AVANZAR=IMPROVISAR

Este Gobierno, definitivamente, parece no tener límites en su falta de seriedad en su gestión. El verbo predilecto de la Presidenta, avanzar, equivale a improvisar, dado el cúmulo de proyectos y políticas públicas que se elaboran a la rápida sólo para, al menos, dar la sensación de que efectivamente, aunque no en serio, éste es un régimen donde ha habido, y hay, cambios.

 

La idea, a cualquier precio, es dar la idea de que se están cumpliendo las promesas de campaña, pero éstas se han ido frustrando y empequeñeciendo en proporción a la poca jerarquía del equipo gubernamental, el cual, sea dicho de paso, fue el primer y gran incumplimiento de compromisos de la Presidenta, pues el punto 1 de su programa establecía que “en los puestos claves estarán los mejores”…

 

Existe la certeza generalizada de que la primera reforma, la Tributaria, casi hay que hacerla entera de nuevo; la Educacional derivó en una contradicción descomunal, al privilegiar factores económicos por sobre la enseñanza y, básicamente, la pública; la Laboral lleva meses en el limbo, porque hasta organismos internacionales la han impugnado por tratarse de un capricho  comunista por sobre una real necesidad; gota a gota se van conociendo las etapas de un proceso constituyente destinado a cambiar la Carta Magna “con opinión de todos los ciudadanos”, incluso de aquéllos que no llegaron a los 400 puntos en la última PSU; todos ya están informados del verdadero show que terminó siendo la implementación de la gratuidad universitaria y la guinda que coronó la torta fue alargar indefinidamente la ley larga sobre Educación Superior, comprometida y anunciada por el Gobierno para ser enviada antes de que terminase el 2015 al Congreso.

 

Este último episodio revela a las claras la improvisación gubernamental, lo que se agravó por los comentarios de la propia ministra de Educación, al reconocer públicamente que “nosotros teníamos listo el proyecto para enviarlo al Parlamento antes del 31 de diciembre, pero este aplazamiento nos permitirá mejorarlo”….Aunque sus expresiones no requieren ni una mínima interpretación, es tácito el reconocimiento de que el texto, si es que existía, era malo.

 

Atemorizado por el revés de la ley de gratuidad, la cual fruto de sus errores hasta de último minuto, llegó al Tribunal Constitucional, La Moneda se vio prisionera entre mandar este proyecto a tontas y a locas, y exponerse a que naufragara, y por el no cumplimiento de la palabra empeñada por la Presidenta y la ministra Del Piano de despacharlo el 2015.

 

Para evitar un nuevo ridículo y el juicio púb se montó el grotesco operativo de que los rectores del CRUCH, hoy con más poderes que el MINEDUC, concurriesen a La Moneda, cual vaqueros dispuestos a un duelo, a “solicitarle” a Bachelet que “postergara el envío” para “un mejor estudio”.

 

El vergonzoso episodio hizo que, una vez más, la Presidenta se escondiese por rubor y les dio “el privilegio” a los rectores que fueran ellos los que, “con gran alegría”, comunicasen que ahora habrá meses para una discusión profunda y, ahora, tal como lo exigía el guerrillero del CRUCH, Ennio Vivaldi, con participación de los estudiantes, para evitar que se opusieran como lo hicieron ante la gratuidad tal como salió.

 

Debe anotarse a los grandes fracasos de gestión de este Gobierno que la Ley sobre Educación Superior no estuvo lista el 2015 según lo anunció, lo que se traduce en un “realismo con renuncia” a raíz del vicio de la improvisación que le es tan característico.

“DAVALAZO”, LA NOTICIA DEL 2015

Pasan los años y el periodismo  –dicen— evoluciona, pero la elaboración de ranking de noticia cada diciembre sigue siendo una costumbre perenne. Ningún medio de comunicación deja pasar la oportunidad de enumerar los acontecimientos más sobresalientes del año que se fue.

 

Remitiéndonos al 2015 que acaba de dar vuelta la hoja, hubo, quizás como nunca, sucesos que impactaron a la población, unos más que otros. Calificarlos por orden de relevancia, es gusto del consumidor de noticias  —muy escaso, por desgracia— atribuirles mayor o menor importancia, pero en ese espacio figuran, incluso, episodios que llamaron la atención de los más despistados e indiferentes.

 

En todos los balances anuales, coincidentemente quedan al margen las reformas del Gobierno, porque más que noticias buenas o malas   —según el paladar político de cada cual— originaron polémicas, rechazo o indiferencia, porque a raíz de sus cuestionables contenidos poco o nada tienden a solucionar en el ámbito socio/económico.

 

En las encuestas realizadas el 2015, la delincuencia ocupó invariablemente el primer lugar, pero como ésta es incontrarrestable, la ciudadanía perdió su capacidad de asombro y los hechos delictuales del diario vivir hasta le parecen familiares.

 

El terremoto y tsunami en la Tercera Región originaron un impacto fugaz, porque –digámoslo— es tan habitual que en Chile la naturaleza provoque catástrofes que casi existe una especie de insensibilidad al respecto.

 

Algo similar ocurrió con el portazo que la CIJ de La Haya le dio a Chile que le solicitó inhabilitarse para conocer y fallar la demanda marítima boliviana y, más tarde, con la apropiación por parte de Perú de un triángulo terrestre soberano de nuestro país. Imposible que dichos sucesos impactaran en la opinión pública, ya que ésta se encuentra habituada a que los vecinos del norte se rían en la cara de nuestros cancilleres por sus deplorables manejos de las relaciones internacionales.

 

A nadie alarmó el escándalo en la Asociación Nacional de Fútbol (ANFP), porque no es primera vez que en esta alicaída actividad se producen graves anomalías financieras, comunes en pagos de primas, contratos y comisiones con “platas negras”, tal como lo hace el hermano mayor FIFA. Son tan frecuentes estas especulaciones que casi no llaman la atención y, esta vez,  se llegó al extremo de que un ex presidente, condenado a perpetuidad para ejercer cargos y que estuvo una temporada en el desaparecido anexo cárcel de Capuchinos, se ofreció para “salvar al fútbol…”. Lo único que pudo sorprender a alguien, es que nadie del Directorio ni del Consejo de Clubes se percató ni supo jamás de las diabluras de Sergio Jadue, hoy retenido en EE.UU..

 

A propósito de fútbol, no puede interpretarse como notición la conquista de Chile de su primera Copa América de la historia. Estadísticamente se trata de un importantísimo logro, pero el éxito fue la consecuencia lógica y obra absoluta de uno de los mejores entrenadores que haya pisado esta tierra, Jorge Sampaoli.

 

La colusión por los precios del papel tissue sólo se conoció porque uno de los involucrados en el abuso se auto denunció para evitar multas millonarias. Pero más allá de ello, estos censurables acuerdos secretos en la uniformidad de valores de venta son una mala práctica muy antigua y generalizada. Así procedieron, antes, los productores avícolas y las cadenas de farmacias, cuyos ejecutivos  fueron “condenados” por la justicia a…¡clases de ética!

 

El estallido de los casos de financiamiento ilegal de la política marcó, sin duda, un antes y un después en la ley que rige dicho procedimiento, porque, al fin, salió a luz pública una conducta ilícita que era secreto a voces: históricamente, las acciones de la clase política han convivido o colindado con la corrupción. Pero más impactante que las “víctimas” de esta mala práctica ha sido la descarada protección oficialista y judicial para que no sean juzgados como se merecen muchos personajes de este Gobierno.

 

Sin embargo, ningún acontecimiento ocurrido durante 2015 tuvo consecuencias tan desastrosas e inesperadas como el caso Caval, más conocido como el “Davalazo”. Una censurable y poco ética negociación inmobiliaria de la PYME de la nuera de la Presidenta le originó a ésta un daño político irreversible: de la mujer “incombustible” y con un capital enorme de adhesión, perdió la credibilidad que requiere un gobernante, y ello por contarle al país la falsedad de que se informó del negociado familiar a través de los medios, “al igual que todos ustedes”.

 

El episodio la destruyó como Presidenta y como persona, pues el gigantesco  apoyo popular de que gozaba se fue al suelo y, para peor, justo ahora cuando estaba remontando punto a punto, con gran esfuerzo, su hijo denuncia ante el Fiscal Regional de O’Higgins una conspiración del ex ministro del Interior de su madre y amigo del alma, Rodrigo Peñailillo, para inflar el caso Caval y tapar, así, el gran escándalo de SQM en el que estaba, y está, involucrado.

 

O sea, el caso Caval  –que reventó en febrero de 2015— abrió el año y en diciembre, lo cerró, y en ambas situaciones significó un perjuicio irreversible para la Presidenta, quien, por lo mismo, hasta llegó a meditar su abandono del poder. Cualquier repaso serio del año noticioso, pone al “Davalazo” en el primer lugar del ranking, porque, así de simple, implicó la muerte política de una mujer que llegó a ser querida, calificada de “mamá de Chile”, que con su sonrisa se ganó el acceso a La Moneda, que fue Secretaria Ejecutiva de ONU Mujer y que hasta diciembre aspiraba secretamente a ser la próxima Secretaria General de ese organismo, tal como se lo reveló a su amigo uruguayo José Mujica.

LA DERROTA DEL “¡NO HAY PLATA, A TRABAJAR!”

Agotadoramente, durante meses la ciudadanía ha sido testigo de pendular debate sobre la Reforma Laboral, otra de las “joyitas” comprendidas en su programa de Gobierno por Michelle Bachelet y que ha originado tantas divergencias y desencuentros como la confusa Tributaria y la enredada e inconclusa Educacional.

 

Para echar mano a un lugar común de uso frecuente por parte del Gobierno, el “corazón” de la Reforma Laboral en discusión es una defensa cerrada a los trabajadores de las empresas privadas, consagrando como su máxima aspiración el derecho a huelga sin reemplazo de personal.

 

En palabras simples, una pequeña o mediana empresa de producción limitada que sea incapaz de sostener por un tiempo la paralización de sus actividades, simplemente irá a la quiebra.

 

Sin embargo, esa férrea e intransable defensa de los trabajadores del sector privado estuvo ausente en la larga paralización del Registro Civil.  Peor aún, el Gobierno destinó a personal de otros servicios para que sustituyeran a los huelguistas, contraviniendo su propia doctrina de la Reforma Laboral.

Durante este Gobierno de Bachelet se han hecho gestiones inmediatas para evitar conflictos con trabajadores estatales: en dos días se terminó la huelga de Gendarmería al satisfacer la demanda de sus funcionarios de acelerar los ascensos de escalafones; se evitó el paro de BancoEstado con un bono súper millonario; en 24 horas se sosegó a los inquietos funcionarios de Aduana y la propia Mandataria recibió en su despacho al presidente ejecutivo y al poderoso jefe sindical de Codelco para celebrar, todos juntos, la política de retiros voluntarios y agradecer que no hubiese paralización por su “economía de guerra”.

 

Sin embargo, con el paro de los funcionarios del Registro Civil, el comportamiento del fue muy diferente, pese a que sus trabajadores sólo exigían el pago de un ofrecimiento formal. Desde el primer día se les atacó y se les amenazó, ello porque Hacienda no tiene recursos para afrontar demandas laborales. ¿Es responsabilidad de esos trabajadores en particular el que la caja fiscal esté vacía?

 

En una actitud de matonaje, que de haberse dado en el sector privado hubiera concluido en escándalo–, el Gobierno culpó públicamente de las molestias de los usuarios del Servicio a los huelguistas, eludiendo su propia responsabilidad de un acuerdo no cumplido y su condición de patronal.

 

Lamentablemente para ellos, por ley los trabajadores públicos no pueden paralizar sus faenas, lo que va en desmedro del derecho de cualquier laborante, pero aún así, tratándose de sus propios funcionario, el Gobierno debió actuar inmediatamente, buscando el diálogo y un acuerdo. Sólo pasado un mes, la ministra de Justicia recibió formalmente a la líder sindical del Registro Civil.

 

La comunista CUT, tan celosa de que la Reforma Laboral preserve los intereses de los Trabajadores, no intervino por razones obvias y la ministra encargada del sector, Ximena Rincón, luego de una furtiva y desgraciada aparición, desapareció para no “quemarse” faltando todavía la dura prueba de la Reforma Laboral.

 

Enceguecida por su carencia de manejo político y por su falta de autonomía ministerial, Javiera Blanco –una abogada muy matea— se cruzó de brazos y abandonó  su oficial del ministerio de Justicia sólo para emplazar en tono desafiante a los huelguistas para que volviesen a trabajar “ya mismo”.

 

Tal como se presumía, su estilo no dio resultados y terminó reconociendo la existencia de un compromiso incumplido al pagar un bono a los funcionarios del Registro Civil y el acuerdo incluyó el no descuento de un solo día no trabajado, pese a sus amenazas. Esta derrota del Gobierno, una más, la oficializó el Subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, al quejarse públicamente por “haber reivindicado económicamente a quienes no lo necesitaban ni merecían”.

TODOS ESTÁN COLUDIDOS EN CHILE

Hay que dejarlo establecido de partida: somos partidarios de la empresa privada. Es ésta la gran abastecedora de empleos en el país (un 80% del mundo laboral) y el desarrollo y el progreso son causa de la pujanza de los capitalistas que dan trabajo.

 

En 1889, un inmigrante italiano creó la primera sastrería que más tarde dio origen a la cadena de tiendas Falabella.

 

De ahí que resulta más que injusto, casi una ofensa histórica, el empeño de los gobiernos socialistas, como el de Allende y éste segundo de Bachelet, por destruir los cimientos mismos de quienes ha dedicado una vida, años y siglos, a la producción y, por ende, a la creación de empleos.

 

No obstante, este derecho adquirido de ser respetados por su trayectoria y aporte, no les da a los empresarios la libertad para cometer abusos. Como todos, reciben retribuciones económicas pero éstas tienen que ser las indispensables para continuar capitalizándose o diversificar sus inversiones, lo que implica fuentes de trabajo.

 

Excederse de los límites conduce, invariablemente, a la codicia y ésta termina siempre por descubrirse, con el consiguiente deterioro financiero y muy específicamente de la imagen de la empresa. Así ocurrió con la colusión de precios de las tres cadenas más importantes de farmacias y con tres gigantes productoras avícolas.

 

Ahora, el abuso corrió por cuenta de una de las compañías más señeras como la CMPC, cuyos ejecutivos se aliaron el 2001 con el propietario de Pisa –hoy SCA, sueca—, Gabriel Ruiz-Tagle,  para fijar los precios de sus productos tissue y, así, liquidar a la competencia. La viciosa práctica duró 10 años y la Papelera puentealtina sufrió la vergüenza de retirar su publicidad en Teletón para no dañar los intereses de ésta.

