UN AMIGO, SIEMPRE


Repare en la foto de arriba: Distendidos, en una reunión de amigos, aparecen sentados a la misma mesa el General Director de Carabineros, Bruno Villalobos, y la ex Subsecretaria de Carabineros y ex ministra de Justicia, Javiera Blanco.

La imagen es, quizás, una, apenas una, de las muchas causas que tendrían que evaluarse para entender la permanencia de Villalobos en su cargo, pese al desastroso escenario actual de la policía uniformada, hasta hace muy poco, considerada por la población como una institución confiable, tal vez, la más confiable de todas.

Resulta inaudito que, luego del funesto trance por el que atraviesa Carabineros, el general Villalobos siga en el puesto y, lo inaudito, que el Gobierno le siga encargando a él mismo que encabece "y apure" las diligencias para probar acaso oficiales a su mando falsearon pruebas acerca de un polémico y conflictivo juicio.

Anteriormente, ya había originado olas, internas y externas, la misión que le dio el ministro del Interior, Mario Fernández, de encabezar una "completa reestructuración administrativa, tras conocerse un millonario desfalco en el cual están involucrados ex oficiales suyos, algunos designados por él para funciones ahora investigadas.

Como una insensatez fue recibida por la población un respaldo de esa envergadura. La gente se preguntó cómo era posible que en una institución policial, vertical y jerarquizada --y en su caso, como experto en Inteligencia-- "nada supiera" de los robos sistemáticos de fondos por parte de sus subalternos.

Más que cuestionado y cargando con un manojo de incertidumbres, Villalobos siguió en la Dirección General como si nada ocurriera. Más tarde, siempre con el aval de Interior, presentó su propuesta de reorganización administrativa para evitar nuevos desfalcos, mientras éstos se incrementaban y surgían más oficiales comprometidos con el fraude.

Pareció que su buena estrella desaparecía del firmamento con el estallido en Temuco del escándalo por la Operación Huracán, involucrando a sus directores de Inteligencia nacional y regional.

La oficialidad y el cuadro permanente no esperaban más de él que se trasladara a Temuco, primero, para poner el pecho a las balas de la Fiscalía; segundo, para respaldar a sus funcionarios cuestionados y, tercero, para limpiar la imagen de su institución, mancillada por el allanamiento y requisamiento en su oficina de Inteligencia por parte de la PDI.

La decepción de sus subalternos fue mayúscula, al imponerse que, personalmente, dio la orden de que se acatara el pedido de la Fiscalía de allanar sus instalaciones. Hasta ese momento, sus subordinados habían tendido un cordón de protección a la sede para evitar el requiso de sus equipos computacionales con información secreta.

Si tal decisión fue el motivo de la pérdida de toda credibilidad en el jefe máximo, lo que vendría después se transformó en asombro: en medio de un incendio de gran magnitud, el Director General se embarcó rumbo a Miami para disfrutar de vacaciones hasta el 27 de febrero.

Lo inaudito de ello es que lo hizo previa autorización del Gobierno.

Azuzada hasta por su entorno más cercano, la Presidenta, siempre distante de todo lo que estaba ocurriendo, le transmitió que "era prudente" que "mejor se volviera". No fue una orden, sino una sugerencia, ante lo cual Villalobos se tomó todo el tiempo para "encontrar un pasaje".

Volvió en silencio, se reunió con un grupo de oficiales para dar explicaciones y fue a La Moneda a esperar que lo recibiera el ministro del Interior. Los vaticinios de que renunciaría o que lo despedirían, fallaron. Haciendo de propio vocero, explicó que "me pidieron que acelerara las diligencias" y que "después de la verdad judicial tomaremos medidas"…Y partió a Temuco para ser interrogado por la Fiscalía.

Tan increíble desvergüenza, incomprensible para la ciudadanía, tiene una explicación y ella se funda en la reconocida, y muchas veces aplicada, política proteccionista aplicada por la Presidenta a sus amigos o ligados a su entorno más cercano.

Ella trabó una relación de afecto con Villalobos cuando éste, con el grado de coronel, fue asignado como su jefe de seguridad el 2006. La recomendación para tal misión provino de la entonces Subsecretaria de Carabineros, Javiera Blanco, parte del grupo de amigos del hoy general.

En 2008, aún en el primer Gobierno de Michelle Bachelet, Villalobos fue ascendido a general y, de inmediato, asumió la jefatura de Inteligencia

En el 2014, ya en el segundo Gobierno de Bachelet, fue destinado a la recién creada Dirección de Inteligencia, Drogas e Investigaciones Criminales. En esa calidad, al año siguiente fue el responsable de 'investigar' el computador de la oficina de Sebastián Dávalos en La Moneda.

Desenlace del procedimiento policial: no se encontró información alguna…Sólo meses después, Bachelet lo nombró General Director de Carabineros.

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