UN “ROMANCE” QUE NADIE CREE

Por Raúl Pizarro R., VOXPRESS.CL

Este julio marcará en términos prácticos el fin del accionar del Ejecutivo para ser sustituido por un semestre en que sólo prevalecerá lo electoral.

Con las candidaturas definidas y definitivas para la primera vuelta y en víspera de las nóminas parlamentarias decididas, será el tiempo en que todos los candidatos, tanto a La Moneda como al Congreso, inicien la madre de las batallas por obtener el éxito.

A raíz de las primarias de Chile Vamos y del Frente Amplio se produjo una natural captación de interés por parte de los cinco precandidatos. La franja gratuita política televisiva llegó a tener un 44% de rating, algo inusual en espacios proselitistas.

Este hecho, que es más anecdótico que trascendente  –espontáneamente los televisores continuaron conectados después de las teleseries–, produjo una suerte de envidia en los candidatos de la Nueva Mayoría, que se vieron subordinados a un segundo plano.

Optaron, entonces, por recuperar el primer plano,   para lo cual urdieron la falsa historia que, más temprano que tarde, la Nueva Mayoría recuperaría su unidad y que no era descartable que surgiera un acuerdo de candidato presidencial único. El inefable Guido Girardi llegó a proponer una primaria convencional entre los candidatos de la coalición y unánimemente rechazaron su idea.

Algunos, encabezados por el propio Guillier, un grupo de parlamentarios y otros por iniciativa propia, llegaron a decir que “hay ciertos romances y muy apasionados”, para un nuevo pacto de amor y  convivencia  con la DC.

Cualquiera que siga de cerca el proceso de las campañas se ha hecho el convencimiento de que Carolina Goic no bajará su postulación y llegará hasta el 19 de noviembre, fecha de la primera vuelta. Tal objetivo lo han hecho saber en forma categórica ella misma y varios ‘peces gordos’ de su partido, como Jorge Burgos, Ignacio Walker, Soledad Alvear, Gutenberg Martínez y Genaro Arriagada, entre otros.

La interrogante de este forzado romance –al que se presta con su habitual ternura el PC–  es acaso son posibles las dos candidaturas del oficialismo  —la de Goic y Guillier—y, simultáneamente, una lista común al Parlamento, única forma, a decir de los caudillos de la Nueva Mayoría, de “mantener el dominio en la Cámara y en el Senado”.

Independiente de la perversa finalidad de este objetivo  —pasar la aplanadora si la NM vuelve a ser Gobierno o negarle la sal y el agua si el vencedor es Piñera–, lo que genera sospechas  son los términos de este eventual contrato de convivencia.

El supuesto nuevo proyecto en común de la NM no puede ser mejor que el que puso en ejecución Bachelet durante cuatro años y que es el que tiene al país sumido en las ruinas, sin presente ni futuro.

Un Gobierno, con los mismos socios y que tiene una aprobación popular de un 16% ¿puede, con alguna seriedad, presentarse ante el país como una opción novedosa, diferente y atractiva? Eso es simplemente un engaño a la población, hoy víctima de las miserias a las que la condujo la NM.

Aunque en la politiquería, el poder es capaz de reconciliar a quienes se han sacado los ojos, la ciudadanía  —la interesada, la que vota, desde luego— no es fácil de engatusar, dado su empoderamiento. Y es a ésta la que no le cuadra la existencia simultánea de dos candidaturas presidenciales, de una lista parlamentaria común  y consensuada y de un mismo programa de Gobierno.

Todo encajaría perfectamente si, a estas alturas, existiese unanimidad sobre una sola candidatura presidencial, pero ello no es así y todo, absolutamente todo, parece apuntar a que se llegará con las dos a la primera vuelta.

Si para la operación política para potenciar y privilegiar a su partido, Goic escogió la riesgosa ruta de su postulación presidencial, sería una total catástrofe interna para la DC que ella se bajase antes de la primera vuelta. No lo va a hacer, por las terribles consecuencias internas y porque ella y su entorno saben que perdiendo en esa instancia  —-una realidad anticipada —, tendrá en sus manos el formidable manejo de los votos en segunda vuelta.

Lo que tiene Goic entre sus manos es un cofre lleno de oro y no lo arriesgará con este burdo jueguito de Guillier, de algunos diputados de la NM y de dirigentes partidistas, en cuanto a que están en pleno romance para llegar al más hermoso  pacto de unidad.

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