 

Todos éstos son episodios repudiables que afectan al ámbito del empresariado justo en momentos en que mantiene un “gallito” con un Gobierno que, por un lado, lo insta a tener confianza y ser la plataforma de la reactivación económica,  pero, por otro, le envía señales amenazantes.

 

Si se repara en los autores de estas colusiones se trata de tres sectores que inciden directa y potentemente en los consumidores, en particular en aquéllos con más carencias. Hoy, para un alto porcentaje de la población los medicamentos son equivalentes al alimento; la carne de ave es la alternativa barata para eludir los altísimos precios del vacuno y el papel higiénico es una necesidad diaria de todos.

 

 

Aunque estos pactos que atentan contra la libre competencia impactan e indignan, lo real es que tácitamente o no, todos los productores, servicios y hasta profesionales del país están coludidos. Ejemplo de ello es que –coincidentemente– tanto Polpaico, Melón y Bío Bío tiene en $ 5.790 su producto Cemento Especial.

 

Estos acuerdos materializados en el silencio de oficinas gerenciales son de larga data y muy generalizados. Hoy, “precios diferentes” son posibles de encontrar sólo en oulet, en los “ofertones”, en ventas de bodega y en las ocasionales liquidaciones de stock.

 

Todo el mercado está cruzado por un pacto no escrito de similitud de precios, del cual participan grandes, medianos y pequeños empresarios. Los intereses bancarios se fijan gracias a una pauta única; los productos de importación son regulados por el vaivén del dólar; los aranceles profesionales son regidos por los respectivos Colegios de las Órdenes; los costos de planes de Isapres son semejantes; las tarifas del transporte público son únicas; los supermercados recurren a “espías” para equiparar o variar en lo mínimo el valor de las mercaderías y hasta los feriantes callejeros casi no compiten entre sí.

 

Las reglas de un mercado libre, que sólo se da en democracias auténticas, hacen posibles estas prácticas, pero el ciudadano,  también en el marco de su propia libertad personal, puede optar entre la aceptación o el rechazo. Hay quienes se tientan por abogar a favor del sistema socialista de fijación de precios, pero ello no cabe en un Estado de Derecho.

 

Por años, la población ha vivido inserta en este tipo de mercado y ha aprendido a convivir con él, pero jamás aceptará malos hábitos, abusivos y que merecen, sin vacilar, las penas del infierno.

EL “CAUPOLICANCITO”

Como todos los años y a la hora señalada, la izquierda criolla se encarga de conmemorar ciertos acontecimientos que le permiten, a través de la memoria, perpetuar en el conciente colectivo sus hazañas o inmolaciones. El 4 de octubre le tocó el turno de celebrar el triunfo del NO con motivo del plebiscito al que convocó Augusto Pinochet en esa fecha pero en 1988 para que la ciudadanía se pronunciase por su continuidad o abandono del poder.

 

En vista del desolador panorama de la política en general y del fracaso del Gobierno y la Nueva Mayoría en particular, el aniversario correspondiente a este año estuvo precedido de un falso entusiasmo por originar un “Caupolicanazo” al estilo de años anteriores, cuando el anfiteatro de calle San Diego se repletaba y el fervor lo desbordaba.

 

No obstante, este año, como nunca, era previsible que el artificioso “Caupolicanazo” se transformase, apenas, en un “Caupolicancito”, no por la asistencia de público sino por la falta total de argumentos para festejar. Resultó un encuentro forzado, deslavado, con confrontaciones y, lo más decidor, con el reconocimiento de la propia Presidenta de que “no lo hemos hecho bien”.

 

Así de negativo como le está resultando su gestión al Gobierno, todo hacía aconsejable no darle relevancia al NO justo ahora en que el NO a la Presidenta es gigantesco. Pero prevaleció la convicción del genio comunicacional de La Moneda, el mismo que ideó la campaña del NO el 88, uno de los pocos  —quizás el único—que cree posible revertir la imagen de la Presidenta y hacerla pasar como una caudilla política, pletórica de energía y con verdades comprobables.

 

Tanteado el ambiente previo se detectó  el desánimo en las huestes oficialistas y, hay que reconocerlo, el PS se movilizó para  salvar el acto, no así el discurso que leyó la Presidenta que fue mucho más lastimero que fervoroso. En lugar de centrarse exclusivamente en la “epopeya” del NO que a través de una votación puso fin al régimen militar, remarcó los errores de la Nueva Mayoría y se acopló a las súplicas de que ésta debe seguir existiendo, como si alguien oficialmente ya haya decretado su extinción.

 

Desde que la izquierda conmemora el triunfo del NO es primera vez que adhiere masivamente el PC, un partido que rechazó la idea de Ricardo Lagos de formar una coalición –Asamblea de Partidos por la Democracia— que desafiase a Pinochet a pelear en las urnas. El comunismo se negó porque apostó a lo que sabe y domina: la vía armada.

 

Éste fue el primer gran error del montaje de este “Caupolicancito” porque no es la Nueva Mayoría la que tiene que conmemorar la fecha, sino la (ex) Concertación, de la cual el PC jamás formó parte.

 

Resultó una muy mala idea transformar en un espectáculo público un aniversario de un éxito en tiempos de derrota. Era imposible hablar de triunfalismo en horas de fracasos y desolación. A este desacierto contribuyó el ambiente al interior del Caupolicán, con una silbatina tremenda en la medida en que se hacían presentes los dirigentes de la Nueva Mayoría…., la misma a que Bachelet convocó a perpetuar. El hacer un llamado a que el bloque se mantenga, significa implícitamente que se halla en peligro, y ello gracias exclusivamente a su deficitaria gestión.

 

Reconocer que “lamentamos no haber hecho mejor las cosas cuando  era necesario” fue una notificación pública al país de que se equivocó y que ella y su coalición no lo han hecho bien. Entonces ¿tiene algún sentido solicitar que continúe la Nueva Mayoría?

 

Por el desconcierto que genera la desastrosa situación del país, hasta los redactores de los discursos presidenciales se han convertido en enemigos de Bachelet. No es posible que ella lea, textualmente, que “llamo a mantener la unidad a demócratas y progresistas”. Por favor, lea de nuevo: “unidad entre demócratas y progresistas”. Ello, significa, así de simple, que los progresistas no son demócratas…

 

Ahí está, dicho por la mismísima Presidenta, la confirmación del rechazo a su Gobierno: aliados a ella y autores intelectuales de sus programas, acciones y palabras no son demócratas.

LA ASQUEROSA COCINA POLÍTICA

“Miente, miente, que nadie te cree”. Esta desvirtuación intencional de la frase del ministro nazi Joseph Goebbels (“miente, miente, que algo queda”) fue acuñada por la Presidenta de Chile en febrero de este año cuando le aseguró al país que se informó por la prensa de los negociados de su hijo.

 

A partir de esa fecha, la transmisión de falsedades es caldo de cultivo del oficialismo: si la Mandataria engaña al país, qué de malo tiene que también lo hagan sus subalternos y legisladores que dicen apoyarla. El más reciente ejemplo lo dio ella misma la noche del 13 de octubre por cadena nacional, al anunciar los pormenores del proceso constituyente: dijo que con ello cumplía una de sus promesas de campaña.

 

Tras esa rimbombante autorreferencia explicó que serán el próximo Congreso Nacional y el próximo Presidente de la República (elecciones de 2017) quienes se encargarán de implementar y votar la nueva Constitución. La población siempre ha entendido que quien promete algo debe llevarlo a cabo y no transferirlo, pero otra mentirilla a estas alturas es pan de cada día.

 

El fin de semana del 12 de octubre, en La Araucanía se produjo una ola de atentados terroristas. El Intendente de la IX Región presentó una querella contra “quienes resulten responsables”   –nunca, nadie— por “actos delictuales”, ya que él se niega a reconocer la existencia de terrorismo en la zona, aunque la pandilla  que atacó e hirió a un guardia de fundo se identificó como paramilitar.

 

La autoridad, con descaro, rehúsa contarle a la ciudadanía que en La Araucanía actúan subversivos armados y no simples ladrones de madera.

 

Pero lo que superó todo lo aceptable fueron las desvergonzadas operaciones para lograr los votos del Senado para las nominaciones del nuevo Contralor General de la República y del sucesor de Sabas Chahuán en la Fiscalía Nacional. El vocero de Gobierno y varios parlamentarios oficialistas tuvieron la frivolidad de garantizar públicamente  que no hubo contacto alguno para que las designaciones fuesen negociadas y comprometidas.

 

Cuado Enrique Rajevic –se dejó crecer barba y bigote para verse mayor– se presentó ante la Comisión  de Constitución del Senado, el ministro del Interior, Jorge Burgos, abandonó sus funciones en La Moneda para viajar raudo al Congreso y hacer lobby por aquél y no cesó en alabar sus dotes profesionales. Al semblantear el mal ambiente retiró la urgencia del nombramiento y tras un compromiso de alinear al oficialismo, a las horas la volvió a presentar.

 

 

La cocina no funcionó: la confirmación de Rajevic requería 22 votos y sólo llegó a 21 gracias a la abstención de Antonio Horvath.

 

El ahora rechazado candidato tuvo que renunciar a la DC para postular pero mantuvo millonarios contratos a honorarios como asesor de dos ministerios, a los mismos que hubiese tenido que fiscalizar. Fue un aportante generoso a la campaña presidencial de Bachelet y demoró 11 años en Doctorarse en Derecho a la espera de que el pago de la beca MIDEPLAN prescribiera.

 

Fue tan procaz la maniobra de nombramiento que durante 6 meses se ha mantenido en el cargo de Contralor a la subrogante Patricia Arriagada y recién se aceleró el proceso de un titular cuando correspondía designar al nuevo Fiscal Nacional. La finalidad fue turbia: el Senado ratifica al Contralor que querían el ministro Burgos y la DC y, a cambio, se le concedía a los legisladores el nombre del Fiscal Nacional que les garantizase impunidad a futuro.

 

El socialista Alfonso De Urresti reveló no estar de acuerdo con el nombre de Rajevic para la Contraloría, pero “lo respaldaré sólo para no hacer daño a la Presidenta”. Su camarada Fulvio Rossi interrumpió su larga “licencia médica” para votar a favor y volvió en silencio a su retiro espiritual por sus malas prácticas con platas políticas.

 

Es contraproducente que las autoridades aseguren a la ciudadanía que todo ha sido transparente cuando la mismísima ministra de Justicia tuvo una ronda de conversaciones con los senadores oficialistas respecto al nombramiento del Fiscal Nacional y, luego, en dos oportunidades le rindió cuenta a Bachelet. Alejandro Navarro (MAS) reconoció que en los pasillos del Congreso no vio contactos con los postulantes al Ministerio Público, pero sí supo de encuentros privados, entre los cuales hubo uno de Guido Girardi, quien se juntó  con tres de ellos, todos afines a la izquierda.

 

La Asociación Nacional de Fiscales fue tremendamente explícita: emitió un comunicado oficial, censurando los contactos privados entre los integrantes de la quina que escogió la Corte Suprema y algunos senadores.

 

Los cinco escogidos por la Suprema y sus respectivos votos, fueron: Luis Toledo (11), Raúl Guzmán (11), Juan Enrique Vargas (9), Jorge Abbott (7) y José Morales (7). Los senadores consultados pidieron al Gobierno que designara no a uno de los dos mejores, según la Corte, sino a quien por sus redes, vínculos y afinidades con la Nueva Mayoría les resultaba el “más cómodo”: José Morales.

 

Todo parecía estar cocinado en la víspera de ambas designaciones, al punto que primero Bachelet y luego Burgos anunciaron que el nombre elegido por La Moneda se daría a conocer antes del plazo fatal, el 15 de octubre, lo que no ocurrió en vista del fracaso de Rajevic para asumir en la Contraloría y porque, para peor, en la elección del futuro Fiscal Nacional se requieren aún más votos, el dos tercio, por lo cual ahora es ineludible una negociación y no una imposición.

 

El escogido, finalmente, fue un conocedor del tema porque es el actual Director Ejecutivo Nacional de la Fiscalía, Jorge Abbott Charme, lo que se interpreta como un cambio de última hora de La Moneda, porque no estuvo entre quienes se entrevistaron con los senadores.

 

De haber optado por la transparencia, de la cual hace ostentación el oficialismo, la Presidenta pudo haber hecho una jugada maestra en pos de limpiar su imagen y recobrar su credibilidad: escoger a Luis Toledo, persecutor del caso Caval. Habría dado una muestra real de coraje y neutralidad, pues se trataba de uno de los dos mejor calificados por la Suprema y quien investiga a su hijo y nuera..

 

El destino no perdona y los hechos lo avalan: el mismo día en que se cocinaba a fuego rápido toda esta asquerosidad, la Cámara de Diputados debió suspender,  por una impresionante falta de quorum, la sesión para tratar…¡la Ley de Probidad y Transparencia!

LAS ÚLTIMAS “PERLITAS” DE LA NUEVA MAYORÍA

Cuando Ricardo Lagos se impuso estrechamente a Joaquín Lavín en la primera vuelta de la elección presidencial en 1999 sin conseguir la mayoría que lo proclamase de inmediato como Jefe de Estado, pronunció un discurso poniendo énfasis en que “¡hemos escuchado a la gente!”.

En la segunda vuelta y tras ser investido Presidente, esa expresión suya fue la línea amarilla por la cual transitó su mandato, y su partida desde La Moneda (2006) marcó el derrumbe de la ex Concertación.

Con su sucesora no ocurrió lo mismo, pues identificando el suyo como un “Gobierno ciudadano”, terminó entregándole el poder a un adversario político, y ahora, en su segundo período, al año y medio de permanencia en La Moneda, uno de sus ministros políticos y más cercano, Nicolás Eyzaguirre Guzmán, amigo de la época de guitarreo y charango, reconoce públicamente que el Gobierno se equivocó rotundamente con “una vorágine de reformas” y ello explica el mínimo respaldo de la población.

Desde que se inició el bombardeo de cambios estructurales el 2014, a través de las encuestas la gente fue progresivamente expresando su rechazo a ellas y hace meses que el repudio a las reformas aumenta a medida en que se conocen sus contenidos y sus nefastas consecuencias.

Como si no fuese suficiente desconcierto para la ciudadanía que un ministro de primera línea reconozca el fracaso del Gobierno, horas después de sus declaraciones, el vocero de palacio, Marcelo Díaz, irrumpe en la polémica originada por dichas opiniones, afirmando que el Gobierno coincide con Eyzaguirre y que “es lo mismo que piensa la Presidenta”.

