Monthly Archives: March 2011

SALUD, TERREMOTO

Por Raúl Pizarro R.

Un deslenguado y asumido homosexual peruano, que las oficia de escritor, sarcástico comentarista  y crítico, describió a los chilenos como “traidores, amantes del dinero, engreídos, falsos” y varios otros calificativos de esa tamaña  “generosidad”.

Muchos podemos estar o no de acuerdo con tales definiciones, pero le faltó una que ha acuñado la historia: somos grandes memoristas de desgracias. Tenemos una especial vocación por “celebrar” fechas nefastas y poco felices. Por mucho que a algunos episodios de la historia patria se les cubre con un manto de heroísmo y hasta de gloriosa grandeza, nadie puede torcer la realidad de lo ocurrido.

Es lo que sucedió con el 21 de mayo de 1879, al fracasar el bloqueo naval chileno a Iquique, con la pérdida de un buque y la muerte de muchos marineros; los rancagüinos no terminan de entender el concepto de “fuga histórica” para graficar la huída de O’Higgins tras perder la batalla en la plaza de esa ciudad donde se atrincheró; y nuestros soldados juran a la bandera el mismo día en que se conmemora el terrible desastre de Guamachuco…

En cambio, para nuestro pueblo pasan de largo fechas emblemáticas y que debieran ser de orgullo, como la victoria naval en la cual se capturó  -y para siempre- al monitor ”Huáscar”; se ignora por completo una de las hazañas bélicas que figuran en la historia de la humanidad, como la toma de El Morro de Arica….Y así, suma y sigue.

Con este innato apego a “celebrar” días tristes, no llamó la atención que el Gobierno y la Concertación se hayan enfrentado por disputarse el mejor derecho a conmemorar el primer año del sismo y maremoto del 27 de febrero de 2010. Es de confiar en Dios que a nadie se le ocurra hacer lo mismo el próximo 8 de diciembre por el trágico incendio del penal de San Miguel.

Fue humano y comprensible la reacción de muchos sobrevivientes de encender velas a sus muertos e incluso en memoria de quienes aún no son devueltos por el mar. Fue justificable la impotencia de quienes cumplieron un año sin casa, especialmente los que habitaban edificios modernos que se desplomaron por su pésima construcción. Miles todavía no han terminado de hacer su duelo y, por lo mismo, era una fecha de recogimiento, emociones y dolor.

Los medios de comunicación centraron sus pautas en los recuerdos, revivieron el día aquél y en su mayoría resaltaron lo que en una jornada de conmemoración había que resaltar: los compatriotas que se jugaron la vida aquella madrugada por salvar a un familiar, un amigo, un vecino o a un desconocido.

Pero jamás debió ser una fecha para un enfrentamiento político en torno a la reconstrucción. Para eso están La Moneda, sus ministerios y el Congreso Nacional.

El Gobierno programó actos en los sectores más duramente atacado por el maremoto y aprovechó, es claro, de enviar señales de que la reconstrucción está avanzando, lento pero avanzando, incluso con “metida de pata” incluida,  luego de que el Ministerio de OO.PP. publicase fotos de reparaciones…que fueron tomadas antes del desastre.

La centroizquierda, en cambio, más que un recordatorio realizó un desfile protesta al más puro estilo del MIR, que tuvo como telón de fondo la destruida Torre O’Higgins penquista, paradojalmente levantada durante los gobiernos…¡de la Concertación!, y todo para denunciar que la reconstrucción no existe.

El Gobierno fracasó en su intento por transformar este primer aniversario del cataclismo en un encuentro de unidad nacional. No es primera vez que el Ejecutivo insiste en su afán de tener de aliada a la Concertación  -lo que, sin duda, descoloca a sus partidarios-, pero no es fácil llevar al mismo molino aguas contaminadas con odios del pasado, revanchismo y frustraciones por haber perdido la “mamadera del poder”.

Es tan descomunal el extravío concertacionista por haber perdido La Moneda, que por este mismo tema designó al diputado Juan Carlos Latorre (DC) como vigía, detective y fiscalizador del proceso de reconstrucción, suplantando una tarea natural y propia de la Contraloría General de la República.

Ahora bien, ¿qué nivel de seriedad y respeto puede esperarse de Latorre, quien en la Comisión Investigadora de Viviendas para la Reconstrucción llamó “colegas de la oposición” a los diputados oficialistas presentes en la sala? Ése es el más patético reflejo del espíritu de  la centroizquierda: aún se cree Gobierno y actúa como si lo fuera.

La centroizquierda desea, a como dé lugar, convencer a la comunidad nacional de que el Gobierno nada ha hecho por los damnificados. Sin embargo, omite mención alguna sobre el desastroso e indiferente rol que jugó el 27 de febrero de 2010 cuando aún conducía (?) al país y, próximamente,  la fiscal a cargo deberá proceder a las formalizaciones en contra de las autoridades del gobierno de Bachelet culpables de no haber alertado sobre el maremoto.

Así como los sobrevivientes recordaron a sus parientes muertos y desaparecidos, todo el país tiene vivo en su memoria cómo los líderes y caudillos de la Concertación se hicieron humo en las horas y días posteriores al desastre natural, siendo que eran aún responsables del país.

Nadie tenía derecho a sacar partido de este luctuoso aniversario. Primero,  el Gobierno, porque no ha ido con la celeridad prometida, especialmente en cuanto a reestablecer viviendas, al punto  que los alcaldes de las zonas devastadas coinciden en que “la reconstrucción es sólo parcial”; y, segundo, la Concertación, ya que por vergüenza ni siquiera debió sacar la cara: su desidia con motivo del sismo y maremoto significó muchas muertes.

REIVINDICANDO LA RACIONALIDAD

Por Enrique Rivera V.

La decisión favorablemente aplastante de las autoridades regionales de Atacama para que la Central Termoeléctrica Castilla se construyese en definitiva en un sector aislado a 80 kilómetros de Copiapó, vino a poner una cuota de racionalidad política al populismo que había prevalecido sobre el tema, y más aún, con el envalentonamiento que le produjo a algunos el fracaso del proyecto Barrancones.

