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PIÑERA, BACHELET Y LA ONU

September 30, 2018

 

VOXPRESS.CL.- Una de las organizaciones más cara, politizada e inútil del mundo, la ONU,  volvió a realizar una Asamblea General con su habitual  escenario de discursos que se lleva el viento.

 

En esta oportunidad, no obstante, la Asamblea tuvo un especial condimento para Chile, y no sólo porque, una vez más, el Presidente boliviano utilizó su tribuna para lloriquear en contra de nuestro país por su obsesiva demanda marítima.

 

Este plenario en sí estuvo prácticamente destinado a la dictadura de Nicolás Maduro, cuya demoníaca actitud dejó de ser una espina sólo  latinoamericana para convertirse en una inquietud mundial.

 

Ningún país latinoamericano había sido víctima de un éxodo de habitantes como el que sufre  Venezuela y ninguno otro  -ni siquiera la dictadura cubana- ha llegado a los niveles de hambruna y de desabastecimiento, como la otrora riquísima Venezuela.

 

Rico en petróleo, en infraestructura y ejemplo de bienestar, a partir de la "revolución bolivariana" de Hugo Chávez, y por la novedosa repartición de la riqueza, por la quiebra de 5.700 empresas y por la apropiación por parte del Ejecutivo de los Poderes Legislativo y Judicial, ese gigante es hoy un pigmeo  moribundo.

 

Con una dictadura desatada y posibilitada por elecciones mañosamente arregladas, su mal llamado Presidente, y bien motejado de "burro", tiene presos políticos, censura de prensa y pandillas paramilitares que asesinan   a opositores.

 

Pese a que este trágico panorama ha ido en progreso durante los últimos años, la ONU nunca había dado señales de preocupación. Muy por el contrario: en una conducta que nadie se explica, hace mes y medio, la FAO le entregó a Maduro el premio por cumplimiento de meta en cuanto a la alimentación de sus ciudadanos. En promedio,   la población ha bajado su peso en 9 kilos por persona por falta de comida…

 

Recién ahora, tras la demanda de siete países contra Nicolás Maduro por genocidio, al dejar morir de hambre a sus habitantes, y por la renuncia de EE.UU. a su Consejo de DD.HH., la ONU da signos de averiguar si,  "efectivamente", en Venezuela la situación es tan caótica. Tal acusación  se hizo ante un organismo dependiente de ella, la Corte Internacional Penal, ante lo cual ya no podía continuar desentendiéndose por complicidad política.

 

Maduro ha estado dispuesto, siempre, a recibir "ayuda humanitaria"  pero "no de países imperialistas". ¿Qué cantidad de alimentos y remedios le pueden regalar Cuba, Corea del Norte, Nicaragua, Vietnam y otras pocas naciones en manos socialistas? Cero.  Ésas tienen carencias igual de severas, como Nicaragua que se quedó sin combustible gratis obsequiado por Venezuela. Cuba aún recibe petróleo enviado por Maduro, costo que debió asumir la población venezolano. Sólo el "comunismo capitalista" chino fue el único capaz de socorrerla económicamente.

 

Residentes de las más importantes urbes de Venezuela -no rurales- difunden fotos y videos con mujeres y niños recogiendo alguna sobra de alimento desde la basura. Fue impactante, a nivel mundial, la imagen de un pequeño en llanto, porque ¡entre los desechos no halló algo para saciar su hambre!

 

El Gobierno de Chile ha asumido una postura de liderazgo en esta materia, ya sea al interior del vacilante Grupo de Lima o frente al zigzagueante Secretario General de la OEA, el izquierdista uruguayo Luis Almagro, quien en su permanente desconcierto hasta propuso una acción armada conjunta…Por respeto a la tradición diplomática, nadie se rió.

 

La postura antitotalitaria por parte de Chile le ha costado caro a su Presidente: recibe implacables ataques del "burro" Maduro, quien llegó a decir que nuestra embajada en Caracas estuvo implicada en el (auto) atentado de agosto en su contra, cuando muy lejos de él estalló un dron con una mínima carga de explosivo que fue  fotografiado y filmado por funcionarios de su Gobierno.

 

La Corte Internacional Penal, que nada tiene que ver con la Corte Internacional de Justicia, como ésta, también depende de la ONU y se aboca a los crímenes de lesa humanidad. Éste es el delito que los Presidentes de Chile, Argentina, Canadá, Francia, Paraguay, México y Colombia le imputan a Nicolás Maduro.

 

"Sorprendido" por tal acusación, el Secretario General de la ONU, el portugués Antonio Guterres, le pidió a su Alta Comisionada de DD.HH., Michelle Bachelet, que viajara a Venezuela y que le entregara un "completo informe" no sólo referente al genocidio, sino a las violaciones a las libertades de los ciudadanos.

 

Es sorprendente que tras años de destrucción institucional por parte del chavismo, la ONU no tenga conocimiento de la realidad en ese país e ignore la existencia de persecuciones y de presos políticos opositores. Ésa  es la dura consecuencia de que todas sus autoridades centrales, sectoriales y regionales son de izquierda.

 

Guterres no pudo seguir eludiendo el drama venezolano, y le endosó a su Alta Comisionada para los DD.HH. la misión más difícil que ella imaginó que tendría en su vida: investigar a un hermano ideológico, al cual, como Presidenta, jamás condenó con la fuerza que lo ameritaba.

 

Aunque Maduro se apresuró en anunciar que la recibirá "con los brazos abiertos", Bachelet se puso en el escenario de que así no fuera y su solución fue acorde a su solidaridad ideológica: "habría que hacerlo desde un país vecino". Ella, y todo Chile lo sabe, conoce en detalles las estadísticas de las opresiones en Venezuela. Nunca las ha reconocido ni revelado, pero ahora tendrá que contárselas al resto del mundo, a no ser que difunda sólo lo que le va a contar y mostrar el dictador Maduro.

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