 

Era lo que faltaba: la Presidenta reconoce el fracaso de su gestión, el atolondramiento en la aplicación de su programa y, consecuentemente, justifica así el casi nulo apoyo de la ciudadanía.

Tan patético y tardío reconocimiento se vio reforzado sólo horas después con el anuncio del MINEDUC de un nuevo cronograma para tres proyectos pilares de la Reforma Educacional, quedando la gratuidad para el segundo semestre de 2016, con lo cual el compromiso presidencial del 21 de Mayo de la universalidad de ella en la educación superior a partir del próximo años pasó a ser otra promesa incumplida.

En este contexto aniquilador de reconocer oficialmente el haberse equivocado y hacerlo mal, resulta casi vergonzoso que uno de los responsables personales del caos y las discriminaciones originadas por la Reforma Educacional salga, recién ahora, a ofrecer disculpas. No merece ser Gobierno un conglomerado que conscientemente sabe que obró mal y, luego, pide perdón.

Nadie puede escabullirse de este saco de errores y fracasos al que aludió el ministro Eyzaguirre, ya que todos los parlamentarios de la Nueva Mayoría que reaccionaron criticándolo, también se sumaron, con irresponsable premura, a votar a favor de esta “vorágine” de reformas mal hechas.

La otra “perlita” que le regaló la Nueva Mayoría al país fue el descubrimiento de las peores prácticas políticas a que puede llegar una persona que es electa por la gente para que la represente, la defienda y promulgue las leyes que la rigen. Dentro de la “vorágine” de escándalos de corrupción de autoridades y dirigentes partidistas, podría considerarse que —al menos, hasta el momento— lo obrado por el senador PS Fulvio Rossi es la más categórica evidencia del doble estándar de quienes conforman el Poder Legislativo.

En su caso, ha sido él un incansable adversario de los empresarios, de quienes abusan, de quienes “lucran” y de quienes se enriquecen en forma ilícita. Sin embargo, con sus correos y cartas dejó en evidencia que rompió el límite de todo lo conocido y repudiado hasta hoy: solicitó dinero a una empresa privada –ésas que él desprecia–, lo hizo supuestamente para ayudar a otros y se quedó con los aportes y, la guinda de la torta, les cobró peaje a todos los funcionarios que gracias a sus influencias colocó en la administración pública.

El PS le pidió que congelase su militancia, pero ése es un gesto muy menor respecto al tremendo daño que le ha provocado al oficialismo en su conjunto, el mismo que hasta ahora hace esfuerzos sobrehumanos por evitar que el Ministerio Público abra mas Cajas de Pandora.

ALGO LE HUELE MAL AL PC…

Consecuente con su tradicional frío cálculo de político, el presidente del PC, Guillermo Teillier, salió a hacer unos anuncios aparentemente extemporáneos y no íntimamente vinculados a la contingencia política, de cuya crispación es responsable directo.

 

Extrañamente, la colectividad no respetó el secretismo habitual que impera en su Pleno del Comité Central y su máxima autoridad reconoció que el PC decidió mantenerse al interior de la Nueva Mayoría, que aspira a que ésta tenga un segundo mandato consecutivo y que se abre a conversar para que el candidato de la coalición oficialista sea Marco Enríquez.

 

Hasta hace muy poco, el PC, con cierta aspereza declaró que estaba reflexionando mantenerse en el Gobierno a raíz del frenazo a las reformas, pero ahora cambió su incerteza por certeza e incluso, pese a todos los pronósticos adversos, aspira a que el conglomerado retenga el poder.

 

Este cambio de giro, en momentos en que la realidad del país no es precisamente la continuidad o extinción de la Nueva Mayoría, es consecuencia de un nuevo escenario que se está instalando al más alto nivel y marcado precisamente por el colapso de la coalición oficialista. El mismo día en que sesionó el Pleno comunista lo hizo un grupo de ultra para reivindicar la educación pública y “ciudanizar”  (textual de Guido Girardi), la reforma. Este movimiento, con mayoría comunista, aspira a la estatización rápida de la enseñanza y repudia el llamado del MINEDUC a un Consejo Consultivo de expertos.

 

Horas después de la “reflexión” del PC y  del lanzamiento de dicho referente,  Nicolás Eyzaguirre, ministro de la SEGPRES y ex titular de Educación reconoció que la reforma se había hecho mal, que el caso Caval hundió sin posibilidad de reflote a la Presidenta “por culpa de su hijo” y se mostró partidario de un acuerdo con la oposición política.

 

En esta trama nada es al azar y todo calza con la irrupción de Ricardo Lagos en el peldaño más alto del escenario político local.

 

Todas las movidas encajan en el puzzle que se está armando pieza por pieza para cuando se produzca la capitulación presidencial, dado que es convencimiento generalizado de que en la medida en que avanzan las investigaciones por corrupción, el respaldo al Gobierno bajará del actual 18% y, específicamente, el de la Presidenta en virtud de nuevos antecedentes del ex caso Caval, hoy caso Dávalos.

 

Llegado el momento, el Congreso Pleno deberá designar a un Presidente de transición que complete el actual período, por lo cual se requerirá de un consenso potente y hacia el cual apuntan todas las señales que se van conociendo.

 

Es simple de concluir que a dicho consenso no concurrirán el PC ni los grupos ultra decepcionados por el frenazo a la oleada de reformas estructurales. La estrategia comunista, entonces, obedece a este nuevo ciclo político, consciente de que no será considerado.

 

Sin ninguna posibilidad de reversión según pronósticos de la propia alianza oficialista, la Nueva Mayoría, involucrada hasta los huesos en la corrupción política, no tendrá una segunda oportunidad y serán otras alternativas las que se hagan cargo de la reconstrucción nacional, en ninguna de las cuales puede estar precisamente el principal autor de la demolición.

 

El PC, con sus bien adiestras células de inteligencia, sabe más de algo respecto a lo que se viene y de ahí surge su imperiosa necesidad de notificar a los demás socios de que no pase “algo raro” que le signifique salir del poder. Su postura llega a ser tan ansiosa, e inconsecuente, que así como pide que siga la Nueva Mayoría, también se abre a transar  que el próximo candidato presidencial sea alguien que no pertenece a  dicha coalición.

LA MACABRA MANIOBRA DISTRACTIVA COMUNISTA

Nadie pone en duda que ha sido la fuerza más destructiva de la humanidad, con capacidad de aniquilamientos masivos e individuales. Su doctrina es rígida y su disciplina militar, todo con un sello inconfundible: su macabra audacia.

 

Por motivos más que obvios, el Partido Comunista no es dialogante, sino actuante. Toma decisiones duras que deben cumplirse y su accionar es tan rudo que en su entorno producen temor, porque sus amenazas las cumple, insensiblemente  siempre para el mal de los demás.

 

El genocidio de Josif Stalin, el enclaustramiento de los berlineses orientales por Erich Hönecker, las matanzas colectivas del Khmer Rojo en Camboya, el paredón, las prisiones políticas y la miseria a causa de los hermanos Castro en Cuba y el salvajismo criminal de Kim Jong en Corea del Norte, constituyen episodios repugnantes de la historia moderna que, eso sí, sólo se enseñan en democracias auténticas, no como la nuestra.

 

¿Por qué la de Chile no es una democracia auténtica? Precisamente por los ejemplos recién consignados: en las naciones donde opera y/o ejerce influencia  el PC es imposible que exista una democracia genuina.

 

Hoy, el PC criollo es dirigido por quien intentó una importancia clandestina de armas para originar una Guerra Civil y es él mismo que se negó a integrar la Concertación por no creer en la vía pacífica sino en la violenta a través de su brazo armado, el FPMR; es el mismo que fue invitado por Michelle Bachelet a integrarse a su plataforma electoral para, así, poder asegurar su elección el 2013  y se apoderó de la redacción de su programa de Gobierno con su estrategia de destruir la economía para imponer su dogma del estatismo, y es el mismo que, sin rubor, chantajea a sus socios de la Nueva Mayoría, pues éstos saben que sin su presencia, la actual administración colapsa.

 

 

Resulta paradójico que, pese al nutrido prontuario del PC en la historia, haya cándidos que aún creen que se trata de una colectividad renovada en sus concepciones y capaz de desenvolverse civilizadamente en un marco institucional. Fue el que llevó al precipicio en mil días a Salvador Allende y es el que, ahora, puso a Bachelet de punta con la ciudadanía, al extremo de tenerla con un 70% de rechazo.

 

 

El socio que confía en el PC debe estar dispuesto a pagar un costo irremediable por su candidez. Tras la Segunda Guerra Mundial, los aliados se dividieron el botín y el comunismo soviético se apropió de los derechos y de la libertad de más de media Europa, encerrando a sus ciudadanos tras la oscura y opresiva Cortina de Hierro. No conforme con ello, con posterioridad y con su Guerra Fría hizo temblar al resto del mundo.

 

Aprovechador y digno de temer, el PC sabe que despierta miedo y se aprovecha de esta sensación. Hace años, desde el primer Gobierno de Bachelet, existen pruebas contundentes y hasta filmaciones del nexo entre sus militantes y las FARC colombianas con el objetivo de instalar un territorio bajo su dominación en La Araucanía. Una organización internacional de ultra izquierda domina  vastos sectores rurales de esa Región y ha recibido del Fisco millones de dólares en tierras con la falsa promesa de trabajarlas.

 

Ninguna autoridad  –incluido el Gobierno de Piñera–  se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato en ese crimen organizado por no ser una buena idea pelear con el PC.

 

Recientemente, y para amortiguar la crisis interna que le significó el frenazo a su aniquiladora exigencia de imponer reformas que terminasen con la actual institucionalidad, el comunismo copó la agenda de los medios de comunicaciones con el caso de Carmen Gloria Quintana. El frío cálculo del PC no tuvo reparo en utilizar a una activista de sus filas que vive en Canadá con un sueldo en dólares pagado por el Estado chileno para que le fijase obligaciones a diversas autoridades del país, incluyendo a la Presidenta y ministros.

 

Los derechos humanos constituyen la mercadería que mayores réditos le da al PC, de tal modo que su venta tiene éxitos inmediatos. Su operación de uso y abuso de Quintana como instrumento de salvataje de su desplomada imagen por la  caída de las “reformas estructurales”, se activó con la orden a dos militantes de  romper un pacto de silencio que se les impuso cuando fueron conscriptos. Simultáneamente, se le pidió a Quintana que viajase “de vacaciones” a Santiago para querellarse contra el mayor número de gente posible. De acuerdo a lo previsto, esta rockstarcomunista, pidió la renuncia del actual Comandante en Jefe del Ejército y el cierre de la cárcel de Punta Peuco.

 

Sólo en un país sumido en un caos como éste, una funcionaria de la Cancillería, con un cargo excepcional de Encargada Científica en la embajada en Canadá, haya actuado y se haya movido con total soltura como si se tratase de una activista financiada por su partido.

 

El primero en morder el anzuelo fue  –como siempre–  un democratacristiano, el presidente del Senado, Patricio Walker, convocó a una reunión “transversal” de parlamentarios para hablar de derechos humanos, mientras Chile arde a causa de su crisis política, social y económica y que tiene a la Presidenta con su popularidad cada vez más por los suelos.

EL CÓMPLICE SILENCIO DE BERGOGLIO

En una reacción más hormonal que criteriosa, y para sacar aplausos de la galería,  el canciller Heraldo Muñoz respondió uno de los últimos y persistentes ataques de Evo Morales con un desafiante “!nos vemos en La Haya!”…como si no estuviéramos allá hace rato ya, a raíz de la demanda marítima boliviana.

 

La gente creyó  que ése sería el punto final a esta secuela de reacciones ante las continuas insolencias del Presidente boliviano, pero para sorpresa de todos irrumpió la mismísima Michelle Bachelet para contestarle a Morales que sus dichos “son inaceptables”.

 

En su afán propagandístico, Morales parece no tener límites. Y ello es explicable porque  —como lo han afirmado por siempre expertos en derecho internacional—él (y su pueblo) sabe que jurídicamente tienen la causa perdida,  por lo que echa  mano a cualquiera argucia, y ahora se ha asido a las imprudentes expresiones de Jorge Bergoglio cuando visitó La Paz.

 

En una misa solemne, el Papa hizo alusión a un “necesario diálogo por el mar” y en el vuelo de retorno a Roma, reveló ante la prensa mundial que lo acompaña sus “simpatías por la demanda boliviana” ante la Corte Internacional de La Haya. De esto se colgó Evo Morales para sumar al Pontífice como uno más de su causa: “con sus palabras, él nos levantó la moral a todos los bolivianos y demostró que todos los católicos del mundo están a favor nuestro”.

 

Morales fue más allá, al jactarse de que “los chilenos aseguraron que el hermano Francisco no hablaría del tema durante su visita a nuestro país, pero sí lo hizo”.Efectivamente, nuestra Cancillería realizó un lobby ante la diplomacia vaticana para evitar alusiones papales a la demanda…y sus resultados están a la vista.

 

 

Si ya es una certeza que el jefe de la Iglesia Católica no es neutral en una pugna jurídica entre dos países vecinos, lo menos que se puede aguardar del Papa es que no se deje manosear por un desbocado que utiliza a su amaño su nombre. Morales llegó, incluso, a asegurar que “el hermano Francisco me escribió para decirme que está a nuestra disposición” y propuso a Chile reanudar vínculos diplomáticos “pero teniéndolo a él como garante”.

 

Es posible que en el marco de una diplomacia tan feble como la chilena resulte necesario un dime y direte con Evo Morales para recuperar los aplausos perdidos, pero una estrategia tan miope es inconducente. Se sabe en forma definitiva que la lastimera peregrinación boliviana tiene adeptos, por lo que Chile a estas alturas no va a reconquistar simpatías, de tal modo que el gran objetivo no es Morales, sino   Jorge Bergoglio.

 

Nuestro alicaído país y, esencialmente, nuestra venida a menos Cancillería tienen que exigir señales categóricas, y ante el mundo, al Estado Vaticano que, hasta ahora, evita pronunciarse sobre el uso y abuso que hace Evo Morales de su principal residente.

 

Si es que las expresiones del Presidente boliviano llegasen a ser efectivas, el Ministerio de Relaciones Exteriores no puede cohibirse en exigir explicaciones formales por su falta de neutralidad y por el no reconocimiento a los tratados internacionales vigentes. , Y si fuesen falsas las expresiones de Morales, ya debería haber salido el vocero oficial del Vaticano a desmentirlas ante el mundo.

