LA IGUALDAD CON DESIGUALDAD

May 21, 2018

 

 

 

 

VOXPRESS.CL.- 'Hijos de la Libertad' debió llamarse una exposición que se desmontó apenas horas después de que fue montada en el Museo  Histórico Nacional, en plena Plaza de Armas de la capital.

Un novel diputado del Frente Amplio y el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) se encargaron de que el obsecuente Gobierno la cerrara por "atentar contra la libertad". La fallida muestra presentaba a personajes de nuestra historia con frases suyas alusivas a la libertad, entre ellos,  Salvador Allende, Michelle Bachelet y Pablo Neruda.

El pecado capital del director del museo fue incluir en la muestra a Augusto Pinochet.

El organizador de la exposición, Pablo Andrade,  es un reconocido devoto de la izquierda, con una trayectoria de 12 años en la DIBAM y que el 2015 fue designado como director por la entonces Presidenta, la socialista Michelle Bachelet.

Dicha exposición iba a ser  la primera de una trilogía de exhibiciones temporales asociadas a los principios de libertad, fraternidad e igualdad. Ninguno de dichos postulados los respetó la ministra de Cultura, Alejandra Pérez Lecaros, quien le pidió la renuncia a Andrade.

En un homenaje a la igualdad, el director del museo incluyó en la muestra a Pinochet por  haber sido parte de la historia nacional.

La frase que  indigestó a la extrema izquierda, y que acompañó a la imagen de Pinochet, fue “la gesta del 11 de septiembre incorporó a Chile en la heroica lucha contra la dictadura marxista de los pueblos amantes de su libertad”.

Ni siquiera el exonerado director Pablo Andrade, un antropólogo de la extremista Universidad de Humanismo Cristiano, tuvo expresiones tan poco felices como las vertidas en un comunicado oficial del Ministerio de la Cultura: “lamentamos profundamente el daño moral ocasionado debido a esta situación, pues resulta inadmisible la forma y la selección de la cita escogida que ha causado, con justa razón, tanta controversia".

La intervención de la ministra  contribuyó innecesariamente a inflar un globo que, bien manejado, no tenía porqué reventar. La libertad es una vivencia expresada por los pueblos y, desde esa perspectiva, millones de chilenos se sintieron libres el 11 de septiembre de 1973, libres de un régimen que se comprometió a transformarlos en hermanos menores de la (ex) Unión Soviética y que los haría vivir en un Estado totalitario y marxista, para lo cual  proclamó la vía armada.

Marginar de la historia nacional a Pinochet es, simplemente, propio de ignorantes.

Hay que desasociar el objetivo de la intervención militar, liberar a Chile del yugo comunista, de las censurables violaciones a los derechos humanos, consecuencia inevitable en todo enfrentamiento armado a raíz de polarizaciones ideológicas.

Cuesta entender tremenda sobre reacción oficial, conociéndose la masiva inmigración de venezolanos que huyen de la dictadura socialista de Nicolás Maduro. Esta negación de una realidad histórica se contradice con el beneficio que el Gobierno les ha otorgado a los ciudadanos de ese país con las 'visas democráticas'.  

Sin el menor interés de menoscabar la facultad de  quienes se querellaron por la vulneración de sus derechos durante el régimen militar, es asombrosa la compensación  económica que  han  recibido. Por 993 causas ejecutoriadas, el Estado  de Chile ha pagado $80 mil millones (US$133 millones).

A dicha cifra, que no es definitiva --hay causas pendientes--, deben sumarse otros beneficios con cargo al Fisco y un decreto en suspenso, firmado por Bachelet días antes de irse, para bonificar a los exiliados de la UP con $9 mil millones, fondos sin respaldo. Por esta causa se interpelará al ministro de Justicia.

Entre los beneficios recibidos por quienes sirvieron a la Unidad Popular, la vía chilena al socialismo, están las rentas vitalicias a todos quienes el 11 de septiembre de 1973 "perdieron sus trabajos", incluyéndose, entre ellos, a militantes de partidos extremistas que invocaron que éstos eran empresas, ello con la finalidad de recibir indemnizaciones.

El régimen militar, independiente de haber sido una acción libertadora, jugó un rol determinante para el futuro económico del país. Todos quienes hoy disfrutan del progreso son fruto del modelo neoliberal establecido en Chile por los profesionales reclutados por la Junta de Gobierno para recuperar al país.

Tanto la intervención militar como la reconstrucción nacional son episodios trascendentales para la historia chilena y tienen que ser mencionados y no omitidos, ni menos borrados, por complacer el histerismo ideológico de unos pocos.

Así como se rememora permanentemente a Salvador Allende como protagonista de la historia de Chile, no se puede excluir de la memoria colectiva el nombre de Augusto Pinochet, más allá de las divisiones que ambos irrogan.

Son muchos los chilenos que han vivido, y siguen haciéndolo, a costa de 'la dictadura', en especial exiliados, escritores,  cineastas y actores. Por lo mismo, es una necedad que se la pretenda desconocer en una modesta y casi irrelevante exposición.

 

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