GUILLIER: ¿DÓNDE ME PONGO?

Por Raúl Pizarro R., VOXPRESS.CL

La izquierda está silente. No tiene motivos para ser expresiva: a su intrincado puzzle electoral, a los casos de corrupción fiscal denunciados por el Contralor, se le une, ahora, el estancamiento de quien de la nada surgió cuál ágil Chapulín para salvar su permanencia en el poder.

Hasta fines de 2016, Alejandro Guillier –independiente proclamado por el PR–, constituía todo un fenómeno amenazante para los candidatos llamados tradicionales. Pasó el verano y el otoño trajo a una imagen deslavada, distante de la escena, lejos de la refriega política y contradictoria a la hora de emitir juicios. Es más, nuevas irrupciones en cuanto a aspiraciones presidenciales le complican sus expectativas.

Guillier, formalmente, es el candidato del PR, pero ello es una anécdota considerando que él fue idea y fruto del PC para bloquear a Ricardo Lagos. Al no ser militante, no se le considera exponente ni emblema del oficialismo.

El mismo Guillier se encargó de atorar cualquier vínculo con la izquierda tradicional, al criticar que la Presidenta, desde arriba, observa pasivamente al país sin hacer nada. Fue tratado hasta de cobardey traidor por cabecillas de la Nueva Mayoría.

Perdido este espacio que creyó tenerlo ganado a fines del 2016, Guillier se encajono, reduciendo su margen de apoyo a la izquierda dura, sector que derechamente, desde un principio representa.

Asumió como suyas  y repitió palabras de los ultra: “en el Estatuto Docente no se han tomado en cuenta a los profesores y en la Reforma Educacional no se han tomado en cuenta a los estudiantes”…. Para reafirmar la insatisfacción izquierdista con el sistema, un grupo de mujeres que trabajan por su candidatura emitió un documento proclamando el aborto libre…

Sin embargo, su obligado giro al sector más duro de la izquierda de poco le valió, pues el Frente Amplio anunció que está evaluando llevar candidato: la periodista, con pasado MIR, Beatriz Sánchez. De concretarse, estos izquierdistas autónomos podrán ser una tentación para muchos jóvenes comunistas que han estado detrás de su orquestada campaña.

El apoyo y respaldo de sus padrinos radicales le alcanza para poco, los operadores de la Nueva Mayoría le cortaron el gas y el Frente Amplio lo desechó definitivamente como alternativa.

Desde que irrumpió de la nada como candidato, Guillier se percibió como un producto de pegoteos, con pequeños apoyos transversales pero sin una representación corporativa ni colectiva.

Vacío de peso político es notorio su armado por partes: académicos de la Universidad de Chile harán el programa económico y el diputado porteño Rodrigo González (PPD) le confeccionará su plan regionalista.

Por lanzarse al ruedo sin tener una sola hoja con contenidos políticos, Guillier anda  perdido en el espacio político electoral y si no fuera por la indefinición del PC respecto a su candidato, lo único que lo alienta, ya hubiese tenido el desenlace que le pronosticaron cuando apareció: el de una burbuja de jabón.

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