Monthly Archives: Abril 2013

EL AMBIENTE EMPIEZA A CALDEARSE

EL AMBIENTE EMPIEZA A CALDEARSE

Por VOXPRESS.CL

 

Era previsible que este 2013 iba a ser un año “caliente” por la campaña presidencial, pero no parecía simple suponer que la izquierda caldeara el ambiente en forma tan inmediata y de modo tan encolerizado.

 

Todavía a meses de las definiciones de los candidatos para la pugna presidencial de noviembre, la Concertación inventó una acusación constitucional para destituir al ministro de Educación y, así,  ganarse las simpatías del “movimiento estudiantil”; los portuarios paralizaron el comercio naviero; los mineros   estatales -el sector más privilegiado del ámbito laboral- hicieron un paro nacional y los estudiantes en sólo quince días llevan ya dos marchas “culturales” con sus consabidos finales de violencia y destrucción.

 

Esta orquestación izquierdista coincide con la entrega del bono marzo, un subsidio a sectores vulnerables que beneficia a casi dos millones de familias, otro para  el arriendos de vivienda y con la inscripción para acceder a la propiedad habitacional de sectores de escasos recursos y de la clase media baja, antes jamás considerada. Además, se inició la demolición y/o reparación de departamentos de blocks comunitarios en mal estado para devolverle a la gente un sitio digno donde vivir.

 

Todas se tratan de acciones sociales que fueron prometidas y jamás materializadas por los gobiernos concertacionistas y muy especialmente por el de Bachelet. La reacción de quienes han quedado en vergüenza no se hizo esperar y, en un abrir y cerrar de ojos, el país es ahora protagonista de un ambiente caldeado y confrontacional por el afán de la izquierda de impedir que la ciudadanía aumente su adhesión al Gobierno.

 

La izquierda creyó que el oficialismo se limitaría a sacarle jugo a sus éxitos en cuanto a bienestar ciudadano y desarrollo económico, gracias a una histórica baja en el desempleo, pero La Moneda tenía previsto para la tierra derecha de su carrera poner énfasis en lo social y en aportes a los más necesitados, con lo cual le manchó el discurso a la  retórica opositora.

 

Aún así, el Gobierno no ha sido suficientemente hábil para transformar esta orquestada odiosidad de la izquierda en un boomerang para ella, puesto que la principal víctima es la misma gente que la oposición dice defender y cautelar.

 

En cuanto a exportaciones, al paralizar los puertos  -a causa de que en Mejillones no le daban media hora para almorzar a los trabajadores- no sólo se originó un perjuicio a los “ricos” empresarios del agro, pues también se puso en jaque el incumplimiento de llegada de los envíos al exterior con el lógico descrédito para la imagen del país. En los campos y plantas faenadoras se estuvo a punto de frenar las labores con el consiguiente despido de millares de temporeros que en esta época ahorran sus modestas ganancias para mantenerse el resto del año.

 

Respecto a las importaciones, muchos alimentos y materias primas llegan desde el exterior por su mejor precio y hasta elementales piezas para reparar un refrigerador o una cocina puede que no se encuentren en el mercado interno porque los trabajadores del puerto no atendieron el barco que las traía. Hasta los más modestos consumidores pudieron verse perjudicados en los días de paro en los terminales marítimos, situación que a los autores de esta maquinación política les importó un bledo.

A poco de haber recibido millonarios bonos por término de conflicto  -que a los mineros les permite adquirir vehículos de última generación y descansar en exclusivos sitios turísticos como Huilo Huilo-, todos los sindicatos de la cuprífera estatal acordaron un paro en protesta –muy novedosa- contra “la prepotencia de los jefes de Codelco”. Mejor que nadie, estos privilegiados trabajadores saben que el metal ha perdido ley, que descendió su precio en la Bolsa de Londres, que cada vez los costos de extracción son mayores y la producción menor y que los grandes compradores están poniendo sus ojos en otros mercados.

 

Sólo un día de ausencia de producción causó una pérdida de 35 millones de dólares que no repercutirá en La Moneda sino en las necesidades de todo el país (vieja es la frase que “el cobre es el sueldo de Chile”) y en los planes sociales que benefician a los que más requieren auxilio. Es decir, nuevamente la izquierda concertacionista apuntó a un blanco pero sus balas dieron en otros, entre ellos, su propia gente.

 

Nueve mil toneladas de cobre estuvieron a punto de no despacharse a China, la futura primera economía del mundo. Como informados dirigentes del cobre, nos imaginamos que sospecharán las eventuales consecuencias, y no sólo para sus rentas, si ese coloso industrial deja de comprar el metal a Chile por incumplimiento en las entregas.

 

En cuanto a los estudiantes ya nada se puede agregar, porque todo el país a partir de 2011 es testigo de su asquerosa instrumentalización. Sus violentas exigencias ya fueron escuchadas y atendidas por el Ejecutivo y el Legislativo. Pero para el PC, que de democracia sabe menos que de teología, ni siquiera una migaja será suficiente cuando se trata de aniquilar a instituciones que no encajan en su dogma totalitario. Así, no queda más que habituarse a este tipo de revueltas callejeras, a los repetitivos reclamos por “calidad y gratuidad”, a los encapuchados (que son alumnos y no infiltrados extraños al movimiento) e incluso sería hasta recomendable entregarle a la población un calendario de manifestaciones para que sepa a qué atenerse en sus desplazamientos rutinarios.

 

Como los promotores intelectuales de estos desórdenes nunca han  conocido el real concepto de libertad, ignoran que ésta deja de ser tal cuando se coarta la de otros. Los desvíos de tránsito, los “tacos”, los cierres de calles y las pedradas impiden a miles de chilenos ejercer su derecho constitucional de moverse sin restricciones.

De todas estas acciones, la más absurda evidencia de que se trata de una orquestación política fue lo obrado por la Cámara Baja en  contra de Harald Beyer. Al ministro de Educación, que presentó un proyecto contra el abuso en la propiedad de las universidades, que envió a la cárcel a un corrupto funcionario a cargo de las acreditaciones y que pidió la quiebra de una entidad privada se le acusó de… ¡no fiscalizar!  Varios expertos  -entre ellos un buen número de izquierdistas- advirtieron a los legisladores que el libelo no era legítimo, pero igual la oposición impuso su mayoría y el eufórico Osvaldo Andrade (PS) gritó “ya matamos a uno, ahora vamos por otro”…todo, claro, muy atingente a la educación.

 

Horas después, un abogado de oposición (Jorge Correa) descubrió que el texto acusatorio tenía trozos copiados de una instancia anterior y tres errores garrafales de forma, al considerar “como prueba” una ley ajena al Mineduc, de lo cual ningún acucioso parlamentario se percató antes de la votación. ¿Lo leyeron? Obvio que no, pues la idea sólo era infligirle una derrota al Gobierno y punto.

 

Viciado y todo, mal redactado y todo, el libelo fue debatido sin el menor rubor durante dos días por el Senado y, al margen del alboroto dirigido en las tribunas por su patrocinante, diputada Alejandra Sepúlveda, los honorables -a excepción del ex mirista Alejandro Navarro- dedicaron horas a sesudas y lateras reflexiones sobre el lucro, algunos izquierdistas apuntaron a Andrés Allamand  -ojo, a Allamand y no a Golborne-  y muy pocos destinaron minutos al objetivo del tema: la contradictoria inconstitucionalidad de la acusación constitucional…

 

Incluso, varios senadores concertacionistas disintieron entre ellos al afirmar algunos que ésta no fue una acusación política y otros, que sí lo fue. Daba lo mismo, porque el objetivo era que el Gobierno saborease la amarga derrota de la destitución de Beyer.

 

Y debió saborearla, ello al margen de dos coletazos laterales, uno al interior de la DC por el voto en contra de Patricio Walker, y otro por la decepción originada por el ahora ex amigo independiente del oficialismo, Carlos Bianchi, quien sucumbió a la presión de la efervescencia social y estudiantil en Magallanes, su zona.

 

De momento, la educación seguirá esperando: es harina de otro costal…

 

Todo seguirá siendo confrontación política y cada vez con más burbujas, porque la olla no está sobre fuego lento.

 

EL CIUDADANO “SEBASTIÁN LARRAÍN”

PorRaúl PizarroR.

 

En el inicio de abril de cada año se conmemora un aniversario más del vil asesinato del senador Jaime Guzmán Errázuriz, muerto a tiros tras salir de hacer clases en la universidad en una emboscada de guerrilleros del Frente Manuel Rodríguez, el brazo armado que creó el Partido Comunista para combatir al régimen militar.

 

De los asesinos no hay ninguno en prisión y las informaciones oficiales dan cuenta que quienes ejecutaron al parlamentario al interior de su automóvil se hallan bajo el alero protector de la dictadura comunista de los hermanos Castro en Cuba.

 

Luego de la “revelación” de Raúl Castroen la Cumbre de la CELAC/UE en Santiago en cuanto a que “como no tenía idea de ello” iba a requerir información, días atrás viajó a La Habana nuestro canciller para conocer si las indagaciones de la inteligencia cubana había tenido algún éxito. Como era de esperarse, volvió con las manos vacías.

 

Esta historia de años de impunidad de los paramilitares comunistas chilenos tuvo, recientemente, un aliño muy amargo: el presidente del PC criollo, Guillermo Teillier le confesó al Suplemento El Semanal de La Tercera que él daba las órdenes para las acciones de los frentistas y justificó absolutamente el accionar criminal de sus disciplinados “combatientes”. Para efectos de seguridad personal se hacía llamar “Sebastián Larraín”.

 

Hoy, este profesor y ciudadano se guarece en el palacio de las libertades  -nuestro Congreso Nacional- para propiciar la desestabilización de la institucionalidad pero proclama, al mismo tiempo, que su partido es “enemigo de la violencia”, que es democrático y llama al orden a sus rebeldes y jóvenes caudillos   -Vallejo, Cariola y Ballesteros- para que se sumen a la causa de Bachelet, porque sólo bajo su paraguas podrían llegar a La Moneda y ejercer su poder camuflados entre quienes realmente aspiran a una vida anti-totalitaria.

 

Don “Sebastián Larraín” fue el encargado del desembarco de armas cubanas en Carrizal Bajo, de la muerte de varios escoltas de Pinochet en el Cajón del Maipo y de todos los ataques y asesinatos cometidos por el Frente.

 

Cuando los promotores del “NO” tantearon al PC para que adhiriese al bloque que mediante el plebiscito de 1988 perseguía el fin del régimen militar, “Sebastián Larraín” se abstuvo de participar, criticó la ingenuidad de creer que Pinochet se iría de perder en las urnas y les advirtió a sus invitantes que no había otra forma de sacarlo del poder que no fuese por la guerra armada.

 

En la aludida entrevista que “Sebastián Larraín” concedió a La Tercera criticó una antigua y conocida referencia hecha por Ricardo Lagos Escobar, quien aseguró que “a Pinochet se le derrotó con un lápiz y un voto”. Aunque así fue, hasta hoy el líder del PC no cree posible esa instancia y lo demuestra con el apoyo suyo y de sus camaradas a la actual rebelión armada en La Araucanía.

 

El PC ya está presente en la Cámara de Diputados y aspira a aumentar su bancada y acceder al Senado para tener mayor ingerencia en los contenidos de las leyes de un país ajeno al dogma y la doctrina comunista. Pero más grave aún es que un personaje tan tenebroso, pese a lo distinguido de su “chapa” (Sebastián Larraín), vaya a llegar a La Moneda y al gabinete ministerial como consorte de Michelle Bachelet y de sus súbditos del PS y el PPD.

 

Como ya pasó el tiempo de plaguicida para esta inocente paloma de la paz, sólo queda cruzar los dedos para que los políticos con convicciones, principios y valores que van quedando en el país no caigan en la trampa de llegar a acuerdo sólo por los votos y por recuperar el poder con este apóstol de la violencia, de la guerrilla y el clandestinaje, evitando poner en riesgo –otra vez- la estabilidad y el destino del país, tal como ocurrió en 1973.