En el debate energético chileno debe privilegiarse siempre la garantía de un abastecimiento energético a precios razonables a toda la comunidad sin distingos. En segundo lugar es indispensable considerar un factor de extrema y delicada trascendencia, como es el cambio climático que modificó el sello de país lluvioso en uno seco.

Una nación que aspira a considerarse desarrollada   -no lo es, pese a los auto elogios en ese sentido- no puede vivir energéticamente dependiendo de los caprichos naturales de dos corrientes oceánicas. O lo que es peor, de otros países.

Una abrumadora mayoría de habitantes de Chile sólo aspira a tener energía para sus hogares, oficinas y empresas. Es una minoría ínfima, con un apoyo político pendular según sean los intereses de cada “defensor de la causa”, la que apoya que sólo en el territorio existan generadoras eléctricas puras y sanas, como el viento y el vapor que emerge de las entrañas de la Tierra

Los científicos criollos han advertido hasta la saciedad que las energías no convencionales están muy en pañales y que transformar el sistema con irrestricto respeto al medioambiente requiere de miles de millones de dólares, los cuales el país no dispone.

Incluso, es tan asfixiante el problema que está experimentando Chile por carencia de nieve y aguas que colmen sus embalses, que hasta es muy probable que vuelva a recurrir al gas natural argentino, el mismo que se nos quitó o se nos dio con gotario según el estado de ánimo de las autoridades de ese país. Incluso, con Perú hay conversaciones para materializar un sistema interconectado internacional…

Geopolíticamente, Chile es un país que, sea como sea, tiene que propender a su autosuficiencia en materias tan sensibles y cruciales como ésta, y que van de la mano con su propia soberanía, partiendo por tener certeza de disponer siempre de energía.

Una gran mayoría de chilenos lo quiere así, y sólo basta que se acentúen las restricciones contaminantes a las centrales actuales y futuras para no agravar todavía más el eco sistema y el medioambiente, a cuyo deterioro no sólo han contribuido las empresas generadoras sino absolutamente todos los habitantes del país.

No puede, en consecuencia, una enorme mayoría ser puesta de rodilla  -incluidas las más importantes autoridades nacionales- por  disonantes minorías que se atribuyen la exclusiva defensa del medioambiente, de los paisajes y del aire que respiramos como si sólo a ellas les interesase.

La luz verde ambiental a la Central Castilla es el primer paso para retomar el camino correcto: servir de la mejor forma al bien común. Y este paso se ha ido reforzando –por fin- por el convencimiento de gente inteligente que trabaja en el Gobierno que no se puede dilatar un día más el acceso a la energía nuclear.

Los impugnadores, entre sus argumentos, aseguran que las centrales nucleares son una amenaza para la población en vista de que Chile es un país sísmico, pero la ciencia hace tiempo que discurrió los métodos para que los reservorios de uranio sean a prueba de filtraciones.

Chile está severamente atrasado en cuanto a energía nuclear   -la más limpia de las no renovables- y en la región, los vecinos no cesan en construir centrales.

Ya era hora de retomar la racionalidad en este delicado tema y de abordar soluciones modernas que permitan de una vez dejar de ser casi un limosnero de energía eléctrica.

POR LA BOCA MUERE EL PEZ

Por voxpress.cl

En víspera del primer aniversario del terremoto del 27 de febrero de 2010, la Alianza sufrió el más violento de los sismos políticos desde que está en La Moneda: el llamado “caso Van Rysselberghe”.

La popular ex alcaldesa de Concepción y designada Intendenta del Bío Bío dado su tremendo arrastre en la zona, “se fue de boca” en una reunión con pobladores y originó un conflicto en que se involucraron el propio Presidente, los dos partidos oficialistas y dos ministros, en tanto  la Concertación sacó sus propios dividendos políticos.

El “numerito” de la Coca  -apodo cariñoso con que es conocida en la UDI y en sus círculos más cercanos en Concepción- de hecho le significó a ella misma dar disculpas públicas a mucha gente, empezando por personeros de su propia coalición. Y ese costo, primero que nadie, lo pagó ella.

De no haber sido Jacqueline van Rysselberghe la autora del desliz, en cosa de horas otro habría saltado de su cargo. El argumento clave que prevaleció en el debate interno de la Alianza y La Moneda fue que sacarla del puesto hubiere dado origen a un costo político del sector en una zona históricamente dominada por la izquierda.

Tiene la intendenta de la VII Región un carisma no transferible, un gran poder de convocatoria y despierta en la gente, en especial en los más desvalidos, un afecto no usual hacia los políticos. Debe recordarse que ella fue la gran heroína del post terremoto de febrero de 2010 y sólo sus clamores para que se sacase a la calle a los militares pusieron fin a los vergonzosos saqueos que constituyeron el peor de los ejemplos mundiales tras el sismo.

Exonerar a Jacqueline van Rysselberghe no era sacar a cualquier otro intendente. Por ello, el Gobierno optó por inmolarse en este caso específico y respaldarla, consciente de que su decisión traerá cola, lo que quedará en evidencia en los próximos muestreos de opinión, tal como quedó rápidamente reflejado el tardío y mal manejo de la crisis por el alza del precio del gas en Sebastián Piñera no disfruta de la calidez y de la simpatía que -en su momento- recibió Bachelet, atributos que le permitieron amortiguar en alguna medida los escándalos, frescuras e irregularidades de su Gobierno, al punto que el PS está obsesionado con su nombre para postularla a la Presidencial el 2014.

Se ha dicho y comprobado en todas las encuestas que los flancos personales del Presidente según las opiniones de la gente son la desconfianza y falta de credibilidad, y la única vía de revertir dichas negativas percepciones es generar cada vez más confianza y demostrarle a la comunidad que lo que debe importar no son las empatías sino la gestión.

