UNA OFENSA AL PIROPO


VOXPRESS.CL.- La lengua castellana define como piropo una "palabra o expresión de admiración, halago o elogio que se dirige a una persona". El destinatario puede ser una dama, un varón o un niño.

Desde el ángulo que se la quiera observar, la ordenanza de las municipalidades de Recoleta y Las Condes de considerar el piropo una infracción sancionada por sus respectivos Juzgados de Policía Local, es más que una ridiculez: es una ignorancia.

Los alcaldes Daniel Jadue (PC) y Joaquín Lavín (UDI) coinciden en dos equivocaciones: confunden un requiebro con un agravio y mal creen que la destinataria de un es sólo la mujer.

Los dos ediles, mareados por el frenesí originado por el populismo feminista, se dieron a la tarea de atacar una de las tradiciones más antiguas que iban quedando en el país, como es el piropo.

En su confusión, lo que quieren castigar el comunista y el gremialista son el insulto, el agravio y la agresión verbal, impulsos humanos que desde siempre han estado prohibidos y sujetos a sanciones, bajo el rótulo de 'ofensas a la moral'.

Aunque la diferencia es elemental, adjuntamos algunos piropos recurrentes y que se distinguen categóricamente de un agravio:

"Cuando estás, se me hace agua la boca...,pero cuando no estás, se me hacen agua los ojos".

"Me gustaría ser almohada para que me abraces todas las mañanas".

"Las estrellas se esconden cuando tú pasas, porque temen que brilles más que ellas".

"Debe ser marciano, porque hombres como éste no hay en la tierra".

"Viví sin conocerte y cuando te conocí comprendí que no había vivido".

"Me gustaría ser caramelo, para disolverme en tu boca".

De acuerdo a las ordenanzas de las municipalidades de Recoleta y Las Condes, una dama que se incomode con una frase de admiración puede recurrir a guardias comunales y/o carabineros para solicitar se le curse una infracción.

"No es un delito, sino tan sólo la infracción, algo así como un 'parte', y será el juez de Policía Local el que resuelva quién tiene la razón" trató de justificarse el alcalde Lavín, intentando afrontar una irrefrenable campaña de burlas e ironías en las redes sociales. Para él y para Jadue, el piropo está a la misma altura que una infracción de tránsito o el comercio ilegal callejero.

Ambas situaciones son físicamente comprobables, no así una eventual controversia por el piropo, porque no existen más testimonios que las palabras de los protagonistas.

La infracción cursada llega al Juzgado de Policía Local, cuyo magistrado deberá dictar sentencia sobre un entredicho sin prueba alguna.

La audiencia resultará una pérdida de tiempo para ambas partes y, especialmente, para el juez, quien tiene que resolver a diario causas de real importancia para los vecinos, la comunidad y los involucrados en problemas diversos.

Mario Cortés, el juez de Policía Local de Casablanca, quien jamás ha hecho una sola excepción por infracciones de tránsito a parlamentarios, colgó un aviso fuera de su oficina, advirtiendo que el 'parte' que le llegue a causa de un piropo, automáticamente lo iba a archivar y que no perdería tiempo en una audiencia.

El alcalde de Recoleta adujo que esta ordenanza "es un freno definitivo a los abusos en contra de las mujeres", acoplándose al movimiento populista feminista levantado por la izquierda en contra del Gobierno, camuflado como contra "el acoso sexual".

Bien se sabe que el comunismo no es el mejor referente de respeto a las mujeres. Stalin dejó morir de hambre a millones de ucranianas y en la Segunda Guerra Mundial fue el único que mandó a un grupo de ellas al frente de combate.

La primera denuncia a causa de un piropo se produjo en las proximidades de la rotonda Atenas, en Las Condes, cuando un verdulero le dijo a una transeúnte "coma verdura para mantener su figura". El comerciante asumió que su frase era un original modo de ofrecer su mercadería. Si se repara en la expresión, no hay una pizca de maltrato a una mujer, pero igual fue citado por Carabineros al tribunal, donde arriesga una multa de $120 mil.

Tan populistas ordenanzas, que hasta el momento no parece tener imitadores, tiene por principal protagonista a la receptora del elogio. Las mujeres han reaccionado divididas frente a la medida y hay quienes aseguran "añorar los piropos".

Son el carácter y el estado de ánimo los que, no sólo ante este tipo de circunstancias, originan el tipo de reacción. Hay quienes gustosas los reciben, otras, dependiendo del destinatario; hay quienes se avergüenzan y también quienes las agradecen porque, como dicen, "nos estimula el ego". Es una estupidez pensar que todas interpretan una frase de admiración como un tipo de acoso.

La ordenanza no tiene pies ni cabeza, sino obedece al populismo que corre por las vena de muchos por estos días, y más aún tratándose de un movimiento inventado por la izquierda para reforzar su oposición al Gobierno. Esta realidad hace aún más absurda la imitación de Lavín al comunista Jadue.

La Justicia periódicamente reclama por el atochamiento de trabajo a raíz de la falta de personal. Al menos por esta vez, hay unanimidad en darle la razón, al menos a los jueces de Policía Local, a quienes los recargarán con causas tan ridículas e intrascendentes, como imposibles de fallar por falta de pruebas.

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