 

FRENTE AL ESPEJO ¿O MIRARSE AL ESPEJO?

 

Por VOXPRESS.CL

 

Es una probabilidad o casi un convencimiento de que Michelle Bachelet lleva la delantera en cuanto a gusto popular para proclamarse Presidente de la República en noviembre. Pero se trata de una mayoría, importante tal vez, pero no de una unanimidad.

 

No todos los ciudadanos con derecho a voto desean verla a ella instalada en La Moneda. No obstante, sí todos los ciudadanos que pagan sus impuestos contribuyen al financiamiento de Televisión Nacional (TVN) y, por tanto, siendo la única estación pública que se financia con el aporte de todos, no tiene el derecho a proceder en la forma tan sesgada y parcial como lo hizo (domingo 14 de abril) para dar el puntapié inicial a un nuevo programa de trasnoche llamado “Frente al Espejo”.

 

Es un programa más de los muchos magazinescos que ya existen destinados a poner frente al espejo a personalidades para que desnuden sus pensamientos y reflexionen sobre la vida y de sus vidas.

 

Como uno más de la amplia oferta programática televisiva es un espacio de conversación bilateral con un segmento que permite preguntas de los telespectadores  -recurso muy antiguo, por lo demás- que pudo pasar inadvertido como muchos otros del mercado criollo, especialmente por su horario de trasnoche en la víspera del peor día laboral de la semana (lunes).  Pero TVN quiso dar el gran golpe de sintonía, presentando como su primer personaje de interés nacional a Michelle Bachelet.

 

Sin duda que la elección no fue al azar. Para impactar a la audiencia pudo inaugurar la temporada de “Frente al Espejo” con cualquiera de otras muchas personas de atractivo general sin fronteras ideológicas. No obstante, en forma sesgada y con una clara intencionalidad política, TVN  eligió a Bachelet en el convencimiento de que iba a capturar toda la sintonía de ese horario, y ello con el auxilio del feble entrevistador que nunca la apremió con sus preguntas.

 

La idea fue afín a la línea editorial de TVN, que, casi al final de un gobierno no concertacionista, por sus contenidos aún cree estar en un gobierno concertacionista. La pauta de Prensa y sus programas “de actualidad” han apuntado desde la salida de Bachelet de La Moneda y hasta la fecha a un enfoque subjetivo, priorizando incluso en mínimos detalles las simpatías y pasiones de sus profesionales por la izquierda.

 

Canales privados como el 13, Mega, Chilevisión y La Red tienen todo el derecho a privilegiar las simpatías políticas de sus propietarios, pero no así TVN que se financia con el aporte de todos los chilenos, y no todos los chilenos son de izquierda y menos, bacheletistas.

 

Ante los naturales reclamos de otros candidatos, la ingenua respuesta del inefable Director Ejecutivo de TVN fue que “todos tendrán la oportunidad de presentarse en el programa”. Pero tal excusa es un agravio a la inteligencia de los pocos chilenos pensantes, pues el proyecto jamás se consideró como eje un debate político.

 

Lo llamativo es que aunque de entrada se quiso potenciar a Bachelet, presentando su lado A (el político) y su lado B (el humano), el resultado no sólo fue preocupante para TVN sino, también, para los promotores de su candidatura que creyeron que con su sola presencia concentraría toda la atención de la audiencia. El programa debut con la doctora tuvo un pobre rating (11 puntos), muy por debajo de otros dos espacios -en esa noche- que capturaron el interés de los telespectadores.

 

Así como en el negocio de las comunicaciones, trucos como éstos a veces resultan, en esta oportunidad falló. TVN erró al creer que Bachelet es una rockstar y se equivocó al jugarse políticamente por ella, porque resultó evidente que no es del gusto de todos los chilenos, y ni siquiera del 50% de éstos.

 

Lo desconcertante es que este tipo de jugarreta política con el dinero de todos los chilenos quedó impune.

 

27 F: BACHELET ENGAÑA AL PAÍS

 

A las pocas horas de regresar al país para declarar su decisión de ser cnaidata a la Presidencia de la República, en una entrevista radial se le preguntó a Michelle Bachelet su grado de responsabilidad, como máxima autoridad del país, por el número de víctimas fatales del maremoto del viernes 27 de febrero de 2010. Su respuesta fue breve: “no puedo pedir perdón porque eso sería jugar con los muertos”.

 

La fiscal que llevó el caso de las muerte por el terremoto y tsunami, la socialista Soiange Huerta, y el abogado representante de las víctimas, el PPD Alfredo Morgado, exculparonde responsabilidad penal a la entonces Presidenta de Chile y todo el peso de no reconocer que hubo salidas de mar en varios sectores de la costa centro/sur y de esconder la realidad de lo que sucedió, se lo auto asignó el Subsecretario del Interior de aquel tiempo, el PPDPatricio Rosende (“no tocarán a Michelle Bachelet”).

 

No obstante, en la recopilación de videos al interior de la ONEMI  -totalmente auténticos- de aquella trágica madrugada se puede contrastar la versión de Bachelet (“hubo olas grandes pero no tsunami”) con imágenes en que las aguas oceánicas arrasan con varios balnearios.

 

En las imágenes se advierte que en todo momento es ella quien lleva la iniciativa en la sede central de ONEMI y es quien hace las declaraciones y no Patricio Rosende. Durante el juicio, en los dos interrogatorios (uno por exhorto y el otro presencial) por parte de la jueza Huerta, Bacheletdeclaró ante juramento de decir sólo la verdad y nada más que la verdad que el único responsable de la situación en la ONEMI fue Patricio Rosende y no ella.

 

Es decir, la favorita del pueblo de Chile que se estremeció hasta las lágrimas con las terribles consecuencias del maremoto, no sólo le mintió a la justicia sino al país. Y, para mayor gravedad, hoy se niega a pedir perdón para, según ella, “no entrar al juego de los muertos”.

 

Para corroborar todo esto puede ver el video a continuación:

 

 

¿QUIÉN RESPONDE POR ESTAS BURLAS?

 

Por Enrique Rivera V.

Dos terroristas, uno por colocar bombas y el otro por fomentar la violencia en La Araucanía, Hans Niemeyer y Emilio Berkoff, están prófugos de la justicia, en la clandestinidad y hablándole al país a través de los medios de comunicación.

 

En ambos casos, la generosa justicia chilena  -generosa con los terroristas- los condenó a arrestos domiciliarios, esto es, las cárceles más cómodas y placenteras a que pueda aspirar un imputado.

 

No obstante, ante su inminente traslado a penales públicos se escaparon.

 

El primero, a decir de su esposa, se fue de vacaciones y jamás abandonó Chile, de tal modo que como cualquier turista aprovechó al máximo el verano y según su cónyuge “nos hacían mucha falta pasar un período largo de convivencia familiar”. Lo único que conoce la población chilena sobre esa burla pública es que existe un sumario, pero del sociólogo terrorista nada se sabe.

 

Berkoff fue llevado a la cárcel pero en razón de sus buenas influencias y de su idealista lucha en contra del “imperialismo chileno” la justicia ordenó que cumpliese arresto domiciliario. En la víspera de que la fiscalía lo formalizase por ser autor de incendios y atentados con arma de fuego, abandonó su domicilio y anunció que se iba ala clandestinidad. Desdeesta posición también ha sido entrevistado por medios de comunicación.

 

Al pronunciarse, los jueces no pueden abstraerse de las normas de las leyes que los rigen, de tal modo que el arresto domiciliario se halla entre sus opciones de sentencias, pero siempre y cuando el procesado no sea realmente un peligro parala sociedad. Loinsólito y carente de lógica es que no se considere una amenaza para la gente a un individuo que coloca bombas en sitios públicos y a un activista que fue detenido  -por casualidad- portando un arma e identificado como  “cerebro” de la subversión rural en La Araucanía, causante de “tomas”, ataques incendiarios, tiroteo en contra de fiscales y Carabineros  e incluso muertes.

 

Enviar a sus casas a tipos de esta peligrosidad  -por muy privados de salir a la calle que se encuentren-  es un descriterio o, sospechosamente, un juego de censurables intereses políticos.

 

Todo Chile recuerda, y con horror, el incendio del penal de San Miguel donde perecieron decenas de reclusos. Una de las víctimas era un joven primerizo que recibió condena por vender videos “piratas”. No es por exculparlo, porque lo suyo fue un delito, pero él estaba pagando con encierro riguroso y en medio de los más peligrosos delincuentes, aunque jamás intentó matar a nadie y nunca siquiera hizo uso de un arma de fuego.

 

En cambio, Niemeyer puso bombas de alto poder explosivo con grave riesgo para la población y Berkoff es un activista que ha conmocionado a sectores importantes de dos Regiones del sur y no ha trepidado, al estilo de las mafias, cobrar “peajes” a los modestos campesinos mapuches a cambio de no quemarles sus precarias viviendas.

 

Se comprobó que el activista, desde su cómodo presidio domiciliari,o se contactó con otros terroristas prófugos. ¿Y nadie hizo algo? ¿Por qué no se previó lo que podía ocurrir, tratándose de un delincuente peligroso para la sociedad? Ninguna autoridad sectorial ha dado una mínima explicación sobre este episodio.

 

Por su independencia, la justicia puede proceder hasta del modo más aberrante y,  como no se autofiscaliza, seguirán abundando episodios tan absurdos e inexplicables como éstos que contribuyen a acentuar la desconfianza que la ciudadanía le tiene al sistema. Incluso, llegó a ser cómica la decisión de un tribunal de notificar de su sentencia a la banda de “Los Fantasmas” a través de skype, ya que por temor a un intento de fuga o que fuesen “rescatados” no se les hizo comparecer al juzgado para escuchar la lectura del fallo.

 

¿Y la necesaria seguridad en torno a los delincuentes?

 

Está claro que ni los tribunales creen en ella y ahora último ni siquiera en el trabajo de las policías, ya que un ex fiscal denunció que en centenares de robos a casas particulares que él investigó jamás la policía le entregó una sola huella de los autores del delito.

 

Está claro que el Poder Judicial es una de las instituciones que no funciona. Los jueces, con sus fallos, se burlan del país y los delincuentes se burlan de ellos.

ES FÁCIL HABLAR DE IGUALDAD

 

Por PIRI.

 

La política suele poner de moda conceptos que son sensible4s y delicados y que se utilizan como si se tratase de una simple crema para los callos. Si se repara en la terminología que nutren los discursos de los candidatos en campaña ninguno de los opositores promete el progreso económico de Chile, porque éste ya se halla consolidado desde el régimen militar y porque los cuatro gobiernos concertacionistas  -enemigos a ultranza de Pinochet- no tuvieron el menor reparo en mantener e impulsar, incluso, la plena libertad financiera.

 

Como en esa área sería sumamente riesgoso modificar la hoja de ruta  -pese a los ímpetus de reestablecer las nacionalizaciones que quiere imponer a sus socios el PC-, el acento se está poniendo en ideas que colocó arriba de la mesa la trilogía de gobiernos radicales –y, aún más, antes que éstos- respecto a igualdad social.

 

Desde el cataclismo financiero de 1982 se acentuó la desigualdad social y, aunque con paso de tortuga, ésta se fue superando hasta el gobierno de Michelle Bachelet, el cual culminó con el mayor número de pobres de todas las administraciones concertacionistas.

 

Es muy fácil criticar la desigualdad social cuando se está en una situación personal tan favorable como la de ella, quien percibe rentas fiscales que, de hacerse públicas, quizás hasta provocarían la molestia de quienes hoy le tienen simpatía y se arrojan a sus brazos, porque la consideran “una igual a nosotras”. ¿Es igual Bachelet a todas las mujeres y varones a quienes tiene embobados? Nadie de su masa de votantes  -a excepción de los izquierdistas de caviar y empresarios de ese sector-  recibe los ingresos ni tiene la opción de mantener un estatus económico como ella.

