LA AGONÍA DEL ENGENDRO CHAVISTA


VOXPRESS.CL.- Fueron sus amigos, los hermanos Fidel y Raúl Castro, quienes le sugirieron a su benefactor petrolero Hugo Chávez -así, tal cual- que formase una Unión Europea en Sudamérica. La idea, según ellos, iba a prender, ya que el socialismo campeaba en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay y obviamente en su Venezuela.

"Hay que hacer contrapeso a la ingerencia económica de Estados Unidos en la región" le comentaron los Castro Ruz a Chávez.

El acta de nacimiento de UNASUR se firmó en Brasilia, con el viejo sindicalista Lula da Silva como dueño de casa, y se anunció, engañosamente, que sería un pacto de integración económica.

Parte del documento de creación afirma que "tendrá por objetivo construir una identidad y ciudadanía suramericana, al igual que desarrollar un espacio regional integrado de unión en lo cultural, social, económico, político y comercial". Esto es, la izquierda sería el gancho unitario para habitantes comunitarios de la región.

UNASUR la forman once Estados de Sudamérica, que concentran 450 millones de personas, el 68% de la población de Latinoamérica.

Su primera presidenta pro tempore fue Michelle Bachelet y su primer secretario general, Néstor Kirchner, cuya viuda es acusada por la justicia de su país de desfalco, apropiación indebida, cohecho y, por si fuera poco, de estar implicada en el asesinato de un fiscal.

Prueba de las motivaciones políticamente integradoras del bloque, es que Paraguay estuvo suspendido por el resto de los países por considerar "incruento golpe" la destitución por parte del Senado del fugaz Presidente socialista Fernando Lugo (2012).

En la actualidad, seis miembros7​ han decidido suspender su participación en el organismo, invocando su incapacidad de elegir un secretario general, lo cual tiene en vilo la continuidad del organismo. Brasil, Chile, Argentina, Perú, Paraguay y Colombia -6 de 11- expresaron su voluntad de retirarse por la inutilidad de UNASUR y porque las contribuciones monetarias convenidas por sus Gobiernos para su mantención, es una resta para sus respectivas arcas públicas.

Lo real del colapso es que UNASUR dejó de ser dominio socialista. En su momento, Hugo Chávez la inventó para reforzar la permanencia de la izquierda, ampliamente gobernante entonces en los países sudamericanos. Pero el destino marcado por sus propios pueblos dijo algo distinto: en su mayoría, hoy no están en sus manos.

La socialista Bolivia, a la que le corresponde dirigirla, la tiene sin actividad desde 2016, su canciller no ha convocado a asamblea -prometida para mayo- y ni siquiera se ha molestado en la convocatoria para elegir a un nuevo secretario general. ¿Para qué si no será de izquierda?

El primero en firmar el acta de defunción de UNASUR fue el recién electo Presidente colombiano Iván Duque: "es irreversible, nos vamos, porque esa organización es cómplice de la dictadura venezolana".

El canciller chileno, Roberto Ampuero, aprovechó su presencia en la investidura presidencial del paraguayo Mario Abdo Benítez, en Asunción, para tener una ronda de entrevistas con sus pares de Colombia, Uruguay, Paraguay, Perú y Argentina para coordinar una salida conjunta de UNASUR. Desde abril, nuestro país, Brasil, Argentina, Perú y Paraguay están con un pie fuera, al haber congelado su participación.

Está en marcha el inicio del fin de este engendro de Hugo Chávez de transformar, a instancia de los hermanos Castro, a Sudamérica en una sola nación ideológicamente unificada. Ni más ni menos, ésa fue la razón de ser de esta agonizante UNASUR.

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