DE ESPALDAS AL PAÍS


VOXPRESS.CL.- Una prueba más de que el comunismo, donde opere, hace prevalecer su condición de anti-Patria, quedó en evidencia con el anuncio de su presidente, Guillermo Teillier, en cuanto a que las comisiones de trabajo sobre problemas urgentes de solucionar a las que invitó el Presidente, "son una pérdida de tiempo".

En todo lugar donde ha estado, el comunismo sólo ofrece opresión sobre los ciudadanos. Jamás ha impulsado el bienestar de la población, sino, muy por el contrario, la empobrece para "igualarla" y poder, así, imponer la autoridad del terror. Los únicos beneficiados de su sistema totalitario son sus cúpulas, y de ello dan fe las ex Unión Soviética y Alemania Oriental y las actuales Cuba, Norcorea y Venezuela.

El PC jamás ha estado del lado del interés general de Chile, sino empujando el dominio de su propia, exclusiva y destructiva ideología, la que carece de nacionalidad y fronteras. Así es como, desde su interior, hizo trizas a la Nueva Mayoría y hundió al Gobierno socialista, y hoy es partidario de darle mar nacional a Bolivia y solidariza con Corea del Norte, Cuba y Venezuela. Todos ésos, países oprimidos por el comunismo.

El PC y el PS han pretendido confundir a la ciudadanía, predicando que "los proyectos y las leyes deben discutirse en el Congreso Nacional y de cara al pueblo", en un desafío a la política de grupos de entendimientos promovido por el Gobierno.

¿Cuántas decisiones tomada entre las paredes del Parlamento han sido perjudiciales para la población y el país? ¿cuántas de sus comisiones de trabajo o investigadoras han demorado años en concretar algo y cuántas otras han culminado sin resultados sus supuestos trabajos? Como nunca, el Congreso está bajo sospecha: primero, porque la mayoría la detenta la misma gente que llevó a la ruina al país entre el 2014 y el 2017 y, segundo, por la dudosa capacidad intelectual de varios de sus miembros que, gracias al `sistema proporcional`, acaban de ser electos para ¡hacer las leyes!

La Moneda invitó a formar comisiones transversales para estructurar los esbozos de soluciones a problemas actuales realmente graves, como el SENAME, la inseguridad pública y el terrorismo en La Araucanía, un trío de conflictos que lleva años y que, por inacción del Gobierno socialista, se agudizaron. Todos esos temas son políticas de Estado y no gustos personales del Presidente.

Tampoco se trata de una labor prelegislativa, porque en La Moneda no se legisla. No es más que un acercamiento de posiciones para consensuar futuros proyectos que, sí o sí, tendrán que ser discutidos y resueltos en el Congreso.

El hecho de que sean el PC y el PS los más entusiastas en negarse a aportar soluciones por las que clama la ciudadanía, es muestra contundente de su directa responsabilidad en las ruinas que hoy se precisan reconstruir.

Apenas se conoció la intención presidencial de formar estas comisiones de trabajo, dos voceros comunistas, Hugo Gutiérrez y Andrés Lagos ---Secretario General-- advirtieron que "sin la presencia del PC en ellas no habrá acuerdo nacional".

El cinismo comunista no tiene límites: ahora, además de la negativa a participar anunciada por Teillier, su presidente asegura que "no se vaya a creer que no nos interesan los grandes temas, sino, por el contrario, nos interesan y mucho"…, pero calificó las comisiones de "insuficientes e insatisfactorias".

El presidente del PS, Álvaro Elizalde, a tono con el PC, le prohibió a la diputada Maya Fernández y al senador José Miguel Insulza aceptar las invitaciones que recibieron para integrarse a dos comisiones. Censuró, de paso, que los grupos de trabajo se hayan seleccionado "a dedo", sugiriendo que era la oposición la que debió proponer los nombres, en una conclusión muy propia de su peculiar sabiduría: como sabe que en el Parlamento puede, y quiere, pasar la aplanadora, también aspiraba a actuar 'a su pinta' al interior de La Moneda.

La persistencia de ambos partidos de que todo se converse, hasta lo informal, en el Congreso, es una invitación burda a la derrota de los proyectos del Ejecutivo en casi todas las comisiones, y en las cuales la oposición tiene mayoría.

Una de estas comisiones de la Cámara, la de Familia, quedó en manos de la ex comunista, ex 'rodriguista' y ahora humanista, la desinhibida feminista Pamela Jiles. Ella no fue invitada a conversar sobre la niñez, simplemente porque basta con leer su biografía para concluir que si en algo no es experta es, precisamente, en asuntos de la infancia: en una conferencia, ella se acercó donde un subversivo encapuchado y le propuso tener relaciones para engendras un hijo…

El Frente, dividido internamente entre dialoguistas y no dialoguistas, ha generado tensiones en la oposición, ya que para la comisión sobre la infancia, participan los diputados Gabriel Boric (Autónomos) y Natalia Castillo (Revolución Democrática), en tanto el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp (Autónomos), aceptó tomar parte en la de seguridad pública.

El criterio participativo de un sector del Frente no es del paladar del PC ni tampoco del PS. Éstos se hallan sólo preocupados de que Chile Vamos fracase a la brevedad como Gobierno para recuperar el poder, más aún si en la primera encuesta Cadem de adhesión popular, el Presidente obtuvo un 58% de respaldo.

El Frente tiene otra mirada, ello por su anunciado interés de ser Gobierno en el próximo período. Algunos de sus caudillos tomaron debida nota de que darle la espalda al país en estas horas de recuperación de los daños dejado por Bachelet, sería un error de cálculo, pensando a mediano plazo en su proyecto de camino propio.

En esta línea, Gabriel Boric le está ganando la pulseada a su adversario natural como candidato, Giorgio Jackson, quien cada vez se mimetiza más con el sello de la Nueva Mayoría.

El PC, consciente de sus anticuerpos, tiene una sola meta: el aniquilamiento del modelo neoliberal, tarea que no pudo concretar durante su Gobierno y que, por las últimas cifras en cuanto a inversión y recuperación ---fruto del triunfo de la centroderecha--, se le ha puesto aún más cuesta arriba.

El PS, de la mano de un odioso exuberante y con sed de saciar su propia culpa en la debacle bacheletista, sólo está pensando, y actuando, 'en negro', exponiendo a su partido a un juicio público por su pertinaz renuencia a aportar siquiera un comentario para remediar conflictos tan severos como urgentes.

La opinión pública no puede desentenderse de esta oportunidad de comprobar quienes no están por ayudar a Chile a salir del atolladero en que lo dejó la administración anterior. A nadie se le pide, ni siquiera se le sugiere, que renuncie a sus postulados, sino tan sólo que con una opinión contribuya a ayudar a revertir los grandes problemas nacionales. Queda más que claro que quien se rehúsa a hacerlo, con excusas poco ingeniosas, le está diciendo "no" al país.

Vale la pena anotarlo.

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