 

Michelle Bachelet tuvo un sueldo mensual de $ 7.326.2012 durante cuatro
años de su mandato, con un total de $ 87.914.160 anuales, es decir,
$351.656.640 totales en su gobierno.

A estos se suma el sueldo que le entrega el Estado de Chile solamente
por ser  ex Presidenta, monto que asciende a $ 12.666.117 mensuales,
haciendo un total de $ 151.993.404 anuales, sumando $
455.980.212 desde marzo del 2012 al mismo mes de 2013 (todo esto sin agregar lo que obtuvo en la ONU, sino solamente el dinero que recibe del Fisco chileno).
A todo ello hay que añadir $1.800.000 mensuales que recibe por ser hija soltera de un general fallecido (¿cuántas madres solteras no perciben un solo peso?)

 

 

 

Como en el servicio público no existe la gratuidad que ella proclama, nadie tiene el derecho a ser condenado por ganar dinero, pero a Bachelet se le censura por hablar de igualdad siendo que, al menos, 15 millones de sus compatriotas jamás podrán aspirar a ganancias como las obtenidas por ella de parte del Estado de Chile.

 

Lo reprochable en su discurso oportunista es su incoherencia entre su ADN político y su lenguaje político. Ninguno de los precandidatos presidenciales de izquierda y de derecha tiene el estatus económico del cual ella disfruta y desde ese pedestal no concuerda su palabrería con la limitada realidad de sus “hinchas” incondicionales. Ella vivió y fue acogida en el paraíso del totalitarismo igualitario dela fenecida Alemaniacomunista, pero ni siquiera allí supo de igualdad por los privilegios de las cúpulas de la dictadura de Hoenecker.

 

Es muy fácil hablarles de igualdad a los habitantes de mediaguas cuando se les dirige la palabra desde un balcón de un lujoso edificio. Y eso tiene un solo nombre: politiquería, y de la más barata.

CONGRESO NACIONAL: LA MUJER DEL CÉSAR

Por Isabel del Río V.

 

Llega a ser conmovedora  la falta de escrúpulos de nuestros legisladores y cada vez con más intensidad se vienen a la memoria los tiempos del Congreso Nacional cuando a sus miembros se les denominaba de “cuello alto” por su brillantez intelectual y su formidable oratoria.

 

Eran tiempos en que las pequeñas tribunas del antiguo edificio de la manzana Catedral, Morandé, Bandera y Compañía se repletaban no de “flaites” vociferantes ni de fanáticos acarreados, sino de personas  -generalmente profesionales- que asistían a las sesiones de sala a aprender de verdaderas clases de historia, leyes y buen lenguaje.

Si bien la única condición para ser legislador se mantiene igual a la de aquellos años  -tener aprobada la educación secundaria, idéntico requisito que hoy se les exige a quienes aspiran a junior de una empresa-, a diferencia de ayer, en la actualidad el trabajo parlamentario se asume como una formidable fuente de ingreso y perdió el sentido de lo que significa e importa esta función pública encargada de discutir y aprobar las leyes que rigen a todos los chilenos.

 

Antiguamente, el ejercicio legislativo se asumía como un servicio país; hoy se lleva a cabo como un servilismo partidista. Peor aún, en esta conducta no se omiten transgresiones a la ética y los protagonistas de situaciones reñidas con las mínimas normas de honradez continúan adelante como si nada malo hubieran hecho.

 

Simplemente, nuestros parlamentarios carecen de pudor.

 

El reciente episodio de la acusación constitucional en contra del ministro de Educación es una prueba patética de la desprolijidad de la Cámara de Diputados,  al aprobar un libelo con un texto “copia y pega” y con  invocaciones a artículos relacionados con el rol de Interior y totalmente ajenas al Mineduc. Este ridículo colectivo se produjo apenas días después de que se designase a Pedro Velásquez (independiente ex DC) como segundo vicepresidente, siendo que tiene  una cobranza judicial de la Municipalidad de Coquimbo por más de 200 millones de pesos, cuyo no pago perfectamente lo podría llevar a prisión.

 

La situación judicial de Velásquez la sabían todos desde que, hace años, debió abandonar la alcaldía del puerto de la IV Región y también estaba vigente cuando se presentó como candidato a la Cámara y nadie hizo reparos. ¿Por qué? Porque en ese entonces él tenía un respaldo, su partido, pero ahora en su calidad de independiente carece de defensa corporativa y la Comisión de Ética de la Cámara Baja lo multó con un 12% de su dieta y lo sacó de la Mesa.

 

En varios otros casos, la Comisión de Ética no ha obrado igual.

 

La ética parlamentaria es hoy como la honradez en Chile: ser honrado es un plus, es una característica adicional y no el don natural con el cual se nace. Es muy frecuente escuchar o leer que alguna persona tiene como su mejor atributo ser honesta, es decir, esta virtud inherente al alma humana se coloca a la misma altura que la belleza, la cultura y los conocimientos.

 

No hay que olvidar que tiempo atrás sólo unos pocos parlamentarios se sometieron al test del cabello para demostrar que eran ajenos al consumo de drogas. Otro (RN) debió renunciar porque financiaba el estudio de abogado de su esposa con fondos fiscales del Congreso; un senador PPD cargó al Parlamento un masivo envío de cartas propagandísticas y transformó la central telefónica de la sede legislativa en su propio call center de campaña; no son pocos los que aparecen en las listas públicas de Dicom por sus deudas y, peor aún, por el no pago de compromisos financieros; un ex socialista quiso pasarse de listo y transformar un percance en moto de nieve como accidente laboral, y la Comisión de Ética de la Cámara Alta transgredió una norma interna al autorizar a su presidente (PS)  a que el Congreso financiase a su propia esposa como “asesora”.

 

Ninguno de estos ejemplos de atropellos a la probidad fueron sancionados porque sus protagonistas tenían detrás a estas máquinas de poder que son los partidos. Pero ¿y la imagen pública? Ésa carece de importancia, porque amparándose en el conformista y manoseado justificativo que “para estar en política hay que tener el cuero duro”, nuestros legisladores son como los patos: salen del agua, se sacuden y quedan secos.

 

A diferencia de ellos, la ciudadanía tiene muy clara la disparidad entre cuero duro y sinvergüenzura.  Pero se trata sólo de la ciudadanía que no vota  por alguno de estos deshonestos que van una y otra vez de candidatos al Parlamento a lucrar de su privilegiada posición.

 

Los que sufragan por ellos, son de su misma calaña.

SUGERENTES CIFRAS DEL CENSO

 

Por Isabel del Río V.

Al revelarse cifras oficiales del Censo poblacional se pueden extraer algunas conclusiones que, en la mayoría de los casos, motiva una reflexión más inquietante que optimista y, en otras, constituyen buenos indicadores para políticas públicas que se hallan hoy en la cresta de la ola del debate o que por las conclusiones más vale ni preocuparse.

 

Es el caso puntual de la revelación de 34 mil habitantes de que viven con parejas del mismo0 sexo, un hito celebrado hasta con globos por las organizaciones gays del país con el natural reconocimiento a la “valentía” de revelar su realidad.

 

Estamos hablando de menos de 70 mil personas en un universo de 16,6 millones de habitantes, y resulta que desde el año pasado y más ahora, en el fragor de la campaña presidencial, “el gran tema” es la promulgación de una ley para cautelar la vida de gays y lesbianas que hacen vida común y, más todavía, que se les autorice a casarse, tener hijos y formar familias.

 

Se trata de una cifra que tiene que llamar a un análisis más severo y criterioso a quienes patrocinan la ley, porque existiendo sectores en los cuales hay millones de requirentes de legislaciones que vayan en su auxilio ¿por qué se pretende dictar una que sólo beneficie a 70 mil personas? ¿Eso es equidad? ¿Eso es igualdad?

 

Hay centenares de chilenos que continúan viviendo en la pobreza; hay decenas de miles de niño0s en tierna edad que deben abandonar las raíces familiares rurales para continuar sus precarios estudios en las ciudades; hay un progresivo aumento  (del 11% al 16% en tan sólo 10 años) de compatriotas mayores de 60 años que con experiencia y aún en edad laboralmente útil son discriminados en su trabajo precisamente por tener esa edad; hay 600 mil analfabetos en un país que asegura avanzar firme al desarrollo; hay 80 mil mediaguas y 30 mil grupos familiares que viven apiñados en una sola habitación; hay un 4.4% de la población que carece de servicios higiénicos y no tiene agua potable…

 

No obstante, se redoblan los empeños por sacar adelante una iniciativa extrema de vida en pareja homosexual, siendo que el Censo demuestra que se trata de una absoluta minoría.

 

Dentro de las pocas noticias buenas rescatables del CENSO 2012 hay que considerar la existencia de un millón y medio de viviendas más  -no mediaguas- respecto a 2002, pero ello va emparejado con el deterioro en el crecimiento infantil, ya que existe sólo un 5% de habitantes menores de 15 años, dramática realidad que se refleja en el promedio de residentes por casa, sólo de 3,3 personas, y del fuerte aumento de viviendas unipersonales.

 

Estas estadísticas son sombrías: la escasez de niños, la notable disminución de nacimientos y, por ende, la extinción progresiva de las familias,  pronostican que ni siquiera se darán las condiciones para el recambio generacional.

 

El fuerte incremento de las mujeres solteras y de las que deciden sólo vivir en pareja (heterosexuales) es un fiel reflejo de que ellas han asumido con potencia su rol y asumen decisiones radicales en sus existencias, por lo cual no requieren de “madrinas” que busquen el voto fácil de ellas, haciéndose pasar por defensora de sus derechos…, los que ya ejercen a plenitud.

 

Éstos son los grandes y profundos problemas que deben preocupar a políticos y legisladores. Es un signo de modernidad la espectacular penetración de Internet, pero ello también conlleva el aumento de la soledad y la carencia de comunicación humana. Y, obviamente, del déficit de lectura de libros y menos de periódicos, lo que acentúa la ignorancia generalizada y, lo peor, la no comprensión de lo poco que se lee.

 

En suma, no fueron muy alentadoras las conclusiones del Censo 2012, al punto que aumentó apenas en un 1% en 10 años la esperanza de vida de los encuestados. O sea, somos pesimistas respecto a nuestras propias expectativas de existencia.

 

LA ELECCIÓN DE MADURO Y EL RÉGIMEN CUBANO

Por Mary Anastasia O’Grady, The Wall Street Journal.

Venezuela llevó a cabo elecciones presidenciales (domingo 14 de abril) para reemplazar al populista de izquierda Hugo Chávez, cuya muerte fue anunciada el 5 de marzo.

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) presentó a Nicolás Maduro, un ideólogo entrenado por Cuba y el hombre que Chávez, enfermo de cáncer, ungió como su heredero en diciembre. Su contrincante fue el candidato de Primero Justicia, Henrique Capriles, gobernador del Estado de Miranda y el primer político que ha sido capaz de unir a la oposición desde la llegada del chavismo en 1998.

Los resultados oficiales le dieron la victoria a Maduro por un estrecho margen. Si Capriles ganaba, habría sido un resultado inesperado. Una victoria de Maduro era más probable no sólo por el voto de compasión para el difunto Chávez. Por más de una década, los chavistas han estado usando el poder estatal para hacer trampa, intimidar y gastar fuertemente para llegar primero a la meta.

Se les prohibió a los analistas internacionales enviar misiones a Venezuela y a Capriles le fue negado el acceso a casi todas las estaciones de radio y televisión durante la campaña.

Además, está el factor de Cuba. El régimen castrista se ha convertido en un actor principal en la política venezolana y tenía mucho en juego en los comicios y, en concreto, la amenaza de Capriles de que si ganaba recortaría el suministro de unos US$4.000 millones en petróleo anuales al régimen. Por lo tanto, La Habana se aseguró de tener una considerable influencia en los resultados.

