CERTEZAS POST PRIMARIAS

Por Raúl Pizarro R., VOXPRESS.CL

La primera pata legal de las tres consideradas para llegar a La Moneda en marzo de 2018 ya se jugó, y lo hicieron sólo dos de las tres grandes  corrientes en disputa.

Chile Vamos  —centroderecha—   y Frente Amplio   –extrema izquierda—concretaron la palabra empeñada meses atrás de competir internamente para elegir a su candidato a la primera vuelta del 19 de noviembre.

Un millón ochocientos mil ciudadanos concurrieron voluntariamente a los locales de votación, generando la sorpresa, y hasta el asombro, de los gurús y agoreros que vaticinaron una considerable abstención.

Tales augurios fueron fruto de aprensiones externas e internas. Entre las primeras, se consideró  obstáculo de altura el nulo interés del Gobierno en promoverlo, ‘picado’ porque,  del mismo, se borró la Nueva Mayoría, optando por el totalitarista sistema de la tan criticada elección ‘a dedo’.

A ello hay que sumar el revoltijo de mesas decretado por el SERVEL y, para peor, ese mismo día, fue la participación de la Selección Nacional de fútbol en una final a nivel mundial.

Podría hasta  especularse que sin esos escollos y contados los que se devolvieron sin votar por las aglomeraciones y quienes no pudieron hacerlo porque la izquierda los instrumentalizó como ‘militantes’, la cantidad de sufragantes pudo haber llegado a los dos millones.

Entre los factores internos que pudiesen influir negativamente en la asistencia a votar se consignaron los ‘debates’ de los precandidatos.

Los del Frente Amplio, entre Beatriz Sánchez y Alberto Mayol, fueron desabridos diálogos de avenimiento  político y los dos de Chile Vamos, uno radial y otro televisado, resultaron de gran ordinariez.

No fue así: nada terminó siendo un dique para que la oposición, de centroderecha y de extrema izquierda, se pronunciara. Y su pronunciamiento a través del voto fue un grito de protesta en contra del Gobierno y de las espirales dificultades para su existencia diaria; fue un llamado de ‘¡basta!’, un desahogo ante el descaro y la impunidad de las autoridades. La ciudadanía está harta de la deplorable conducción gubernamental y por su ninguna capacidad de mejorar sus condiciones de vida.

Es esta reacción multitudinaria expresada en el silencio de una cámara secreta la que estremeció la impavidez  de un Gobierno agónico y acentuó las dudas y temores en la Nueva Mayoría y en sus candidatos.

Para empeorar dicho escenario, las encuestas previas a las primarias  —impedidas por ley de ser difundidas hasta después de ellas— acertaron otro golpe al oficialismo: Piñera se disparó a 31, Guillier bajó a 15, Sánchez le quedó a dos puntos y Goic se mantuvo en 1.

Hay ‘ruidos’ en la Nueva Mayoría respecto a sus candidaturas, en especial en la de Guillier, considerado “el único capaz” de derrotar a la centroderecha. La recolección de firmas para patrocinarlo ha ido muy lenta y los partidos siguen pidiendo más ingerencia en la campaña, siendo que, curiosamente, los presidentes del PS, PC, PPD y PR forman parte de su comando…El candidato les respondió que “soy independiente y si quieren un militante, búsquenlo”.

Algo dejó entrever Camilo Escalona, ex presidente e integrante de la mesa PS, en cuanto a que “hay interesados en botar las candidaturas de Guillier  y Goic” y más inquietudes generó la vocera del comando guillierista, la comunista Karol Cariola, quien aclaró que “no hay que cavar mucho para hallar las afinidades de la Nueva Mayoría y el Frente Amplio”.

Como si esto no fuera preocupante, hondo caló la afirmación del senador Guido Girardi (PPD), en cuanto a que ”la candidatura de Guillier es un castigo para la Nueva mayoría” por no haber hecho primaria y que “fue un error que se bajara Ricardo Lagos”.

Lo bajó el PS por presión del PC.

Todo el oficialismo, desde la Presidenta hacia abajo, asumió el golpe de las primarias opositoras, pero estadísticamente, apelando al número de inscritos en el padrón electoral, se auto anima, advirtiendo que “la elección sigue abierta”.

Efectivamente, así es: nadie puede, ya mismo o por su éxito en las primarias, cantar victoria. Pero hay un factor clave e indesmentible: las certezas que dejó dicha elección.

Se sabe en forma definitiva que hay dos candidatos oficiales e inamovibles para primera vuelta: Sebastián Piñera y Beatriz Sánchez.  A ellos habría que agregar al independiente ex UDI José Antonio Kast, quien ya reunió las firmas exigidas para presentarse, y así lo ha garantizado.

Es imposible, con el escenario actual y empeorado por las últimas acciones del Gobierno, conocer con cierta claridad qué va a pasar en la Nueva Mayoría con sus dos candidaturas. El oficialismo está dando demasiadas señales de su desesperación como para despejar lo que califica de “incertezas”. De momento no hay más que dos nombres para la papeleta del 19 de noviembre y ninguno es de sus filas.

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