 

Se advierte un temor en las autoridades chilenas de desafiar a quien hay que desafiar, al Papa, y ello se contradice con la reciente decisión de empujar, y rápido, el carro de la despenalización del aborto, siendo que el propio Bergoglio le solicitó a la Presidenta “el respeto por la vida del que va a nacer” en la visita que ésta le hiciera tiempo atrás al Vaticano.

 

Si queda claro que este Gobierno no le teme a la Iglesia Católica ni se inclina ante sus posiciones valóricas, resulta contradictorio que no asuma una conducta vigorosa frente a este oscuro vínculo de Evo Morales con el Papa. Si, como se dice puertas adentro en la Cancillería, las diligencias diplomáticas son reservadas, de haberse concretados han sido un fracaso, porque no se conocen aclaraciones públicas de Bergoglio.

 

De no ocurrir algún tipo de explicación oficial en el breve plazo por parte del Vaticano hay que notificar a éste de que se congela la organización para recibirlo en visita oficial en junio de 2016. Un país invita y recibe a un amigo, pero, de momento, éste no es el caso.

SE QUEMARON LOS BROTES VERDES

Poco antes de que fuera cesado, el entonces ministro de Hacienda y jefe de la pandilla encargada de hacer añicos la economía chilena, Alberto Arenas  —hoy disfrutando de un “pituto” en dólares en la CEPAL–  anunció que “ya estamos viendo los primeros brotes verdes”…Su optimista vaticinio hizo sobre la base del retroceso general de la desaceleración internacional, fenómeno positivo que se percibe en muchos países del mundo e incluso de Sudamérica, menos en Chile.

El nuestro es un país que va en sentido contrario al compás de la mayoría y la causa no es de índole exclusivamente económica, por mucho que el nulo crecimiento quiera justificarse con el menor precio del cobre y la contracción china. Primero fue el Banco Central y después el propio ministro de Hacienda quienes advirtieron que “el ambiente externo” tiene frenada a la economía, al punto que La Moneda adoptó medidas tan domésticas como recortar y/o suprimir viáticos, evitar viajes, no contratar más asesores y reducir al máximo los gastos administrativos en los ministerios.

Pánico, y no otra cosa, fue la reacción del ministro Rodrigo Valdés al conocer el IMACEC de mayo: 0.8. En febrero fue de 3.4. Dicho dato lo convenció de que el 2015, la economía nacional crecerá un 2% y de seguir la tendencia a la baja, llegará el momento en que el dígito será 0.

La situación es de tal gravedad que, incluso, la propia Presidenta anunció y convocó a una comisión “pro productividad” en un signo claro de cuál es, a partir de ahora, la prioridad: el crecimiento económico.

El Fisco, que de acuerdo al programa de Gobierno socialista iba a hacerse cargo de la “refundación” del país con un nuevo modelo económico se quedó sin recursos para financiar “la revolución” impulsada por el PC y el PPD, y el gran tema de hoy en la agenda del Ejecutivo y el Legislativo es a qué se le da prioridad, qué se posterga y qué se olvida definitivamente.

Si bien Chile no podía eludir los efectos de la desaceleración internacional que empezó a golpear el 2013, lo prudente ante el panorama adverso que se venía, y se vino, era ser austero en el gasto fiscal. No obstante, prevaleció el modelo destructivo de la Presidenta.

 

Su política refundadora colisionó violentamente a la población en general que se vio amagada por no requerir de un drástico cambio de reglas (un 60% rechaza la Reforma Escolar). Los inversionistas se contrajeron, o huyeron, la producción bajó y el crecimiento lleva nueve meses a la baja con  cifras miserables respecto del Chile emergente que fue acogido por la OCDE. La producción, la manufactura, el consumo privado y la mano de obra se desplomaron y todo, absolutamente todo, por la incertidumbre originada por “cambios estructurales” que el país no pidió ni necesitaba.

Ahora, también se extinguió la última señal que mantenía latente el sueño de los “brotes verdes”: un buen nivel del empleo.

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reveló que la cesantía alcanzó un 6,6% en el trimestre marzo-mayo, representando un alza de 0,5 puntos porcentuales respecto a la medición del trimestre anterior y 0,3 en doce meses. La proyección del mercado auguraba una cifra de 6,3%.

Los sectores que más empleos perdieron fueron el Industria –en particular de manufactura- y la minería. El informe del INE no consigna un dato muy revelador: sólo en Santiago, 30 mil asesoras del hogar fueron despedidas.

 

Los mismos genios financieros que acompañaron desde el comando de Tegualda a Michelle Bachelet hasta mayo, difundieron la buena noticia en cuanto a  “creación de empleos”, pero también resultó ser un engaño: un estudio de Clapes-UC los desenmascaró, ya que durante el 2014 el 45% de los 116.000 nuevos  empleos, o sea, 52.684, fueron en el sector público, esto es, pagos por compromisos políticos.

 

Los 116 mil empleos del año pasado es la menor cantidad que se ha generado desde 2009, dado que en 2010 fueron 489 mil, en 2011, 356 mil, en 2012 otros 138 mil y 160 mil en 2013.

 

El estudio revela que más del 50% de los otros trabajos creados corresponden a empleos por cuenta propia, que es el más precario e inestable porque no tienen protección social, como cotizaciones previsionales, de salud y cesantía, feriados legales e indemnizaciones.

 

La incertidumbre y la desconfianza generalizada que sembró el Gobierno en su primer año son las causantes de este panorama de regresión y de derrota. En un ambiente de esta naturaleza, de incógnita permanente, resulta lógico que nadie quiere correr riesgos ni comprometerse en gastos. Definitivamente, el chileno no es un problema económico sino político, y al que no se le ve arreglo alguno porque vienen días todavía peores

ADIÓS POPULISMO BACHELETISTA

La tarde/noche del viernes 10 de julio de 2015 será inolvidable y hasta con aristas históricas: se le recordará como la jornada en que la Presidenta socialista levantó sus brazos y se rindió.

 

Fue el día en que prevaleció la sensatez y el realismo de dos de sus ministros incorporados en el cambio de gabinete de mayo, en especial la visión de un reconocido técnico como Rodrigo Valdés (PPD) en cuanto a que el país debía frenar el loco e irresponsable bombardeo de reformas estructurales, hechas a la rápida, para satisfacer a las minorías ultra y vociferantes.

 

Podría decirse que Chile se ha salvado una vez más, y esta vez sin intervención militar, de caer al precipicio que el socialismo extremo suele llevar a los países que controla. Íbamos, en breve, a ser una segunda Venezuela, sin alimentos ni democracia.

 

En un arrebato de impotencia, esa noche la Presidenta proclamó su “Realismo sin Renuncias” en un contradictorio juego de palabras para amortiguar el duro trance que empezaron a vivir los ultra, manipulados por el PC, los mismos que le impusieron un programa de Gobierno, casi de ficción, destinado a despedazar el modelo neoliberal con el que por décadas ha convivido Chile.

 

Ella sabe que gobernar con realismo pero sin renunciar al programa es una utopía, una total imposibilidad.  Su anuncio del 10 de julio fue, categóricamente, una renuncia  —obligada, es claro— a la ejecución de su programa de Gobierno tal como en su campaña lo prometió. De hecho, en su abdicación explicó que su juramentada “gratuidad universal” en la educación superior tendría que ser aplazada, tragándose en silencio su propio vaticinio que a partir del 2016 todos los universitarios estudiarían sin pagar.

 

La ortodoxia socialista llevó a algunos a reaccionar de inmediato, saliendo a advertir que este cambio de giro se debe “exclusivamente a la situación económica mundial” sin hacer referencia alguna a que el frenazo no sólo tiene variables financieras sino determinantes clave en el rechazo de la ciudadanía a la refundación total de Chile.

 

Si el desplome del populismo bacheletista tuviese su origen sólo en incidencias económicas, ella no estaría en los paupérrimos niveles de adhesión popular actuales.

 

Con la claudicación del populismo, el clima social se pondrá más templado, ya sin la frenética confrontación por hacer de nuevo a Chile porque toda su institucionalidad estaba podrida. Es factible que surjan los diálogos, acuerdos y avenimientos políticos que hagan posible un ambiente propicio que alcance a salvar al país. Pero mucho ojo, que bajo este nuevo espíritu  subyace la amenaza de los ultra, de quienes no transan en sus afanes de llevarnos, sí o sí, al socialismo.

 

Hoy más que nunca hay que recordar que ya electa Bachelet como Presidenta, el presidente del PC, Guillermo Teillier, advirtió amenazante que “nosotros seremos los guardianes del cumplimiento del programa de Gobierno sobre el cual no aceptaremos que se le cambie una sola coma”. Su disconformidad hace meses que la hizo realidad, sacando a las calles a sus violentas fuerzas sociales para poner en jaque precisamente al Gobierno del cual forma parte.

 

Con el radical cambio en la hoja de ruta, el PC no permanecerá impávido y más temprano que tarde dejará sentir su histórico odio hacia el capitalismo, de cuya supervivencia depende el crecimiento, el desarrollo y el despegue de Chile. De partida, Teillier, tras conocer la rendición de Bachelet, confesó sentirse “incómodo” y su Comité Central se niega a aceptar lo ocurrido.

 

La ridículamente llamada “bancada estudiantil” declaró de inmediato la guerra a la gradualidad. Camila Vallejo (PC), la increíble presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara, al día siguiente “exigió” la gratuidad universal “porque no acepto incumplimientos”.

 

Otro que no se aguantó el silencio fue el célebre autor de la “retroexcavadora” y presidente del PPD, quien desafió a sus compañeros de la Nueva Mayoría a no ser cobardes ni apretar el botón de pánico.

 

El populismo bacheletista se desmoronó, pero sus sobrevivientes siguen muy  activos y más peligrosos que nunca en su odioso y pertinaz propósito de mantener a tope el socialismo, sin importar el precio que pague el país..

FILETEANDO FALSEDADES

(La Presidenta Michelle Bachelet comentó en “Una Nueva Mañana” de Cooperativa los cuestionamientos respecto de si hubo o no campaña electoral antes de que regresara a Chile en 2013).

 

* Respecto a que el financiamiento vino de SQM, empresa que fue dirigida  durante 28 años por el ex yerno de Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou, la Mandataria confesó que es “muy doloroso”. Agregó que “si ni siquiera sabía que venía desde Giorgio Martelli, mucho menos habría sabido qué empresa podría haber colaborado con ello”.

 

 

Su respuesta es signo equívoco de la distancia existente entre ella y la Nueva Mayoría, la cual, pese a sus afirmaciones, la ha abandonado por “contagiosa”. Bachelet alude a su “dolor” por el financiamiento de SQM e ignora intencionalmente la lista de beneficiados por las platas aportadas por Ponce Lerou a campañas de políticos de la ex Concertación y de la hoy Nueva Mayoría.

 

 

Por segunda vez niega en público a Giorgio Martelli y lo identifica casi como un desconocido, cuando fue su recaudador oficial  —reconocido por Rodrigo Peña y Lillo—  para su primer Gobierno y, para su segundo período, financió a todo su comando, incluso a sus amigos y amigas íntimas. ¿Puede alguien dar crédito a su indiferencia o supuesto desconocimiento de lo que ocurría?

 

 

 

 

* “No tengo ideas qué empresas colocaron legalmente el aporte reservado que las empresas en Chile hasta hoy pueden dar, y no quiero saber y no voy a saber nunca, porque no necesito saber; eso me da la independencia para tomar las decisiones”.

 

Luego de las sumas y restas de los administradores electorales, todos los candidatos, absolutamente todos, saben quiénes dieron aportes y cuáles no cumplieron su promesa de hacerlo en el ítem Reservados del SERRVEL. En cuanto a que no le interesa conocer las identidades de las empresas para, así, tomar libremente sus decisiones, hay una pregunta en el aire porque no tiene respuestas: ¿de qué decisiones habla?…

 

* “Yo no vine a hacer precampaña, vine a hacer campaña. Tomé la decisión en febrero de que finalmente volvía a Chile. Fue una decisión súper dolorosa”.

 

El concepto de pre/campaña se puso de moda recién en un intento de excluir a Bachelet del financiamiento irregular de candidaturas. Desde siempre, las campañas se inician meses antes al momento en que el SERVEL baja la bandera de partida. Por malicioso, este pretexto lo sacó de escena el propio Comité Político de La Moneda.

En cuanto a que su decisión de asumir la candidatura a la Presidencia fue “dolorosa” no queda más que atribuirlo a las secuelas aún latentes de su aneurisma.

 

* Previo a esa decisión, hasta Nueva York -donde se encontraba realizando su rol en ONU Mujeres- “iba mucha gente a juntarse conmigo” y que “la pregunta típica era: ¿Va a volver a ser candidata? Les decía a todos lo mismo. Algunos iban a tratar de convencerme que fuera candidata, otros porque querían saber en qué parada estaba”.

 

Tanta falsa humildad no le ayuda a levantar su desplomada imagen pública, porque desde 2011, cuando empezó a consolidarse el derrumbe de Sebastián Piñera y la izquierda no halló otro candidato para recuperar La Moneda, todo el país sabía que ella iba a ser la abanderada de la izquierda.

 

* “Había mucha gente que iba a actividades y pasaba a verme. Rodrigo fue dos veces y a lo que fue, fue a decirme que él pensaba que debía postularme de nuevo y cuál era mi actitud. Le contesté lo mismo que le contesté a todas las personas con las que estuve en Nueva York varias veces, que creía necesario que hubiera nuevos liderazgos y que, por tanto, no iba a tomar una decisión porque estaba en otra cosa, no era candidata”.

 

La respuesta es simplemente patética. Su amigo fue dos veces a “sugerirle” que fuese candidata…¿Fue Peña y Lillo el solitario caudillo de las fuerzas de izquierda que no tenían otra opción más que ella para recuperar el poder? Ella, él, la política y todo Chile saben que el ex ministro era su discípulo predilecto, de tal modo que es no creíble su versión. Viajó simplemente a recibir instrucciones y a hablar del financiamiento de la campaña y del comando. Peña y Lillo fue a Nueva York con pasajes adquiridos por Giorgio Martelli, como está debidamente certificado.

 

* “No era candidata hasta que tomé la decisión. La informé y volví a Chile en 2013. Ahora, ¿sabía algo? Nunca ni instruí, ni fui informada ni autoricé ningún mecanismo de financiamiento para una precandidatura”.

 

A excepción de políticos personalistas, como Ricardo Lagos y Sebastián Piñera,no suelen ser los candidatos los que organizan, montan y orientan los financiamientos de campaña, sino los comandos que se forman con ese propósito específico. No obstante, se les informa del ritmo de recaudación en forma permanente o, al menos por un interés natural, el candidato consulta al respecto.