El mes pasado, el periódico español ABC reportó que el régimen “está enviando un destacamento de agentes para el control electoral, que podría llegar a los 2.500 efectivos, de acuerdo con información de inteligencia salida de la isla“. La Habana admite que ya hay unos 46.000 cubanos al servicio de la “revolución” en Venezuela. Éstos son supuestamente personal médico, maestros y capacitadores, pero un ex chavista de alto rango que no quiso ser identificado le dijo al ABC que  “todo eso es una tapadera que esconde el control que Cuba tiene de Venezuela”.

Ese comentario fue respaldado por la declaración del jefe de las misiones cubanas en Venezuela que reveló que “estamos aquí para ratificar nuestra entrega; si hasta ahora lo estábamos dando todo, ahora estamos dispuestos a dar hasta nuestras vidas, nuestra sangre si fuera preciso por esta revolución”.

En 2005, mientras era anfitrión de una visita de Chávez en La Habana, Fidel Castro proclamó que Venezuela y Cuba eran una sola nación y su gente “venecubanos”. En 2010, la revista The Economist reportó sobre “una estadía larga” en Caracas de un peso pesado de la inteligencia de Castro, Ramiro Valdés, “cuyas responsabilidades incluían supervisar el acceso de los cubanos a Internet”.

El artículo también destacó la participación de Cuba en la operación de “los puertos, las telecomunicaciones, la capacitación de policías, la emisión de documentos de identificación y el registro de empresas de Venezuela” y que en 2005 recibió “un contrato para modernizar el sistema de credenciales de identidad” de Venezuela.

En una lucha justa, Capriles, de 40 años, podría haber ganado fácilmente. La inflación para el primer trimestre de este año está por encima de 30% en una tasa interanual. La debilidad de la moneda y los controles de precios están provocando escasez de muchos alimentos básicos que ahora tienen que ser importados porque el sector agrícola ha sido destruido por las expropiaciones y las salidas de capital. Los pobres también son los que más sufren los efectos del creciente índice de homicidios. Los apagones se han convertido en algo rutinario.

La campaña de Maduro se basó fuertemente en la emoción para contrarrestar la posible apatía por su candidatura. La imagen de Chávez, cuya muerte llevó a miles de personas a llorar histéricamente en las calles hace apenas cinco semanas, nunca estuvo lejos de Maduro en sus apariciones en televisión o en persona. Incluso, aseguró que Chávez lo visitó en la forma de un pajarito.

Pero los chavistas y el régimen de Castro no estaban dispuestos a depender del fantasma de Chávez para la victoria. El mes pasado, durante las auditorías a las máquinas de votación, la oposición halló evidencia de que el PSUV tenía en su posesión códigos de acceso que le otorgaban la habilidad de sabotear el proceso electoral el día de los comicios. El dirigente de la coalición opositora dijo que esto no afectaría el conteo de los votos, pero podría ser utilizado para frenar el ritmo del proceso.

Esto podría explicar por qué en las elecciones anteriores en los centros de votación donde el voto de la oposición tenía fuerza, los tiempos de espera a menudo eran de varias horas, causando que muchos posibles votantes terminaran sin sufragar. El Consejo Electoral es controlado por el Gobierno y en esta oportunidad (domingo 14) se apresuró en proclamar a Maduro en menos de 20 horas, siendo que no sólo Capriles sino hasta la OEA exigieron que dicha instancia aguardase hasta que se hiciera un  nuevo conteo de los votos, precisamente por las evidentes sospechas de aquel manipuleo.

La conclusión es que los comicios del domingo nos revelaron muy poco de las verdaderas preferencias del electorado venezolano.

 

 

THATCHER Y LA ESENCIA DE UN PAÍS LIBRE

Por Lorenzo Bernaldo de Quirós, Cato Institute.

La Gran Bretaña que esperaba a Margaret Thatcher arrastraba un largo período de declive económico y un clima de derrotismo se había apoderado dela nación. Estadramática situación tenía sus orígenes en el consenso estatista que había dominado la escena británica desde el final dela Segunda Guerra Mundial.

La vieja Britaniase había convertido en la economía más socializada del mundo desarrollado fuera del bloque comunista. El sector público era un dinosaurio descomunal e ineficiente, la intervención estatal en los mercados era asfixiante y los niveles de presión fiscal resultaban confiscatorios.

El keynesianismo macro y el intervencionismo micro habían llevado el país a una situación de extremada decadencia. Durantela denominada Edadde Oro, las tres décadas posteriores a la conflagración mundial, la economía británica había crecido a un ritmo inferior al del resto de los países dela Europa Occidentalpara estacarse entre 1973 y 1979. El Reino Unido se había convertido en el “enfermo de Europa”.

Entre 1974 y 1979, el laborismo gobernante se enfrentó al estallido de todas las patologías acumuladas durante tres décadas. En 1976, el gabinete de Callagham tuvo que solicitar al FMI un préstamo para evitar la bancarrota, hecho inédito en un miembro de la OCDE y el “Invierno del Descontento” (1978-1979), la ola de huelgas desencadenadas por las Trade Unions, mostró el rostro más tenebroso del poder sindical. Se replanteaba un viejo y recurrente problema: ¿se ha vuelto Britania ingobernable? ¿Quién manda el gobierno elegido por los ciudadanos? ¿Los sindicatos? Ésta era la pregunta en un país donde las centrales sindicales se habían convertido en un Estado dentro del Estado y la economía se hundía en la estanflación.

Ante este panorama, el “tacherismo” puso en marcha un programa de ruptura con el consenso estatista forjado por conservadores y laboristas desde 1945. Su ideario fue una mezcla de mercados libres, disciplina monetaria y presupuestaria, orgullo nacional, privatizaciones y valores victorianos.

Pretendía desatar las potencialidades del ciudadano corriente, su energía creadora anestesiada por un estatismo rampante. Ésta es la razón por la que se oponía al colectivismo. Los individuos no necesitan la tutela del Gobierno para conseguir sus fines, sino un marco institucional que cree las circunstancias adecuadas para que la gente emplee sus recursos en la persecución de los fines que desee. Esto suponía reducir y limitar las funciones del Estado, es decir, un Gobierno limitado que abriese espacios de acción a la libertad individual y social; tarea ingente en un país atrapado en la maraña de un Estado tentacular. Su referente doctrinal no fue el conservadurismo sino el liberalismo clásico, renovado en las décadas anteriores a su llegada al poder por pensadores como Friedrich Hayek y Milton Friedman.

En ese esquema, la política económica desempeñaba un papel fundamental. Por un lado, había que salir de la estanflación; por otro, sentar las bases de un modelo socioeconómico basado en los principios del libre mercado. Ambos elementos eran la cara y la cruz de una misma moneda. Si el primero fallaba, el segundo era inviable. Desde esta óptica, la estrategia macroeconómica de los gabinetes de Thatcher se centró en proporcionar un entorno de estabilidad —inflación baja y presupuesto equilibrado—, mientras la microeconómica —reformas fiscales y laborales, eliminación de los controles de precios, de salarios y de capitales, privatizaciones, liberalización de los mercados— se orientó a crear un ambiente favorable para promover el crecimiento y la generación de empleo. Era la inversión absoluta de la línea de actuación desplegada por los gabinetes laboristas y conservadores desde 1945.

A lo largo de once años, con una coherencia y una convicción extraordinarias,la “Damade Hierro” impulsó ese programa y el resultado fue la mutación del Reino Unido en una de las economías más dinámicas y competitivas del mundo. A finales de su mandato, el presupuesto tenía un superávit del 0,9% del PIB; la inflación se redujo en un 5%; el PIB per cápita aumentó un 35% 1979 y diez millones de ciudadanos se convirtieron en accionistas de las empresas privatizadas…La Vieja Britaniavolvía a cabalgar sobre los mares como diría el maestro Kipling. Había emprendido un ciclo expansivo que ha durado más de veinte años.

La profunda transformación experimentada por la sociedad y por la economía británicas en la Era de Thatcher proporcionaron cuatro victorias consecutivas a los conservadores y, lo que es más importante, se forjó un nuevo consenso que se desplazó del estatismo al liberalismo. Major, por supuesto, pero también Blair fueron los hijos y herederos de Thatcher. El New Labour blairita no alteró en algo sustancial el modelo económico legado por los conservadores y eso explica sus tres triunfos electorales y la alta tasa de fase de crecimiento experimentada por el Reino Unido desde el ascenso de Blair al puesto de Primer Mnistro. Sin las políticas dela “Damade Hierro” y, por supuesto, de otro gigante de la época, Ronald Reagan, es inexplicable la extensión de los principios de la libertad económica por todo el mundo sin la cual hubiese sido imposible la dilatada fase de crecimiento y de progreso social experimentado por la economía global en los últimos veinticinco años.

Thatcher mostró cómo las ideas liberales convertidas en un proyecto de gobierno y apoyadas en un liderazgo fuerte son capaces de cambiar las cosas a mejor y para todos aún con la hostilidad del status quo. Esta es una lección por aprender por todos aquellos políticos y partidos de centro-derecha, cuya oferta se limita a ofrecer algo menos de lo mismo, esto es, socialdemocracia sin cafeína. Sirvan unas palabras de la “Damade Hierro” para cerrar esta nota: “Gran Bretaña y el socialismo no son la misma cosa. Os daré mi visión: el derecho del hombre a trabajar como él quiera, gastar lo que genere con su esfuerzo, disponer de sus propiedades, tener al Estado como sirviente, no como amo. Esta es la esencia de un país libre”.

CHÁVEZ MURIÓ EN CUBA EL 29 DE DICIEMBRE

Fuentes de inteligencia de los EEUU elaboraron el siguiente informe que relata la macabra utilización del cadáver y el vaciamiento de las reservas de Venezuela.

El cuerpo del Presidente de Venezuela fallecido en Cuba el 29 de diciembre de 2012 a las 16:45 horas y, posteriormente, embalsamado el 3 de enero 2013 a un costo de 880 mil dólares por los embalsamadores italianos, los Scorfino, fue trasladado en secreto desde Cuba a la capilla ardiente dela Academia Militar directo vía aeropuerto de La Carlota el 5 de enero a las 4:00 horas, en vuelo de avión de las FAB y en otro iba su familia y no como se anunció que fue al Hospital Militar el 18 de febrero. Así lo señalan fuentes de la inteligencia estadounidense y francesa proveniente de las estaciones de Jamaica y Granada.

El coche con el falso féretro de Chávez recorrió las calles de Caracas rumbo ala Academia Militar durante más de siete horas.

Es la versión de varios altos oficiales activos militares del Ejército conocedores del dispositivo de traslado, quienes aseguran que el cadáver del Presidente venezolano fue transportado de Cuba al Fuerte Tiuna, en el complejo de Defensa donde se encuentrala Academia Militar. El“cambiazo” se produjo en el sótano de esa institución, cuando llegó allí el falso féretro al término dela procesión. Fueel único momento en que las cámaras de televisión lo perdieron de vista.

La versión de esos altos oficiales militares, comunicada por ellos mismos al diario ABC de Madrid a petición de mantener su anonimato, confirma, además, la información ya avanzada por este periódico de que Chávez murió en Cuba y no en Caracas.

El engaño de la procesión supone un nuevo montaje del Gobierno, sumándose a la larga lista de mentiras con que el chavismo ha llenado los últimos meses de vida de su líder. En realidad, el objetivo no era tanto burlar al pueblo, como su utilización política. “Querían mostrar un baño de multitudes con un claro interés político, todo trazado desde La Habana permitiendo que la gente pudiera hasta tocar el féretro, el falso, sin poner en riesgo la integridad física del verdadero; no iban a permitir que este, por lo que fuera, se cayera, cuando, además, parte de su estructura interna es de vidrio”, indica una de las personas al tanto de las circunstancias del traslado.

