los espíritus a encontrar el camino": ellos persisten tozudamente en el que les traza su ideología, pese al desmoronamiento de algunos de sus emblemas, como Argentina y el gigante Brasil.

Guillermo Teillier le echó la culpa a los “fachos pobres” brasileros, preguntándose una y otra vez qué motivó la debacle del Partido de los Trabajadores (PT), siendo que -según él- Lula sacó de la pobreza a 40 millones de niños pobres…Jaime Gazmuri (PS) y embajador de Bachelet en Brasilia, le respondió: "fue a causa del empobrecimiento general de la población y a la corrupción de las autoridades".

Pero, aturdido con tanta calabaza de por medio, agregó, con algo de humor negro, que "lo inexplicable es cómo un país democrático haya elegido Presidente a un antidemocrático"…, en obvia alusión a lo que el socialismo entiende por democracia: totalitarismo, opresión y ausencia de libertades personales".

Este personaje, que las ofició de diplomático, llamó a los chilenos poco menos que a tomar las armas para "defender la democracia" en ese país, en el nuestro y en el resto del mundo…

Otro que no lo pasó bien en Halloween fue el decano de los funcionarios públicos y presidente del PS, Álvaro Elizalde, quien también llamó a los chilenos a "estar en alerta" frente "al amenazante avance del neofascismo en Europa y en Latinoamérica". No dijo porqué carece de argumentos para explicar dicho fenómeno.

Por último, y reflejando que a su cosecha no la ayudan ni los espíritus, el presidente de la DC, Fuad Chaín, se pilló los dedos con una comparación que no es precisamente para el mármol: "hay que ser equilibrados; así como criticamos a Maduro, igual lo hacemos con Bolsonaro, de cuyas acciones tendremos que estar en permanente alerta". Omitió referirse a la institucionalidad en ambos países y recordar, de paso, que en Brasil hay independencia de los Poderes del Estado y ausencia de presos políticos y que está en marcha un urgente plan de recuperación económica. Desequilibradamente, Venezuela es la antítesis.

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