LA DESFACHATEZ DE LOS FRACASADOS

Por Osvaldo Díaz,  VOXPRESS.CL

No debe ser fácil para la ciudadanía en general y para el electorado en particular entender el discurso de los cabecillas de la Nueva Mayoría en cuanto a que la coalición, hoy gobernante, “debe perpetuarse para perfeccionar y profundizar en las reformas”.

Cuando la población escucha a personales de la Nueva Mayoría explicar porqué quieren seguir siendo Gobierno quedan con la sensación de que su gestión ha sido tan impecable que merecen una segunda oportunidad. Sus expresiones no parecen reflejar el pobre 16% de apoyo con que lo ‘premia’ la gente.

A punto de expirar su primera experiencia con esta nueva denominación  –gracias a la presencia del PC en su interior–, la Nueva Mayoría ha perdido el rubor y no le teme al ridículo y dejó de percibir la diferencia entre falsedad y veracidad.

Le cuenta a la gente que jamás en la historia un Gobierno había implementado un sistema tan notable como la gratuidad universal y, por otra parte, los ministros de Hacienda y de Educación buscan fórmulas para evitar que por culpa de tan inédita iniciativa las universidades vayan a la quiebra o desaparezcan.

La emergente precandidata DC, Carolina Goic, en sus giras de campaña se ha empeñado en contarle a la gente que el aspirante de la Nueva Mayoría a La Moneda aplicará un programa consensuado por todos los integrantes de la coalición. Pero advierte que antes, el conglomerado debe comprometerse en un acuerdo de convivencia. ¿Puede alguien creer tamaña mentira sabiendo que la administración por concluir si algo importante tuvo fueron sus permanentes disensos y pugnas?

Aún más, hasta las relaciones de los partidos de la Nueva Mayoría con la Presidenta estuvieron interrumpidas y, en algunos casos, hasta rotas.

Si la Nueva Mayoría se mereciese una segunda oportunidad no tendría a su haber un alto y mal camuflado índice de desempleo: ‘oficialmente’ hay 130 mil cesantes  –sólo en el comercio se han perdido 3 mil puestos– y 148 mil desempleados laboran en la calle por su cuenta. Entre quienes dicen trabajar, una minoría lo hace con contrato.

La inversión está frenada y el Banco Central acaba de reducir la proyección de crecimiento económico a un 1%.

El Contralor General de la República denunció que el Estado tiene recursos, pero los malgasta, los servicios públicos están plagados de casos de negociación incompatible y de abusos como los exonerados políticos y los millonarios “jubilazos”.

Como hazaña, la Caja de Crédito Prendario (Tía Rica) lanzó una campaña de aumento del monto de sus préstamos para quienes empeñan objetos personales. Ello no es para alegrarse: cada vez, son más los chilenos que no tienen dinero para sobrevivir el día a día.

Al interior de la Nueva Mayoría existen diferencias infinitas que nunca llegarán a un puerto común –el intento de auto golpe de Maduro en Venezuela volvió a dejar al descubierto esta realidad— y hasta las distintas sensibilidades en el seno de los partidos que la componen, hacen imposible un hilo conductor y menos una carta de navegación consensuada.

Es más, todo apunta a que la Nueva Mayoría llegará peleándose ella misma el sillón de La Moneda con dos candidatos propios en primera vuelta, cual fuesen opositores entre sí.

Y todo acaba de empeorar al interior del oficialismo con los quiebres de todo tipo que dejó la elección de Guillier por parte del PS.

Que ninguno piensa ni actúa igual que al del lado lo reflejó el ministro de Hacienda, quien advirtió que “no tiene sentido” enviar un proyecto de cambio a las AFP “porque ni en la Nueva Mayoría hay acuerdo”.Otra prueba de las desavenencias internas la protagonizaron Valdés y el titular del Interior acerca del proyecto de rebajar las horas de trabajo a la semana: el de Hacienda le cerró de inmediato la puerta y Mario Fernández lo aplaudió.

A la actual coalición de Gobierno, experta en colisiones internas, no la une más que su interés por mantener el poder para la izquierda y seguir repartiéndose el botín de los rentables cargos públicos, vía rápida al enriquecimiento, según la Contraloría General de la República.

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