De hecho, según destacan igualmente fuentes del MOSSAD, servicio secreto israelita, tras producirse el cambio en el sótano dela Academia Militar, la seguridad alrededor del ataúd pasó a ser estricta, sin que se permitiera acercarse a nadie de la manera en que había ocurrido durantela marcha. Apartir de ahí, todo pasó a ser solemne, sin el desorden populista visto en el recorrido por la ciudad.

Estaba también la necesidad de la conservación del cadáver. Someterlo a siete horas al calor húmedo de Caracas, a 29-30 grados Celsius cuando tenía que ser expuesto al público durante varios días antes de su sepultura, no era lo más aconsejable.

Después de que Chávez embalsamado hacía 72 días en La Habana, como ya develó ABC de Madrid, el cadáver del Presidente fue llevado por la noche del 5 de marzo al aeropuerto venezolano de La Carlota, base aérea GeneralísimoFrancisco de Miranda, según aseguran los militares informantes. La Carlota está al este de Caracas, más cerca de Fuerte Tiuna que el aeropuerto internacional de Maiquetía. De allí fue conducido al Hospitalito Vicente Salías, el centro médico de ese complejo castrense, en el que se encuentra el Ministerio de Defensa. Su nombre se debe al menor tamaño comparado con el Hospital Militar, situado a unos7 kilómetros, al otro lado dela ciudad. A unos doscientos metros del Hospitalito estála Academia Militar.

En el Hospitalito, que posee una morgue, se abrió el féretro, se revisó el estado en que había llegado el cuerpo tras el vuelo y se concluyó la labor de vestirlo con el uniforme verde con boina roja militar, luego de un fuerte incidente entre Maduro y la familia.

Un féretro similar, con algún peso en su interior y con un maniquí con careta, fue llevado al Hospital Militar, de donde el miércoles por la mañana partió la procesión popular. Cuando ésta llegó a la Academia, durante un rato las cámaras de TV perdieron de vista el ataúd.

 

La excusa fue que había que “adecentar” el féretro, como quitarle las flores y otras cosas que el pueblo había arrojado o reposicionar la bandera que lo cubría. El que surgió de nuevo ante las cámaras, no ya sobre la plataforma de un coche fúnebre, sino a hombros de militares y otras autoridades, era el ataúd verdadero, que luego se abriría en la capilla ardiente.

En el ínterin, en privado, un reducido grupo de personas especialmente allegadas —la familia y probablemente los presidentes de Argentina, Bolivia y Uruguay, presentes también luego en la ceremonia pública celebrada en esa Academia Militar— tuvieron un acto íntimo.

Aunque la televisión venezolana no mostró ningún plano cercano del féretro cuando éste fue abierto para el adiós público, diversas personas que acudieron a despedirse de los restos del presidente indicaron que lo habían visto ligeramente hinchado y sin pelo, nada que ver con las falsas fotografías difundidas por el Gobierno hace tres semanas.

Es importante que el pueblo de Venezuela sepa que el 17 de octubre de 2012,  una vez que el Presidente Chávez fue informado en La Habana que le restaban unos 60 días de vida, trasportó 13 toneladas de oro de las reservas del Banco Central de su país, que fueron transportadas en un avión ruso que partió del aeropuerto de La Carlota a las 6:00 horas del 20 de octubre hasta el aeropuerto de Rancho Boyero en Cuba. Y, además, ordenó sacar de las reservas Internacionales 20.000 millones de dólares americanos que fueron depositados en el Banco Central de Cuba.

De allí que hoy las reservas de Venezuela apenas disponen de 1.200 millones y por ello la restricción de divisas para importar necesidades básicas de alimentos, medicinas, reactivos para laboratorios y equipos médicos que genera una grave situación a causa del desabastecimiento severo que sufre el país y que amenaza con detonar una situación de incalculables proporciones en los próximos meses.

 

ZAPATOS ROTOS

EL RETORNO DE BACHELET: MÁS DE LO MISMO

 

 

Por VOXPRESS.CL

Tal como lo anunció, a fines de marzo regresó al país la ex Presidenta Michelle Bachelet para asumir la candidatura presidencial  de la Concertación y del Partido Comunista. De haber podido, sin duda que su retorno lo hubiera retardado lo más posible, pero ella misma se apretó los dedos al anunciar públicamente que estaría de vuelta en dicha fecha.

Astutamente planeó que el wikén largo por Semana Santa le sería un silencioso aliado, pero arribó desde Nueva York en medio de un escenario muy incómodo, ya que los hizo en las horas siguientes de una de las jugadas políticas de blindaje más torpe de que se tenga memoria, cuando su subsecretario del Interior en febrero de 2010, Patricio Rosende, se inculpó en la acusación judicial por 105 muertos por el maremoto y no tuvo el menor rubor en confesar que “yo era el responsable en esa situación de emergencia y no Michelle Bachelet”.

Aunque su declaración es coincidente con la que entregó a la justicia la propia Bachelet al declarar que por su cargo era y fue Rosende quien estaba a cargo de la emergencia aquella trágica madrugada del 27 de febrero, todo Chile tiene grabada en sus retinas las imágenes en que se advierte a la en ese entonces Presidenta recibiendo y dando instrucciones y atendiendo  -ella y no Rosende- los consejos de su amiga del alma “Jupi” Álvarez de que no hablase de tsunami. Ella fue la que solicitó un helicóptero para observar desde el aire las zonas afectadas y no fue Rosende quien lo hizo.

Las imágenes son reveladoras: Rosende y Carmen Fernández  -en ese momento directora de ONEMI- observando en silencio el accionar de su jefa, la mismísima Presidenta de la República en febrero de 2010.

En medio de este burdo escenario de engaño al país llegó doña Michelle, quien, además, no encontró la casa ordenada como ella pidió, pues desembarcó en medio del caos interno de sus súbditos a raíz de la acusación constitucional en contra del ministro de Educación. Fue precisamente durante su paupérrima gestión gubernamental cuando se produjeron los más sonados estallidos de negocios poco transparentes en la educación y cuando el PPD Luis Eugenio Díaz era el rey en la Comisión Nacional de Acreditación.

El hecho de que al interior de la misma Concertación haya voces disidentes por la acusación en contra de Harald Beyer  -como, ni más ni menos, el presidente del PPD- se explica porque saben que en las polémicas que ya ha originado esta instancia y que se generarán en abundancia durante el debate por el libelo acusatorio, Bachelet saldrá muy salpicada.

Ella había soñado con un ambiente totalmente opuesto al que encontró a su arribo, convencida de que iba a ser pura felicidad como los hijos reciben a “mami” tras una larga ausencia. Se topó, como si fuera poco, con el inicio de la temporada de protestas callejeras “por la educación” (jueves 28), marcha en la cual no hubo gritos de cariño hacia ella, sino muy por el contrario. El presidente de la FEUC, Diego Vela, la emplazó a que debe responder muchas interrogantes” de su responsabilidad acerca de la Educación durante su gobierno.

Cuando en su cargo de ONU Mujer recibía a los emisarios que viajaban desde Chile a suplicarle que se presentase como candidata, Bachelet siempre condicionó su respuesta afirmativa a que la Concertación ampliase su base e incluyese, sí o sí, a las nacientes y vociferantes fuerzas jóvenes ciudadanas  -la Nueva Izquierda, los comunistas no militantes y los anarquistas-, lo que hasta el momento no se ha concretado. Aún más, los protagonistas de los movimientos sociales proclaman cambios que dudan que Bachelet los transforme en realidad de llegar a La Moneda. ¿El motivo? Detrás de ella están alineados los mismos de siempre, los que viven atornillados a cargos políticos dirigenciales o legislativos para no perder su personalísima cuota de poder.

Los mismos que tuvieron mucha visibilidad en su gobierno pasado, lejos el más débil de los cuatro concertacionistas, son los que están a cargo de materializar su programa de campaña, del contenido de sus discursos y de apropiarse de su comando.

Es decir, Bachelet ha vuelto para ofrecer más de lo mismo y con los mismos, los mismos que son duramente juzgados por la nueva generación de votantes. Las espaldas de la candidata socialista están cubiertas por quienes hoy se sacan los ojos por asegurarse un sillón en el Congreso e incluso han pretendido desahuciar las primarias legislativas, el más democrático de los mecanismos para escoger a los candidatos que la gente quiere.

Bachelet está a años luz de ofrecer algo nuevo al país. Volvió para ser más de lo mismo y, desde luego, eso no satisface las expectativas que había originado su retorno.

 

 

BOLIVIA EN EL DEBATE INTERNO

Por Raúl Pizarro R.

Se aproxima la hora en que los chilenos tendremos que demostrarnos unos a otros qué tan reales y sinceras son nuestros afectos por la Patria. Permanece abierto un frente amenazante a la espera del fallo de la Corte Internacional de La Haya y se acaba de abrir otro flanco con el anuncio de Bolivia de reclamar una salida al Océano Pacífico por territorio nacional.

 

Este escenario de grave amago a la soberanía territorial coincide con el inicio de las campañas para las elecciones Presidencial y legislativas, de tal modo que  ningún candidato puede ser eximido de referirse al tema para que los ciudadanos sepan de antemano si sus futuras autoridades pueden ser confiables como chilenos de verdad o están a favor de los intereses transnacionales de sus sensibilidades políticas.

 

Luego de que el rústico Presidente boliviano se diera un festín de ofensas en contra de Chile y sus autoridades con motivo de su pintoresca celebración del “Día del Mar”, dos parlamentarios opositores –Walker y Tarud- salieron públicamente a respaldar no al gobierno sino a su propio país, poniendo en su lugar a Evo Morales, un cocalero en el cual la falacia se ha hecho carne.

 

No obstante, hubo dos personajes muy carismáticos y de gran sintonía con la juventud que no vacilaron en establecer su desacuerdo con la postura del Gobierno de negarse a ceder un centímetro de soberanía: el precandidato presidencial del Partido Progresista, Marco ERnríquez, y la candidata a diputada del Partido Comunista, Camila Vallejo. Ésta fue más explícita al declararse partidaria de otorgarle una salida al mar a Bolivia por territorio chileno.

 

Tiempo atrás, el senador del MAS y que pugna fuerte por su mejor derecho para ir a la reelección, Alejandro Navarro, también se declaró partidario de que Chile le ceda parte de su territorio para que Bolivia tenga acceso al Pacífico.

 

No son pocos los chilenos solidarios políticos del populismo socialista que campea en Sudamérica y disfrutan de los ataques extranjeros en contra del gobierno de Piñera. Ello  -ya se dijo- es fruto del internacionalismo de corrientes ideológicas placentarias del marxismo,  porque la izquierda prevalece por sobre las fronteras. Sin embargo, cuando es la soberanía nacional la amenazada no puede existir solidaridad política alguna con quienes nos amenazan y debe privilegiarse a toda costa  la integridad territorial.

 

Ninguno, absolutamente ninguno de los candidatos a la Presidencia y al Parlamento puede salvarse de ser requerido sobre su postura en cuanto a las serias amenazas a nuestra soberanía e incluso el tema debe ser necesariamente inserto en las abundantes encuestas políticas: ¿apoyará usted a un candidato que acepta cercenar nuestro territorio?

 

La vedette de la campaña presidencial, Michelle Bachelet, tendrá que responder de cara al país qué significan las aseveraciones de Evo Morales en cuanto a que “con la compañera Bachelet habíamos avanzado mucho en nuestras aspiraciones marítimas”.

 

Para un ciudadano bien nacido y leal con su país, estos temas de tamaña envergadura deben tener prioridad en el debate político interno, mucho más allá de las pequeñeces políticas que copan la agenda de los candidatos y que colmarán las discusiones de campaña. La soberanía de Chile está antes que todo y un buen indicio de ello lo dio la última encuesta sobre la materia: un 82% de consultados aseguró no estar dispuesto a ceder ni un metro de territorio a Bolivia.

 

Obviamente, en ese 82% no están incluidos ni Marco Enríquez ni Camila Vallejo.

EL NUEVO ARCO IRIS

¡VUELVE MICHELLE!