Sin embargo, en la medida en que las autoridades en su conjunto no cuiden sus expresiones y, sin perder pasión ni dinámicas, sean capaces de tener cautela, menores serán los episodios como los protagonizados por la “Coca”. Tras este sacudón al interior del oficialismo se confirmó que en diez meses en La Moneda existen no pocos que aún no asumen que son Gobierno.

Para controlar necesariamente la incontinencia verbal y no seguir muriendo por la boca como los peces, no se debe perder de vista jamás que los enemigos políticos de la Alianza están en todos los rincones, en las sombras, detrás de celulares y de grabadoras.

Desde que a regañadientes debió irse a la vereda de enfrente, la izquierda sólo está empeñada en montar cualquier tipo de acción conducente a que al Gobierno de la Alianza le vaya mal. Y así como hay politiquillos que recompensan bien a emboscados que le llevan grabaciones y/o imágenes de los errores de autoridades oficialistas, existen muchos otros que se han dedicado a la “operación desgaste” del mismo a través de la instigación a protestas públicas, manifestaciones y huelgas.

Un dato que refleja a las claras cuál es la real y efectiva conducta de la oposición ante el Gobierno de la Alianza lo refleja el incremento en un 52%   (¡¡un 52%!!) de paralizaciones y huelgas desde el 2009 (Bachelet) al 2010 (Piñera), con la consiguiente pérdida de 333 mil días hombre de trabajo.

Es el minuto  que las autoridades de Gobierno entiendan que la izquierda es su clara enemiga política. Por eso, con mayor razón hay que cuidarse hasta de lo que se habla en público y evitar las crecientes “metidas de patas” por incontinencia verbal.

CURA ABC1

Por Piri

Hace tiempo ya que el Vaticano viene imponiendo sanciones durísimas a sacerdote que han mancillado el ministerio con abusos a menores y  -en el caso de Chile- de no tan menores…Benedicto XVI no tuvo piedad hasta con distinguidos obispos de la curia de Irlanda, de Estados Unidos y de países donde se produjeron hechos de esta naturaleza. Aún más, el Sumo Pontífice, en un gesto que revela que el perdón es pieza clave en el rol de la Iglesia, privilegió a las víctimas con sus palabras de consuelo.

A los victimarios los condenó con duros términos, los expulsó, anunció que los perseguirá, los envió a pagar duras penitencias y tan sólo pidió para ellos que la feligresía rezase para redimir sus pecados.

Benedicto XVI vino a develar lo que millones de católicos percibían en forma directa o de oídas. Eran de conocimiento, también, estratégicos centros de rehabilitación en la “esperanza divina” que los pastores descarriados pudieran reintegrarse para conducir a sus ovejas.

Como todo lo perfecto es enemigo de la bueno, la Iglesia no ha sido nunca  perfecta, porque la componen seres humanos. Pero ella marca una enorme diferencia con absolutamente todo el resto de las organizaciones de la Tierra: cumple un mensaje divino, de santidad. Los ministros de Dios se someten a increíbles  renuncios voluntarios, muchos de ellos incapaces de ser comprendidos por el resto de la humanidad, y quien recibe y acepta el llamado supremo sabe mejor que nadie las privaciones que les depara la vida consagrada.

De los millones de sacerdotes que cumplen nobles, solidarias y hasta riesgosas misiones en el mundo entero, la proporción de quienes traicionan sus promesas es mínima. Extrapolar este tipo de conductas es un inmerecido castigo a quienes ha sido por años fieles a sus votos. Los victimarios son personas que se confundieron y lo que, es peor, carecieron del coraje de pedir la dispensa, la opción indudablemente menos traumática de todas.

Son los menos, sin duda, pero no por ello exentos de condena, porque se aprovecharon erróneamente de una comunidad, de la confianza de la feligresía y hasta de la cuestionable inocencia o temor de jóvenes que estaban en edad de denunciar a los acosadores ante la jerarquía eclesiástica.

En Chile existen sacerdotes en prisión, en retiro permanente en el extranjero y varios otros procesados. De tarde en tarde, la opinión pública conoce de conductas impropias de servidores de parroquias distantes y de ciudades pequeñas, pero tales episodios no alcanzan dimensiones como las que tuvo, y ha tenido, el caso del padre Fernando Karadima.

Su historia clerical se dio en el marco de una parroquia emblemática del mundo ABC1 de Providencia y Las Condes, donde son habitúes personajes del ámbito empresarial, financiero, académico, político y social. El notable poder de convocatoria del ex párroco con su oratoria fácil y directa, produjo un nexo automático entre él y esta alta sociedad, transformándose El Bosque en una entidad de gran eficiencia organizacional, de cierto elitismo sacerdotal y riquísima en recursos.

El Bosque fue un mini poder al interior del poder de la Iglesia capitalina, con un modelo de estilo sacerdotal propio y con una potentísima fuerza de atracción hacia la juventud. Cuatro actuales obispos  -Vacarreza, Arteaga, Valenzuela y Koljatic- salieron de la Acción Católica y de las convivencias de dicha parroquia. Tan poderoso llegó a ser Karadima que en 25 años ningún arzobispo de Santiago se animó a trasladarlo.

El juicio civil a Fernando Karadima hay que asumirlo como si se hubiese a un tribunal ordinario a un gran señor de nuestra sociedad criolla y el severo castigo que le impuso la Santa Sede produjo el natural trauma que origina un conflicto público en el seno del ABC1 chileno.

Si Karadima hubiese oficiado de párroco en Pelotillihue o Cachiyuyo, casi nadie se hubiese enterado.

EGIPTO: LA OTRA CARA DE LA FRUSTRACIÓN

Por Carlos Alberto Montaner, Cato Institute.

Muchos egipcios quieren democracia. No sabemos cuántos ni a qué aluden cuando piden democracia, pero presumimos que se refieren, aunque sea vagamente, a elecciones y prensa libre, parlamento plural, multipartidismo y separación de poderes. Esos son los atributos clásicos y básicos de la democracia liberal. Muchos egipcios están cansados del gobierno monocolor instalado en El Cairo desde que el coronel Nasser dio un golpe militar en 1954.

