PROFÉTICO

Cuando Jorge Sampaoli cayó en desgracia por sus oscuros vínculos económicos con Sergio Jadue y exigió irse de la Selección Nacional, uno de los argumentos que le dio al actual presidente de la ANFP, Arturo Salah, fue que “no tengo control sobre algunos jugadores, en especial los más emblemáticos que hacen lo que quieren”.

En ese momento, Salah y sus directores asumieron esa justificación como una excusa imposible de creer. Pero era real y hechos recientes le dan la razón.

Antes de que la Selección partiese a Rusia a jugar la Copa Confederaciones, el defensa Eugenio Mena fue interceptado por Carabineros en Curacaví por conducir a exceso de velocidad y en estado de ebriedad, en tanto Alexis Sánchez, con quien existía un acuerdo que desde sus vacaciones en España iría a Moscú a reunirse con el plantel, apareció sin aviso en Santiago para firmar la compra de un departamento en Lo Curro y para filmar un spot publicitario.

 

Comments

comments