BACHELET FIRME EN EL N°1

1.- Michelle Bachelet, Presidenta de la República, quien no para de dar malos ejemplos en cuanto a lo que ella misma prometió: un Gobierno ciudadano.

Una administración de esas características, lo primero que debe privilegiar es la igualdad, la transparencia y la ética, todo lo que ella suele traicionar.

Su defensa personal a funcionarios que ella se equivocó al designar y a quienes han sido sorprendidos en irregularidades, se ha transformado en un pésimo hábito.

Así como su credibilidad se cayó para siempre tras mentirle al país, asegurando que se informó por la prensa del escándalo financiero de su nuera, volvió a quedar en muy mal pie, al ordenar el fracaso de un informe parlamentario sobre el SENAME para proteger a su ex ministra y amiga de confianza, Javiera Blanco.

Antes, además de su nuera e hijo, se la jugó por defender a Rodrigo Peñailillo, a Alberto Arenas, al administrador de La Moneda, a los hijos del senador Jorge Pizarro, y a otras amistades.

Es simplemente una vergüenza la forma en cómo la Presidenta se ha jugado por Blanco, un personaje oscuro que ya no tiene espacio en su hoja de vida para anotarle más infracciones.

 

2.- Javiera Blanco, consejera del CDE, a quien la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados sobre el SENAME acusó de “negligencia inexcusable” cuando fue la jefa suprema del servicio en su condición de ministra de Justicia.

Por mucho que el lapidario informe en su contra esté en la basura por orden de la Presidenta, Blanco quedó al descubierto ante toda la opinión pública y sólo pudo eludir el pago de su responsabilidad gracias a la   intervención de la Jefa de Estado.

La jabonosa Blanco sigue sentada en un sillón del CDE, una entidad destinada precisamente a velar por los intereses del Estado, lo que ella no hizo al despreocuparse de niños vulnerables puestos al cuidado del Estado.

Independiente de que no encontrará otro trabajo tan bien remunerado como el actual, lo honesto y ético es que ella renuncie al cargo, porque parte por incomodar a sus respetables colegas abogados del Consejo.

 

3.- Los ministros que se comportaron como un rebaño de corderos y partieron al Congreso, enviados por la Presidenta, a evitar que se aprobase  el informe sobre el SENAME.

La labor del lobby parlamentario le corresponde, por cargo, exclusivamente al titular de la SEGPRES. Una cosa es que los ministros son parte activa del Ejecutivo, y otra muy distinta es que acepten ser tratados, y hagan el papel, de mocitos bien mandados.

Mucho rubor debió sentir el prestigioso economista Rodrigo Valdés, ministro de Hacienda, que nada tenía que hacer en un lobby ajeno a su área y de una controvertida funcionaria pública.

Mario Fernández, a quien en La Moneda, casi lo ignoran, también se prestó para el blindaje a Blanco. De Pascual (PC) y Narváez (PS), conociéndolas, se puede esperar cualquiera cosa.

 

4.- Carolina Goic, candidata DC de la Nueva Mayoría, quien pecó de incoherente y carente de la ética que ella tanto predica, al convocar a los adherentes de José Manuel Ossandón (ex RN) y Felipe Kast (ex UDI) a sumarse a su candidatura presidencial.

Goic no ha desperdiciado oportunidad en barrer con la centroderecha, con Piñera y con Chile Vamos, en cuya primaria tomaron parte ambos precandidatos y, por ende, sus adherentes.

En su desesperación llama a naturales votantes de Piñera a hacerlo por ella, siendo que al lanzar su candidatura afirmó que se presentaba para ser un dique contra la centroderecha para que ésta no llegase al poder.

 

5.- Juan Pablo Letelier, senador PS y encargado de la recolección de firmas para el candidato de la izquierdista oficialista, quien acusó a los notarios por el nulo interés de la ciudadanía en patrocinar a Alejandro Guilllier.

Cuando fue desenmascarado por el presidente de la Asociación Nacional de Notarios, Alfredo Martin, el chascón senador debió dar explicaciones públicas. Este ministro de fe aclaró que él y otros han sido citados para certificar las adhesiones y durante dos horas han sido testigos de apenas dos firmantes.

Tanto Letelier como el propio candidato callaron cuando el notario Martin informó que, por ley, concurren gratis a los sitios donde se convoca a la recolección de firmas y que  –textual—“no es culpa nuestra que no haya interés de la gente para patrocinar al candidato”.

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