¿Por qué quieren los egipcios democracia y libertades? Algunos, probablemente no demasiados, porque desean tomar sus propias decisiones. Les gusta construir sus vidas con actos voluntariamente escogidos. Pero otro porcentaje, seguramente mayoritario, está inconforme con los resultados materiales del mundo en el que viven. Son gentes hartas de la miseria, la pobreza y la falta de oportunidades.

En Egipto, cuando hay trabajo, está muy mal remunerado. El sistema público de salud y el de educación son pésimos. Muchas personas pasan hambre. La verdadera función de la policía no es proteger a los ciudadanos, sino extorsionarlos o amedrentarlos. El poder judicial es la cueva de Alí Babá, al servicio de los poderosos. El Estado es un desastre patrullado por incompetentes y ladrones. Así, dicen, no se puede seguir viviendo.

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”, escribió Cervantes, probablemente cuando la había perdido y estaba preso. El problema es que la democracia y el disfrute de las libertades, aunque son bienes apreciables en sí mismos, no necesariamente resuelven el problema de la improductividad, la pobreza y la falta de oportunidades en países del Tercer Mund. (Si los egipcios quieren ver países democráticos y pobres, pesimamente gobernados, pueden darse una vuelta por media América Latina).

Por la otra punta del ejemplo, en una nación como Singapur, en la que la democracia es una broma, y en la que la falta de libertades es casi total, sin embargo, la sociedad parece estar conforme con su gobierno, porque hay oportunidades económicas, la prosperidad general es notabilísima, las instituciones públicas son eficientes y los funcionarios se comportan honradamente.

En menos de medio siglo, el pequeño país, que comenzó siendo un desastre sin esperanzas, ha pasado a ser uno de los más ricos, cultos, sanos, desarrollados y modernos del planeta. No hay libertad, lamentablemente, pero sí la certeza de que el esfuerzo individual legítimo genera resultados materiales positivos.

En Egipto tienen lo peor de ambos mundos. No hay libertades ni esperanzas de mejorar. La “revolución egipcia” fue un engendro político que surgió en 1954 dentro de las coordenadas ideológicas del nacionalismo autoritario, panarabista, militarista y colectivista, aunque afortunadamente secular.

Desde su inicio, el nasserismo, como entonces lo llamaron, fue muy ineficiente y corrupto, pero tenía un eficaz discurso populista, originalmente prosoviético y antiisraelí, que con el tiempo y las derrotas militares, en época de Sadat, y más acentuadamente con Mubarak, evolucionó hasta convertirse en una dictablanda pro-EE.UU., anticomunista, prudentemente en paz con Israel, cuyo gran aparato productivo estaba en manos de quienes detentaban el poder político, los cortesanos a su servicio y los jefes militares que custodiaban el negocio y se quedaban con parte de la renta.

Estamos, pues, ante algo más que un régimen desgastado. Estamos ante una perversa cultura política, ante una forma de conducir los asuntos públicos y privados, ante una injusta manera de dotar a la sociedad de estabilidad, muy extendida en el mundo árabe, basada en la colusión entre la élite política, la económica y los militares que controlan las armas y (por ahora) tienen el monopolio de la violencia.

Es un clásico ejemplo de lo que el Premio Nobel de Economía Douglass North llama “sociedades de acceso limitado”. En ellas no existe la meritocracia, no se alcanzan la cúpula y el éxito por medio del talento y el trabajo, ni se llega a la riqueza por el esfuerzo, el mercado y la subordinación a reglas justas. Nada de eso: el triunfo se logra trenzando una sinuosa cadena de relaciones personales y compaginando incesantemente intereses complementarios en detrimento de los sectores más débiles y peor relacionados.

Los egipcios, si finalmente alcanzan la democracia, lo que está por verse, comprobarán cuán difícil es crear una sociedad justa y próspera. Es probable que pronto descubran una nueva cara de la frustración.

“CHE GUEVARA”, LA VERDAD DE UNA MENTIRA

Por Héctor Ñaupari (*)

(* Héctor Ñáupari es escritor y jurista peruano, Vicepresidente de la Red Liberal de América Latina, RELIAL. Obtuvo una mención honrosa en el V Concurso Internacional de Ensayo Caminos de Libertad, México (2010). Además es autor de Libertad para todos (2008) y Políticas liberales exitosas 2 (2008), entre otras publicaciones).

El libro El canalla: la verdadera historia del Che Guevara de Nicolás Márquez, que se presentó en Lima gracias a los institutos HACER y CLD, genera una pregunta que nos martilla, golpe a golpe, a cada instante que, sobrecogidos, leemos sobre los crímenes y fracasos del guerrillero en esta obra: ¿por qué arte de birlibirloque un asesino despiadado es un santo? ¿Qué mágica prestidigitación, qué hecho atávico puede transformar la cobardía en valor, la huida alevosa en acto heroico, la ejecución sin debido proceso en acto de justicia, y la destrucción de una economía en sana prosperidad?

Hay un solo arte que ha permitido la canonización de este criminal, ha pasado por aguas malvas sus tropelías, y ha lavado la sangre de sus ajusticiamientos: el de la mentira, misma que, creo, es en verdad el oficio más antiguo del mundo. Antes que mujeres y hombres nos entregáramos a desenfrenos descomunales, antes que Baco fuese nuestro guía, mentíamos para enfrentar el mundo y darle sentido. Por eso creamos dioses, gestas heroicas, historias en que fuerzas por mucho superiores a nosotros crearon el mundo. Luego, para humanizarnos, convertimos las mentiras en ficciones, como sugiere Mario Vargas Llosa. En otros casos, las prohijamos en ciertas ciencias e ideologías, mezclando mentiras con verdades para confundirnos, o para ocultar la mentira bajo el tibio manto de la verdad. Este es el caso del socialismo.

