PC, NADA QUE VER CON EL "NO"


VOXPRESS.CL.- El viernes 5 de octubre se cumplirán 30 años del Plebiscito Nacional, realizado en 1988, y que significó un segundo hito en la historia política de Chile.

El primero, sin precedentes universales a esa fecha, fue el triunfo por votación libre de Salvador Allende, lo que transformó a Chile en el primer país en el mundo en permitir democráticamente -por vía de las urnas- el acceso al poder del marxismo.

El segundo de los hitos no fue menor: una dictadura, la de Augusto Pinochet, accedió a plebiscitar su continuidad en el poder, perdiéndolo en las urnas.

Un país con tan exóticas experiencias políticas como éste, se dio otro gusto difícil de creer y entender: el caudillaje del Partido Comunista en la pasada administración de Michelle Bachelet.

Es toda una contradicción que un partido que jamás ha creído en una democracia tradicional, sin apellidos ni acomodos, durante los últimos cuatro años maniobró los hilos de La Moneda ante la tolerancia de la Presidenta -por herencia, más afín al PC que a su propio PS-- y de otras colectividades que entienden las libertades y los derechos con una visión totalmente contrapuesta al comunismo.

Descendientes de las más feroces dictaduras que ha conocido, y conoce, la humanidad, los comunistas se desenvuelven con idéntica frivolidad al interior de una dictadura -como la de los Castro, Maduro o Kim Jong- o en medio de una democracia con sistema neoliberal, como la chilena.

Conduciendo sus propias dictaduras son auténticos, pero en una democracia, por el hecho de combatir por naturaleza el sistema, lo hacen con cinismo e hipocresía, 'vendiendo' una imagen que no la sienten.

Es tan así, que el PC chileno se negó a participar en el Plebiscito Nacional de 1988 por considerar "imposible" derrocar a una dictadura mediante una elección popular. Esa actitud reflejó, y refleja, su postura frente al más supremo de los actos democráticos: una votación.

El Plebiscito Nacional, convocado por Augusto Pinochet apelando a la Constitución de 1980, fue un referéndum realizado el miércoles 5 de octubre de ese año, para decidir acaso aquél seguía o no en el poder hasta el 11 de marzo de 1997.

7.435.913 de personas figuraron en el padrón electoral y habilitadas para votar. Un 44,01% lo hizo por el Sí y el 55,99% por el No, lo que implicó la convocatoria para 1989 de elecciones democráticas conjuntas de Presidente y parlamentarios.

Con excepción del PC, el resto de los partidos políticos se alió en un bloque que logró aquella mayoría y, con ello, el retorno de la democracia. Artífice de esa alianza fue Ricardo Lagos, un aglutinador de fuerzas y que surgió como caudillo al desafiar públicamente a Pinochet a ganarlo "con un papel y un lápiz".

Rojo de envidia por el acierto de Lagos, el PC le juró venganza: el año pasado le echó abajo su postulación presidencial.

El PC se abstuvo de unirse a las filas del NO por no creer en el proceso plebiscitario, tras pregonar que la única vía de "expulsar del poder al dictador" era por las armas. Para tales efectos apoyó con fuerza al MIR y dio vida, con su propia gente, al Frente Manuel Rodríguez, autor del asesinato, ya en democracia, del senador Jaime Guzmán, uno de los redactores centrales de la Constitución de 1980.

Gracias a la 'solidaridad' de la entonces Unión Soviética y de Cuba, el PC chileno se abocó a la tarea de 'importar' pertrechos y montar un arsenal para la subversión armada.

No por un capricho, los partidos que formaron la Concertación por la Democracia, liderados por Ricardo Lagos y Patricio Aylwin, no consideraron en el bloque al PC. Sí lo hizo Michelle Bachelet para formar su Nueva Mayoría y las consecuencias son por todos conocidas y por todos aceptadas….menos por los comunistas, que nunca han asumido responsabilidades por algo.

Hoy, su presencia sigue siendo incómoda, al punto que al interior de la oposición no se ven disposiciones claras para hacer pactos con el PC y se ha convertido en una auténtica piedra en el zapato para los organizadores del acto conmemorativo de los 30 años del triunfo del NO

Lo que se celebra es una votación que posibilitó la vuelta a las libertades plenas, y el PC, ideológicamente y por historia, jamás ha practicado ni creído en democracias genuinas y, por consecuencia, en los libres procesos electorales.

Es una deducción simple y obvia: por su concepción antidemocrática y por no haber participado en su origen y desarrollo, el PC por moral y decencia no puede estar presente en el acto conmemorativo del NO

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