LA TITIRITERA BACHELET


VOXPRESS.CL.- Es increíble, pero cierto. Mientras Michelle Bachelet (PS) estuvo, por dos períodos como Presidenta, fue incapaz de aportar una mínima cuota de liderazgo.

En su primera administración contempló, Impávida, el surgimiento de los primeros y graves actos de corruptela de la (ex) Concertación, y en su segundo período --que aspira a legarlo como histórico-- presenció el prematuro derrumbe de su credibilidad y vivió la impotencia de no poder hacer los cambios estructurales para el Chile que su corazón quería.

Gracias a ella, 60 mil empresas están hoy en DICOM.

Esa misma persona, signada por el estigma del fracaso, es hoy ---así de simple--- la que, a la distancia, conduce los hilos de la izquierda, pautea sus acciones, instruye cómo hacer frente al actual Gobierno y utiliza para ello, cual titiritera, a sus amigas de siempre y a un puñado de sus ex ministros y ex subsecretarios que no aceptan el fracaso de la Nueva Mayoría.

Al dejar La Moneda, tras la aplastante derrota presidencial, si bien dio certezas --poco confiables en ella-- de que "no volveré a cargos públicos", no vaciló en aceptar un puesto internacional, y por ende público, en la Organización Mundial de la Salud (OMS), con sede en Ginebra, que la tiene permanentemente en giras por el mundo. No tuvo pudor en hacerse cargo en un programa sobre la salud de la infancia, consciente de su rol en la tragedia del SENAME, y respecto del cual siguen apareciendo irregularidades de todo tipo.

Se halla de paso en Santiago para 'presentar en sociedad' su nueva Fundación, un Centro Político "de comunión de izquierdas" instalado en una casa tradicional de calle del Inca, a pocas cuadras de la estación Escuela Militar del Metro. Le entregó la responsabilidad de su habilitación y manejo a Lya Uriarte, su ex Jefe de Gabinete, PS como ella, poderosa e influyente en La Monda, a la cual le llamaban "la señora": quien no superaba su barrera, no accedía a la (ex) Presidenta.

Su entorno más cercano fue el que la convenció de que debe tener "presencia" en el debate político interno. Convocó a todos quienes fueron sus ministros a una reunión (miércoles 30) para que aportaran sus ideas a su Fundación y, así, poder mejor combatir desde esa trinchera al Gobierno.

Pese a su permanente ausencia del país, maneja los hilos para reorganizar a la izquierda con la finalidad primera que le propuso a los partidos: obstruir, como sea, al Gobierno de Chile Vamos y, luego, enfrentarlo con propuestas propias. Fue ella ---y tuvo seguidores-- la que convenció al PS que su observatorio de errores gubernamentales y sus fiscalizaciones son buenas "para ir rajando de a poco a Piñera", pero que era indispensable combatirlo con proyectos "con contenidos". Su idea fue estimulada y compartida por su amigo y diputado PS, Marcelo Díaz, no muy de acuerdo con la práctica de denunciar todo a la Contraloría General de la República.

Tras su primer período y antes de marcharse a la ONU Mujer junto a su leal Paula Narváez, la ex Presidenta instaló, con su propio dinero, la Fundación Dialoga, dirigida, primero, por Clarisa Hardy y, después, por Patricia Poblete, ambas ex ministras suyas. Por intrascendente y por falta de financiamiento, a poco andar cerró sus puertas.

Esta vez, la situación es diferente: tras la debacle presidencial de la Nueva Mayoría, ella se consideró en la obligación de rearticular la disgregación partidaria que quedó luego del 17 de diciembre. Su percepción es la de muchos socialistas: con el panorama actual de dispersión de fuerzas de izquierda, es incalculable el tiempo en que pueden estar sin el control del Ejecutivo.

La plataforma de lanzamiento de su liderazgo opositor fue el homenaje y premio de la Alianza Progresista Internacional, en un enfervorizado acto socialista en la sede de Santiago del Congreso Nacional. Su paso por Chile, tras una gira por Estados Unidos y la India, lo aprovechó para mudarse de casa y de barrio "por la incomodidad" de ser vecina de su hijo Sebastián, motivo de constantes allanamientos policiales.

Aquella visita la aprovechó para recuperar visibilidad en el ámbito interno: disertó a sus viejos conocidos de la ANEPE (Academia Nacional de Estudios Públicos y Estratégicos), estuvo con las ABC 1 de 'Comunidad Mujer', participó de un acto en la Universidad de Chile junto a su aplaudido novio de juventud, Ennio Vivaldi, y acompañó en la UDP a su ex ministro Máximo Pacheco en la presentación de su libro 'Revolución Energética".

En los próximos días, en la sede del Congreso en Santiago, se producirá un hecho relevante, aprovechando que Bachelet volvió desde Corea del Sur y Ginebra para dar el vamos a su nueva Fundación: la prueba de fuego de la unión de todos los Centros de Estudio de la Izquierda.

Son éstos, y no directamente los partidos. los vehículos sugeridos para rearmar a la izquierda, organizarla y, como expresó Bachelet, "volver a reencantar a los ciudadanos". De este trabajo se había apropiado, sin consultar a nadie, el presidente del Senado, Carlos Montes.

La maquinaria fiscalizadora del PS, o sea, la fase obstructiva solicitada por la ex Presidenta, seguirá operando inclemente, a través del socialista Instituto Igualdad, dirigido por la psicóloga asesora de la Unión Europea0, Clarisa Hardy.

Pero la segunda fase, la de contenidos, será la lanzada en los próximos días con el mega encuentro de los Centros de Estudios convocados por Hardy para difundir la propuesta opositora sobre la niñez. Es la reacción al proyecto de la Comisión Infancia de La Moneda y a la reforma del SENAME del Gobierno.

Sucesivamente, será este conjunto de Centros Políticos de izquierda --PS, PC, PPD y FA-- el que irá presentando su visión opositora a los proyectos oficialistas. "Si hay coincidencia, qué bueno, pero si existen posturas contrapuestas, que sea la gente la que decida" dijo Hardy.

Parece una buena idea que la izquierda se dedique, ahora, siendo oposición, a proponer ideas que las ignoró siendo Gobierno. Pero hay que coincidir en que el primer tema elegido para confrontar fue como dispararse en los pies: ¡la infancia!

Nadie, ni el progresista más fanático, olvida la displicencia, la corrupción y el sistema criminal de que hizo gala el Gobierno de Bachelet con los centenares de menores pobres y abandonados puestos a su cuidado en los centros del SENAME. ¿Alguien sensato dará crédito a una sola línea de la propuesta de la izquierda sobre protección a la niñez?

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