EL TERRORISMO, SEGÚN GUILLIER

Por VOXPRESS.CL

Definiciones de terrorismo de la Real Academia Española de la Lengua:

  1. 1.m.Dominación por el
  2. m.Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.
  3. m.Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.

Cualquiera de estas tres, la que voluntariamente, se quiera aplicar, demuestra fielmente que  la acción de comuneros comunistas en la Región de La Araucanía es terrorista.

Todas esas definiciones  –lo único oficial existente sobre el tema— encajan con las operaciones de las células extremistas rurales que, por años, operan en dicha zona.

Días atrás, un grupo ‘desconocido’ emboscó a varios camiones en las cercanías de Ercilla y tras balear a sus conductores  —entre ellos,  un brasileño, transportista en tránsito— procedió a quemar los vehículos.

El ‘vocero internacional’ de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Aucán Huilcamán,  cree que se trató de un autoatentado porque los empresarios del rubro reciben indemnizaciones fiscales, además del pago de los seguros. De este activista puede esperarse cualquiera reacción, por ser uno de los impulsores y ‘cerebro’ de la insurrección en La Araucanía. Hoy es el vínculo con las ONG extranjeras y movimientos extremistas de dd.hh. que estimulan y financian las guerrillas rurales.

Tras este nuevo ataque de los subversivos, el Gobierno, a través del Ministerio del Interior, anunció la presentación de una querella apelando a la Ley Anti Terrorista.

Consultado sobre el particular, el candidato izquierdista de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, respondió que “en La Araucanía no hay terrorismo” y que dicha acción es producto de “delincuentes comunes”.

El delincuente actúa para obtener en el acto un rédito material, en tanto el terrorista, no: destruye o mata para reivindicar una ideología o una religión.

No fue el de Guillier un lapsus, porque horas después insistió en su distorsionada visión de la violencia en la zona, aclarando  que “el terrorismo es la acción practicada exclusivamente por agentes del Estado. Como, por ejemplo, el Estado Islámico”…

El cazador resultó casado porque su velada intención de refrescar la memoria  sobre el régimen militar, lo hizo ignorar intencionadamente el abundante registro histórico del terrorismo de Estado en todas las dictaduras comunistas, de ayer y de hoy.

Ernesto Velasco presidente del partido que lo proclamó candidato presidencia (PR), consciente de la metida de pata de su potrillo, salió en su defensa para ‘interpretar’ lo que quiso decir: “él se refiere a que es una cuestión política que tiene que ver con el despojo histórico de tierras que sufrió el pueblo mapuche”.

Remitiéndose a las definiciones personales de Guillier, se las adjudicó al Derecho Internacional (¿?) y coinciden totalmente con la falacia en el mismo sentido del PC, su real padrino electoral en las sombras.

Su contumacia lo hace pensar, o al menos creer, que no son actos terroristas las colocaciones de bombas, ya sea acá mismo en Chile o en el extranjero, y especificó que ISIS es una excepción por tratarse de “un Estado”.

Tamaña ignorancia la suya: el Estado islámico no es un Estado formal, con fronteras e institucionalidad, sino un movimiento político/religioso que combate a Occidente gracias a una singular  interpretación del profeta Mahoma.

Son terroristas en toda su expresión los kamikaze, los que cargan de explosivos los autobombas y los que disparan indiscriminadamente en contra de una multitud inocente y desprevenida..

En Chile fueron actos terroristas los  del  joven mutilado que sobrevivió al estallido de un artefacto al intentar ponerlo en una sucursal bancaria de Vicuña Mackenna; el  de otro que murió porque la bomba le explosionó en su mochilla cuando se dirigía a colocarla en la Escuela de Gendarmería en Avenida Matta;  el de una pareja en el subsuelo comercial de la Estación Escuela Militar del Metro y los  de otr pareja que la Justicia chilena dejó libre por inocente, pero que cayó en prisión en España por atentar contra la basílica del Pilar en Zaragoza.

Ninguno de estos autores eran agentes del Estado.

En La Araucanía, los reducidos grupos de comuneros que declaran como su enemigo al Estado de Chile, han asesinado a mansalva, incendian propiedades, iglesias y vehículos y se refugian en el cerco de sus comunidades que les brindan protección. Son militarizados con adiestramiento por parte de las FARC y ayuda en terreno de ex ETA.

No son pocos los hallazgos de armamento de guerra que ha hecho Carabineros en sectores rurales de dicha zona (ver foto9, prueba más que suficiente para entender, y ojalá convencerse, de que esos grupos subversivos no son delincuentes sino extremistas que subvierten el orden e imponen el terror por motivos políticos muy conocidos.

Guillier tiene obvias limitaciones para referirse con objetividad al  tema. No puede mencionar el imperio del temor en Cuba, donde quien habla va preso, ni menos el terrorismo de Estado impuesto por Maduro en Venezuela, con milicias de infantería y motorizadas que les disparan a los opositores que reclaman libertad y democracia. De ello está impedido de hablar porque arriesga el apoyo de sus mentores como candidato: los comunistas.

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