“For personal reason…”. Osvaldo miraba el televisor con los ojos muy abiertos, sin pestañar. “I will go back to my country…” ¡Eso es, nos salvamos! —gritó eufórico mientras saltaba y levantaba los brazos— “¡Nos salvamos, nos salvamos!”

Ignacio, fiel a las antiguas creencias democratacristianas, se arrodilló y comenzó a rezar, con el rostro compungido y la camisa blanca empapada por el sudor de la tensión. “Gracias Señor, gracias Señor, estábamos tan mal Dios mío…”.

Un parlamentario socialista que los acompañaba reaccionaba histérico: “le va a dar colitis, a la derecha le va a dar colitis…”.

Una vez recuperado de la emoción, Osvaldo recordó la propuesta de programa de gobierno de la Concertación para el período 2014-2018. Olvídate de las propuestas —le dijo Ignacio con tono de júbilo—, ya no las necesitamos, no hay que perder el tiempo en tonteras, estamos listos.

Comuníquenme urgente con la Michelle —ordenó Ignacio—, rápido. ¿Cómo que no contesta?

Por su parte, al enterarse de la noticia, los periodistas abordaban al precandidato presidencial DC, quien con aire confiado señalaba:

-Estoy muy contento, porque por fin podremos contrastar las diferencias doctrinarias y las distintas visiones de país entre la DC y la izquierda. Estoy seguro que el gran pueblo democratacristiano sabrá tomar la decisión correcta.

En tanto, un mensaje de texto entraba a su celular: “deja de hablar tonteras. Pega pa’ todos. Ignacio”.

En otro sector de Santiago, el candidato —ex ministro de Hacienda—, levantaba sus manos en V, “¡Voy aunque Vuelva! Chuuuta y volvió”. Mirando a Consuelo con cara de resignación le preguntó, ¿hasta cuándo habías pedido permiso en el canal?

Mientras, en la sede del Partido Radical, el presidente de la agrupación de profesionales jóvenes del partido, miraba con orgullo al senador-candidato. “Michelle es parte del pasado —señalaba seguro el senador radical—, nosotros los radicales somos la única alternativa nueva y de futuro para la Concertación…”. Un sonoro aplauso se sintió en la sala de reuniones del partido y el presidente de los profesionales jóvenes sentía cómo su marcapasos funcionaba a toda máquina producto de la emoción.

En el mismo instante, en una sala de reuniones de rojas paredes, Camila insistía con fuerza que este anuncio no significaba dar por superadas las diferencias ideológicas con la Concertación, lo que producía una enorme carcajada en la reunión del Comité Central.

“Llamen de inmediato a los publicistas de la campaña —insistía Osvaldo—, que borren toda la tontera del programa de gobierno. El díptico tiene que ser así: en la portada una foto de Michelle con la bandera chilena; en el reverso, una foto de Michelle cuando era Presidenta; en la segunda hoja, una foto de Michelle en la ONU; en el reverso de la segunda página una foto de Michelle bajando del avión,  y… eso no más”.

Uno de los publicistas, con evidente cara de preocupación, preguntó si la propaganda incluiría algo sobre política pública para enfrentar la desigualdad. Ignacio, con cara de sorprendido y ojos de incredulidad, le respondió: “Por supuesto que no ¡Para qué, si tenemos a Michelle!”.

– ¿Y las propuestas sobre energía y crecimiento que habíamos preparado?, señalaba un joven profesional DC.

– ¿Pero, para qué? Si tenemos a Michelle —respondió rápidamente Osvaldo.

– ¿Y el tema de la pobreza?, que ha sido siempre…

Lo interrumpieron. Los periodistas ya habían llegado y tenían que salir a la anunciada conferencia de prensa.

En una sala congestionada de prensa, los presidentes de los partidos de la Concertación se sentaban ordenadamente a la mesa llena de micrófonos y grabadoras.

– ¿Cuál será su propuesta al país?, preguntó un avezado periodista de televisión.

“Michelle”, dijo Osvaldo. Todos los periodistas rieron de buena gana por la ocurrencia.

– ¿Cuál va ser la postura sobre la desigualdad?

“Michelle”, dijo Ignacio, mientras las risas iban disminuyendo.

– ¿Cuál será la fórmula para elevar la participación laboral femenina en el país?

– Yo contesto eso, señaló Jaime del PPD: “Michelle”

– ¿Cuál va a ser su propuesta de descentralización?

– “Michelle”, dijo otro dirigente sentado a la mesa.

“Pero, ¿cuál va a ser la fórmula para mantener el crecimiento económico?”, dijo un distinguido reportero radial.

Los presidentes de la Concertación miraron al único que no había hablado. Guillermo del PC se sintió así obligado a responder. Con voz indecisa y mirando de reojo a sus nuevos aliados, señaló con voz de interrogación: “¿Michelle?”, y un fuerte aplauso retumbó entre los presidentes de la Concertación, mientras movían la cabeza en señal de aprobación.

 

DC: MALAS NOTICIAS

 

 

Por Enrique Rivera V.

 

El domingo 17 de marzo le cambió radicalmente el semblante a Claudio Orrego, el candidato DC a la primaria presidencial opositora del 30 de junio. Hasta ese día, él había recibido el compromiso de los dos aspirantes a presidir su partido por dos años, Ignacio Walker y Aldo Cornejo, de darle su apoyo irrestricto en sus aspiraciones por “hacerle cosquillas” a Michelle Bachelet, su futura adversaria en dicha instancia y exponente de los poderes fácticos de la izquierda de caviar.

 

Incluso   -lo que fue destacado por VOXPRESS en su edición de marzo- estructuró un formidable equipo de campaña, casi con ribetes de gabinete presidencial. Sin embargo,  la ofuscada reacción del diputado Cornejo tras su estrecha derrota frente el senador Walker puso abiertamente en entredicho su anterior promesa de alinear a su sector bacheletista tras la candidatura de Orrego.

 

En lugar de acoger el llamado de Walker a la inclusión (“en este partido no sobra nadie”), Cornejo demoró en reconocer la reelección de su camarada, exigió incorporar a la lista ganadora primero dos y luego tres personas de su confianza, pidió equilibrio de su sector para darle gobernabilidad al partido y denunció  “irregularidades” ante el Tribunal Supremo interno y, esto es lo más decidor, proclamó que “ahora, la DC está dividida” en una irrefutable alusión a que el 46% de militantes que votó por él no se halla en la misma vereda de quienes resultaron vencedores.

 

Siendo por años el partido más votado del oficialismo y ahora de la oposición concertacionista, parecía más que digno no atomizar la opción de Orrego en la primaria opositora del 30 de junio. Pero con su actitud, no sólo Cornejo le quitó el piso al precandidato de la colectividad, sino varios aspirantes al Congreso ya están distribuyendo propaganda doméstica con fotos junto a Bachelet, el reelecto Secretario General,  Víctor Maldonado, advirtió que “seremos un partido amigo de Michelle en su Gobierno” y –peor aún- el propio Ignacio Walker proclamó que “en el próximo gobierno de la Concertación seremos un partido influyente en cuanto a los equilibrios y que se mantenga el centro como eje…y el centro somos nosotros”.

 

Por sus históricos complejos de izquierda y de derecha no pareció tan sorprendente el desenlace de la elección interna DC, pero la conducta zigzagueante de Ignacio Walker de levantar la diestra de Claudio Orrego y de gritar con él “se siente, se siente, Orrego Presidente”  para luego acotar cuál será el rol del partido en el futuro gobierno de Bachelet, merece al menos una explicación clara, rotunda y definitiva al mundo y al entorno democratacristiano respecto hacia donde va su partido. Hoy, más que nunca, están en entredicho los doble standard.

 

Por mucho que sea la colectividad más votada de la Concertación, lo recientemente obrado por sus dirigentes, su dualidad política y sus contradicciones están a punto de poner a la DC de rodillas ante sus socios de izquierda. Su propia identidad parece ya no importar, sino sólo subir rápido  al tren que conduzca a sus dirigentes a recuperar la cuota de poder que perdieron en enero de 2011.

 

Está claro que el principal perjudicado es el precandidato de la DC. Son   muy malas noticias para Orrego, pero más aún para el propio partido.  La DC, superada por la contingencia política, simplemente perdió el rumbo que le fijaron hace muchos años los próceres de la falange y no sólo está dividida: está extraviada y, navegando sin brújula.

 

AL FIN, LA HISTORIA HACE HISTORIA


Por PIRI.

Una de las grandes proezas bélicas consignadas por los historiadores de todas partes del mundo es la toma del Morro de Arica, ocurrido al alba del 7 de junio de 1880, al año siguiente del inicio de la Guerra del Pacífico. En una batalla sangrienta, tropas de infantería del ejército chileno conquistaron el célebre cerro defendido por soldados peruanos e izaron en su cima el pabellón nacional, episodio épico por su corta duración y osadía y que marcó el principio del fin de la resistencia enemiga al avance de nuestras fuerzas.

Por años, esta fecha se ha conocido simplemente como el “Día de la Infantería” y sus conmemoraciones no pasan de ser reseñas históricas al interior de los cuarteles militares. Sólo en algunos textos y en antiguas alegorías castrenses se recuerda el heroísmo de quienes conquistaron un cerro combatiendo en ascenso, entre balas, sablazos  y minas personales, desalojando en una lucha cuerpo a cuerpo a los enemigos desde sus parapetos.

El 7 de junio no es una fecha cualquiera, pero para los chilenos pasa tal cual: como una fecha más. Hoy se ha hecho justicia: en 2010, la Cámara de Diputados aprobó una moción de artículo único para que dicho día fuese Feriado Regional en Arica y alrededores y a mediados de marzo de 2013 envió un oficio al Presidente de la República para que aportase su firma y convertir la propuesta en ley.

Durante 2013, en el país habrá 17 feriados nacionales, razón por la cual dicha moción originó un debate en cuanto a la “conveniencia económica” de aprobar uno más aunque sólo restringido a la Región. La situación que vive la frontera norte a raíz de la demanda marítima peruana no puede transarse a causa de eventuales pérdidas económicas que sufrirá, por un día, la actividad comercial de la ciudad.

Para quienes lo ignoran  -que, en rigor, son muchos-, Arica es la porción de territorio más nueva incorporada a la soberanía nacional, ya que de modo legal le pertenece sólo desde 1929 y de ser una ciudad de gran esplendor fue geopolíticamente sacrificada en beneficio de Iquique ante la permanente amenaza bélica de que ha sido, y es, objeto. La policía acaba de recapturar a un prófugo peruano formalizado por espiar a una unidad militar de Arica y el Presidente Humala fue el único sudamericano interesado en comprar, ya, 53 tanques Leopard última generación ofrecidos por España a causa de sus crisis económica.

Los ariqueños por años han vivido en un clima de incertidumbre y muchas de las postergaciones de que son víctimas se deben, precisamente, a que viven su cotidianeidad sobre un terreno colmado de amenazas externas y, así y todo, se sienten orgullosos de ser sus habitantes y nadie siente la tentación de emigrar frente al peligro.

 

 

Las consecuencias económicas de un feriado local por 24 horas no tienen comparación alguna con el sentido histórico y soberano de la celebración de un aniversario de esta naturaleza. Ya está dicho: se trata de una fecha sublime por sus características patrióticas, humanas y militares y que, en contrario de varios de otros días festivos, recuerda una hazaña, un éxito que hasta la fecha es digna de admiración en el mundo entero.

 

Ya era hora de que la historia al fin haga historia, en medio de tantos “intérpretes” políticos que se empeñan en cambiarla y reescribirla de acuerdo a sus propios intereses que no son los mismos de todos los chilenos bien nacidos.

