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BOLIVIA, SILENCIADA PARA SIEMPRE

October 1, 2018

 

VOXPRESS.CL.- Jurídicamente, se le acabó definitivamente a Bolivia su majadera y odiosa demanda marítima.

 

Doce jueces dependientes de la ONU le quitaron el piso para siempre a Bolivia respecto a "la deuda" que por décadas le atribuyó a Chile por haberla enclaustrado, tras derrotarla en la Guerra del Pacífico.

 

Chile, a raíz del fallo anterior sobre la delimitación de la frontera con Perú, no estaba optimista sobre este fallo del 1 de octubre por parte de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la "obligación" de nuestro país de sentarse a negociar con Bolivia sobre su mediterraneidad.

 

Sin embargo, la CIJ de La Haya fue categórica en su decisión de que nuestro país "no tiene compromiso alguno" de conversar sobre el tema marítimo.

 

Hay que recordar que el 2017, fue la propia CIJ la que ratificó el Tratado de 1904, esto es, los territorios no se tocan, pero le agregó un apéndice de instruir a Chile de "dialogar" con su vecino altiplánico.

 

Se generó, así, una "segunda pata" de alegatos ante la CIJ, en que Bolivia presentó sus pruebas de que Chile debía obligatoriamente negociar y, a su vez, el agente nacional y su equipo jurídico argumentaron  que nunca hubo un compromiso en ese sentido y que, tal como lo resolvió el tribunal el 2017,  "si no hay nada pendiente, nada hay que seguir conversando".

 

Existía un fundado temor de que, otra vez, se produjera una sentencia "novedosa" y que la campaña mundial política de Evo Morales rindiese sus frutos de sensibilizar el ambiente a su favor.

 

No obstante, la Corte fue categórica y lapidaria para Morales y para su odiosa campaña: jurídicamente no existen controversias limítrofes sobre las que conversar con él o con otro. Sus argumentos fueron desechados uno a uno por la Corte.

 

A partir de ahora, al expirar definitivamente en el ámbito legal, la histórica demanda boliviana se acabó. Dependerá de Chile si quiere o no dialogar, y seguramente no va a ser con el actual Mandatario altiplánico. Al final de la lectura del fallo, el presidente de la Corte "sugirió" esa posibilidad, como un "gesto de confianza", pero de ninguna manera tiene carácter de  obligatoriedad.

 

Para que ello llegue a cristalizarse es indispensable tener un vínculo diplomático formal y poner fin al frágil vínculo actual meramente consular. Este paso tendrá que darlo Bolivia, quien fue la que en 1978 rompió relaciones.

 

Jamás, en este pronunciamiento, estuvo en juego un riesgo siquiera de pérdida de soberanía. Ese peligro lo selló la propia CIJ el 2017 cuando no halló motivo alguno para modificar el Tratado de Paz y Amistad de 1904. Sólo que a esa sentencia, como premio de consuelo para Bolivia, le añadió la instrucción de que Chile converse la situación mediterránea de su vecino, pero fue tajante en que ella, como tribunal, no puede entrometerse y fijar algún tipo de desenlace acerca de  dicha conversación bilateral.

 

Chile se opuso al apéndice de  esa sentencia y apeló a la Corte para que se pronunciase sobre su postura: "como no hay algo pendiente, dado el reconocimiento total al Tratado de 1904, nada hay que conversar".

 

La sentencia de 2017 pudo  parecer curiosa y hasta contradictoria, ello en virtud de que si los jueces consideraron zanjada cualquiera controversia por el Tratado de 1904 ¿para qué intentar alterarlo  ahora con un diálogo? Diálogo, que, por consistencia del fallo, no era  vinculante con la aspiración boliviana.

 

Chile adquirió un compromiso de honor de no negociar una pizca de territorio soberano, y eso lo sabe Bolivia. Pero ésta quería, y logró, darse el "gustito" de volver a llevar a Chile a la Corte, obteniendo un fracaso total.

 

En sus alegatos, los bolivianos enumeraron en varias oportunidades todas las ocasiones en que no pocos Presidentes y Cancilleres chilenos les ofrecieron "conversar sobre el tema marítimo", e incluso presentando algún tipo de soluciones. La CIJ, sin embargo, por 12 votos contra 3, no consideró como "pruebas ni compromisos" tales buenas intenciones.

 

La pelea legal se acabó y es muy probable que sea también el final de Evo Morales como caudillo político socialista en su país, lo que le vendría muy bien al vecindario regional. Él sustentó sus presidencias y afirmaba su próxima postulación en un eventual "triunfo", al obligar a Chile a conversar.

 

En cuanto al impacto en nuestro país, la primera y gran reacción tendrá que ser el apaciguamiento de los ánimos que eran ardorosamente partidarios de abandonar el Paco de Bogotá. Es una victoria, también, para quienes siempre privilegiaron el argumento del derecho internacional por sobre el político.

 

Vale traer a colación que es una derrota personal para Jorge Bergoglio, el jefe mundial de la Iglesia Católica, quien,  contraviniendo su rol de Pastor de la paz, dijo "tener simpatía" por la, ahora, fenecida causa boliviana.

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