 

 * “Cuando volví y pregunté en algún momento los recursos, cómo va a salir, la respuesta que recibí fue el PS y el PPD (…) Ellos me proclaman en conjunto el 13 de abril. Ése era el mecanismo de financiamiento que yo conocía que iba a partir de los partidos, más lo que siempre se hace en campaña, las donaciones individuales, las personas, los ciudadanos, los remates de cuadros, de artículos”.

 

Se espera un nivel algo superior de respuesta de alguien que detenta el cargo de Presidente (a) de un país. Más allá de explicaciones tan vagas como “donaciones particulares y de la ciudadanía”, casi cae en lo elemental al aludir a recaudación vía remates de cuadros y artículos…

Sobre el financiamiento del cual supuestamente se harían cargo el PS y el PDD, el ex presidente de aquél, Osvaldo Andrade, descartó de modo categórico que su colectividad haya recaudado recursos para su campaña

 

* Respecto a los cuestionamientos contra el ex ministro del Interior Rodrigo Peñailillo sobre viajes pagados por Giorgio Martelli a Nueva York, sostuvo que “ni a Rodrigo Peñailillo ni a ninguno de los que fueron les pregunté quién le había pagado los pasajes”.

 

No es que la Presidenta en esta materia se haga la lesa o mire para el costado, sino que resultaba, y resulta, innecesario preguntarles sobre el tema, porque ella lo sabe al dedillo. Su vínculo con su ex ministro del Interior era (ahora, ya no) fue siempre de una gran confianza y cercanía. No hay que olvidar que él, en jeans y camisa, la acompañaba a diario en todas las actividades de su primera campaña, forjándose una amistad muy estrecha.

Es impensable, entonces, creer su versión de que no se interesó en preguntarles…porque todo lo dominaba…al menos en este aspecto. Por último, en la “lista de Martelli” aparece el financiamiento de los boletos aéreos de Peña y Lillo.

 

* “Rodrigo (Peña y Lillo) fue un gran ministro del Interior y tiene un gran futuro por delante”.

 

Independiente de su redundancia (el futuro está siempre por delante, jamás por detrás), si fue un gran ministro ¿por qué lo sacó del cargo? Naturalmente, por complicidad política, la entrevistadora no le hizo una pregunta que se caía sola por lo obvia.

CAER EN DESGRACIA NO TIENE SALIDA

Dos encuestas, casi en forma consecutiva, la Cadem (Plaza Pública) y la ADIMARK, dieron a conocer los resultados de sus consultas populares realizadas en mayo: la Presidenta continúa a la baja y los audaces que aún la apoyan llegan hoy sólo a un paupérrimo 29% de la población.

 

Las encuestas anteriores, incluida la considerada más relevante, la del CEP, registraron un 32% de apoyo ciudadano a la Mandataria y se aferraba a la posibilidad  –remota, pero posibilidad al fin–  de que con el cambio forzado de gabinete ministerial, tras su mensaje del 21 de Mayo y por la ley de aportes fiscal a enfermedades catastróficas, revirtiera en parte su caída en picada.

 

No fue así. Empeoró la imagen que de ella tiene el país y el presidente del PR, Ernesto Velasco, reconoció que “definitivamente dejamos de ser mayoría y ahora somos minoría”, una reflexión que captada al pasar puede ser percibida como un gesto de realismo político, pero que tiene un trasfondo irreversible para alguien  que en marzo de 2013 regresó a Chile como campeona, lista para arrasar en la elección presidencial y que venía de pasearse por el mundo, codeándose con reyes y jefes de Estado por su cargo de Secretaria de ONU Mujer.

 

Michelle Bachelet Jeria fue recibida como heroína en el aeropuerto y más tarde, en El Bosque, dio el “sí” que la izquierda anhelaba con ansias, única forma de recuperar el poder que, curiosamente, ella misma perdió, pero conservando siempre ese cariño popular que la hizo salir de La Moneda con un 52% de adhesión ciudadana.

 

Pocas personas, poquísimas, pueden exhibir tremendo palmares: tras una gestión gubernamental muy deficitaria y con la corrupción definitivamente instalada, esta mujer, a esas alturas, era capaz de cautivar a la gente, encantándola sólo gracias a su autenticidad y simpatía.

 

De este atributo tan humano surgió el convencimiento de sus seguidores de que era “incombustible”. Nada ni nadie la podía quemar porque era más fuerte que el fuego. Des que entregó el mando a Piñera, la izquierda no hizo más que pensar en ella para el período 2014/2018 y con la finalidad de no contaminarla con el debate interno, su amigo Heraldo Muñoz hizo unlobby impecable en Nueva York, el que permitió instalarla como Secretaria Ejecutiva de ONU Mujer.

 

El 2012 se iniciaron las peregrinaciones a Nueva York de los, en ese entonces, concertacionistas para convencerla de que fuese candidata. Ella dudó porque su objetivo principal era la Secretaria General de la ONU, pero cuando se percató de lo irreal de su aspiración, dio el sí, estableciendo una condición que, a la postre, es la culpable del martirio que vive hoy.

 

Ella, en sus cálculos con sus frecuentes visitantes a su departamento en Manhattan, concluyó que no podía correr riesgos ni exponerse a una eventual derrota. Para evitar la más mínima amenaza, exigió que su plataforma electoral, esta vez, fuese mucho más allá de sus fieles amigos de la Concertación, incluyendo al Partido Comunista y a cuanto movimiento de ultra izquierda que anduviese suelto por las calles de Santiago.

 

Conocido y antiguo es el proverbio de que “quien se acuesta con el PC amanece contagiado” y tal cual ocurrió. Influenciado por el PC y por algunos extremistas muy cercanos a ella, su comando elaboró un programa de Gobierno destinado a cambiarlo todo en Chile, porque todo estaba malo. El eje de la acción iba a ser el estatismo, por lo cual era indispensable destruir el modelo neoliberal que, con dificultades, aún da señales de vida.

 

Fue la peor idea en la vida política de Bachelet: sus carceleros le impusieron reformas radicales que la gente las percibió como serio amago a su nivel de vida. Decididamente, la ciudadanía dio vuelta la espalda al intento de imponer un modelo distinto al que le ha permitido progresar y acceder a mejores estándares de bienestar.

 

Ya en plena discusión de la Reforma Tributaria inició una progresiva pérdida de respaldo popular, la que se acrecentó con el atentado a la libertad de enseñanza y que se incrementó aún más por el caso Caval, por su conducta de esconderse y, luego, por la infantil mentira de que se había informado “al igual que todos ustedes”, por los medios de comunicación.

 

Ése fue el momento en que selló su destino y arruinó su Presidencia, al punto que sólo a un año de asumir, juró que “jamás volveré a optar a un cargo público”. Fue el día en que hizo combustión y se incendió.

 

Todos los intentos por restituirle su popularidad han sido estériles y las estrategias  de su Comité Político y de sus asesores se estrella con la brutal realidad de que  cayó en desgracia ante la ciudadanía y ésta se lo recuerda, mes a mes, a través de las encuestas.

 

Triste tradición es la de caer en desgracia en Chile: a la víctima se le cierran todas las puertas y todas las oportunidades. La aíslan y se aísla.

 

Su escudo político, la Nueva Mayoría, está quebrado y protagonizando pugnas públicas; en su estilo, el PC, le tiró del mantel al activar con potencia su brazo violentista urbano con una escalada de manifestaciones y marchas, y ella, en las pocas veces en que habla públicamente, se perjudica y profundiza el convencimiento generalizado de que se ha transformado en una adicta a faltar a la veracidad (ver crónica “Fileteando una Mentira”).

 

Con un casi nulo espacio de maniobra, más que a ella, a sus ministros, les espera un futuro inmediato en que deberán tomar razón de una alternativa cruel: seguir adelante con reformas antipopulares o echar mano al “cosismo”, un fast track doméstico que le permite a la gente visibilizar beneficioss concretos y rápidos que vayan en socorro de sus requerimientos y necesidades más urgentes.

 

Atacar sin temores al dominio de la delincuencia y el narcotráfico; ayudar con rapidez a los postergados en salud; solucionar los infinitos problemas viales; aliviar los gastos en un deficitario transporte público y mitigar la cesantía con obras públicas, son sólo algunos ejemplos elementales que pueden permitirle a Bachelet ser recordada, al menos, por acciones específicas a favor de la gente y no en contra de ella, como sus “reformas estructurales”.

 

Con obras cortoplacistas de este tipo es posible, en lo que queda de este Gobierno, que no se le recuerde como el peor de los últimos tiempos. No es ni será fácil el intento de cumplir el período presidencial con una Mandataria en segunda fila, desvalida en lo personal y con un mínimo respaldo de la ciudadanía, porque al perder confianza y credibilidad, terminó por caerle en desgracia. Y de ésta, no se sale.

EN EL CANAL DE LUKSIC Y CON UN FARANDULERO: ¡NO LE ACIERTA A UNA!

A veces llega a transmitir compasión por la tragedia política en la que está sumida, pero un país con algún retazo de altivez no puede sentirse satisfecho con una Presidenta que transmite lástima y derrotismo, sino, muy por el contrario, con una que demuestre con jerarquía su ánimo y disposición de salir airosa del trance que vive.

 

Desde el 6 de febrero en adelante, Michelle Bachelet comunica y se comporta como una mujer derrumbada, abatida y sin poder recuperarse del nocaut que sufrió por culpa de familiares directos y que la llevó a asumir una conducta no creíble, que la deja en peor pie cada vez que se refiere al tema.

 

En medio del pantano y de la inmovilidad en que se halla el país por la aguda crisis moral de la política y choqueada por el escándalo de las boletas y falsedades en que incurrió su (ex) ministro del Interior, amigo querido y mano derecha en sus dos campañas presidenciales, no le quedó otra alternativa que hacer un cambio de gabinete ministerial antes del Congreso Pleno del 21 de mayo, tal como lo aconsejaban las circunstancias.

 

Sin embargo, eligió la peor de las opciones para anunciar que cambiaría el Gabinete: el set de canal 13, propiedad de Andrónico Luksic, generoso otorgador del millonario crédito sin respaldo, para que su hijo y esposa hiciesen un gran negocio inmobiliario. Aún más, lo hizo en el marco de una entrevista de las llamadas “humanas” realizadas por Mario Kreutzberger, un antiguo farandulero de la TV chilena y latina, en el convencimiento de que por su popularidad y por la credibilidad que le concede la audiencia que por años le ha sido fiel, ella podía montarse en la imagen del animador y volver a ser digna de crédito, como antes.

 

Un Mandatario que hace respetar su investidura realiza este tipo de anuncios por cadena nacional y, por último, en una conferencia de prensa, pero no en el contexto de un programa de magazine inserto en un noticiero que hace tiempo dejó de liderar el rating de los informativos. No fueron ni el lugar ni el entrevistador los adecuados para un mensaje político importante y que el país aguardaba.

 

Resultó demasiada evidente su improvisación –seducida por su jefa de Gabinete-,  al punto que sin que nadie se lo preguntara y menos se lo impusiera, anunció que el cambio de ministros sería dentro de 72 horas. Se tomó más de 100 para ello.

 

Para peor, en su “exclusiva” estuvo a punto de generar un conflicto diplomático, porque como a esa hora (noche del miércoles 6) todos sus ministros debían renunciar, dejó sin piso y sin rol alguno al canciller que en ese momento encabezaba los alegatos en la CIJ de La Haya por la demanda boliviana. ¡Insólito!: Heraldo Muñoz pasó toda la mañana del día siguiente escondido hasta que le llegó un mensaje de texto de Bachelet en que lo confirmaba como ministro…y pudo seguir adelante con su delicada misión.

 

Durante la entrevista “humana” de la cual quedaron exentos los periodistas del Departamento de Prensa del 13, “Don Francisco” le consultó a la Presidenta por el episodio del estallido del caso Caval estando ella de vacaciones en Caburgua, y en su balbuceante intento por “aclarar” lo sucedido agravó aún más su responsabilidad ante la opinión pública. Explicó que su “primera intuición” fue viajar de inmediato a Santiago, pero que sus asesores le recomendaron mantener su veraneo…Y cuando fundamentó que por la distancia entre la capital y el balneario lacustre “es muy difícil saber lo que ocurre tan lejos”, frente a la cara de incredulidad del entrevistador explicó que “tenía a dos carabineros que me informaban…”

 

¡Patético! ¿De quién se trata? ¿De una estudiante en un campamento de scout o de la Presidenta de la República? Con la tecnología de hoy y por la necesidad de un contacto diario, la Oficina de Inteligencia del Interior mantiene una red dinámica  de entrega de información y más aún si se trata de la Jefa de Estado.

 

Para rematar su cadena de errores –fruto de que ya carece de fuerza para tomar decisiones—ni se percató de tremendos pecados en dos de sus designaciones ministeriales. Puso en Defensa –¡en Defensa!— a quien, evocando su pasado en las JJ.CC, tiempo atrás promovió mar soberano para Bolivia, y en Desarrollo Social colocó a un PC que lucró en la Arcis y que siendo subsecretario del Trabajo ignoró que a profesores y trabajadores de dicha universidad aún se le adeudan sueldos e imposiciones.

 

Bachelet cayó a su peor cifra de credibilidad, confianza y de respaldo ciudadano  en sus dos Gobiernos y la población la castiga in crescendo no sólo por ese episodio puntual de su hijo y de su nuera, sino por su actitud de mujer derrotada y con el rumbo totalmente extraviado. Ya es definitivo que no se recuperó del mazazo familiar que recibió y no sólo la destruyó a ella, sino a su propia madre. Su amiga de años y viuda del coronel FACH Carlos Ominami, Edith Pascual aseveró que “Ángela (Jeria viuda de Bachelet) está destrozada…

 

Independiente de la modificación ministerial (ver nota aparte), lo alarmante es que ya definitivamente sin funcionarle su intuición, a Michelle Bachelet sus asesores la hacen errar cada vez más en asuntos trascendentales. Con un perfil tan sombrío de la Presidenta, al país le queda muy poco o nada que esperar…

CAMBIO DE GABINETE, NO DE RUMBO

Así como inesperada fue la forma cómo la Presidenta de la República dio a conocer que haría modificaciones ministeriales, era esperable que lo hiciera antes del 21 de Mayo y era esperable, también, que el eje de los reemplazos fuese el corazón del Gabinete, su Comité Político.

 

Es allí donde se “cocinan” las grandes reformas que cruzando las grandes alamedas llegan al Congreso para que, aprovechando su mayoría, de curso a la refundación del país, la misma que hasta la fecha ha sido un rotundo fracaso. Prueba de ello es que tres de los cuatros ministros encargados de las reformas salieron de sus puestos.

