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GABINETE: TRABAJAR BIEN… ENERO 20, 2011

“Hay que trabajar, pero trabajar bien”…

Breve pero muy significativa fue esta frase en el marco del escueto discurso pronunciado por Sebastián Piñera durante el primer cambio de Gabinete de su administración, a tan sólo horas de conmemorar un año de su advenimiento a La Moneda (17 de enero).

Aunque parecía ser un deseo del Mandatario de celebrar la fecha de su triunfo electoral con el mismo grupo de “profesionales de lujo” con que inició su período, los clamores de cambio de varios caudillos de la Alianza se vieron facilitados por un desliz de Jaime Ravinet, quien precipitó las movidas de ministros y hasta la renuncia del Jefe del Estado Mayor conjunto de las FF.AA..

Los más diplomáticos cercanos a La Moneda se alegraron de que se haya puesto fin al Gabinete de “instalación” para dar paso a uno con mayor sintonía política. Tal argumento no pasó de ser una excusa para justificar que el equipo no estaba funcionando como el jefe lo deseaba.

Si bien el Ejecutivo, en términos generales, es bien evaluado en las encuestas porque la ciudadanía capta su capacidad de gestión, esto es, de “hacer cosas”, era demasiado evidente que en ciertos sectores resultaba claro que no había avances ni se estaban cumpliendo las promesas de campaña, de tal modo que ya el pueblo le había empezado a “pasar la cuenta” al director de la orquesta y no a los músicos.

Empresario exitoso desde sus años mozo, Piñera no perdona los errores en su entorno ni menos soporta el fracaso, y con la misma frialdad con que elogia, deja caer la crítica, incluso la más despiadada. Tras las encuestas, reprochó a un grupo de sus ministros que la gente no percibía sus acciones y los desafió a mejorar sus rating.

Aunque lo había decidido pero no al punto de interponerlo en una fecha emblemática, a Piñera se le presentó la coyuntura perfecta para hacerlo:  la “metida de pata” de Jaime Ravinet, al darle el carácter de secreto militar al puente mekano Concepción-San Pedro de la Paz, al involucrar engañosamente al Ejército y trascender la millonaria compra de una fastuosa casa para el Jefe del Comando Conjunto de las FF.AA., general Cristián Le Dantec, designado por Bachelet poco antes de dejar el poder y que, a raíz del bochornoso episodio, debió renunciar.

No era Defensa una de las áreas más vulnerables del Gabinete, a no ser por el desliz del ex ministro. Curioso el traspié de un viejo zorro de la política criolla, ya que domina los trucos para manejarse en aguas turbulentas.

Algo similar ocurrió con Ricardo Raineri, el ex titular de Energía, con la diferencia que como prestigioso académico universitario y técnico en la materia, no tiene porqué manejarse políticamente. Y frente a la amenaza de los magallánicos por el alza en el precio del gas no sólo fue terco y renuente al diálogo, sino también irónico. Tardíamente el Presidente salió a explicar en detalles a la opinión pública los incuestionables motivos de una medida originada en el deplorable estado de ENAP, empresa  que los veinte años concertacionistas la dejaron sin un peso en sus arcas.

De haberse conducido ministerial y comunicacionalmente de otra forma el conflicto que se avecinaba, no se hubiese llegado a los increíbles extremos de movimientos de masas  a raíz de la avezada experiencia de politiqueros de izquierda como el alcalde de Punta Arenas.

Distintos fueron los casos de la ministra del Trabajo, Camila Merino,  y del titular de Transporte, Felipe Morandé. La primera fue incapaz de cumplir el itinerario presidencial y el segundo no pudo materializar la promesa de campaña de poner fin definitivamente al problema del Transantiago. Huelgas de conductores y alzas en las tarifas volverán a perturbar las futuras consultas ciudadanas respecto a la “credibilidad” del Presidente.

Así y todo, el primer cambio ministerial puede asumirse como moderado. El Ejecutivo, a poco andar, no puede dar señales dramáticas de haber cometido errores graves en la elección de sus ministros. Pero, a partir de esta fecha, todos quienes ocupan cargos de confianza presidencial están notificados de que no tienen espacios para errores ni menos para el mal cumplimiento de las “pegas” asignadas.

Con el primer cambio ministerial quedó claro que se acabó la tecnocracia pura y que ésta debe ir, necesariamente, acompañada del manejo político.

Constancia de ello lo refleja la prueba a que fue sometido el más popular de la Alianza, Lawrence Golborne, a quien se le cargó una mochila híper cargada al sumarle el Ministerio de Energía al de Minería, es decir, dos problemas en uno. Ésa es una jugada netamente política con una mirada de corto y largo plazo.

Más políticas no pudieron ser las designaciones de Andrés Allamand y Evelyn Matthei. El primero, un gran amigo de Piñera, luego enemigo y Llanero Solitario dentro de la Alianza en su lucha por las uniones de hecho, incluyendo las de homosexuales, perdió el rol protagónico en esta materia y, con ello, su eventual perfilamiento presidencialista.

La senadora UDI, si bien gran conocedora de temas laborales, fue igualmente desplazada del protagonismo personal por su iniciativa pro aborto terapéutico, lo que implicó un alivio para sus camaradas, muy incómodos por una postura socio/valórica que no va con ellos.

