RECTORES LUCRAN CON LOS FLOJOS


VOXPRESS.CL.- Aprovechando la llegada del otoño, los afiliados a la CONFECh y a la FES juntaron fuerzas para iniciar la temporada de marchas callejeras en protesta, esta vez, por el lucro en la educación.

Argumentando que "somos más de izquierda que los partidos de izquierda", como toda manifestación 'progre', ésta terminó con 80 detenidos, piedrazos, botellazos y con el atropello de un 'actor de performance callejera', con capucha y proyectil en mano, de la Universidad ARCIS, cuyo cierre fue decretado por la Justicia el 2017.

Los blancos de los gritos de estos jóvenes --bien acompañados por parlamentarios del PC y del Frente-- fueron la extensión de la gratuidad a Institutos Técnicos "porque lucran" y atacar al TC por haber permitido, por constitucional, la vigencia de consorcios en planteles privados.

Fruto de su adoctrinamiento ideológico, estos jóvenes, todos alineados con un mismo discurso aprendido de memoria, ignoran lo que es lucrar. Peor aún, desconocen que los rectores de sus propias universidades, las tradicionales y públicas, solicitan que se les permita lucrar…¡con los estudiantes flojos!

Desesperados porque, recién ahora, se percataron de que van a perder dinero a causa de la gratuidad, quieren otro subsidio estatal para financiar a los alumnos holgazanes que demoran más de lo programado en egresar de sus carreras.

Hay que recordar que durante la discusión de la gratuidad en el Parlamento, la diputada comunista Camila Vallejo exigió que este beneficio durara el mismo tiempo que el estudiante demora en concluir su carrera.

Un adulto de 30 años, 'estudiante' de cuarto año de Letras de la Universidad Católica, y padre de familia, fue severamente herido por un chorro de un lanzagua en una protesta en Valparaíso, y el actual alcalde porteño, el frentista Jorge Sharp, demoró ocho años en terminar su carrera de Derecho.

No son pocos los casos de 'alumnos' que son enviados por sus partidos a permanencias largas en un plantel para realizar misiones de penetración ideológica, priorizando ese objetivo por sobre los estudios.

Resulta que, ahora, los mismos rectores que condenan el lucro y bregaron apasionada e ideológicamente por la gratuidad, se dieron cuenta de que por culpa de ésta sus universidades pueden ir a la quiebra.

Por desatención a lo que en su momento se discutió, tarde se percatan de que la gratuidad fue el peor negocio en el que pudieron haberse involucrado.

Jugados ciega y políticamente por una hipotética "igualdad de oportunidades", aceptaron que la educación que imparten se las financie el Estado, pero no pusieron una sola condición de rendimiento estudiantil. Ello, dentro de poco, les pasará la cuenta…a no ser que el Fisco les entregue más millones.

En Cuba, paraíso de la gratuidad, al alumno se le entrega la mejor de las enseñanzas, pero quien repite un año debe salir del sistema escolar y ganarse la vida en cualquiera otra actividad. Para acceder a la universidad, la prioridad la tienen quienes mejores notas obtuvieron en su etapa previa: tienen el derecho a elegir carreras. Increíble: el comunismo acepta la selección, la misma que detestaba Bachelet.

Acá, en un remedo de socialismo, la gratuidad se aprobó a cambio de nada. Los rectores recién se dan cuenta de que el 70% permanente de rezagados les jugará en contra, por lo cual piden recibir más recursos públicos.

En la inminente promulgación de la nueva Ley de Educación Superior que fija la gratuidad, se establece que el financiamiento fiscal de ésta se extenderá durante la duración formal de la carrera: si el programa tiene una extensión de cinco años, la cobertura será solo por ese período.

Sin embargo, precisamente por priorizar la política y dedicar más tiempo a asambleas y manifestaciones, sólo un 30% se titula en el plazo normal de la carrera. La ley determina que "para aquellos alumnos beneficiarios de la gratuidad y que superen la duración formal, la institución sólo podrá cobrarles la mitad del arancel y del valor de la matrícula". Con dicha ordenanza, los planteles deberán absorber el 50% del costo por alumno retrasado.

Los rectores advierten que estos alumnos se convertirán en un verdadero calvario financiero a dos o tres años, debido al volumen acumulativo de ellos.

Alarmados, los rectores del CRUCh están cuantificando el número de estudiantes que no se van a titular en el plazo de duración oficial de la carrera y cual será el impacto económico.

Proyectan que más de mil alumnos generarían pérdidas por $ 9 mil millones el primer año.

El vicepresidente del CRUCh y rector de la Universidad de Valparaíso, Aldo Valle, prevé que “si solo un 30% se titula en el tiempo de duración formal de las carreras, ocurrirá que en estado de régimen de la gratuidad habrá un 70% sin financiamiento. Cuando ello se produzca, las universidades se harán no sustentables”.

Por esta razón, los rectores de las universidades tradicionales han pedido que se agregue un año más de financiamiento para los alumnos con gratuidad, y si aún así se requiere más tiempo se pueda otorgar un crédito solidario. Esto es, a cambio de más dinero, estimular la holgazanería de sus estudiantes.

Como para no creerlo: en el colmo de la desvergüenza, un 'progresista' paladín de ella, afirma, ahora, que "es inaceptable que la gratuidad termine siendo un gravamen insuperable para las universidades”.

Esta realidad de sólo un 30% de alumnos que logra graduarse en el plazo previsto, fue un dato que todos tuvieron a mano al iniciarse, hace tres años, la discusión del proyecto de gratuidad. No era, y no es, novedad que gran parte --un 70%-- de alumnos que asisten a las universidades tradicionales no tiene como prioridad el estudio. La multitudinaria primera marcha de la temporada así lo confirma.

Venir, ahora, a pedir que el Fisco financie íntegramente a los malos estudiantes es lucrar con los flojos.

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