‘LA OBRA’ YA SE ESTÁ FILTRANDO

Inquieta por ganarle al poco tiempo que le queda en el poder se encuentra la Presidenta. Pese a los fundados temores de que no le alcanzarán los días para concretar su agenda, tiene la esperanza de que la mayoría del oficialismo en el Congreso ‘se cuadre’ para apuntalar la debilucha postulación de Alejandro Guillier.

Realistamente, una eventual victoria de Guillier es algo secundario para la Mandataria. El hecho de que, con bombos y platillos, su madre Ángela Jeria haya concurrido a una notaría a unirse a las firmas patrocinadoras del candidato, es un asunto netamente de política interna: no militando, ella, antigua servidora comunista, es devota de las instrucciones del partido.

Es claro que a Bachelet le agradaría entregar su banda a otro socialista, o al menos a alguien de sensibilidad de izquierda, y no a un centroderechista, como le ocurrió la vez anterior. Pero ella es la primera convencida de que, para pesar suyo, aquella escena de marzo del 2010 volverá a repetirse.

Este panorama, que fue un temor desde el principio, a poco andar el Gobierno se transformó casi en una certeza. Para encarar tan dura realidad, ella y sus asesores elaboraron una táctica que aminorase los efectos de la derrota en las presidenciales: poner en primer plano su legado.

Los ‘cerebros’ de La Moneda diseñaron dos caminos destinados a que Bachelet no se vaya de La Moneda como ‘la culpable’ de que el socialismo, al igual que el 2010, haya sido derrotado.

Se urdió, entonces, la fantasía de ensalzar su ‘obra’, ubicándola como una pionera en la historia política de Chile de realizar “cambios monumentales, realmente transformadores de la sociedad”. Se pensó, incluso, en un gran documental financiado con dineros públicos para que quedase como testimonio para las generaciones futuras.

Más recientemente, esta estrategia incluyó un instructivo a los partidos oficialistas de poner acento en el legado: “si bien no ahora, en el futuro su administración será recordada como algo grande”. Quien la ejecuta en el día a día es el senador PS Juan Pablo Letelier, responsable de la recolección de firmas para Guillier.

Las obras de los Presidentes sobresalen o se les recuerda por la macicez de sus acciones, de sus políticas públicas y por sus leyes.

En este período de Bachelet, muchas de sus leyes no fueron ni han sido fruto de una visión de Estado que se adelanta al o los problemas que dicha legislación atacará.

Muchos de sus proyectos fueron reactivos, o sea, consecuencia de un hecho mediático que originó conmoción pública. No hubo acción, sino reacción y, por lo mismo, su urgido trámite parlamentario adoleció de fallas, y son más las quejas de los ciudadanos que las satisfacciones.

La ley ‘Ricarte Soto’ se discurrió tras las manifestaciones a que llamó el fallecido ex exiliado político, enfermo terminal, para protestar por el abandono en caso de males catastróficos. Todavía se discuten las falencias de la norma.

Pese a ser una realidad de antigua data, la violencia en el pololeo, recién ahora se está elaborando una legislación al respecto, y ello consecuencia de las manifestaciones que originaron el suicidio de una joven penquista que, aturdida por los golpes de su novio, se lanzó desde un piso 13 delante de carabineros que llegaron al procedimiento por violencia intrafamiliar.

A raíz de la brutal agresión a un perro de la calle ---de nombre ‘Cholito’-- se envió rápidamente al Congreso la ley de tenencia responsable de mascotas, ello con la finalidad de controlar de alguna manera la gigantesca presencia en las calles de canes sin dueño. Parte sustancial de la iniciativa original consignaba la misión de los municipios de eliminarlos de las vías públicas, pero las organizaciones animalistas se opusieron. Es decir, se trata de una norma legal que nada norma…, excepto que, ahora, los amos tendrán facilidades para hallar a sus mascotas extraviadas. ¿Una ley para esto?

En vista de la desaceleración económica, agudizada en Chile en comparación a otros países por la mala gestión presidencial, Hacienda puso freno a una de las promesas de campaña: terminar con las AFP’s.

Pero bastó que se produjera una explosión de fervor callejero anti-AFP’s, con orientación política, para que La Moneda retomase “su preocupación” por el tema y terminara presentando dos proyectos ‘reformadores’ al sistema para salir del paso.

En las últimas horas, tras un Comité Político, La Moneda anunció que enviará una ley corta, para complementar la ya existente, que aumenta los controles y las sanciones a las empresas eléctricas. Así de ridícula es la reacción del Gobierno para atenuar su falta de fiscalización a las compañías que manejan los servicios básicos.

De haber actuado ceñido a la ley ya existente, el polémico apagón generado por ENEL es muy probable que ni siquiera hubiera ocurrido.

Así, con este estilo de procedimientos, no se construye una obra; por el contrario, se la llena de filtraciones.

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