 

Tan demoledor ha sido el fracaso de este segundo Gobierno de Bachelet, que la encuesta CEP, la más relevante y seria que en forma periódica se hace en todo Chile, la ubicó en el peor ranking de popularidad de su historial político, experimentando una baja en todos los atributos. A un 62% la Presidenta no le da confianza y un 60% la considera que está lejana de la ciudadanía.

 

Como si dicho panorama ya no fuese  suficientemente lúgubre, el 52% del país considera que éste se encuentra “estancado” y que ese panorama no cambiará. Se cumplieron 11 meses consecutivos con los más altos niveles de desconfianza de los consumidores, el IPC superó todas las expectativas (con un alza de $200 de la UF) y los combustibles mantienen su pirámide alcista.

 

O sea, enfrentada a un Chile que no confía en ella ni menos en el futuro, no le quedó otra alternativa que asumir la decisión de hacer cambios ministeriales, y lo hizo urgida por el escándalo de las boletas de su entrañable amigo Rodrigo Peña y Lillo y no porque le inquietase mayormente el estado de parálisis nacional que ella misma contribuyó a consolidar.

 

¿Cómo salir del atolladero? Muchos se lo propusieron, otros se lo sugirieron e incluso estadistas de verdad como Ricardo Lagos Escobar le dieron la receta públicamente. Pero, más allá de las múltiples interpretaciones que tuvo el acotado cambio de Gabinete, ella optó por designaciones que no alteraron sustancialmente su primer equipo. Sólo hincó el diente en el Comité Político, el que por su falta de jerarquía y de peso no logró un avenimiento con los partidos oficialistas, lo que entorpeció más que favoreció la materialización de sus reformas.

 

Las modificaciones, especialmente en Interior,  Hacienda y SEGPRES están destinadas, precisamente, a rearticular el tramado que requiere un Gobierno de mayoría para llevar adelante los cambios consignados en el programa de campaña. Jorge Burgos (DC) es un abogado con vasta experiencia en el ámbito del régimen interior y constitucional; Rodrigo Valdés (PPD) es un profesional del área financiera con dominio del mundo bancario, lo que se considera un factor tranquilizador para los dineros públicos, y Jorge Insunza (PPD) tiene mucha más “muñeca” que su antecesora.

 

El equipo político entrante podrá tener más vocación de diálogo –en especial Buregos– y se percibe menos amenazador que el anterior, pero, desde ya, el PC y el PPD notificaron que se opondrán a cualquier tipo de freno a las reformas.

 

En el nuevo plantel ministerial hay que consignar algunas situaciones que sin mayores repercusiones en lo externo, lo tendrán en lo interno, como la presencia del nuevo vocero Marcelo Díaz (PS),al cual su partido no le quiso buscar otro cupo tras perder la interna por Coquimbo para reelegirse diputado ni le dio la bendición para una senatorial. Como premio de consuelo se lo propuso para embajador y cumplía esa labor en Argentina.

 

La otra situación que pese a su segundo plano puede ejercer una influencia algo ajena a la “máquina” del Ejecutivo es Ernesto Ottone  –nuevo ministro de Cultura–, un académico de rico discurso, muy cercano a Ricardo Lagos y un convencido de que las reformas se pueden hacer en el marco del modelo neoliberal.

 

“Callado por las piedras”, el PC sumó a un segundo ministro, lo que refuerza su potencia al interior del Gobierno y en carteras sensibles para el interés del partido, como SERNAM, donde ya está Claudia Pascual, y ahora dominará Desarrollo Social, con Marcos Barraza, enemigo acérrimo de las AFP, justo ahora en que se redoblan las conquistas de terrenos municipales para viviendas populares.

 

Queda en claro que este Gabinete podrá, si es que puede, mejorar las formas de relacionarse con el entorno, pero en nada alterará el objetivo del Gobierno de seguir llevando a cabo reformas estructurales en las cuales la ciudadanía no cree ni las considera necesarias, razón por la cual las cifras de adhesión popular, de confianza y de esperanza a futuro son tan paupérrimas. Es así de claro: se trató sólo de un cambio de Gabinete y no de rumbo.

 

Para hacer menos creíble a su administración, Michelle Bachelet también aportó con lo suyo en las designaciones y enroques ministeriales: con las exclusiones de Villegas (Desarrollo Social) y Barattini (Cultura) restó la presencia de dos cupos femeninos en su Gabinete, con lo cual hizo trizas su discurso de la igualdad de género y traicionó a quienes la sentían la primera voz de los derechos de la mujeres.

LA PRUEBA OFICIAL DE LA MENTIRA

Era, ciertamente, el eslabón que faltaba para demostrar que la Presidenta de la República le mintió al país: en un mismo día (miércoles 8) le garantizó a los corresponsales extranjeros que no iba a renunciar y envió a una ministra a la Cámara de Diputados a bloquear una Comisión Investigadora del caso Caval.

 

Fueron dos acciones conjuntas que dejaron al desnudo que efectivamente  participó en el millonario negociado de su hijo y de su nuera, cosa que en forma oficial se la negó al país.

 

Su afirmación de que “no he renunciado ni he pensado en hacerlo” fue, en apariencia, una respuesta a un rumor que surgió de radio Bío Bío, aunque  reaccionar a los murmullos no es propio de una autoridad con jerarquía y, peor, no habla bien del supuesto liderazgo que le quieren endilgar a la fuerza. Lo sustancial de sus palabras es que resuelven definitivamente la interrogante sobre su rol en el negociado de Sebastián Dávalos, quien –también ese mismo día— dejó sola a su esposa que declaró por 9 horas en la Fiscalía en Rancagua.

 

Si Bachelet nada tuvo que ver en el negociado de su hijo ¿con qué finalidad se refirió a una eventual renuncia? Acusó al periodismo de dejarse influenciar por las redes sociales, lo que también habla mal de ella que hace prevalecer los textos de facebook y twitter por sobre una gestión país.

 

Desde que estallo el escándalo al interior de su familia y que la indujo a falsear la verdad, no ha habido un solo acto de protesta en contra suya, ningún grupo ha desfilado frente a La Moneda exigiendo su salida y ni siquiera  —lo decimos con respeto–  el pastor Soto se apareció con su megáfono para denunciar tal acto de corrupción.

 

Las Presidentas de Brasil y Argentina sí han experimentado esa sensación con multitudinarias protestas que les reprochan sus actos y vociferan para que dejen sus cargos. Pero Bachelet, no. Incluso, en su nuevo y discreto rol de recuperar la confianza de “su gente”, inauguró consultorios, visitó jardines infantiles, donó ajuares a recién nacidos y conoció a una lactante sobreviviente de los aluviones de Copiapó, y en ninguna de esas actividades alguien le impugnó algo.

 

Entonces ¿por qué dijo que no había renunciado ni pensaba en hacerlo? Tan desafortunada expresión fue un reflejo espontáneo de su conciencia que la atormenta. En diálogo con los corresponsales extranjeros negó cualquier vínculo con el encuentro de su hijo con Andrónico Luksic, pero eludió referirse a su conocimiento sobre la operación de Caval.

 

Obvia es la conclusión de que si ella realmente no hubiese conocido el plan de compraventa de su nuera resultaba impensable que iría a utilizar, ni en broma, el vocablo renuncia. Nadie, ni el ciudadano más modesto de este país, piensan en una eventual dimisión si no tienen causas y motivos para ello.

 

En esa misma reunión, aseguró a los corresponsales extranjeros que “el Gobierno está haciendo ningún esfuerzo por tapar ninguna cosa”, pero simultáneamente a “su verdad”, la ministra de la SEGPRES se presentó en el Congreso en Valparaíso para hacer lobby con los diputados con la finalidad de que hicieran fracasar la Comisión Investigadora del caso Caval que estaba por votarse.

 

La Presidenta volvió a mentir, esta vez a los corresponsales extranjeros al asegurarles la abstinencia del Gobierno en el caso y, luego, enviar a una ministra a bloquear la conformación de esta instancia investigadora que, finalmente, se materializó. Si nada tuvo ni tiene que ver con el negociado de Caval ¿cuál fue,  entonces, el motivo del bloqueo que intento la ministra? La respuesta surge por sí sola.

31% DE APOYO Y ¿LE EXIGEN LIDERAZGO?

Parece insólito, pero así fue: al conocerse el resultado de la encuesta ADIMARK de marzo, hubo muchos en La Moneda y en la Nueva Mayoría que sintieron un alivio. Estaban seguros de que en dicha consulta de opinión popular, Michelle Bachelet iba a tener menos que el 31% de aprobación que el registrado.

 

Los analistas de este tipo de estudio, hechos “al azar” pero en capas sociales afines al populismo, establecieron como causas del histórico rechazo no sólo los coletazos del caso Caval, sino también la erupción del volcán Villarrica, el incendio en cerros aledaños a Viña del Mar (Rodelillo) y al desastre en Atacama, este último, el único hecho gravitante en la percepción de la gente.

 

Un detalle no menor en el alto nivel de rechazo (61%) es que el sondeo no alcanzó a registrar las consecuencias de los aluviones en la Tercera Región. Es de dominio público el enojo generalizado de los habitantes de las zonas siniestradas por la lenta respuesta de las autoridades y por el casi nulo esfuerzo en cuanto al reestablecimiento de lo perdido.

 

Este estado calamitoso recién se reflejará en la encuesta de abril, de tal modo que es esperable que ahora sí la Presidenta obtenga niveles aún más altos de rechazo.

 

El experto electoral de la Nueva Mayoría, José Auth, confesó estar muy preocupado por una realidad tan grave como el escaso apoyo que tiene Bachelet a poco más de un año de estar en el poder y, con una falta de pudor increíble, la invitó a ponerse al frente  de un movimiento destinado a luchar contra la negativa influencia del dinero en la política. Olvidó el diputado PPD que la Mandataria continúa como protagonista directa del “Davalazo” y siguen apareciendo evidencias de su participación (con el apodo de “la señora”), por mucho que el vocero Álvaro Elizalde y el propio Andrónico Luksic intenten bajarle el perfil.

 

Roberto Méndez, a cargo de ADIMARK, admitió que definitivamente Bachelet dejó de ser “incombustible”, frase acuñada por el oficialismo para definir que su gran popularidad y simpatía eran a prueba de fuego y de balas. Fruto de su conducta en el negociado de su hijo y nuera y tras mentirle al país que se informó por la prensa, hasta quienes la adoraban por su simpatía dejaron de hacerlo.

 

Frente a este panorama francamente desolador, varios la han llamado a ejercer su liderazgo en una clara invitación a que actúe de acuerdo a lo que siente y piensa, dejando de lado las asesorías y los manipuleos de que es objeto por parte de los partidos oficialistas. No obstante, es aquí donde la Presidenta sabe que tiene su propia piedra de tope.

 

Ella, desde que asomó a la vida política, desde que pasó por los ministerios de Salud y Defensa y desde que fue candidata presidencial por primera vez, jamás evidenció ser  una líder. Su único plus fue siempre su simpatía y muy poco más que eso.

 

En dos oportunidades ha sido electa Presidenta de la República sólo porque es ella. A algunos votantes les resultó cercana porque estuvo exiliada, pero a la mayoría por el hecho de ser socialista y, más aún, por representar a la mujer chilena simple y sencilla. Está en el polo opuesto a lo que se considera un estadista, pues  carece de carácter para ello, no tiene habilidad para desenvolverse en los conflictos y en términos generales evidencia una falta de conocimiento de los temas relevantes, por lo que debe recurrir a diario a “discursos oficiales” hechos por otros con las ideas de sus múltiples asesores.

 

En su primer Gobierno, la gente, al tanto de sus carencias se las perdonó e hizo prevalecer su simpatía hacia ella. En éste, su segundo mandato, prisionera de los extremismos del PC y de una ala del PS y PPD, se la jugó por las reformas estructurales destinadas a reemplazar el neoliberalismo por un “nuevo modelo” estatista, pero fue tan sólo la cabeza visible de un iceberg con una masa muy peligrosa bajo el agua.

 

Ninguna de las elecciones las ganó por ser una caudilla o una líder. Así, resulta una ironía –y, posiblemente, hasta una burla— exigirle que emerja de su avergonzado silencio y de su parálisis política para encabezar un gran movimiento de recuperación de la confianza en el Gobierno y en la clase política. No es que ella no tenga deseos de hacerlo, porque esfuerzos de imagen pública los lleva a cabo con frecuencia, sino simplemente carece de las armas para hacerlo y porque, a partir del negociado de su hijo y nuera, la gente se decepcionó de ella, agravada su situación por haberle falseado la verdad al país.

 

Si es que tiene ánimo y ganas para terminar su período, Bachelet igual dejó de ser la misma y ella lo sabe mejor que nadie. Con una adhesión popular por los suelos y con la pesada carga de saber que le mintió a Chile, es casi un abuso  –o una ignorancia–  que asuma cualquier tipo de liderazgo, menos aún si en pleno apogeo y sin escándalos por medio, jamás fue una líder.

LA “SEGUNDA PATA” DEL NEGOCIADO DE CAVAL

Los 2.500 millones de pesos que obtuvo Caval -de propiedad de Natalia Compagnon, nuera de la Presidenta Michelle Bachelet- por la venta de los terrenos en Machalí, eran sólo la primera parte de un negocio mayor. El diseño original contemplaba una crucial participación en una nueva venta de los mismos predios durante 2015.
Hoy, después de que el escándalo provocara la renuncia de Sebastián Dávalos, hijo de la Mandataria, a la Dirección Sociocultural de La Moneda, y cuando los efectos del llamado caso Caval han causado un fuerte daño en la imagen de su madre, se siguen conociendo nuevos antecedentes.

La trama de esta historia comenzó el 16 de diciembre de 2013, cuando un día después del triunfo de Michelle Bachelet en segunda vuelta, el Banco de Chile informó sobre la aprobación de un crédito por más de US$ 10 millones a Exportadora y de Gestión Caval Limitada, empresa en la que Compagnon comparte propiedad en partes iguales con Mauricio Valero, y en la que entonces trabajaba como gerente de Proyectos su marido, Sebastián Dávalos.

El préstamo se materializó a mediados de enero de 2014. Era un crédito bullet, que debía pagarse en un período máximo de un año y en una sola cuota. A punto de vencer ese plazo, Caval recibió un “salvavidas” para hacer efectivo el pago de $ 6.500 millones que le había prestado el Banco de Chile: el 21 de enero pasado, la empresa Silca, de Hugo Silva Martínez, firmó un contrato de compraventa con Caval para comprar los tres predios -Santa Elena, San Diego y Santa Cecilia- ubicados en la Carretera del Cobre, al ingreso de la zona urbana de Machalí y frente al club de polo de esa comuna. Un salvavidas que, para quienes no conocían la totalidad del negocio, parecía casi milagroso.