Bajo el falso adjetivo de ser “científico”, el socialismo hizo creer a millones de personas en el mundo que una sociedad igualitaria era posible. En nombre de esa mentira, anegó el siglo XX en sangre, guerra y desesperación, definió con sus actos la palabra “terrorismo”, encerró a miríadas de seres humanos en gulags, destruyó economías florecientes hasta retrocederlas a la edad de piedra y, cuando por fin se derrumbó, con el estrépito con que cayó el Muro de Berlín, convirtió ese fracaso en un éxito, sin el menor remordimiento, asegurando que era “del siglo XXI”,  y que, ahora sí, “otro mundo es posible”.

Para que tal engaño pudiera ser creído, se requería de una sencilla pero calculada estrategia: ocultar la verdad. Este acto es constitutivo al socialismo: Marx omitió deliberadamente en El Capital las estadísticas que demostraban el mejoramiento de la calidad de vida en la Inglaterra del XIX. El libro La ceguera voluntaria del periodista francés Christian Jelen comprueba que los socialistas franceses de entreguerras crearon el mito del socialismo soviético para ocultar los abusos, corrupciones y crímenes del naciente despotismo de la URSS, denunciados por el corresponsal en Rusia del periódico izquierdista galo L’Humanité entre 1917 y 1919.

En ese contexto, El canalla revela que la santificación del Che es el más exitoso de los cometidos socialistas en América Latina por volver la mentira, verdad: porque solamente si disfrazamos la falacia de certeza puede entenderse que alguien como Ernesto Guevara sea un luchador por los pobres, a pesar de las expresiones racistas que espetó contra los mestizos, afro descendientes e indios latinoamericanos, entre ellas su esposa peruana Hilda Gadea, y que son fielmente retratados en el libro comentado. Únicamente si travestimos la hipocresía de veracidad se puede considerar un símbolo de justicia a quien ultimó a cientos de personas sin fórmula de juicio ni debido proceso, y envió a otras tantas a campos de concentración en Cuba violando todos sus derechos humanos. Tan solo una mente perversa puede considerar como paradigma de la paz a una persona que hizo de su vida una carrera dedicada a convertirse, según sus propias palabras, en una fría máquina de matar, a insuflar el odio entre sus semejantes, a crear uno, dos, cien, mil Vietnam, en nuestros países.

De este modo, El canalla nos brinda una desmitificadora mirada sobre este asesino convertido en camiseta. La aureola de redentor social que lo envuelve se confronta con una realidad que lo sitúa por debajo de lo humano, en los abismos del odio, violencia y desprecio por la vida que caracterizaron su existencia. Por eso es imprescindible que este libro sea leído, divulgado y enseñado. Porque si la mentira es la coartada del opresor, la verdad, como dice la Escritura, nos hará libres.

KONG NYONG, EL NIÑO QUE SOBREVIVIÓ AL BUITRE

Por Alberto Rojas, diario El Mundo de España.

¿Por qué la camisa del miliciano de Capa luce tan inmaculada en el momento de recibir un disparo mortal? ¿Estuvieron alguna vez enamorados el chico y la chica que retrató Doisneau frente al Hotel de Ville de París? ¿Cómo se llama aquel hombre que detuvo el avance de una columna de blindados en Tiananmen?
Todos los grandes iconos fotográficos cargan con su ración de mitología. Pero hay otros en los que la mitología ha virado hacia la leyenda negra. ¿Por qué Kevin Carter no ayudó a la niña a escapar del buitre?
No es fácil imponerse a las leyendas, y más cuando estas tienen el color negro de la muerte. El fotógrafo sudafricano Kevin Carter visitó en avioneta la aldea sudanesa de Ayod en 1993 para denunciar la hambruna y la guerra que sufría el país.
Antes de irse, vio a un bebé desnutrido tendido en la arena justo en el mismo plano que un buitre, dos símbolos poderosos que representaban la mejor metáfora de lo que sucedía en aquel lugar en aquel instante, una de las catástrofes humanitarias más importantes del siglo XX.
Carter dejó Ayod sabiendo que había conseguido una gran fotografía y así fue. ‘The New York Times’ la publicó días después con un efecto que él desconocía. La opinión pública se volvió contra él por no haber hecho nada para salvar a la criatura de las garras de ese buitre amenazante, llegando a acusarle de ser el auténtico carroñero de la foto. Un año después, en 1994, ganó el Pulitzer y se suicidó.
Nadie vio morir a aquel bebé y es la propia imagen la que desmiente ese destino trágico, al menos en parte, ya que la criatura de la foto lleva en su mano derecha una pulsera de plástico de la estación de comida de la ONU, instalada en aquel lugar. Si se observa la foto en alta resolución, puede leerse, escrito en rotulador azul, el código “T3”.
A Carter se le criticó por no ayudar al bebé y el mundo le dio por muerto a pesar de que el propio Carter no lo vio morir, sólo disparó la foto y se fue minutos después. La realidad es que ya estaba registrado en la central de comida, en la que atendían enfermeros franceses de la ONG Médicos del Mundo.
Florence Mourin coordinaba los trabajos en aquel dispensario improvisado: “Se usaban dos letras: “T”, para la malnutrición severa y “S”, para los que sólo necesitaban alimentación suplementaria. El número indica el orden de llegada al feed center”. Es decir, que Kong tenía malnutrición severa, fue el tercero en llegar al centro, se recuperó, sobrevivió a la hambruna, al buitre y a los peores presagios de los lectores occidentales.
Con esa premisa, y la posibilidad de que la criatura siguiera viva a pesar de la hambruna y la guerra, Crónica ha viajado a Ayod 18 años después para reconstruir la historia de aquella fotografía.
Después de varias reuniones con decenas de habitantes de la aldea, una mujer que repartía comida en aquel lugar hace 18 años llamada Mary Nyaluak dio la primera pista sobre el paradero de la misteriosa criatura. “Es un niño y no una niña. Se llama Kong Nyong, y vive fuera de la aldea”.
Dos días después, aquella pista llevaría hasta la familia del pequeño, cuyo padre identificó al pequeño y confirmó que se recuperó de aquella hambruna pero que murió hace cuatro años de “fiebres”.

MUCHOS HERIDOS PARA TAN POCA GUERRA

Por Raúl Pizarro R.

