LA FIESTA DEL PESCADO

Por Imelda Rabbia, licenciada

en Comunicación Audiovisual.

Puntualmente, como todos los años, los departamentos de Prensa de los canales de TV cumplieron con su antiguo y tradicional rito de ‘vender pescado’ en Semana Santa.

Dejando en evidencia la falta de creatividad e imaginación de los editores, largos minutos de los noticieros centrales fueron destinados al comercio de las pescaderías, ello con una anticipación injustificada a la festividad católica.

Los reportajes no tuvieron variaciones respecto a los de años anteriores: las mismas preguntas de los acuciosos reporteros y las mismas respuestas de los interesados vendedores. Sólo una novedad pudo rescatarse en este océano de datos sobre los cada vez más escasos recursos marinos: el pejegallo. Una especie poco conocida, sin espinas y de sabrosa carne.

Se trata de un producto desperdiciado, porque sólo se exportan al Oriente sus aletas y agallas.

La exagerada e ilimitada difusión de pescaderías y de las variaciones de los precios de su mercadería se transformó casi en el eje de los noticieros en la víspera de Semana Santa.

Parece ser que los editores creen que sólo en esta fecha los chilenos consumen pescados y mariscos.

La miopía de los departamentos de Prensa  los lleva a repetir idéntico error en fechas emblemáticas: para Fiestas Patrias llega a ser agotadora la saga de informaciones sobre carnes, asados y parrillas.

Qué decir del Año Nuevo, período en el cual los noticieros parecen dar clases sobre los mejores espumantes, como si éstos no fuesen de consumo consuetudinario.

El mundo y el país son nutrientes generosas en cuanto a noticias de real interés general,  por lo que  resulta contraproducente el exceso de tiempo y material que se mal gasta en difundir asuntos tan domésticos, poco novedosos y dominados por todos, en especial por las caseras.

Hace años ya que en su dieta el chileno tiene incorporada una variedad de productos. No consume pescado sólo en Semana Santa.

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