La operación se concretó el 5 de febrero, cuando Silva pagó por esos terrenos $ 9.500 millones -$ 3.000 millones más que lo desembolsado por Caval un año antes-, asumiendo que se concretaría el cambio al plan regulador de la zona. $ 7.000 millones de esa suma provienen de un crédito que Silva firmó con el mismo Banco de Chile.
 

Hoy la compraventa está en entredicho. Silva presentó una querella por estafa e inducción a la firma de un contrato en contra de Mauricio Valero y Natalia Compagnon. El empresario de Rancagua se hizo representar por el estudio jurídico Philippi, Prieto, Carrizo, Ossa & Uría, el mismo que lo asesoró legalmente para cerrar el negocio con Caval y que hoy pretenden anular. El argumento de Silva para fundamentar la acción judicial es que cerró un deal con asimetrías de información. Que nunca se enteró que la operación se haría pública, lo que terminaría poniendo en duda el cambio al plan regulador.

Pero hasta ahora la opinión pública desconoce la dimensión completa del negocio que ambas partes planeaban. La “pasada” de Caval, que reportó a la firma de la nuera de la Presidenta $ 2.500 millones, era sólo la primera parte.

La pieza clave de este puzzle es un contrato privado que se firmó el mismo día que la promesa de compraventa y condicionado al éxito de la misma, entre Valero y Silva. En ese documento, Silva le entrega atribución exclusiva a Inmobiliaria e Inversiones FVM, de propiedad de Valero (en la que figuran su mujer y su hermana como socias), para que éste vuelva a vender a un tercero los mismos tres predios que Silva adquiriría por $ 9.500 millones. La condición: enajenarlos dentro de un año, por un monto no menor a $ 14.700 millones, precio esperado por la expectativa de un hasta entonces inminente cambio del uso de suelo. El ingrediente esencial: que ambas partes se repartieran las nuevas ganancias.

En el contrato se acuerda para FVM un 26% sobre la utilidad de la nueva venta de los terrenos. En el peor de los casos -según detalla el documento-, Valero ganaría $ 1.400 millones más en 2015.

La eventual participación de Natalia Compagnon en esta parte del negocio queda de manifiesto en la cláusula décima del documento de 11 páginas, en el que Silca declara expresamente que “Inmobiliaria e Inversiones FVM S.A. sólo podrá ceder el presente contrato a otra sociedad representada y controlada por Mauricio Guillermo Valero Illanes”.

Valero, según los registros del Diario Oficial, tiene sólo otra sociedad: Caval. 

COLETAZO DEL SHOCK: AL GOBIERNO SE LE FUE MARZO

El primer mes de su segundo año de Gobierno no existió para Michelle Bachelet. La brutal parálisis que le produjo el negociado de su hijo y nuera la hicieron perder el valor que tuvo para jactarse de que estaba concretando las reformas estructurales refundacionales del país. Tras su éxito legislativo de enero, proclamó que marzo iba a constituirse en el refuerzo de sus proyectos…pero no pasó nada.

 

Excepto algunos debates domésticos sobre el aborto, nada sustancial para el interés del país surgió en marzo desde el Ejecutivo. Rodrigo Peña y Lillo asumió prácticamente el doble rol de Vicepresidente y vocero para enfrentar el “coma inducido” en que se halla La Moneda tras el “Dávalazo” Se sabe de la búsqueda de estrategias para salir de la parálisis, entre ellas un nuevo vocero comunicacional que nada tenga que ver con el equipo de la exonerada Paula Walker, amiga íntima de Bachelet y quien fue su brazo derecho durante su estada en la ONU.

 

Pero por lo visto, no parece fácil ni rápido encontrar un camino por el cual transite a futuro una Mandataria herida. Las secuelas de su escándalo familiar no han aminorado y vivió una experiencia traumática en su gira por el norte a raíz del desastre originado por los aguaceros.

 

Pensó que trasladarse de inmediato a la zona afectada le devolvería un poco el semblante y confió en que su presencia sería retribuida con el afecto de los damnificados, tal como le sucedió en las inundaciones en Santiago en 2004,  cuando arriba de un carro militar recorrió poblaciones anegadas y de allí surgió su imparable candidatura que la llevó por primera vez a La Moneda.

 

 

No obstante, la respuesta de los damnificados nortinos fue, quizás, el mayor agravio recibido por un Jefe de Estado desde el retorno a la democracia. En Chañaral fue encarada a gritos por un grupo de albergados e incluso uno le expresó “Presidenta, no vuelva a mentirnos” en directa alusión al caso Caval.

 

Para agravarle el panorama, sus aliados más duros y a quienes los ha satisfecho con el extremismo de las reformas, le anuncian que le harán problemas acaso no pone en agenda la Asamblea Constituyente, instados por el discurso de Marco Enríquez.

 

Como si eso fuera poco, con motivo de un homenaje a su fallecida emblemática Gladys Marín, el Partido Comunista reunió a la crema y nata de su colectividad  –incluida Margot, la infaltable viuda del dictador Hönecher–, y su presidente Guillermo Tellier aprovechó de enviarle un mensaje al Gobierno: no le gusta como quedó el proyecto de Reforma Laboral y advirtió que el caso Caval no puede ser un obstáculo “ni menos un freno” a los cambios estructurales incluidos en el programa de la Presidenta.

 

El líder comunista, al igual que el resto del ámbito político y la ciudadanía en general, huele esta especie de inmovilismo del Ejecutivo a causa del tremendo impacto del caso Caval, agudizado recientemente tras revelarse un segundo contrato, ahora sobre una millonaria comisión, firmado por el socio de la nuera de la Presidenta en caso de que el comprador  venda los terrenos en la comuna de Machalí.

 

Su espadachín del Interior salió a defenderla para aclarar que –ahora sí es cierto— “ella no conocía ese segundo contrato”, en una justificación que en vez de ayudarla la hunde más, porque significa que, entonces, sí supo del primer contrato de compraventa, respecto del cual ella le comunicó al país que sólo se enteró por la prensa. Para acentuar el carácter de negociado de su hijo y nuera, se reveló que la tasación de los terrenos en Machalí hecha por el Banco Chile duplicó la realizada, antes, por el Banco Santander.

 

Enemigo a muerte de un sistema que rigió con relativo éxito para cautelar la institucionalidad hasta 2014, Guillermo Teillier criticó duramente que “se haya vuelto a la política de los acuerdos” a raíz de los cambios, algunos de maquillaje, hechos a la Reforma Laboral y prometió que en el Congreso el PC dará lucha para volver a la génesis del proyecto cuya cuna fue la CUT, ahora en manos comunista.

 

El PC se había anotado un triunfo con la aprobación de sus proyectos fin al lucro y al copago y ahora confiaba en que también saldría como por un tubo la gratuidad universitaria, todos objetivos exigidos en las movilizaciones callejeras del 2011 con sus “rostros” Camila Vallejo y Karla Cariola en primera fila.

 

Sin embargo, el segundo envío de cambios radicales a la Educación siguen frenados en el ministerio, donde reconocieron que “no están maduros” para ser despachados al Congreso, lo cual no sólo indigesta al PC sino refleja que la afiebrada aceleración del 2014 por cumplir en breve con  el cronograma no se repitió durante marzo y no se vislumbra que en abril vaya a producirse un cambio radical en esta materia.

 

La gran cortina de humo ideada por el Comité Político de La Moneda para blanquear la imagen de Bachelet, el Consejo Asesor para la nueva institucionalidad política-negocio se diluyó por la acción de los propios partidos de la Nueva Mayoría, y la Presidenta, sin poder disimular su rubor, disminuyó sus agendas de apariciones en terreno y de discursos, a excepción del viaje al norte por las inundaciones.

 

Al Gobierno se le pasó volando marzo y lo que debió ser un optimista reimpulso para su segundo año de Gobierno se transformó en un mes que nada dejó entre manos. El shock originado por el escándalo Caval y posterior mentira presidencial lo paralizó y es un enigma acertar por cuanto tiempo seguirá sufriendo sus efectos.

 

Hay quienes, en silencio, creen en lo peor y un reforzamiento de esta percepción la dio el mismísimo Ricardo Lagos, estadista en temporal retiro al que cada vez más le pica el bichito del retorno. Sin rodeos hizo un comentario público que se explica por sí solo: “en la historia ha habido dos Presidentes que gobernaron en dos períodos diferentes (Arturo Alessandri y Carlos Ibáñez) y los textos de estudios sólo consignan lo que hicieron en el primero…”.

 

La tercera en repetir la experiencia es Michelle Bachelet, de quien dijo que su Gobierno “vive una crisis, y muy grande por desgracia”…

LA PAJA EN EL OJO PROPIO

La última encuesta CEP, la misma que  dio cuenta de que el gobierno socialista tiene más rechazo que aceptación, dejó en evidencia que el descontento ciudadano también incluye a los partidos opositores que sólo tienen un 16% de aprobación.

 

Ello demuestra que nuestros políticos, de izquierda o derecha, todavía no han logrado interpretar el perfil del nuevo ciudadano chileno, que sin ser más docto, listo y culto que el de antes, ya no es un rebaño manso y maniobrable.

 

Siendo todavía un país donde abundan las pillerías y las vivezas, existe una fuerte resistencia a los abusos de poder, a la falta de transparencia y a las malas prácticas de la política. Sólo la disciplina partidaria hace posible que accedan o se mantengan en el Congreso legisladores de moral más que discutible, tanto de izquierda como de derecha.

 

Cuando la Concertación perdió el poder el 2010 fue por el gran número de descontentos con aquel gobierno de Michelle Bachelet por sus innumerables actos de corrupción. Definitivamente, la ciudadanía castiga a sus autoridades cuando escamotean.

 

Hoy, la derecha política busca respuestas y anuncia mixturas de grupos y subgrupos en un desesperado esfuerzo por revertir ese escuálido 16% de aprobación ciudadano. Pero en la medida en que gente de su sector continúe enredándose en conflictos éticos, la población acentuará sus suspicacias y el apoyo continuará en caída.

Un ejemplo de mala política es la permanencia en la testera de la UDI de Ernesto Silva Méndez, involucrado personalmente en la arista judicial de la demanda del Servicio de Impuestos Internos (SI) contra el Grupo Penta. Tras permitirse la lectura del escrito acusatorio, salieron a luz antecedentes y pruebas del involucramiento del mandamás del gremialismo en el juicio.

 

La izquierda, siempre alerta a denostar a la oposición, implica a la UDI  –como partido— en cuanta controversia real o ficticia cobra notoriedad, pero en el caso Penta (ver su origen en crónica aparte) quienes están vinculados con actitudes incompatibles son un puñado de militantes, incluido su presidente. Por ello, involucrar a toda la colectividad es una ridícula maniobra política.

 

Pero dicha cuestionable maniobra política no exime a la UDI del feroz daño que se está auto infligiendo al mantener en la presidencia a una persona cuestionada por su demostrable vínculo con los demandados controladores del holding Penta por parte del SII.

 

Desde que trascendió el escándalo, Ernesto Silva Méndez debió dar una señal de buen criterio y solicitar un permiso para ausentarse del cargo con la simple y sola finalidad de no dañar políticamente a su partido. Él no está comprometido en la causa por la recepción de dineros ilícitos de Penta para financiar campañas  parlamentarias, pero su estrecha relación parental y comercial con uno de los dueños del grupo ya era más que suficiente para dar un paso al costado. Más aún si fracasó en su intento público de coordinar con el Gobierno un acuerdo para no seguir adelante con el caso, recibiendo un portazo como respuesta.

 

Sobrino y ahijado de Carlos Alberto Délano, su familia es socia con éste en una Isapre, en la Universidad del Desarrollo y en lo que va corrido de la investigación se descubrió que los Silva Méndez compartían al mismo contador de Penta que operaba irregularmente con funcionarios del SII. Además, fue socio de Pablo Wagner, ex Subsecretario de Minería, imputado por cohecho.

 

Este tipo de situaciones hacen que Silva Méndez  no sea un vocero veraz de su partido y lo anulan como crítico de sus adversarios. El diputado ha dicho que “hay que esperar que se pronuncie la justicia”, en un ejercicio dilatorio ante una situación éticamente insostenible y que resulta inexplicable para la ciudadanía.

 

Su solidario corporativismo le dio recientes muestras a la UDI de que le causa más quebrantos que beneficios y, por lo mismo, para poder denunciar con autoridad y firmeza la paja en el ojo ajeno, hay que tener muy limpio el propio.

LA TORPE TRAMA DEL CASO PENTA

En una declaración realizada ante la Fiscalía, Marcos Castro –contador de Penta–, reconoce ser también contador de la familia del presidente de la UDI, Ernesto Silva Méndez. “Yo les hacía su declaración de impuestos y les llevaba la contabilidad desde 1993”, reveló ante el fiscal Carlos Gajardo.

No es desconocida la cercanía que durante toda su vida tejió Ernesto Silva Bafalluy, padre del actual timonel gremialista, con uno de los controladores del grupo Penta, Carlos Alberto Délano, lo que lo llevó a estar vinculado a los negocios del holding, como en la isapre Banmédica y la Universidad del Desarrollo (UDD). Ahora, gracias a la documentación obtenida por la Fiscalía, se sabe asimismo que, además de negocios, compartían contadores.

La incautación de correos electrónicos por parte de la Brigada del Cibercrimen llevó la sorpresa a las oficinas de la Fiscalía Oriente, luego que entre las listas  enviadas por Iván Álvarez a Jorge Valdivia –articulador de la red ilegal al interior del SII–, apareciera el actual presidente de la UDI, Ernesto Silva Méndez, y la sociedad Inversiones y Asesorías Nyrvana, con la que por años su familia participó en la UDD.

Básicamente, lo que hacía la red formada por el ex funcionario del SII, Iván Álvarez, y el fallecido martillero Jorge Valdivia, era obtener para sus clientes devoluciones ilegales de impuestos. Gracias a esta situación, Hugo Bravo, ex gerente general de Penta, se embolsó $260 millones, por lo que hoy está denunciado por delito tributario.

Iván Álvarez era fiscalizador del departamento de declaraciones de renta, y hace cinco años se dio cuenta de que podía robarle al fisco alterando ciertas declaraciones a través del Formulario 22. Lo que hacía era abultar costos por bienes y servicios del año anterior, para, así, permitir una mayor devolución de impuestos al año siguiente.

Las cónyuges de los controladores de Penta están en la mira de la Fiscalía y del SII por presentar boletas falsas con cargo a sociedades del holding, lo que servía para hacer crecer los gastos de esas personas jurídicas. Esa red, y ese modus operandi, fue el que le permitió al fiscal Carlos Gajardo llegar a la hebra de las platas políticas.

