ESTAMOS MAL DE CUERPO Y ALMA


VOXPRESS.CL.- Es de público conocimiento la actitud obstructiva de la oposición para demorar o rechazar las iniciativas del Gobierno, ello en el mal entendido de que impidiéndole cumplir su programa, el camino le quedará abonado para un pronto retorno de la izquierda al poder.

Uno de los casos recientes más emblemáticos de esta negación de la sal y el agua es el proyecto Aula Segura -Aula Democrática, bautizado por la izquierda- , que, en términos simples, significa la marginación sumaria de 'alumnos' por actos violentistas.

Más de un 70% de la población está de acuerdo con una iniciativa que rápidamente elimine de los liceos a las semillas de maldad que agreden a profesores, que originan incendios y que intentan quemar vivos a los docentes y funcionarios.

Este clima atentatorio a la normalidad de una comunidad escolar ha significado que desde abril a septiembre, 1.200 apoderados retiraron a sus hijos desde los liceos emblemáticos de Santiago porque, en definitiva, lo menos que hacían era estudiar, y ello por culpa de los bien llamados 'delincuentes disfrazados de estudiantes'.

No obstante, frente a esta realidad incuestionable, la oposición de izquierda, sumándose al clamor del ideologizado Colegio de Profesores, privilegia "la protección" y "los derechos" de los agresores y garantizarles un debido proceso y la certeza de que, de ser expulsados, podrán ser acogidos en otros establecimientos.

Individuos de tan baja calaña, por muy jovencitos que sea, tienen que ser eliminados en el acto del sistema escolar, porque no merecen estar en una entidad educacional, sino en una cárcel o, al menos, con riguroso tratamiento psiquiátrico.

Es muy justificable la reacción de la gente y de los apoderados, que se oponen tenazmente a que estos vándalos sean trasladados, porque lo que harán será amplificar la violencia, instalándola en liceos que, probablemente, no sufren de este tipo de acciones.

Decididamente, nuestros legisladores, en especial los diputados, están enfermos, porque suelen actuar con una irracionalidad y un descriterio totalmente contrarios a los requerimientos de la población. Mientras las comunidades esperan legislaciones que les reporten bienestar, ellos actúan anteponiendo siempre sus intereses políticos, si no personales.

La Cámara de Diputados poco o nada demoró en aprobar un proyecto para instaurar el Día Nacional del Rock and Roll, ello con el respaldo de una desafinada entonación en plena sala del honorable Flor Motuda. Es más, dentro de poco es muy probable que, obedeciendo a un impulso populista, también dé curso a una iniciativa para declarar deporte al taca-taca, con el fin de generar recursos periódicos del Estado para los grupos que practican esta poco deportiva afición.

Se acaba de conocer un patético informe oficial que consigna que tres de cuatro chilenos sufre de, al menos, una enfermedad crónica, esto es, de los18 millones de habitantes, 11 millones padecen diariamente los efectos de un mal perenne.

Sin embargo, el presidente de la DC, Fuad Chaín, advirtió que su partido se negará a discutir, y menos aprobar, cualquier proyecto relacionado con la Salud mientras no sea destituido de su cargo el ministro del ramo. La colectividad lo acusa de haber ocultado información acerca del fallecimiento del ex Presidente Frei Montalva.

Durante su década de existencia, y desde su mismísima primera edición, VOXPRESS.CL ha puesto acento en que mucho antes de cualquiera otra área, incluso de la educación y del empleo, el país requiere prioridad absoluta para la asistencia sanitaria de su población y, más aún, con todas las estadísticas a la mano del envejecimiento y de la mayor sobrevida de su gente.

Pero las inagotables pugnas de intereses políticos y los privilegios para el 'clientelismo político' han estado siempre por delante de los beneficios a una comunidad permanentemente aquejada de algún problema de salud. El 80% de los habitantes de Chile sufre de obesidad, el 50% es diabético y un 45% padece de hipertensión, estimándose en un 20% la cifra de quienes la portan y no lo saben.

Cada tres horas -¡cada tres horas!- muere en el país una persona a raíz del cáncer y, dentro de éste, el mamario es la primera causa de fallecimiento entre las mujeres. En seis Regiones es, por lejos, la razón prioritaria de decesos de ellas.

Las enfermedades crónicas -que requieren tratamiento farmacológico o cirugías- más comunes en estos días son las cataratas, glaucoma, vértigo, jaqueca, cálculo renal, osteoporosis, hipertiroidismo, hernias, arritmia, lumbago, colon irritable, artrosis y la controvertida depresión. A éstas hay que sumar el loco avance del Alzheimer y el Parkinson.

La anunciada Ley de Fármacos lleva meses -por no decir años- esperando ver la luz, con la finalidad de materializar una solución definitiva al escandaloso precio de los remedios. Algunas municipalidades hacen esfuerzo por aminorar el impacto económico que significa la mala salud para sus vecinos mediante las llamadas 'farmacias populares', aportes que se agradecen pero que no corresponden a una política sanitaria.

La ley sobre enfermedades catastróficas resultó ser insuficiente por la constante aparición de nuevas y más complejas patologías y las contribuciones del AUGE (FONASA) y del GES (Isapres) deben atravesar el desierto para sus aprobaciones y no cubren las necesidades de la población.

La gente se muere, los adultos mayores -que aumentan a pasos agigantados- carecen de recursos para atenuar sus diversos males crónicos, las patologías catastróficas no dan tregua y aumentan, en tanto los parlamentarios, mandatados por sus electores para ayudarlos, siguen enceguecidos en sus guerras ideológicas destinadas a perpetuarse en el rentable y estable cargo que les ofrece el Congreso Nacional.

Decididamente, Chile está doblemente enfermo, sea por los achacados por dramas de salud o por los ventajeros políticos que viven sanamente de las arcas públicas.

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