ÉSTA ES LA OPOSICIÓN 'DIALOGUISTA'


VOXPRESS.CL.-Desde antes de que asumiera Sebastián Piñera la Presidencia, hemos llamado la atención sobre el exceso de confianza en la política del diálogo y los acuerdos que le propuso el Gobierno a la oposición mayoritaria en el Congreso.

Los hechos nos han ido dando la razón. Pese a la dinámica acción desplegada en el Parlamento por Gonzalo Blumel, sólo la DC ha entregado signos, al menos, de algún tipo de entendimiento. El resto de los legisladores --'progresistas' todos-- han ido sacando la cabeza de la tierra para balbucear un tibio apoyo a conversar, pero siempre condicionado.

El senador Álvaro Elizalde (PS), uno de los responsables directos de la debacle de la Nueva Mayoría, no tuvo pudor en advertir que "nuestro objetivo prioritario es defender y preservar el legado de la ex Presidenta Bachelet". Puso las cosas en orden, de acuerdo a como las tiene la oposición 'progresista'.

Es hora de que la izquierda --perdón, el 'progresismo'-- abandone, por vergüenza, el discurso del legado y lo sustituya claramente por el de oposición política a la Nadie cree en el cuento del legado y menos después del último informe del Banco Central ---entidad autónoma-- en que consigna que el peor crecimiento del país desde 1990 correspondió a la autora de la "monumental obra". El orden cronológico de crecimiento fue el siguiente:

Patricio Aylwin (1990/1994): 7.2

Eduardo Frei (1994/2000): 5.3

Ricardo Lagos (2000/2005): 4.8

Michelle Bachelet (2005/2010: 3.3

Sebastián Piñera (2010/2014): 5.3

Michelle Bachelet (2014/2018): 1.7

Con tan demoledoras cifras comparativas ¿puede alguien, con un pizca de dignidad, defender la obra del Gobierno socialista de Bachelet?

Esto es lo que lleva a la conclusión de que lo que se está incubando en la oposición izquierdista es lo que siempre se temió: negar la sal y el agua a este Gobierno para instalarse ella de nuevo en el poder.

Los números dados a conocer por el BC son tan paupérrimos que, de partida, Hacienda tendrá que hacer un ajuste importante al gasto fiscal, con lo cual no pocas iniciativas pensadas en bien del país no podrán llevarse a cabo.Hasta el ex ministro Rodrigo Valdés calificó de "error inadmisible" el que su sucesos en Hacienda haya omitido que la deuda fiscal era US $ 1.100 millones mayor a las por él entregadas a las nuevas autoridades. Aún más, en las plataformas de transmisión del poder en los diferentes servicios, los costos de proyectos en ejecución son mucho mayores que los consignados en la información oficial.

A esta 'herencia' hay que sumarle los 8 mil militantes de la Nueva Mayoría incorporados con contrato indefinido a la planta de la administración pública entre enero y marzo y la advertencia de la Corte Suprema de que "en caso de judicializarse los despidos (de operadores políticos), será imposible exonerar a quienes tienen dos o más años de servicio".

Como se advierte, la Nueva Mayoría se preparó para darle la guerra a quien aspira al diálogo para llegar a acuerdos.Un hecho reciente habla por sí solo de cuál es la disposición del 'progresismo' al diálogo: los arteros ataques físicos de que fue objeto el ex candidato presidencial y diputado José Antonio Kast.

Acosado por grupos de activistas de izquierda ---fundamentalmente del PC y del Frente Amplio-- fue impedido de ofrecer conferencias a las que fue invitado a dar en universidades del sur y del norte.

Chile Vamos presentó en la Cámara un proyecto de acuerdo para censurar la violencia política, y el PC y el Frente Amplio se opusieron a la votación. Están a favor de continuar con este tipo de acciones.

A nadie puede extrañar una reacción de esta naturaleza, conociéndose las antiguas prácticas de la izquierda, sea vieja o joven: imponer el garrote.

Enemigo histórico de la libertad, el PC emitió una declaración donde legitima la agresión a Kast "porque no debió venir a un lugar que violenta nuestras conciencias", y califica de "provocación" que un ciudadano pueda desplazarse por donde la plazca, un derecho que se lo garantiza la Constitución.

No es casualidad que el único formalizado de estos cobardes pandilleros sea una militante comunista.

Es una utopía especular sobre qué hubiese pasado si un personaje 'progresista', ex parlamentario, hubiera sido el agredido. Varios atacantes estarían en detención preventiva, ya se habría aprobado un voto de censura y estarían haciendo nata los apoyos de la izquierda internacional y de organizaciones de derechos humanos.

Mientras la ciudadanía decente y digna no asuma un rol activo en sus preferencias electorales en contra de estos ruines y falsos defensores de una democracia imaginaria, hay que seguir haciéndose a la idea de que la ley del garrote seguirá predominando en el escenario público y político del país. Nadie, absolutamente nadie, puede sentirse extrañado por lo acontecido y por lo que está por venir.

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