HUELE A RARO…

Por VOXPRESS.CL

El último episodio en la frontera norte, en este caso puntual en el altiplano boliviano, bajo ningún punto de vista puede ser considerado ‘un incidente más’, como los muchos que ha habido y los muchos que están por venir.

Lo protagonizado por dos carabineros, el suboficial Jaime Díaz y el cabo Nicolás Morales, escapa a toda lógica en el marco de las relaciones internacionales y de las labores de control en la frontera.

No puede ser tragado de una vez el argumento de que en el altiplano es muy fácil traspasar los límites sin darse cuenta, porque no existe una línea (física) demarcatoria.

Ambos funcionarios policiales, persiguiendo a un conductor que no se detuvo a un control por conducir una camioneta sin placa patente, hasta 7,5 kilómetros al interior de  territorio boliviano.

Podría hasta justificarse una confusión de 20 o 50 metros, más aún si se trata de personal adiestrado que lleva años asignado a esa zona limítrofe y conoce esos solitarios parajes como la palma de sus manos. El ‘incidente’ ocurrió, según Díaz y Morales, “porque nos encegueció el polvo arrojado por la camioneta”…, excusa no digna de crédito, tratándose de expertos policías a cargo de móviles.

La incursión en territorio extranjero se produjo pocos días después de que Chile apresara,  condenara y expulsase a un grupo de militares y aduaneros bolivianos por traspasar nuestra frontera e intentar el robo a un camionero.

Todos fuimos testigos de la grosera campaña interna e internacional montada por Evo Morales para desacreditar a Chile y a sus autoridades.

Resultaba de toda lógica que, en vista de lo acontecido y de sus incómodas repercusiones, la Cancillería, de un lado, y Carabineros, del otro,  recomendaran tener la máxima prudencia en los patrullajes fronterizos. Era esperable que Bolivia ‘devolviese la mano’ y tras el suceso, en algunos canales de TV de La Paz se habló de “la hora de la venganza”..

Descartada de plano la pasajera sospecha de que dicha camioneta robada pudo ser un cebo para hacer caer en la trampa a ambos carabineros, nada explica, ni justifica, dicha persecución hasta 7,5 kilómetros adentro del país vecino.

Dicha situación ya huele mal. Pero el olor se agudiza a raíz de la pasmosa  tranquilidad con la que las autoridades recibieron y comunicaron el conflictivo suceso.

La vocera de Gobierno, Paula Narváez (PS), se limitó a decir que “hemos tomado contacto con Bolivia para que devuelva a los policías”, en tanto el presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara, Jorge Tarud (PPD) comentó que “esperamos que el Presidente Morales tenga una reacción positiva y envíe de regreso a los carabineros”.

Díaz y Morales fueron capturados y acusados de cuatro delitos, pero a las 48 horas estaban de vuelta en Chile. El odioso Evo Morales no ordenó acción alguna ni escribió mensajes antichilenos, permitió el acceso de tres enlaces de Carabineros hasta Uyuni  –lugar de detención de ambos funcionarios— y hasta se hizo presente el senador chavista por Bío Bío, Alejandro Navarro, muy bien recibido allá por tratarse de un amigo personal de Nicolás Maduro.

La misma tranquilidad de las autoridades chilenas –que parecieron no sorprenderse por lo acontecido–, se vivió entre las de Bolivia y en todo el entorno del ‘incidente’.

En una reunión que tuvieron en La Moneda, el ministro del Interior y el Director General de Carabineros guardaron silencio, como si se tratase de un encuentro de rutina sin mayor interés.

La Presidenta, en esos momentos de visita en Lima, recibió la noticia al oído, sin inmutarse, como si se le estuviera consultado sobre su menú preferido.

Todo lo narrado ocurrió en un espacio de pocas horas, sólo dos días después de que estallase la polémica por la intervención presidencial para que no se aprobara en la Cámara un negativo informe sobre el SENAME. Las réplicas de su maniobra para protegerse a sí misma y a su amiga Javiera Blanco eran muchas y difíciles de aplacar, hasta que surgió este ‘incidente’ de los carabineros en territorio boliviano.

El escándalo por la intervención presidencial en el Legislativo desapareció de inmediato del primer plano, dando paso al ‘extravío’ de los dos policías, devueltos pronta y gentilmente por Bolivia.

Todo encaja perfectamente para sospechar.

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