 

LO QUE CHAVEZ NO LEYÓ

BENEDICTO, SEGÚN VARGAS LLOSA

LA PARLAMENTARIA DE MARZO DEL 73

Por Gonzalo Rojas Sánchez, Viva Chile.org

Las elecciones parlamentarias del 4.III.73 marcaron el principio del fin para la UP. Se elegían 25 senadores (la mitad del Senado) y 150 diputados (toda la Cámara). Un 20% de los electores sufragaba por primera vez. Fue una campaña verbalmente durísima, con grandes concentraciones y con la triste consecuencia de seis muertos.

La Confederación Democrática, CODE, (PDC, PN, PIR, DR, PADENA) planteó su campaña como un plebiscito sobre la gestión de Allende. Buscaba obtener los 2/3 del Senado. La UP (PS, PC, MAPU, IC, PR, API) y la USOPO calificaron a las elecciones como un rutinario ejercicio democrático con el que buscaban mejorar la votación de la elección presidencial. A través de un documento del 5.II.73, Allende había planteado que se debía construir un nuevo Estado para garantizar a los trabajadores y a todos los chilenos su poder económico y político. Proponía el establecimiento de un legislativo unicameral y una nueva constitución. Si la oposición, decía Allende, continuase con su tarea obstruccionista y de provocación “la revolución chilena se vería forzada a abandonar su camino democrático para abrazar la violencia física como instrumento.

La elección arrojó una clara victoria de la CODE, con el 54.7%, la llegada al Senado de Eduardo Frei y Sergio Onofre Jarpa, y a la Cámara, de Hermógenes Pérez de Arce. Frei afirmó: “es un claro mandato para que Allende cambie sus políticas gubernamentales”. La UP obtuvo sólo el 43.4%, con lo cual bajó significativamente respecto de la elección de 1971 (municipal) pero mejoró la votación presidencial y su resultado en las parlamentarias de 1969. Por eso, Allende afirmó: “No hay precedentes en la Historia de Chile de que un gobierno mejore su votación presidencial en la primera elección parlamentaria.” Era su aparente salvavidas, porque la UP subía 2 asientos en el Senado y 6 en la Cámara. El Senado quedaba con 30 para la CODE y 20 para la UP, mientras que la Cámara se integraría con 87 de la CODE y 63 de la UP.

La posibilidad de acusar constitucionalmente a Allende por haber “infringido abiertamente la Constitución y las leyes” se perdía, porque “la declaración de culpabilidad deberá ser pronunciada por las dos terceras partes de los senadores en ejercicio.”

Las reacciones desde la UP fueron de manejo comunicacional de la derrota y de agresivas amenazas. La Comisión Política del PS afirmó: “El pueblo chileno ha ganado otra batalla, pero no la guerra. La reacción y el imperialismo han fracasado una vez más, pero viven aún. (…) Llamamos a permanecer alerta, en pie de combate para que todos unidos, Pueblo y Gobierno, volvamos a derrotar a la derecha y al imperialismo que propicia nuevas acciones contrarrevolucionarias” (6.III.73). Y Luis Corvalán, a nombre del PC, declaró: “sería simplificar el problema si dijéramos que el logro de nuestros objetivos revolucionarios es una cuestión de votos. No. Jamás hemos considerado que la vía de la revolución chilena es una vía exclusivamente electoral. Es un camino de constantes enfrentamientos, de aguda lucha de clases y en el cual lo fundamental es la movilización, el combate de las masas y la creciente elevación de su conciencia revolucionaria” (El Siglo, 29.III.73).

El 18.VII.73 se hizo formalmente la denuncia de fraude electoral. La Facultad de Derecho de la PUC, a través de Jaime del Valle, Decano, con los datos de los ingenieros Eduardo Arriagada y Santiago Morán, estimó entre 200 y 300 mil los votos fraudulentos. El mismo Carlos Prats había declarado el 5.III.73: “el sistema electoral chileno ya no resiste una nueva elección.”

Había habido inscripciones múltiples el último día con domicilios falsos (viviendas sin número, sectores rurales, parques) electores que suplantaron a otros, y acarreos de esas personas en buses y camiones fiscales y municipales. Las nuevas inscripciones desde 1971 debieron ser máximo 580 mil y en realidad fueron 820 mil. En las mesas de inscripción antigua, los resultados fueron 62% para la CODE y 38% para la UP, mientras que en las que recibieron inscripciones entre 1.IX.72 y el 3.XI.72, la votación se distribuyó por mitades.

La derrota de la UP habría sido, en realidad, mucho más evidente si se hubiera actuado con honradez.

 

 

LA PEOR TENTACIÓN

Por Alejandro Foxley, CIEPLAN

La mayor parte de América Latina ha alcanzado la etapa de desarrollo intermedio y los países de la región ven posible la meta de convertirse en naciones estables, que generen a sus habitantes una sensación de bienestar, con un sistema político consolidado que respete los derechos de todos. No obstante, al mismo tiempo se descubren nuevas complejidades, nuevos nudos gordianos que hay que desatar a tiempo, especialmente en plano político y el sistema democrático.

Es cuestión de leer la prensa y notar la encrucijada que se está viviendo en muchos países respecto de la calidad de la política democrática y de las instituciones que son capaces o no de construir, estabilizar y desarrollar.

Toda sociedad democrática está sometida a dos fuerzas simultáneas y contradictorias entre sí. La primera busca distribuir el poder en la sociedad, nivelar el campo de juego con reglas claras y de responsabilidad hacia la comunidad. Es lo que llamamos una democracia representativa consolidada. Por otro lado está la fuerza que busca concentrar el poder en grupos reducidos que van poco a poco capturando para sí los beneficios del poder y que empiezan a extraer rentas económicas o a instalar mecanismos y sistemas de dominación de los otros.

La elección de las instituciones es el factor central que determina el éxito o fracaso de una nación. El reciente libro de Acemoglu y Robinson “Por qué fracasan las naciones”, sostiene que en una democracia cualquier cuota de poder que no se distribuye, termina beneficiando a la elite que la controla y deriva en el cambio de las reglas para concentrar ese poder. El cientista político, Guillermo O’Donnell, tipificó esto como un movimiento desde las democracias representativas a lo que él denomina como democracias delegativas, de las cuales estamos teniendo varios ejemplos en América Latina.

En la región se evidencian continuos intentos para rediseñar el sistema político en nombre de todos, pero en beneficio de los pocos que controlan el poder. Se reformulan las instituciones y las reglas, haciéndolas difícilmente modificables a posteriori, excepto en función de esa elite. Normalmente en estos procesos surge el concepto –muy conocido en América Latina- de “Revolución”, con distintos adjetivos (socialista, del siglo veintiuno, etc). Aparecen instrumentos como los referéndums, asambleas constituyentes y otros, que se utilizan para controlar el poder y extraer las rentas y los beneficios de ese poder.

Lo que hemos aprendido de estas experiencias históricas es que las revoluciones siempre tienen una fecha de partida, pero no tienen nunca una fecha de término. Siempre los que dirigen el proceso dirán que hay áreas que no se han podido tocar, que aún hay enemigos que se resisten a los avances, que el proceso está inconcluso.

El desafío para evitar esta “trampa institucional” que impide avanzar a los países de desarrollo intermedio requiere atender varias cuestiones.
En la región se evidencian continuos intentos para rediseñar el sistema político en nombre de todos, pero en beneficio de los pocos que controlan el poder
Hay que construir a tiempo instituciones verdaderamente inclusivas, con las que todos sientan que pueden crecer y proyectarse hasta el límite de su capacidad o sus deseos.
Se debe mostrar capacidad de construir a tiempo una red de servicios públicos de calidad a un costo razonable para todos. Asimismo, desarrollar instituciones que lleven una protección social efectiva a esa clase media insegura que sufre los shocks de economías nacionales o globales.
Es importante construir instituciones con capacidad de actuar con eficiencia y prontitud frente a problemas aún no resueltos adecuadamente: crimen, violencia, narcotráfico y la reacción frente a emergencias y catástrofes. En el caso de Chile podemos ver una gran gestión del Estado para rescatar a los mineros atrapados, sin embargo, una pésima gestión de un motín carcelario que culminó con varios reos muertos. Un estado democrático que quiere mantener la confianza de los ciudadanos, tiene que exigirse a sí mismo una calidad de gestión en todos los planos.
Debemos entender que lo que se compromete hay que cumplirlo. Hay una tendencia en América Latina a decir – con proyectos de ley o decretos- que tenemos derechos garantizados para todos los ciudadanos, pero los resultados evidencian que la salud y la educación de calidad garantizados son solo para algunos.
Está el desafío de mejorar la calidad de la política. A menudo el sistema político y sus dirigentes se muestran incapaces de superar la fragmentación de los intereses parciales, que frecuentemente son intereses individuales, de personas que están pensando solo en su carrera y que quieren quedarse toda la vida en el cargo que tienen, manejando su electorado para permanecer ahí.
El desprestigio de la política no aplica solo para Chile sino también a otros países como Estados Unidos. Allí el inamovible empate entre Republicanos y Demócratas los está llevando a lo que denominan como “El Precipicio Fiscal” y a la parálisis de las decisiones en el Congreso.
Siempre hay que tener el coraje para erradicar todas las formas de populismo, el que corroe gradual y sistemáticamente a las instituciones democráticas representativas.
Se requiere tener capacidad real de consensuar acuerdos transversales en los temas básicos. Transmitir a todos los sectores, con convicción, que cuando hay acuerdos todos ganan y que en la política de confrontación y conflicto todos los sectores son castigados por los ciudadanos.
Finalmente, es un imperativo para una buena democracia fortalecer la credibilidad de las instituciones vigentes. El “rigor democrático” es básico para garantizar que se van a respetar las reglas propias de una democracia avanzada, que son aquellas concordadas por todos los actores relevantes, y que no se cederá ante la tentación de cambiarlas cada vez que haya una ventaja transitoria de poder.

 

MERITOCRACIA VERSUS INCLUSIÓN

 

Por Pablo Sallaberry, revista Qué Pasa

Las intenciones eran buenas. Presentar a Laurence Golborne como un hombre que se ha hecho a sí mismo, quien gracias a su mérito había surgido desde ser el hijo de un ferretero a gerente de retail y ministro de Estado, sólo podía cosechar aplausos y admiración. Sería un buen inicio de campaña, y la fórmula estaba en cualquier manual básico de política. Pero algo falló. A “Es Posible”, su video biográfico lanzado en enero, le llovieron las críticas y no sólo de la oposición y las redes sociales, sino también de sectores del oficialismo. Que estigmatizaba a Maipú, que su historia de vida era una excepción, que no conectaba con la ciudadanía, que le faltaba contenido.

A raíz de esto, en el interior del comando se hizo un mea culpa -el spot fue torpe, poco sutil, un primer intento, dicen-, y aunque lograron el objetivo principal de asociar el nombre del candidato de la UDI a la idea de meritocracia, ahora su discurso es que en Chile existe una meritocracia imperfecta, y su próximo paso será proponer medidas concretas para mejorar el sistema.

Quizás el video podría haber sido un éxito hace 10 años. Pero hay un factor que el equipo de Golborne no contemplaba. Desde hace un tiempo la meritocracia  dejó de ser un valor social transversal, destacado por todos como un mecanismo eficaz para terminar con las desigualdades, y comenzaron a surgir los primeros cuestionamientos al concepto. En la centroderecha y los sectores liberales empezaron a matizar el término, señalando que una sociedad de oportunidades requería necesariamente emparejar la cancha, para que la gente pudiera medirse y competir desde un piso común. Y en la izquierda y la socialdemocracia renegaron de la palabra. Ahora acuñan otra, opuesta, como favorita: “inclusión”. Será ésa la que repita Michelle Bachelet como idea fuerza en su desembarco en Chile.

A grandes rasgos, si la meritocracia se preocupa de que el alumno más brillante de la clase pueda triunfar, independiente de su condición social, la inclusión apunta a rescatar a los de la última fila, los rezagados, que estos también puedan gozar de bienestar. Pero con el riesgo -según sostienen los defensores del mérito- de desincentivar el esfuerzo individual.