El “capítulo Selección Nacional de Fútbol” se cerró en la forma más pacífica imaginable, casi fraternal diríamos, con la llegada de Claudio Borghi como director técnico. La guerra declarada por Harold Mayne-Nichols y su lugarteniente Marcelo Bielsa tuvo un armisticio en que -al menos- dio la impresión de que no hubo vencidos firmando de rodillas ante los vencedores.

Ocurre que esta guerra en el seno de la ANFP se fue desinflando en la medida en que los propios integrantes del círculo más íntimo del hermético funcionario FIFA se fueron convenciendo de que lo suyo no fue más que una mañosa y soberbia reacción a su impensada derrota para perpetuarse en la testera del organismo.

Como buen discípulo de los más sombríos y sórdidos dirigentes del fútbol mundial y formados en una escuela en que no se comparten decisiones, el defenestrado dirigente manipuló las repercusiones de su derrota utilizando como moneda de cambio a Marcelo Bielsa. Le atribuyó al técnico que no trabajaría con varios de los nombres que  -insólitamente- los vencedores le propusieron a los vencidos en víspera de una segunda elección de Mesa Directiva. El entrenador ni en fotos los ubicaba…

Ya casi sin pertrechos para seguir en el campo de batalla tras perder una segunda elección, el clan fifoso dejó sólo a un combatiente en escena, Bielsa, quien mal jugó con el afecto de la gente y puso en ridículo cuantas veces quiso a los novatos e inexpertos dirigentes que finalmente quedaron a cargo de la ANFP.

Hay dos coincidencias que reflejan meridianamente que tras perder Mayne-Nichols la primera elección, Bielsa decidió irse: en su conferencia de prensa incluida intervención electoral la noche previa a los primeros comicios,  manifestó que en dos oportunidades anteriores en su carrera le falló a dos dirigentes que se jugaron por él y cuando aquéllos partieron, él no lo hizo, “cosa que no va ocurrir esta vez”. Y la otra fue cuando leyó su renuncia: culpó de su salida a los tres clubes grandes  -Colo Colo, la “U” y Católica-, a los mismos que atribuyó su derrota el ex presidente.

Todo lo obrado por la sociedad Mayne-Nichols-Bielsa tras la primera elección fue sólo un juego dilatorio y de mala fe para perturbar el urgente trabajo que se le venía por delante al nuevo equipo directivo. Jamás estuvo en los planes del entrenador de quedarse y pareció disfrutar con poner de rodillas no sólo a los dirigentes odiados por su amigo sino a los millones de aficionados que llegaron incluso a adorarlo.

Esta guerra, tan corta como estúpida, dejó más heridos de la cuenta y si bien la paz parece haber vuelto, cualquier chispa por menor que sea, puede encender otra vez el escenario y ello necesariamente dependerá del nuevo director técnico.

Los mayores heridos de esta confrontación se produjeron en el bando de los dirigentes. La primera víctima fue el presidente de Unión Española, Jorge Segovia, un empresario de la educación, a punto de obtener la doble nacionalidad española/chilena y quien sin la ayuda de nadie puso de pie a Unión Española y de su propio bolsillo recuperó el emblemático estadio Santa Laura. No obstante, por el “delito” de derrotar a Mayne-Nichols, faltó poco para que fuese expulsado del país…

Sin embargo, si bien él no alcanzó a cumplir su promesa de que su grupo tenía un Plan B y un Plan C “con un entrenador campeón del mundo” para sustituir a Bielsa, quedó claro que nunca existió esa alternativa y que no fue más que un calmante para aquietar los ánimos de los aficionados.

También recibieron esquirlas los dirigentes a quienes el derrotado presidente usó y utilizó a su amaño, entre ellos a un prestigioso empresario de las comunicaciones y dirigente gremial Ernesto Corona.

Quedaron en muy mal pie los dirigentes que anunciaron estar negociando con Bielsa su permanencia para “satisfacer el clamor popular” y éste los dejó esperando y simplemente los ignoró.

Deteriorado en su imagen terminó su paso por el país Marcelo Bielsa. Fue tan grosera su postura con el correr de los días que, al final, se rompió la unanimidad en torno a él y hasta fue motivo de gritos como “que se vaya luego”, tras agotar la paciencia de muchos al no situarse jamás en su exacta posición de empleado de la ANFP.

Mal parados quedaron, incluso, los jugadores internacionales que llegaron a calificar a Bielsa como el único entrenador que los podría dirigir, para luego tapar de elogios a su sucesor, “porque nos conoce mejor que nadie”.

La gran bandera de paz la levantó Claudio Borghi cuando su nombre originó el consenso, al menos, entre los jugadores que antes él dirigió y naturalmente en toda la hinchada colocolina que lo recuerda y lo idolatra. Sin embargo, esta paz será duradera en la medida en que Borghi tenga buenos resultados con la Selección Nacional, primero en la Copa América y después en las clasificatorias para la Copa del Mundo de 2014.

Con un estilo de trabajo, de carácter y de trabajo diametralmente opuestos a los de su antecesor, Borghi vivirá  -al menos en una primera etapa- con la sombra de Bielsa sobre sus hombros. No es fácil olvidar de buenas a primeras los atributos de aquél que le cimentaron su admiración general: su casi obsesiva dedicación al trabajo táctico, al minucioso seguimiento a los adversarios, al cambio de actitud que logró en jugadores históricamente flojos y su  notable mérito de haber hecho rendir como buenos a futbolistas plagados de limitaciones.

De Borghi, un agente de paz buscado hábilmente por los dirigentes para aquietar las aguas, dependerá cuan pronto o cuan tarde se olvide a Bielsa, protagonista de un guerra absurda y corta, pero que dejó muchos heridos.

