EL PAÍS DE FANTASÍA DE BACHELET

 

Por VOXPRESS.CL

 

Habrá que creer que en un pasado no muy lejano, la Presidenta fue seguidora de la inolvidable serie La Isla de la Fantasía. En ella, los desaparecidos actores Ricardo Montalbán y Hervé Villechaize (Tatoo), de impecable y alba tenida, daban la bienvenida a un grupo de invitados que en avión arribaban a vivir y experimentar allí algún tipo de sueño.

 

Lo traemos a colación, porque no parece haber otra justificacuón para la insólita afirmación de Michelle Bachelet en su Mensaje de despedida, el 1 de junio, en un asoleado y pacífico Valparaíso, en cuanto a que “hoy, Chile es mejor que el Chile de hace cuatro años”…

 

Ella, por su condición de Presidenta, vive en una burbuja y es bendecida con un atractivo bono por haber sido antes Mandataria; por otro reparatorio a su exilio político y por la heredada pensión de general de su padre, todo al margen de su sueldo natural por el cargo y de los réditos de sus inversiones inmobiliarias.

 

Pero el hecho de vivir ajena a la realidad cotidiana de sus compatriotas no puede ser una valla tan infranqueable como para no ver o darse cuenta de que el Chile fantástico que ella, dice, nos está dejando como herencia nada tiene que ver con el Chile real que no cesa de retroceder y ver empobrecerse a su población.

 

El desempleo continúa en cifras cada vez más rojas y ésas son momentáneamente salvadas por los hoy mayoritarios trabajos ‘por cuenta propia’, alternativa de los cesantes para hallar en las calles algún sustento.

 

El promedio de los ingresos ‘por cuenta propia’ es un 30% menor al de los asalariados con contratos legales que oscilan los $ 400 mil.

 

No existe otra alternativa para aumentar las fuentes de empleo que el crecimiento económico y éste, según los cálculos de Hacienda, sería cercano a un 1.0 “porque hay señales de que ya estamos despegando”, pero resultó ser de 0.1, o sea, casi al borde de la nada.

 

Pilar fundamental del crecimiento económico es la inversión y desde que asumió Bachelet, ésta ha sido nula, e incluso en retroceso, ello en virtud de la desconfianza que generó, y genera, su Gobierno y la coalición que lo respalda, y las desastrosas consecuencias de su ‘obra’, las reformas estructurales.

El crecimiento acumulado de 0,1% que registra la economía nacional los primeros cuatro meses de 2017 forzó al Banco Central a aplicar un nuevo ajuste a la baja en su rango de proyección para el año, pasando de un 1%-2%, a uno entre 1% y 1,75%.

Esta proyección culminará en  cuatro ejercicios consecutivos con números negativos, que coinciden con el período del actual Gobierno.

Como si esta realidad, casi trágica, fuese irrelevante, en su Mensaje del adiós, la Presidenta siguió anunciando el envío de proyectos al Congreso para que éste se los apruebe y, así, engrosar su autorreferente ‘obra’ que la hace pensar que Chile está mucho mejor que hace cuatro años, cuando asumió el cargo.

 

Como protagonista directa de la escena política nacional, la Presidenta parece ignorar que a partir de agosto  —que está a la vuelta de la esquina–, los parlamentarios se abocarán casi exclusivamente a sus candidaturas y no tendrán tiempo bi ganas para dedicarse a estudiar y discutir las iniciarivas que, para los aplausos de la galería, prometió en su último discurso.

 

Su propio ministro del Interior, en la víspera del Mensaje, advirtió que “es muy improbable” que se dé cumplimiento a la agenda pendiente “porque estamos muy ajustados de tiempo”.

 

Una cosa es pensar en positivo y mirar siempre la parte llena del vaso, pero es falta de realismo, de pudor y de veracidad mirar otro vaso, uno inexistente, imaginario. Y eso fue lo que hizo la Presidente en el  Congreso Pleno.

 

 

 

 

 

 

 

 

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