CAMILA, LA OPORTUNISTA

PorEnrique Rivera V.,  VOXPRESS.CL

Camila Vallejo, diputada comunista, presentó a la Cámara un proyecto que rebaja de 45  40 la jornada laboral semanal sin rebaja de salarios. Con la velocidad de un rayo, sus colegas admitieron la iniciativa, aunque ello no significa idea de legislar.

La acción de Vallejo y el rápido eco que encontró en sus colegas no es más que un oportunismo electoral y populista. Su presentación la hizo el mismo día en que el PC apareció como la segunda fuerza política en cuanto a militantes  –detrás del PS— y a horas de que, envalentonado por ese dato, su presidente Guillermo Guillier anunciase que no descarta que su partido postule también un candidato.

Trabajar menos por el mismo salario es un atractivo anzuelo para captar votos en víspera de elecciones y más aún para un segmento social que se siente históricamente explotado por un exceso de trabajo diario. Hace poco se difundió una estadística de la OCDE donde Chile aparece como uno de los países con más horas laborales.

Sin embargo, como contrapartida, la misma OCDE   —que agrupa a economías emergentes–  no ha movido su estadística en que  aparece Chile en el penúltimo lugar de productividad entre todas sus naciones miembros.

Un trabajador chileno produce 27 dólares por hora, en tanto los primeros de la OCE, 49. La conclusión es elemental: el chileno permanece mucho tiempo en su lpuesto pero produce poco.

La iniciativa de Vallejo no tiene ningún destino porque, utópicamente, de llegarse a la reducción horaria por ella planteada, significaría modificar leyes salariales y, a futuro, un menor ingreso mensual de los trabajadores, al margen de que algunos expertos le detectaron vicios anticonstitucionales.

El oportunismo político de Camila Vallejo contrasta con la negra realidad de la economía chilena. El mismo día en que presentó a la Cámara su proyecto se conoció el IMAC de febrero de -1.3%, la peor cifra desde 2009  –primer Gobierno de Bachelet—, apenas horas más tarde de que el Banco Central bajase a 1.5% su pronóstico de crecimiento económico, y luego de que se conociera el aumento del desempleo y que volviese a caer la confianza empresarial. Por estos días, se habla ya de una ‘recesión técnica’, dado que Chile sigue estancando mientras a la mayoría de los países les ocurre todo lo contrario.

La primera, y más importante reacción,  acerca del proyecto fue la del ministro de Hacienda. Rodrigo Valdés le quitó de inmediato el piso: “nuestra economía no está para más carga”. Vallejo, consciente de la potente injerencia del PC al interior de La Moneda, le respondió: “no tiene porqué meterse a opinar, pues no es voz autorizada. Quien decide es la Presidenta”…

Al día siguiente, el ministro Valdés fue insultado y agredido en la calle…

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