La investigación de la Fiscalía da cuenta de los contactos que mantenía uno de los contadores estrellas de Penta, Marcos Castro –quien trabaja hace 30 años en el holding–, con quienes orquestaban la red ilegal al interior del SII, Iván Álvarez y Jorge Valdivia.

Según los mails revisados año por año,  Álvarez enviaba una plantilla Excel a Valdivia con una lista de RUT de personas jurídicas y naturales, en la cual la mayoría eran ejecutivos de Penta o, en su defecto, empresas relacionadas al grupo.

 

En un correo electrónico fechado el 27 de julio del 2009, Álvarez le envía a Valdivia la primera lista del que hay registro, donde se incluye a Carlos Eugenio Lavín, Carlos Alberto Délano y Hugo Bravo, además de sociedades propiedad de Penta y otras del ex gerente general del grupo, como: Inversiones, Administración y Asesorías Challico S.A., Administración e Inversiones Santa Sarella Ltda., Administración Vitacura Ltda., Inmobiliaria Choshuenco Ltda., Inversiones Krakatoa Ltda., Inmobiliaria Malu S.A., Inversiones Delmen Ltda., Inversiones Penta III Ltda., Banpenta, Agrícola Pimpihue S.A., Viña Pimpinela Ltda., entre otras. En el último lugar aparece Inversiones y Asesorías Nyrvana, propiedad de la familia del presidente de la UDI, la que está dentro de un subgrupo de sociedades bajo el rótulo “por rectificar”.

 

El nombre de Ernesto Silva aparece en otro correo, como parte de la lista que cada tanto Álvarez enviaba a Valdivia. Ahí, Ernesto Silva Méndez figura junto al código “F22”, que es el formulario que año a año se debe llenar para realizar la declaración de renta. En la misma situación aparecen Délano y Lavín, además de las cónyuges de ambos, Verónica Méndez y María de la Luz Chadwick, y también  Ernesto Silva Bafalluy –fallecido el 2011–, y otros familiares del grupo, como el primo de Carlos Eugenio Lavín, Max Lavín.

Otro listado, del 27 de octubre del 2010, vuelve a incluir a Ernesto Silva, además de su padre y sociedades Penta.

En otro mail, el contador de Penta y de los Silva, Marcos Castro, le comenta a Iván Álvarez (SII) que existen algunas sociedades que no tendrían resueltos sus problemas, a lo que el ex funcionario responde que “en relación a lo solicitado, ambas empresas (Agrícola Santa Elena y Agrícola Delmen) están con impugnaciones, no se pudieron rectificar por internet por un tipo de obs. Para ambas no se puede. Por eso le había solicitado la renta líquida, el fut y los balances desde el inicio para armar la carpeta, verificar y solucionar las impugnaciones cac, en mi oficina. El tema es q pertenecen a un segmento q yo no veo, pero ya esta conversado y las veré. Estas dos primera y luego las faltantes” (sic).

Otro correo sirve para graficar las modificaciones que la red interna del SII hacía para Penta. En esa ocasión, Álvarez le comenta a Valdivia lo que hicieron con la declaración anual de renta de Carlos Alberto Délano: “En relación a las observaciones q presentaba la declaración de renta AT 2010 de Carlos Alberto Delano, se indica lo sgte.: 1.- En relación a la venta de acciones. Se analizo la determinación del régimen tributario de cada venta de acciones en relación a su costo, lo que se tradujo en una modificación del recuadro de acciones en el anverso del f22, liberando dicha observación. 2.- En relación a los gastos rechazados informados, se analizo dicha observación respecto a las declaraciones juradas 1813 de Inversiones Verito y Adm. Vitacura y la declaración jurada 1893 de Inv. Verito, validando dicha información y a su vez liberando dicha información” (sic).

Los correos que dan cuenta de la fluida comunicación entre Marcos Castro, Álvarez y Valdivia son numerosos. Iban y venían las recomendaciones y solicitudes. En otro correo, del 12 de abril de 2010, Castro le escribe al ex funcionario de SII, diciéndole: “Estimado: Adjunto las rectificatorias de Inmobiliaria Choshuenco y de Inversiones Krakatoa, anotando esta vez, los créditos recibidos por los retiros desde Inversiones Pentagrama y de Inversiones Pentagono. Quedo a la espera de tus comentarios”.

El 28 de abril del mismo año, Castro le solicita a Álvarez revisar la situación de un terreno de la sociedad Los Estancieros S.A.: “Estimado, según nosotros, hay una diferencia de valor en la venta de un bien raíz en leasing, que no(s) está haciendo pagar un fuerte impuesto. ¿Está de acuerdo? O bien ¿se puede bajar algo? Gracias” (sic).

El mail que muestra de mejor forma el tipo de operaciones que hacía la red ilegal al interior del SII es uno que envía el 22 de diciembre del 2009 un remitente no identificado –Vadinho Grasaes, vadinhooooo@gmail.com–, a Jorge Valdivia, donde le consigna: “Compadre, mira… el listado de empresas del total de las solucionadas enviadas por Marcos pertenecen a grandes contribuyentes y por internet me ha sido imposible salvar las observaciones. Ahora bien, veré en este minuto Agrícola Sta Elena de Chimbarongo 79.522.120-4 y Agrícola Delmen 77.338.720-6. Para esto necesito los balances, fut, y rentas líquidas desde el inicio de ambas empresas (fotocopias). Me las pueden enviar vía scanner o personal, pero lo q si, tienen q ser en hojas legales o timbradas. Con esto yo tengo que hacer informes, pero armando bien el tema no va a haber problemas. Con respecto a inv. Pentagrama 78.046.200-0, le había señalado a Marcos lo de insistir a la fiscalía con respecto a la liberación de la ddjj, ya q esto trae como consecuencia q no se puedan rectificar otras dos empresas, sin eso, sin esa liberación estamos fritos… Quedo atento a tus comentarios. Saludos” (sic).

Todos los correos electrónicos fueron extraídos del e-mail personal que utilizaba el fallecido Jorge Valdivia, luego que su hijo prestara declaración ante el fiscal Gajardo y se ofreciera para entregar la contraseña de la casilla de correo de su padre.

ABORTO: DESPENALIZAR, NO IMPONER

Con el envío del proyecto de ley sobre aborto terapéutico, el Gobierno cumplió una más de sus promesas de campaña y, con toda propiedad, podría decirse que ésta es la primera iniciativa de gran envergadura hecha llegar al Congreso que carece de un contenido político. La ministra PC del SERNAM, Claudia Pascual, dedicó todo su tiempo a implementar la norma, una propuesta transversal y que trasciende a grupos y movimientos ideológicos.

 

Durante muchos años, el aborto terapéutico figuró en el Código Sanitario y desapareció a fines del régimen militar cuando lo eliminó el fallecido almirante José Toribio Merino a expresa solicitud del cardenal Jorge Medina Estévez.

 

El proyecto enviado al Parlamento no satisface las aspiraciones de grupos feministas y anarquistas que exigían la legalidad del aborto, así a secas, como un derecho esencial de las mujeres. Ese tipo de eliminación del feto de modo discrecional (“porque soy dueña de mi cuerpo”) continúa y continuará siendo sancionado por la justicia.

 

Ésta es una iniciativa acotada a casos puntuales como riesgo vital de la madre, inviabilidad del feto y en violaciones. Sólo en estas tres circunstancias no hay penalidades.

 

La norma les endosa a las mujeres la responsabilidad de decidir en conciencia el futuro de su feto en el evento de que éste científicamente evidencie que carece de toda posibilidad de sobrevivencia fruto de malformaciones. Este punto es más racional que sanitario y obedece a la multiplicidad de casos en que las madres deben llevar en sus vientres a seres ya muertos, por morir o con insalvables daños de gestación, siendo el caso más reciente el de una joven en Punta Arenas.

 

En cuanto a las violaciones, cuyas cifras van en pavoroso aumento en nuestro país, parece no haber muchas visiones contrapuestas, como, asimismo, en los casos de emergencia en que la disyuntiva es salvar a una madre en riesgo de muerte.

La Iglesia Católica, osadamente aperturista con el Papa Francisco, mantiene su criterio en cuanto a no aceptar, siquiera, el aborto terapéutico, pues ello constituye, en cualquiera de sus formas, el asesinato de un ser indefenso. Se trata de una postura válida desde el punto de vista de un credo, pero este mismo credo pregona el inmenso amor de Dios a los hombres y por una sencilla deducción se concluye que ese infinito amor concede la factibilidad de no traer al mundo a un ser sólo a sufrir padecimientos.

 

Como era de aguardar, el debate se encendió de inmediato y,  curiosamente respecto a ocasiones anteriores,  no se ha centrado en enfrentamientos por cuestiones de fe religiosa, sino en las diferentes visiones que los profesionales de centros médicos tienen al respecto.

 

La Red Salud de la Pontificia Universidad Católica   –su vicecanciller es el cardenal Ricardo Ezzati–, la clínica de la Universidad Los Andes  y el Hospital Parroquial de San Bernardo —ambos Opus Dei— ya anunciaron que no harán ningún tipo de aborto, por muy terapéutico que sea. Un médico especialista de la UC comentó que “un aborto no elimina el delito de una violación y sus efectos psicológicos van mucho más lejos que la eliminación de un eventual embarazo a la fuerza”. Aclaró que las violaciones hay que combatirlas con políticas de prevención…, aunque nadie, ni él, conocen cuáles son y cómo ponerlas en práctica.

 

La polémica en el preámbulo ha sido intensa, de tal modo que es fácil imaginar a los decibeles que llegará cuando, a partir de marzo, empiece a debatirse la iniciativa. La finalidad de la norma aspira, primero, a reponer un artículo que jamás debió salir del Código Sanitario y a poner a Chile a la altura de países desarrollados que no siendo abortistas respetan el derecho a la mujer a decidir en conciencia.

 

Despenalizar el aborto terapéutico es algo muy diferente a imponerlo. El proyecto de ley no ordena la obligatoriedad a nadie, ni menos si establece la objeción de conciencia; sólo le quita su sello de delito, como rige hoy. De ahí el desconcierto que originó la destemplada interpretación que hizo el ministro de Justicia, José Antonio Gómez sobre la normativa, al amenazar a quienes se oponen porque “las leyes se hacen para cumplirlas, porque ningún chileno está sobre ellas”.

 

Es desalentador  —hasta penoso–  que un ministro de Justicia y abogado sea el primero en no entender el concepto de “despenalizar” que es lo contrapuesto a “penalizar”.

¿QUÉ DERECHA SE DESPLOMÓ?

Casi con regocijo, los medios de información difundieron “el desplome” de la derecha política revelado por una empresa encuestadora (sólo un 11% de aprobación ciudadana), tras el escándalo del caso Penta y que comprometió al presidente, a un par de senadores y a otros empingorotados militantes de la UDI.

 

Naturalmente, el manipuleo de las preguntas para los encuestadores incidió en esa cifra, pese a que la mayoría y/o totalidad de los consultados ignoran qué es Penta, desconocen los aportes reservados, no saben de boletas de servicio y puede hasta que no sepan los nombres de las personas involucradas.

 

Pero más allá de los datos que dio esta encuesta correspondiente a enero de 2015, lo relevante es la lectura que se hizo de sus conclusiones: “la derecha obtuvo el respaldo ciudadano más bajo en toda su historia”. Este automático  aprovechamiento por parte de de los medios y de los políticos, todos afines a la izquierda, no es realista y no constituye un drama para nadie, porque la derecha, como fuerza partidista, no existe. Así de simple: murió en 1964, después de elegir y gobernar con Jorge Alessandri Rodríguez.

Muchos años después, en 2009, tuvo una opción de rearmarse como colectivo gobernante, pero Sebastián Piñera –recogiendo una absurda teoría de su ministro Rodrigo Hinzpeter— encabezó un quinto Gobierno concertacionista y sepultó para siempre los últimos aleteos genuinamente derechistas.

 

La derecha política se extinguió a causa del personalismo y mezquindad de quienes deberían ser los sostenedores del antisocialismo, el  amplio grupo ABC 1, y de la pertinaz indiferencia de sus dirigentes ante  los grandes cambios de mentalidad en la sociedad moderna, hoy muy lejana al siglo pasado en un Chile subdesarrollado y pueblerino.

 

Con el término del régimen militar, la derecha económica continuó desarrollándose gracias a que los Presidentes, hasta 2013, mantuvieron y hasta estimularon el modelo neoliberal de mercado. Pero la derecha política retomó el antiguo esquema de conservadores y liberales del siglo XX, con un bipartidismo siempre conflictivo  y receloso entre la UDI y RN.

 

Con la primera aventura presidencial de Joaquín Lavín, en aquel empate técnico con Ricardo Lagos, estuvo a punto de acceder al poder pero ello habría sido posible gracias a los independientes damnificados por la crisis asiática, y más tarde Piñera se instaló en La Moneda con la ayuda de cientos de miles de descontentos por el horrendo primer período de Bachelet, en el cual la corrupción fue ley de vida.

 

La derecha política no tuvo, ni tiene, votos propios para ganar por si sola una elección presidencial. Aunque sume movimientos y grupos afines, matemáticamente no constituye mayoría. Ni formando un nuevo bloque ni cambiando su nombre de fantasía podrá revertir este realista panorama.

 

La alternativa para recuperar el protagonismo es transformar la disconformidad y reclamos de una ciudadanía empoderada en su caballo de Troya. El chileno de hoy es otro, muy distinto al obsecuente con que trató y trabajó la derecha tradicional.

 

Para muchos puede resultar hasta insólito, pero en Francia, la ultra derecha de Jean-Marie Le Pen podría ser gobierno ya mismo –de acuerdo a las encuestas–  porque se subió al carro de la defensa de la identidad nacional abatida por la descontrolada inmigración musulmana.

 

La derecha puede llegar a La Moneda, pero sólo como cogobierno con grupos y agrupaciones que, primero, aspiren a sacar del poder al odioso y sectario socialismo y, segundo, que combine en justa proporción la defensa de los intereses de las capas sociales menores con el libre desenvolvimiento de quienes  son el motor productivo del país, los empresarios.

 

Quien guíe un proceso sin extremismos como éste, debe ser un líder de aceptación general y no restringido por su pertenencia a una colectividad en particular.

 

Si la UDI y RN siguen creyéndose el cuento de su poderío interno y peleándose por el mejor derecho a una candidatura presidencial, pierden su tiempo. Sólo   pavimentarán el camino a un segundo período del socialismo extremo con sus consiguientes daños y lamentaciones

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