LOS VOTOS DE OSSANDÓN

Por PIRI, VOXPRESS.CL

Quizás a raíz de la excesiva y hasta morbosa exposición pública en que se dio la trama, la gente  quedó espantada por los episodios televisivos que protagonizó el senador  —independiente, ex RN— Manuel José Ossandón.

Tales episodios confrontacionales son más que frecuentes entre los políticos. Si a las reuniones de directivas y comisiones de los partidos se les pusiese cámaras al estilo realities, la ciudadanía deduciría que el tan comentado ‘debate’ entre él, Piñera y Kast fue casi cosa de niños.

Hay quienes –sesudos analistas políticos, entre ellos–   llegaron a decir que el vínculo Ossandón/Piñera quedó hecho trizas para siempre y que “ahora se odian”.

La noche de las primarias, el senador derrotado telefoneó “al ex Presidente”  —como lo llamó–  para felicitarlo, reconocer su victoria y expresarle que disfrutase su hora. Anunció que esperaba conversar con él. Horas más tarde, Piñera anunció que acordaron encontrarse.

Así terminan todas las peleas entre políticos, al igual como el abrazo de futbolistas rivales, tras un partido en el que se insultaron, se ofendieron y se golpearon.

A la postre, según los resultados de la primaria, a Piñera no le hicieron daño  las descalificaciones de Ossandón, y a éste ni le tocó la gigantesca ola de burlas y sarcasmos de que fue víctima en las redes sociales.

Ahora, ambos tendrán que entenderse,, dados sus similares estatus sociales y sensibilidades políticas, y deben aprovechar el vuelo que tomó la centroderecha tras las primarias.

La propia familia de Ossandón es la principal interesada en que su integrante contribuya a afianzar las opciones de la centroderecha de llegar al poder y no todo lo contrario.

El senador por Santiago Oriente obtuvo una buenísima votación, superior la de él solo al izquierdista Frente Amplio, de tal modo que es un capital que necesita Piñera para la primera vuelta y, en especial, para la segunda.

Hay que compartir la generalizada convicción de que entre sus votantes no sólo hizo ‘ossandonístas’ sino, también, izquierdistas instrumentalizados para inflarlo y afectar, así, a Piñera. Ojalá que lo superase.

Esta tesis, compartida por académicos de las Ciencias Políticas, obedeció a una estrategia similar utilizada en contra de Ricardo Lagos para sacarlo de carrera.

El propio Ossandón parecía estar consciente de ello, porque en su larga campaña previa a la primaria, en un programa de UCVTV llegó a decir que “a mí me hará ganar la izquierda”.

Eliminado el desconocido volumen de apoyo de los infiltrados, igual el aporte de sus adherentes es categórico, y ello quedó en evidencia cuando derrotó a Lawrence Golborne (UDI) en la última senatorial. Con todo derecho puede atribuirse la propiedad electoral de Pirque, Puente Alto y La Florida, amplia zona de densidad no menor.

Esos reductos suyos, en particular Puente Alto, son motivo de la interrogante del destino de dichos votos que recibió con generosidad en sus candidaturas como alcalde, luego al Senado y recientemente para la primaria Presidencial.

Algunos comentaristas de cafetería que dictan cátedras en la TV aseguran que el perfil de dichos sufragantes  —-clase media/media y media/baja— “no es el mismo que el del adherente de Piñera, y por ello no son endosables sus votos”. Tan absurda y simplista conclusión significa que el millonario botín de sufragios recibido por el ex Presidente es producto de pura gente linda y rica.

El punto de inflexión es más restringido y, tal vez, hasta más fácil de arreglar. Entre Ossandón y ‘su gente’ se afianzó un vínculo muy estrecho y personal cuando éste fue alcalde. Por su estilo, un patrón buena onda, se ganó la simpatía de los residentes de su zona, pero lo eligieron jefe comunal y después senador sabiendo que se trataba de un miembro de una familia con historia aristocrática, riquísima y comprobadamente de derecha.

La duda no radica en que un pobre no puede votar por un rico, sino en cómo el propio Ossandón induce a sus seguidores a priorizar el interés superior del país por sobre un nombre en particular.

Sin duda que es un líder de su tribu, pero también, en su corazón y alma, palpita el sentimiento restaurador de un sector que intentará recuperar al país hecho pedazos por el socialismo.

Conscientes todos de que Ossandón se halla en un muy buen pie negociador, se subentiende que en él prevalecerá el interés histórico de devolver a la centroderecha al poder para resucitar al país. En su campaña hizo hincapié en su calidad ética, de modo tal que parece no estar dispuesto a la transacción doméstica de cargos o prebendas; se deduce que por su vocación social tratará de comprometer acciones gubernamentales por esa senda.

Si en una de ésas, privilegia a su propia base electoral, no pasará de ser un gesto humano de gratitud hacia quienes tanto y en forma tan incondicional lo han respaldado. Y, de pasada, automáticamente su aporte a la comunidad puede ser el gran atractivo para el endoso de votos.

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