EL DISCURSO POLÍTICO

Por Diego Sazo Muñoz

Luis Oro Tapia, profesor de teoría política en distintas universidades del país, se ha destacado por su labor académica en torno al estudio del realismo político. Sus distintas publicaciones sobre al tema, tanto en libros como revistas especializadas, dan prueba de ello. En la misma línea argumental, a fines del 2010,  Oro Tapia decidió entregar a la imprenta un manuscrito en el que llevaba más de diez años trabajando. Se trata del libro breve y provocador que lleva por título: “Max Weber: La política y los políticos. Una lectura desde la periferia”, editado en conjunto por RIL Editores y el Centro de Análisis e Investigación Política. Sobre el contenido del opúsculo hablamos en la siguiente entrevista:

¿Cuál fue la inquietud intelectual que lo llevó a escribir este libro?

─ Esta pregunta es más fácil responder en negativo; es decir, diciendo qué cosas no me motivaron. No fue porque Weber estuviese de moda o porque alguien auspiciaba una investigación sobre él. Nada de eso. Eso, para mí, lejos de ser un aliciente es un repelente. Por el contrario, yo creo que uno no elige los temas, tampoco elige a los autores que estudia, sino que ellos son quienes lo eligen a uno. Ellos se le imponen a uno desde los arcanos de la intimidad, desde el yo profundo, incluso en contra de la propia voluntad. Cuando ello ocurre, uno se sorprende a sí mismo reflexionando sobre un asunto que no tiene en carpeta, que no esta incluido en la agenda “oficial” de quehaceres del día, pero la cuestión (en el sentido prístino de la palabra) te tiene agarrado de tal manera que puede irrumpir en cualquier momento, y uno se sorprende a sí mismo realizando reflexiones sobre él en los lugares más insólitos y en los horarios más inadecuados.

Lo mismo ocurre con el estudio de un autor. Cuando uno tiene un acercamiento genuino a él, éste se transforma en un interlocutor. Cuando eso sucede no solamente hay entendimiento del autor sino que también comprensión de su pensamiento. Ello supone, en estricto rigor, experimentar la compasión, por lo tanto, compartir cierto pathos con él. Por eso, tú te sientes retratado por el autor, sientes que tus sentimientos son verbalizados por él, y que él te arrebató tus “propias” intuiciones como quien te quita las palabras de la boca, pero en el fondo es la lectura del autor la que te llevó, en parte, a cristalizar esas intuiciones, precisamente en virtud de la compasión.

Pero volviendo a tú pregunta, nunca tuve un plan de lectura sobre Weber que fuese rígido y racionalmente predeterminado. Simplemente me dejé llevar por los vaivenes de la motivación. De hecho, mi acercamiento al autor fue absolutamente azaroso; me topé con una frase de él que me cautivó: “La política es necesariamente una actividad de interesados”. Al leerla, y releerla una y otra vez, pensé que era un error de traducción, pues para mí esa frase era tremendamente hiriente. Era, francamente, algo inconcebible. Pero la frase me capturó y me animó a terminar de leer el resto del libro. También me incitó a comparar distintas ediciones para ver si existía un error de traducción. En definitiva, el golpe que me dio el autor fue lo que me hizo abrir los ojos e interesarme por él, es como el golpe que le da el ciego al Lazarillo de Tormes, ese golpe le permite despertar a Lazarillo y ver algunos

retazos del mundo en su desnudez.

¿Entonces, el motivo que lo incitó a escribir el libro fue más bien emocional que intelectual?

— La primera etapa, la de la génesis del libro, tiene indudablemente un componente personal. La segunda etapa fue eminentemente racional. Me explico: el motivo de la escritura del libro fue de índole egoísta, no en el sentido peyorativo de la palabra, sino que al sentido de dar satisfacción a inquietudes propias. El libro tiene mucho de soliloquio, pues tiene a un interlocutor mudo del otro lado que es el autor del texto, en este caso Weber. Yo escribí el libro para aclararme a mí mismo las cosas que Weber decía, para desentrañar y explicarme lo que el autor quería decir. Pero en ese intento explicativo también hay una fuerte componente racional, pues él supone ir rompiendo velos, enjuiciando mitos, analizando creencias; todo ello te lleva a ver y leer la realidad de manera diferente.

¿Cómo fue el proceso de escritura de este libro? ¿Hubo tensiones con el autor?

— El encuentro con Weber fue traumático. Fue, como te decía, con la frase:

“La política es necesariamente una actividad de interesados”. ¡Pero qué ofensa más grande para un idealista! Por ello, las primeras lecturas fueron angustiantes y tenían el sabor de lo prohibido. Quizás por eso me preguntaba: “¿Y si fuese así?”. Además, tuve un cuestionamiento muy fuertes hacia mí mismo, porque si lo que decía Weber era cierto, yo me interrogaba: “¿Pero cómo no me di cuenta antes?”, si yo antes había hecho una licenciatura en historia, y en esa disciplina se supone que tú estudias lo que ha acontecido, no lo que debiera ocurrir. Después de esa bofetada inicial, Weber me pareció un autor bastante amigable, sobre todo cuando terminé de leer la biografía que de él escribió Marianne Weber, en la que aparece un Weber humano; una persona que te conmueve con sus dudas, cuestionamientos y conflictos personales con el establishment y con la “burocracia” académica.

De sus escritos se puede inferir una preocupación por reflexionar en torno a la relación entre ética y política. ¿A qué se debe esta preocupación?

— En mi caso personal, recibí un tipo de educación familiar y también escolar un poco romántica, que muestra más las cosas como deberían ser que como son. Entonces la lectura del libro significó para mí correr la cortina y mirar por la ventana el mundo que está más allá de las fronteras de tu casa, fuera del domicilio protegido. Cuando digo esto me acuerdo del libro Demian, de Hermann Hesse, concretamente del protagonista Emil Sinclair. Este personaje vivía en el mundo protegido de su hogar. Pero fuera de su casa, incluso en la cocina de la casa, comenzaba el otro mundo; el mundo real, aquel que no coincidía con los ideales humanitarios ni tenía la atmósfera del regazo familiar. Con Weber pude correr la cortina y ver ese otro mundo, que funciona de manera muy diferente a como a mí me lo habían enseñado en mi propia familia, en la escuela, en el liceo y en la universidad en que estudié mi carrera de pregrado.