Y, por último, el reemplazante de Felipe Morandé es Transporte, más allá del conocimiento profesional que el Presidente tenga de él por su paso por LAN Express y por su acelerada capacidad de gestión en las sanitarias tras el terremoto de febrero0 de 2010, lo medular es que el elegido es históricamente miembro de una familia empresarial de sensibilidad DC…justo en momentos en que la DC se bate en un conflicto valórico al interior de la Concertación por el insalvable acercamiento de ésta a la izquierda dura y atea.

No todo es gestión en el gobierno de Piñera. La política ha empezado a hacerse muy presente.

ENCUESTAS: EL GOBIERNO POR AQUÍ Y PIÑERA POR ALLÁ . ENERO 20, 2011

Sería de un gran cinismo imaginarse –siquiera- que a Sebastián Piñera le arrancó un gesto de indiferencia el resultado de las encuestas hechas por el CEP y Adimark, en ese orden. En ambas, el Mandatario apareció con una baja importante en la adhesión ciudadana, especialmente en dos ítemes: “credibilidad” y “confianza”.
Los analistas de ambas empresas encuestadoras hicieron diferentes lecturas para justificar esta baja, y los argumentos llegaron a conclusiones muy heterogéneas. Se estableció que el Presidente, pese a sus empeños, sigue siendo percibido “distante” por parte de la gente; que no necesita discursear tanto; que la alta adhesión anterior se debió sólo a su rol en el rescate de los 33 mineros en Atacama y que –en definitiva- se acabó la luna de miel entre él y la ciudadanía.
Entre los personajes con más aceptación aparecen el ministro de la Cultura, Luciano Cruz-Coke, sin duda por un efecto estético/mediático dada su condición de atractivo actor; la ministra vocera, Ena Von Baer, una profesional superficialmente atractiva pero sin el mínimo mérito de convencimiento en un cargo de tanta trascendencia como el de ella, y hasta es considerado popular el titular de Interior, Rodrigo Hinzpeter, que genera más anticuerpos que aliados, incluso dentro de la propia Alianza.
Consultas más, consultas menos, análisis más o análisis menos, lo cierto es que las encuestas entregan resultados que, al menos, dan para una reflexión por sus curiosas conclusiones, como el que Michelle Bachelet siga siendo la más popular…y eso que no reside en el país.
El Gobierno como tal y casi al filo de su primer año, no salió mal parado de ambas encuestas y ello nace de una realidad histórica: a los Gobiernos de turno siempre se les ha medido con una vara mayor. En una presentación lírica se juzga con severidad un desentono del cantante y no un desliz del violinista que se halla en el foso de la orquesta. Es obvio: el actor principal está en total exposición y, por ende, sometido a un permanente veredicto.
El Ejecutivo salió bien evaluado en el concepto “toma de decisiones” y “encaramiento de problemas” que es, precisamente, lo que ofreció el candidato durante su campaña. Desde su instalación en La Moneda, ha impulsado con fuerza innumerables cambios y reformas, algunas revolucionarias, como la de Educación.
Como ente corporativo -pese a su mal entendido concepto de comunicar sus acciones-, el Gobierno no debiera temer a su futuro inmediato pese a sus autogoles en Defensa y en Magallanes, e incluso hasta en el cuestionado proceso de reconstrucción de la zona devastada por el sismo y maremoto de febrero de 2010, salió airoso. Un dato clave: en la Región del Bío Bío, una de las más dañadas, tuvo un 50.57% de aprobación.

DD.HH.: NADA NUEVO. FEBRERO 02, 2011

Respecto a la bombástica presentación de más de 700 querellas por supuestas infracciones a los derechos humanos que presentó la Fiscal de la Corte de Apelaciones de Santiago, Beatriz Pedrals, hay que advertir que no constituye novedad ni noticia alguna.

Ello se venía anunciando con anterioridad, y lo adelantó el patrocinante de casi todas ellas, el Partido Comunista.

Con este paquete de querellas se completan las más de mil  dirigidas “al voleo ” contra miembros de las FF.AA. hoy en situación de retiro,  iniciativa  que primitivamente partió del abogado del Partido Comunista,  Eduardo  Contreras, y que ha encontrado eco en autoridades del Ministerio del Interior y en altos funcionarios del Poder Judicial.

Ahora,  los miembros de las FF.AA. en su mayoría en retiro,  quedarán cada vez más desamparados y en desventaja, ya que judicialmente deberán enfrentar como contraparte a los querellantes -principalmente del PC-; al   Consejo de Defensa del Estado en las causas en que se ha hecho y hará parte en lo sucesivo; a los jueces de las causas, y a la Oficina de DD.HH. del Ministerio del Interior con 18 abogados con dedicación exclusiva, todos bajo la tutela de Rossy Lama.

Si la proporción de las partes es cuatro contra uno, sería una falsedad llamar a esta situación “debido proceso”. Como ha ocurrido en el marco de los dd.hh. en el país, ésta es una nueva evidencia de que no es más que una persecución que sólo busca venganza.

De acuerdo a lo previsto, este 2011 será judicialmente  mucho mas agitado que el 2010. Para los miembros de las FF.AA. que combatieron la subversión no habrá tranquilidad y se reactivarán sus desfiles por los tribunales, en tanto sus adversarios de antaño están todos en libertad, pensionados, reparados, indemnizados y con beneficios varios.

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