NO EXISTE EL MATRIMONIO ENTRE HOMOSEXUALES

December 6, 2017

 

El Senado inició la discusión de otro de los proyectos ‘estrella’ de la Presidenta, respecto al cual no disimula su interés en que se haga realidad antes de marcharse a casa, ello con la finalidad de agregarlo a su largo y fecundo ‘legado’. El cumplimiento del plazo se ve casi imposible.

 

Se trata del proyecto de matrimonio entre homosexuales.

Este nuevo estado de parejas del mismo sexo está institucionalizado en varios países del mundo, y la Mandataria ha dicho que oficializarlo en Chile “hará más igualitario e inclusivo al país”.

 

En línea con las frecuentes fallas de origen que tienen los proyectos de ley salidos desde La Moneda, no extraña que éste, el del matrimonio homosexual, adolezca de un grosero error por ignorancia, sobre el cual  --como también es lógico esperar— nadie se ha percatado en el Parlamento.

 

Los homosexuales, en su desenfrenada lucha por la igualdad de género, accedieron al Acuerdo de Unión Civil (AUC). Y, en rigor, sólo pueden llegar hasta ahí. Este contrato legal civil cautela los derechos, intereses y bienes de la pareja.

 

El matrimonio, de acuerdo su origen, les está impedido, porque para que una unión pueda ser legal y, formalmente,  adquirir esa denominación se requiere de una ‘matris’ que, en latín, significa matriz, esto es, donde se deposita el ser tras la concepción.

 

Matrimonio (matrimoniun) es “la calidad” (moniun) de ser madre (matris), de concebir. Ello es imposible entre parejas del mismo sexo.

 

La Presidenta y parte importante de los legisladores se tomaron años en materializar la ley de aborto por tres causales, con la finalidad de que, después, no hubiese confusiones.

 

Sólo tres semanas después de su aprobación, diez jovencitas solicitaron hacerse un aborto “por violación”, todas ellas con un embarazo promedio de tres meses…

 

Ello refleja la desprolijidad con que progresivamente se legisla en Chile, porque termina imponiéndose la voz de las minorías que, ante el silencio de las mayorías, hacen valer más que sus intereses, sus caprichos.

 

El mundo homosexual recibió un alivio con el AUC, pero no se conforma con ello, dado que parte de un error tan absoluto como infinito: definen de igual a un desigual.

 

Los filósofos más renombrados de la antigüedad y de la modernidad coinciden en que “no existe otro motor de la humanidad más que el sexo”, visto éste como único eje de la procreación y, por ende, de la existencia y desarrollo del hombre.

 

Uno de los distanciamientos entre Jorge Bergoglio y Michelle Bachelet fue la aprobación de la ley de aborto y el posterior anuncio del envío del proyecto sobre matrimonio homosexual. El congelamiento de las relaciones de ambos Estados  --Vaticano y Chile— es casi total, al punto de que el jefe de la catolicidad no concedió una audiencia a la Presidenta --agendada por ésta para noviembre--, y la respuesta del Gobierno fue un exabrupto diplomático del embajador Mariano Fernández en cuanto a “que le pedimos al Papa que no hable del conflicto marítimo con Bolivia durante su visita a Chile” y una advertencia de la Mandataria de “no me asomaré con él al balcón de La Moneda”.

 

Como reacción, desde el Vaticano se recibió el itinerario de la visita (15 al 18 de enero) con reducción de horas y con un no previsto  encuentro con jóvenes que rechazan el aborto.

 

En conocimiento de la personalidad y carácter fuerte de Bergoglio, no es descartable que, si bien se ‘morderá la lengua’ en cuanto al litigio con Bolivia, hará alusiones a la ley de aborto y a la de matrimonio homosexual, hoy en el Congreso.

 

Es sabida su postura en esta materia. A poco de asumir como Papa, reveló su extrañeza porque “los homosexuales no parecen conformarse con nada”, aclarando que “los entiendo y los comprendo” en cuanto a su derecho de vivir en paz como los demás, “pero siempre están exigiendo más de la cuenta”.

 

Tiene razón: acá en Chile, el MOVILH acaba de explotar políticamente al transexual Carlos González Aracena (26), quien legalmente pasará a llamarse Carla.

 

Nadie en el mundo tiene la autoridad para excluir o segregar a los homosexuales porque son víctimas de una mala jugada que les jugó la naturaleza. Su integración, después del oscurantismo de siglos, se ha dado con tanta velocidad que hoy dominan sectores tan sensibles de la sociedad como las comunicaciones.

 

Hace años dejaron atrás su condición de seres reprimidos y sufrientes, incapaces de encarar su realidad.

 

Pero su explosiva y multiplicadora ‘salida del closet’ no puede ser sin límites, al extremo de pretender ser idénticos al vínculo de un hombre y una mujer, cuando se trata de dos hombres o de dos mujeres.

 

Quien denomine igualdad o inclusión a una aspiración que contraviene el fundamento original del matrimonio, es un ignorante, un mal intencionado, un vulgar populista o… un homosexual. Nadie con una cuota básica de conocimientos y de historia de la humanidad puede solidarizar con esta aberración legal que se halla en el Congreso Nacional.

 

Matri:     madre

Moniun: calidad de

 

El origen etimológico de la palabra matrimonio como denominación de la institución bajo ese nombre, deriva de la expresión "matrimonĭum" proveniente de dos palabras del latín: la primera "matris", que significa "matriz" (sitio en el que se desarrolla el feto) y, la segunda, "monium", que quiere decir "calidad de..."

 

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