Se trata de un debate mundial. En Estados Unidos la polémica está al rojo vivo. El 2012 en el país símbolo de la meritocracia  -la tierra de las oportunidades, del sueño americano y donde según la cultura popular un lustrabotas puede ser millonario- se lanzó el libro Twilight of the elites: America after meritocracy  (El crepúsculo de las elites: América después de la meritocracia), del periodista Christopher Hayes. A partir de la crisis financiera y la pérdida de confianza en las instituciones, el autor hace una radiografía a las elites construidas en base al mérito para concluir que éstas son cerradas y se reproducen a sí mismas, preservando las desigualdades. El texto señala que la meritocracia es una pirámide que no hace más que reflejar la desigualdad y que los instrumentos para medir el mérito, como las pruebas de acceso a estudios o trabajos, suelen ser imprecisos e injustos.

El libro cita el caso de Justin Hudson, un alumno afroamericano de Harlem que en junio de 2010 fue el encargado de dar el discurso de egreso del Hunter College High School, un prestigioso colegio público y gratuito de Manhattan, que recibe estudiantes de todos los estratos sociales, quienes para ingresar deben  pasar un exigente proceso de selección. De los 4.000 postulantes que rinden el examen sólo quedan 185. En su intervención, Justin en vez de mostrar su orgullo por estar en ese colegio, se refirió a la “culpa”, por un privilegio inmerecido. Que un simple examen no debería definir el futuro de niños de 11 años y que los menores que venían de familias pudientes tenían profesores particulares para preparar el examen, y que pasaban por meritorios e inteligentes, cuando sólo tenían más dinero.

El discurso se parecía sorprendentemente al que daría en Chile, en diciembre de 2012, el estudiante Benjamín González en la ceremonia de graduación del Instituto Nacional, el establecimiento de excelencia, representante del mecanismo meritocrático en el país: “No puedo sentirme orgulloso de estar en un colegio cuya sola idea implica discriminación. Si la educación en Chile fuera buena en todos los establecimientos educacionales ¿qué motivo habría para la existencia del Instituto Nacional? ¿Cómo puedo sentirme orgulloso de haber dejado a 40 ex compañeros pateando piedras en mi ex colegio, para yo venir y salvarme?”.

Meritocracia es un concepto reciente. Comenzó a utilizarse en los años 50 por el sociólogo británico de izquierda Michael Young, quien curiosamente lo empleaba con un tono satírico en su libro The Rise Of The Meritocracy (1958),  donde proponía una sociedad  distópica en que la gente era separada por pruebas de inteligencia  y productividad. En 2001 en una columna de The Guardian y poco antes de fallecer condenó que la meritocracia se hubiese transformado en el ideal de sociedad. Era la principal bandera de gobiernos laboristas como el de Tony Blair y  de la tercera vía, el gobierno de Ricardo Lagos cultivó la idea del mérito, que quedaba patente en la historia personal del ex mandatario y en sus políticas públicas, por ejemplo, el Sistema de Alta Dirección Pública.

Michael Young fue implaclable en rechazar este sistema: “¡No, no, no, no, no! No me refería a esto como un modelo, lo dije como una crítica y una visión de lo horrible que sería de una sociedad que no tomó en serio nuestro compromiso igualitario, que no tomó en serio la democracia, y en su lugar decidió externalizar las decisiones importantes a las personas que fueron seleccionadas, ya sea por su cerebro u otras características”, escribió.

“Hasta ahora, la Concertación compartía el modelo meritocrático -el 2008  cuando Bachelet decía que a los mejores alumnos de los cursos les iba a regalar un computador, eso era meritocracia, premiar el esfuerzo-. Pero dieron un giro y están tratando de exportar el discurso socialdemócrata europeo, con el estado de bienestar y el tema de la universalidad de los derechos”, dice Gonzalo Müller, miembro del comando de Golborne. A su juicio, cometen un error. El país ha cambiado y la marginalidad va en baja, por lo que todas las políticas de inclusión y de ayuda social no son un discurso acorde con los tiempos.

Según la encuesta CEP , son más los partidarios de “premiar el esfuerzo individual, aunque se produzcan importantes diferencias de ingresos” que los que sostienen que “los ingresos deberían hacerse más iguales, aunque no se premie el esfuerzo individual”. Para el analista los nuevos chilenos que han salido de la pobreza valoran la meritocracia y, en ese sentido “si Bachelet representaba la historia política de Chile, Golborne es un ejemplo de su historia social”. Y ése es el mensaje que necesitan transmitir.

La gestión del presidente norteamericano Barack Obama es una muestra de cómo el debate está dominando la política en ese país. Pese a que, por su trayectoria, el mandatario es el ejemplo más claro de meritocracia, sus medidas apuntan más bien en la dirección de reforzar un estado de bienestar a favor de los más necesitados. Así fue con la reforma sanitaria en su momento y más recientemente con la discusión de un salario mínimo o la universalización de la educación preescolar, anunciada en febrero en el discurso del estado de la Unión. Políticas sociales, que pueden agruparse bajo el concepto de inclusión para quienes estaban quedando marginados del sistema.

Sin embargo, la situación que se vive en EE.UU. no es comparable del todo a la chilena. Por el contrario, son ciclos opuestos. Al menos así lo sostiene el doctor en Economía de la Universidad de Chicago Claudio Sapelli, experto en el tema de la desigualdad en Chile. Norteamérica tiene un sistema educativo estancado y problemas de aumento de la desigualdad y el desempleo en las clases bajas, derivado de los avances tecnológicos que requieren personal más calificado y de la irrupción de China e India, que ofrecen trabajo no calificado barato. Este escenario obliga a una política social que compense a los marginados.  En cambio, en Chile las cifras indican que se ha mejorado la distribución del ingreso, según el coeficiente de Gini global y según muestra la tendencia de  las encuestas Casen 2009 y 2011, señala el académico, principalmente en las generaciones más jóvenes: “La lógica de la meritocracia en Chile está funcionando para dar generaciones más igualitarias”.

Según Sapelli, “la diferencia entre meritocracia e inclusión es el más tradicional trade off entre eficiencia y equidad de todas las épocas. Esto es la pregunta de cómo ayudar al más desvalido sin proteger a quienes sí tienen como sostenerse. La izquierda tiende a hacer programas sociales más generosos porque le importa menos que gente que no lo merezca los reciba. Obviamente la realidad está en el medio, es un equilibrio difícil,  y los políticos se tienen que ganar el sueldo resolviéndolo”.

Coming Apart: The State of White America es el polémico libro de Charles Murray lanzado el año pasado en EE.UU. que rebate la tesis de que la meritocracia esté en crisis. Su controvertida postura es que la reciente pobreza en el país no se debe a que no funcione el sistema, sino a que los blancos de escasos recuros se mantienen bajo la línea de la pobreza porque no aprovechan adecuadamente las oportunidades.

El dato lo entrega Sergio Urzúa, jefe de estudios del CEP radicado en EE.UU. A su juicio, políticas emblemáticas de la inclusión, como la leyes de cuotas o políticas de paridad para incluir mujeres o minorías en cargos de autoridad resultan nocivas y no son el camino. Según estudios en Norteamérica, ejemplifica, las cuotas que se han dado a afroamericanos para que ingresen a la universidad sólo han repercutido en que las personas de color se esfuercen menos en sus estudios. Insiste en que hay que buscar un equilibrio: “La meritocracia necesita de un Estado y de políticas públicas que la acompañen -eso le faltó destacar a Golborne en su campaña-, mientras que las políticas de inclusión deben estar bien diseñadas para que no desincentiven el esfuerzo”.

Cita el caso del colegio de sus hijos en Maryland. Su hija está en kínder, ya le enseñan a leer y en el curso se formaron tres grupos de lectura, el avanzado, el nivel medio y el atrasado. Cada padre sabe en qué nivel están sus hijos y los niños compiten por superarse, desde pequeños se incentiva el esfuerzo y el mérito, pero también la inclusión, atendiendo especialmente a los que se quedaron atrás.

“Hemos visto como un lugar único de movilidad social, que sólo en América alguien puede ascender de limpiador de calles a CEO o que sólo aquí Barack Obama puede ser presidente”, dice Christopher Hayes, el autor del libro Twilight of the elites, que cuestiona el concepto de meritocracia en Estados Unidos y abrió el debate en ese país. Hayes, quien es el editor at large de The Nation y anfitrión del programa político semanal Up with Chris Hayes de MSNBC, afirma que la polémica es global y que también se podría dar en Chile.

-¿Cree que el concepto de meritocracia ya no es visto siempre como una palabra positiva?

-Una de las intenciones de mi libro es conseguir que la gente no la vea en su pensamiento como positiva, pero todavía se invoca como algo positivo. Si tú llamas a algo meritocrático en América, lo estás elogiando, sin dudas.

-¿Estamos hablando sobre una crisis global en el concepto de meritocracia?

-No he hecho suficiente reporteo en otros lugares para dar conclusiones, pero hemos visto una crisis de autoridad alrededor del mundo y una desconfianza real hacia las elites. En España, la gente no tiene un concepto muy afectuoso hacia sus líderes políticos y económicos, y lo mismo es cierto en Grecia. Creo que hay una forma en que la lógica de la meritocracia, así como se desarrolla, se celebra y se exporta desde Estados Unidos, es muy similar y comparte el ADN con la lógica del neoliberalismo.

-¿Piensa que podríamos tener en Chile los mismos problemas que ve ahora en EE.UU.?

-Sí, creo que ustedes van a ver ese escenario. Ese modelo, particularmente en la educación, en que antes que pensar en ella como un bien universal, hecha democráticamente, pública e igualitaria que todos usan, se ve como algo más y más estratificado, va a producir más crisis y más rebelión

 

LATAM Y EL DOW JONES SUSTAINABILITY INDEX: NO BASTA CON PARECER


 

Por Alexis Apablaza Campos,  Máster (c) en Comunicación Corporativa, Barcelona

 

Revisando la prensa de economía y negocios de Chile, destaca la noticia del ingreso de la línea aérea Latam al Dow Jones Sustainability Index para Mercados Emergentes, indicador financiero que permite medir el actuar económico, social y medioambiental de las organizaciones.

La información destaca el proceso que llevó a cabo la compañía para ser parte de este índice bursátil, incluyendo las declaraciones del director de Responsabilidad Social de la aerolínea, Bruno Ardito, quien detalla las acciones sustentables que ha tomado la compañía –en su mayoría medioambientales– y agrega que con esto se reconoce la “gestión eficiente y responsable” efectuada por la sociedad que también incluye capitales brasileños.

El artículo también explica que el DJSI mide las apariciones que la empresa ha tenido en los medios de comunicación.

Hace exactamente una semana, la televisión pública chilena (TVN) emitió un reportaje demostrando malas prácticas de la recién fusionada aerolínea hacia sus clientes. Además durante marzo, los papeles de Latam Airlines Group cayeron en un 9,54% en la Bolsa de Comercio de Santiago.

Consecuencia o no, abril no comenzó mucho mejor para la compañía: el Ministerio del Trabajo de Colombia ratificó un fallo en su contra por prácticas antisindicales en dicho país. ¿Y sus papeles? Continuaron su descenso, aunque más moderado (-0,3%); situación similar para el DJSI Emerging Markets (-0,31%).

Cuando los hechos dicen más que las palabras, el desafío para Latam es realmente importante: demostrar aquella “gestión eficiente y responsable”, de la que hablan sus directivos, de cara a sus públicos de interés (stakeholders).

Pese a las desconfianzas y a las críticas en su país de origen, Latam está ganando posicionamiento en el mercado europeo, producto de la crisis de la española Iberia. El desafío de mantener ese crecimiento les obliga a una continua mejora en su gestión sustentable, si es que quieren mostrarse hacia el mundo como un ejemplo de Responsabilidad Social desde tierras andinas. No solo para eso, sino también para mantenerse en lo que ellos mismos han denominado, “un selecto club”