LEGADO PRESIDENCIAL VERSUS VOLUNTAD DE LA GENTE

September 7, 2017

No hay dos lecturas al respecto, y es una de las cusas, acaso la gran razón, del porqué Michelle Bachelet está ad portar de salir de La Moneda con un pobrísimo 21% de aprobación popular. Al año de asumir el poder, tenía un 50%.

 

Un dato relevante de la encuesta del CEP se refiere a los temas/problemas que le afectan a la ciudadanía, según las propias respuestas de ésta.

 

En la investigación de este Centro de Estudios, con un acucioso y largo trabajo en terreno, se enumeran los 10 grandes problemas socio/económicos que la población dice tener y/o temer. En esta enumeración figura sólo uno, nada más que uno, de los proyectos que el Ejecutivo atropelladamente ha enviado al Congreso.

 

Al tanto de que su administración se desplomó definitivamente el 2015, se propuso, entonces, una meta personal: dejar un legado histórico y que sus más cercanos definen como ‘su obra’. Consciente de que iba a terminar su gestión en las peores condiciones, apunta ahora a ser permanentemente recordada como la Jefe de Estado que más proyectos reformistas envió, convirtiéndose en la Mandataria que estuvo más cerca de cumplir con todas sus promesas de campaña. Populismo puro.

 

Bachelet sigue abocada a ello, mientras la población está ‘en otra’, sufriendo y soportando viviendas adversas, sin que nadie se las resuelva.

 

La más contundente demostración de que Bachelet está en su ‘propia parada’, indiferente a una trascendental elección de vida o muerte para su izquierda, es la lista de problemas que le preocupan a la ciudadanía y que,  hasta el momento, al margen de uno, no se los ha solucionado el Gobierno.

 

Para mayor comprensión y claridad, los enumeraremos verticalmente y con el respectivo porcentaje del número de  consultados que identificaron, a su juicio, el problema social más inquietante:

 

1.- Delincuencia                  55%

2.- Salud                                36%

3.- Educación                       32%

4.- Sueldos                           28%

5.- Empleo                            23%

6,. Corrupción                      32%

7.- Pobreza                           19%

8.- Drogas                             16%

9.- Desigualdad                   12%

10.- Alza de precios                        11%

 

De estas diez inquietudes de la gente, la Presidenta ha intentado satisfacer dos, la educación con su gratuidad  ---aunque aún es motivo de una gran polémica—y la desigualdad, aunque a la que apunta la ciudadanía es a la inequidad económica y social, un fenómeno antropológico que jamás ha sido posible eliminar de la faz de la tierra.

 

¿Qué ha hecho este Gobierno en beneficio de la población respecto a la delincuencia, la salud pública, los salarios, la pobreza, el empleo, la corrupción y la alza de precios? Éstas son las grandes preocupaciones de los chilenos en sus vidas y no se ha conocido de políticas públicas destinadas a amortiguar o suturar el problema.

 

La delincuencia generalizada hace tiempo que se desbordó y la Presidenta se limita a decir que “para la gente no es noticia todos los carros policiales que hemos comprado…”.

 

En cuanto a salud, bajó definitivamente la cortina al proceso de construcción de hospitales por fracasado y, sin pudor, recordó con nostalgia el proceso de concesiones de la administración anterior, desechadas porque, precisamente, fueron una idea de Piñera. Nada ha hecho para combatir la persistente muerte de enfermos en listas de espera, aguardando estérilmente por atención o una cirugía.

 

Los salarios sí han crecido, pero exclusivamente en el sector público, donde sobreabundan los puestos políticos. Con reajustes artificiales, a través de bonos de gestión, los sueldos  en dicho sector superan ampliamente a los del mayoritario ámbito privado.

 

Los campamentos de extrema pobreza continúan prácticamente intactos en sus cordones suburbanos desde que asumió esta Presidenta y el número de personas que vive en las calles aumentó a 10.500.

 

La pérdida de puestos de trabajo durante esta administración ha sido gigantesca, especialmente en la minería, en la construcción, en el retail y en el comercio. El INE no incluye como ‘desempleados’ a los millares que traban por su cuenta de ganarse la vida en las calles para sobrevivir. Es insólito: si al individuo que labora uh día en la última semana, se le considera ‘con trabajo’.

 

La corrupción es, también, una inquietud de la ciudadanía. Pese a que se estableció una norma para combatirla en la clase política, la gente continúa percibiendo impunidad y ningún rubor de autoridades que continúan cometiendo actos reñidos con la ética y la moral, partiendo por el entorno presidencial, y de empresarios inescrupulosos que se coluden.

 

El alza de los precios es un dolor de cabeza para todas las dueñas de casas que deben ‘parar la olla’: cada día, los insumos cuestan más frente a ingresos sin reajustes. Por mucho que el IPC sea histórica y ridículamente manejado para aparentar que el costo del dinero no sube, la realidad le demuestra otra cara al afligido consumidor.

 

A grandes rasgos, esto es lo que quiere y necesita la gente. ¿Qué le ha dado Bachelet a cambio? Anote:

 

-Una reforma tributaria que hubo de desenredarla con otra ley y que  terminó por perjudicar al trabajador;

 

-Una reforma constitucional (o intento de ella), ante la cual la población no estuvo ‘ni ahí cuando se la llamó a participar, simplemente porque no la considera urgente;

 

-Una ley de carrera docente, que le permite a los profesores mejores remuneraciones, pero no asegura, en ellos, una mejor calidad ni una enseñanza de jerarquía, que es el gran Talón de Aquiles en escuelas y colegios;

 

-Jubilosa terminó, al fin, por sacar su prometida Ley de Aborto para felicidad de sus fans feministas, pero el ‘Día Histórico’ --como lo llama ella--, choca con la realidad, al no ser considerado el tema como una prioridad entre las mujeres;

 

-Se jactó de su Ley Emilia para castigar la conducción vehicular en estado de ebriedad y, estadísticamente, ha aumentado el número de muertes en accidentes del tránsito por el consumo de alcohol;

 

-Se vio en la necesidad de materializar una Ley de Inmigración para poner freno a un desborde histórico en esta materia, ello gracias a los beneficios diplomáticos concedidos a Haití. Pero la norma no establece políticas de salud, educación y vivienda para esta ‘invasión’ que ya tiene a 200 mil indocumentados adultos y 20 mil niños también indocumentados estudiando en establecimientos públicos;

 

-Muy inquieta por el futuro de las mascotas y para contentar a la izquierda maquillada como ‘animalista’,  promulgó la conocida Ley Cholito para regular la tenencia responsable de perros y gatos, pero excluyó categóricamente el exterminio de canes callejeros, responsabilizando a las municipalidades de tener caniles y alimentarlos, mientras, muy cerca, tienen a vecinos muriéndose de hambre;

 

-Su última gran ‘preocupación’ por el confort general de la ciudadanía fue la firma del proyecto de ley que establece el matrimonio entre homosexuales con derecho a adoptar hijos.

 

Estas comparaciones no tienen otra finalidad que demostrar que la Presidenta jamás pensó en poner en práctica un ‘Gobierno ciudadano’, tal como lo prometió; desde que se precipitó en las encuestas (2015) por el caso Caval dejó de pensar en el país, sino puramente en ella, cristalizando iniciativas que benefician a minorías de izquierda, y. por último, soltó amarras ante cualquier empeño por contribuir a que la Nueva Mayoría y su candidato ganasen la próxima elección presidencial.

 

 

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