EL PC Y SU RED MUNDIAL DE PROTECCIÓN


VOXPRESS.CL.-Llama la atención el asombro y la incredulidad de algunos medios de comunicación y de sectores de la ciudadanía que no entienden que la justicia francesa haya dejado sólo con firma diaria, y en libertad, a un secuestrador y asesino.

Quizás debería importar poco o nada la particular decisión de un magistrado parisino frente a la presencia y destino penal de un detenido en una calle de la ciudad.

Sin embargo, para Chile, dicho detenido no es uno cualquiera: Ricardo Palma, “el negro”, fue comandante del Frente Manuel Rodríguez, brazo armado del Partido Comunista, y autor del asesinato del senador Jaime Guzmán y del secuestro del hijo de un empresario, por cuyo rescate, con el sacerdote jesuita Renato Poblete como intermediario, recibió millones de dólares a cambio de conservarle la vida.

Apresado tras el crimen, en plena democracia chilena, Palma Salamanca fue condenado a perpetuidad. Pero huyó desde la cárcel de Alta Seguridad en el canasto de un helicóptero y disparándole fuego de metralleta a los funcionarios de Gendarmería.

Protegido largo tiempo por el régimen comunista de los hermanos Castro, reapareció en México como autor de secuestros a empresarios para obtener millonarios rescate.

Para evitar ser capturado, escapó a Francia, país al cual ingresó con un pasaporte falso proporcionado por la red de protección de la izquierda internacional.

Existen nexos colectivos de ayuda política insertados en diferentes ámbitos de la sociedad y de las instituciones encargadas de hacer justicia. Son redes de distinto origen destinadas a encubrir a los suyos: políticas –de izquierda, obviamente--, raciales, de credos, mafiosas y de género, ésta una de las responsables de que el estafador Alberto Chang no pueda ser extraditado a Chile.

En París, Palma ha sido detenido en dos oportunidades y en ambas, dejado en libertad, pese a que, se supone, el solo delito de ingreso ilegal supone una automática expulsión.

Ello no ocurrió, ni va a ocurrir, y se aguarda con incertidumbre, acaso con pesimismo, la solicitud de nuestra Corte Suprema de que sea extraditado.

Con apoyo logístico y político de la Agrupación de Exiliados en Francia, Palma Salamanca solicitó de inmediato asilo por considerarse un “perseguido” por su ideología.

La ley internacional considera como persecución política la privación de las libertades individuales a todo aquél que piense distinto o disienta de la autoridad.

Claro ejemplo de ello fueron los millares enviados a trabajos forzados o a morir de frío en Siberia por oponerse a la dictadura marxista en la (ex) Unión Soviética.

Presos políticos son los que llevan años en las cárceles de Cuba y. ahora, en las de Venezuela, todos por “pensar distinto” al régimen socialista.

Ricardo Palma Salamanca no es, bajo concepto de ninguna ley en el mundo, un perseguido político requerido por la justicia chileno por “pensar distinto”. Él es un asesino y secuestrador que rompió violentamente su condena para huir.

Sus delictuales acciones las cometió estando Chile en plena democracia con todas sus instituciones funcionando independientemente.

El Frente lo constituyó el Partido Comunista convencido de que no existía otra vía más que la armada para expulsar al régimen militar. No le creyó a Ricardo Lagos cuando unió a todas las otras fuerzas políticas, desafiando a Augusto Pinochet a derrotarlo “con un lápiz y un voto”.

El PC, por su cuenta y despreciando, como siempre, la democracia, puso en marcha su propia ‘solución’, el Frente, que dejó huellas sangrientas e incluso perseveró en sus acciones bien adentrada la democracia en el país.

Este ‘triunfo’ de Lagos nunca se lo perdonó el PC: el año pasado le pasó la cuenta, sacándolo de la carrera presidencial.

Si se repara en la impunidad en que continúa viviendo antiguos guerrilleros extremistas y hasta en el beneficio de la amnistía recibida por otros en la década de los 90, es fácil entender esta realidad judicial, nacional e internacional, tan sesgada y arbitraria.

Este episodio originado por, al menos, ‘la ubicación’ del frentista Palma, no puede provocar sorpresa ni estupor, cuando los casos de protección a subversivos comunistas son recurrentes en nuestro país y, específicamente, en La Araucanía.

Saqueos, quemas, incendios, agresiones y el uso de armamento de guerra, son habituales en La Araucanía rural, eso durante años. No obstante, pese a los procesos judiciales sólo hay un condenado ----Celestino Córdova— por ser uno de los partícipes del asalto y doble crimen en el fundo de los Lucsinger/McKay.

El comunismo internacional tiene redes de apoyo en todo el mundo y ha infiltrado a innumerables instituciones, entre ellas la Justicia, precisamente la instancia que debería ser menos parcial y subjetiva en el mundo.

Las evidencias están a la vista.

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