VOTOS VICIADOS EN EL TC

May 6, 2018

VOXPRESS.CL.- En agosto de 2017, La Moneda y la Nueva Mayoría cruzaban los dedos para que no se le cumpliera  el plazo de presidente del Tribunal Constitucional (TC) al abogado Carlos Carmona. Por su cargo, era garantía de dos votos para evitar que no se echara atrás la Ley de Aborto, en ese momento impugnada por Chile Vamos.

A la hora de la votación, Carmona (56) lo hizo en contra de todo, permitiendo que el aborto se desplegara con viento a favor.

Hoy, ese mismo ministro del TC, de pasado democratacristiano, pero cercano a Bachelet y alineado con el progresismo, está separado de sus funciones como académico en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile por haber sido acusado de acoso sexual y laboral por una alumna de quinto año de la carrera.

Llegó a La Moneda a comienzo de los 90 de la mano de Edgardo Boeninger y, por su pasado DC, estableció una gran amistad con el ex Presidente Frei Ruiz-Tagle, desempeñándose en diferentes cargos jurídicos/administrativos hasta el primer Gobierno de Michelle Bachelet.

Experto en Derecho Administrativo y Responsabilidad Pública fue un experto en destruir las estrategias de la entonces oposición. Todo, en La Moneda, pasaba por sus manos, al punto que Ricardo Lagos lo motejó como 'La República'.

Desde que Bachelet lo designó ministro del TC, el 2009,  en reemplazo de Jorge Correa Sutil, sus lazos con la DC se cortaron para siempre, porque el partido sentía "más cercano" al desplazado. En agosto de 2014, la ex Mandataria lo nombró presidente del tribunal por un período de tres años.

Convertido, ya, en todo un progresista, votó por rechazar la inconstitucionalidad de proyectos relacionados con la homosexualidad y, el más emblemático, el del aborto.

La denuncia en su contra fue interpuesta hace ocho meses por una alumna, de iniciales S.B. El acoso, según ella, se produjo  cuando se desempeñó como ayudante de Carmona en la elaboración de informes en derecho solicitados por él sobre el aborto.

 

De acuerdo al sumario ordenado por la Facultad,  durante el 2017, S.B. elaboró un análisis comparado sobre la legislación del aborto a nivel mundial y "colaboró en la redacción del fallo" del TC.

La joven relata que el 15 de agosto se quedó dormida en el sillón de la oficina de Carmona en el TC y que se despertó cuando le acariciaba el pelo.

En el sumario también constan mensajes de WhatsApp que le fueron enviados el 19 de agosto por Carmona, con un tono "inapropiado" para la relación entre profesor y alumna. La decisión de suspenderlo del ejercicio académico fue por haber incurrido en una “vulneración a la probidad administrativa”.

En la presentación de esta historia se comprueba, una vez más, la cultura de la irregularidad que se instaló en el Gobierno pasado.

De partida, siendo Carlos Carmona señalado como  autoridad en Derecho Administrativo, ¿qué hacía en un Tribunal Constitucional, donde se supone que la condición ineludible para cada ministro es ser especialista en la Carta Magna? Si ello ya es suficientemente grave, siendo presidente pecó de abandono de deberes, al entregar a una alumna estudios en derecho que le resultarían decisivos para su propia votación en la Ley de Aborto.

 

Al margen de ello, el sumario avala una falta inadmisible de Carmona, al constatar que la alumna "participó en la redacción del fallo", una irregularidad sin precedentes en el TC.

Parece aconsejable  una  investigación de estas anomalías al interior del TC, ya que estarían viciadas las votaciones que decidió Carmona por la intromisión directa de personas ajenas al rol de los ministros.

Si bien el TC rechazó un requerimiento que buscaba declarar inconstitucional la obligatoriedad del matrimonio solo entre un hombre y una mujer, Carmona se sumó al argumento de los ministros Francisco Fernández y José Antonio Vera-Gallo, quienes llamaron al Estado a “proteger las distintas clases de familias". 

Además, desde que Bachelet lo designó en el TC se destacó por actuar en línea con la Nueva Mayoría. Fue  el único de los ministros del TC que votó para inhabilitar a Ena von Baer por haber reemplazado a Pablo Longueira en el Senado, y el 2015 rechazó los requerimientos presentados por la oposición contra la glosa de gratuidad universal en la educación superior.

No caben dudas de que fue un ministro políticamente servil al progresismo. Pero más allá de ello, lo despreciable de su trabajo en el TC fue su poco profesionalismo, como queda en evidencia ahora tras la denuncia de acoso.

En un país tolerante y libertino, es probable que Carlos Carmona no sufra ningún tipo de efectos adversos  ---quizás, sólo el de su esposa Paulina Rivera--, pero quienes han sido afectados por sus fallos, tienen, más que el derecho, el deber de instar a que se revisen sus actuaciones en un ente que debería ser modelo de seriedad y transparencia..

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