LA VERGÜENZA POR UN NOMBRE

Por PIRI, VOXPRESS.CL

La Presidenta declaró formalmente que la Democracia Cristiana continúa perteneciendo a la Nueva Mayoría (NM). Y esta vez habrá que creerle, porque es así.

La NM, como coalición de Gobierno, sigue su vida normal y lo demuestran la permanencia de los ministros DC en el Gabinete y el respaldo que senadores y diputados de dicha colectividad le dan a los proyectos gubernamentales en el Parlamento.

La NM tiene dos candidaturas presidenciales, una la de Carolina Goic, patrocinada por la DC, y otra, la de Alejandro Guillier, auspiciada por el PR, PS, PC y PPD.

La única diferencia sustancial y de fondo que tiene la NM es que, de momento  —sí, de momento— competirá con dos listas parlamentarias.

Ponemos énfasis en que este escenario se da sólo hoy, porque, así como está de cambiante el panorama electoral, a la salida del invierno puede que haya sorpresas contundente.

Obviamente, la DC, tras inscribir la candidatura de Goic,  fue excluida de las negociaciones de cupos parlamentarios que periódicamente realizan los patrocinantes de Guillier, más dos modestos movimientos que se les unen por motivos de sobrevivencia: el MAS y la IC (Izquierda Ciudadana).

En una de estas reuniones surgió la propuesta, unánimemente compartida, de que para las elecciones parlamentarias debe desaparecer el nombre de NM y ser sustituirlo por otro.

Los cuatro partidos que alientan esta idea de eliminar el nombre de NM en la lista parlamentaria única  —única de ellos, hasta la fecha— argumentan cínicamente que, por la candidatura de Goic, la coalición ya no existe, tesis absolutamente falsa.

A primera vuelta presidencial, la NM –hasta ahora–  presentará dos candidatos y, a la segunda, se calcula, sólo uno. No existe razón formal ni lógica para que el postulante a La Moneda sea de la NM y los aspirantes al Parlamento, tengan otra denominación.

La justificación a dicha idea es inaceptable desde cualquiera óptica y no parece ser más que una estrategia para engatusar al electorado. La población chilena ha rechazado sistemáticamente a este Gobierno de la NM, cuya aprobación oscila entre un 13% y un 16%, o sea, un fracaso total, la nada misma

Es natural y explicable que cunda el pánico cuando se tiene absoluta certeza del repudio histórico a la gestión de su Gobierno. Presentarse y hacer campaña con el rótulo de la NM es un estigma dañino y enormemente perjudicial. Es más, el Ejecutivo hizo un estudio de proporcionalidades electorales tras la idea de la DC de tener candidata y lista parlamentaria propias y el balance fue catastrófico para los cuatro partidos patrocinantes de Guillier: perderán la mayoría en el Congreso.

Desde ya hay que alertar a la ciudadanía acerca de esta maniobra de la NM que, sin vergüenza alguna, planea enmascarar su identidad en un intento por confundir y engañar a los votantes.

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