Un apartado del libro lleva por título “Las palabras nobles como armas semánticas”. A través de esa reflexión usted nos invita a estar a atentos a los dobleces de los discursos políticos que enarbolan principios éticos y motivaciones sublimes. En su opinión, ¿por qué los ciudadanos desechan lo real y prefieren quedarse con las apariencias?

— Nosotros, cándidos espectadores, vemos el espectáculo de la política, y a veces nos involucramos en ella, imaginado que ella es un espacio en el que los  políticos rivalizan para realizar el “bien común”. También imaginamos que los políticos tienen unos códigos éticos idénticos a los nuestros y que ellos son consecuentes y que van a cumplir con lo que dicen en sus discursos, pero no es así. Una vez que entrevemos qué sucede tras las bambalinas del quehacer político nos damos cuenta que los discursos normativos son sólo coartadas para mantener cautivos a los espectadores. Una cosa son los discursos que los políticos pronuncian en el escenario y otra cosa, y muy diferente, son los diálogos que ellos sostienen tras bambalinas. A nadie le gusta que le destruyan sus ilusiones. Por eso, los “off the record” de los políticos siempre tienen algo de decepcionante, ahogan el entusiasmo, destruyen la ilusión y los ciudadanos latinoamericanos, en política por los menos, casi siempre optan por lo verosímil en desmedro de lo verdadero. La política, no obstante su descrédito, continúa siendo una pasión, aunque dormida. De hecho, al menor ruido despierta airadamente y más aún cuando alguien trata

de enrostrarle su mendacidad. Los latinoamericanos son reacios a ver la política en su desnudez. Por tal motivo la recubren con idealizaciones y discursos moralizantes. Por eso, son seducidos fácilmente por los discursos que apelan a motivos sublimes o por propuestas políticas que recubren sus impudicias con artificios retóricos y palabras nobles, como por ejemplo: ética, justicia, igualdad, bien común, vocación de servicio público, etcétera. Tal actitud contribuye a explicar porqué se embelesan con la retórica grandielocuente, la pompa, las charreteras y la ostentación del poderío. A los latinoamericanos, en definitiva, les gusta la teatralidad del poder.

Entonces, ¿como espectadores también podemos husmear a la política tras

bambalinas? ¿Es esa la invitación que usted hace con su libro?

— Sí, es una invitación a ver la política tras las bambalinas. Yo creo que en nuestra sociedad —por razones que no tengo del todo claras— tenemos una visión completamente idealizada y romántica de la política, en circunstancias que en otros ámbitos somos completamente lúcidos para ver las cosas. Somos tremendamente perspicaces para darnos cuenta que en la feria el kilo de tomates nunca es un kilo, sino que 900 gramos o menos, y pese a que nos damos cuenta aceptamos el fraude sin ofuscarnos. Pero en política extrañamente no ocurre eso.

Eso sí, estoy consciente de lo importante que es mantener las ilusiones políticas, los velos normativos, los visillos románticos que permiten concebirla y verla de manera idealizada. Por eso, no sé si es mejor reencantar la política o asumirla tal cual ella es. Reencantarla supone recubrirla con un nuevo visillo romántico, adobarla con una nueva mentira noble, revitalizarla con un nuevo mito. Ello implica, en definitiva, ocultar la verdad y reemplazarla por lo verosímil, entronizar la apariencia y expulsar lo real.

¿Cómo podemos conciliar estos dos aspectos?

— Yo creo que no son conciliables en una ecuación perfecta, pues siempre están en tensión. La cuestión de fondo es qué tanta verdad puede soportar un hombre o una sociedad. Una sociedad que tiene un sentido político es una sociedad que está consciente de que la política es un conflicto de intereses que se disfraza como lucha de principios y que sabe, además, en qué momento es pertinente enfatizar la retórica de los principios y en qué momento es pertinente desnudarlos y hablar llanamente de intereses. Pero claramente no todo puede desnudarse y quedar reducido a intereses, porque si ello ocurre la política pierde su halo romántico y pierde vitalidad hasta llegar a un punto muerto, a la apatía, la abulia y la inacción. El exceso de verdad, el exceso de realismo, conduce finalmente al inmovilismo. La verdad quema las ilusiones. En una sociedad sin ilusiones no hay nada que aliente el entusiasmo y que anime a los hombres a realizar sacrificios o a realizar acciones de manera decidida. En un mundo así nada vale la pena.

Entonces, ¿cómo motivar la participación política en un escenario de realismo?

— Nuestra sociedad vive apoltronada degustando una amargura suave, pero persistente, que es producida por la convergencia de efluvios de satisfacción e inconformismo. Tal paradoja es una contradicción vital y es ella quien la tiene inmovilizada. Es el inconformismo satisfecho quien nos tiene sumido en el marasmo político e intelectual y en el tedium vitae. Por eso, yo creo que a nuestra sociedad le hace falta una inyección a la vena de realismo político y otro jeringazo, pero de menor cuantía, de idealismo. Porque lo que hoy existe es desencanto. El es producto de la frustración; debido a que no se cumplieron los sueños de las décadas anteriores. Cuando se comprende que los sueños eran sólo quimeras sobreviene la rabia, la frustración, que después de un tiempo se transmuta en decepción, en escepticismo y, finalmente, en inmovilismo. La apatía, después de tanta excitación onírica, produce placer y satisfacción. La actitud realista invita a ponerse de pie, a levantarse de entre los escombros en medio de las ruinas, y brinda las pistas de lo qué es posible hacer y también sobre lo qué es imposible. En el realismo siempre existe esa tensión. Y esa tensión es la que se echa de menos en nuestra sociedad.

¿Por qué existe una inclinación natural entre los latinoamericanos, y especialmente en los chilenos, a idealizar la política?

— Yo creo que la tendencia a idealizar es inherente al ser humano. En el tiempo y en el espacio cambia el objeto idealizado y en una misma sociedad la inclinación a idealizar puede ser canalizada a diferentes entidades, según pasan los años. De manera que la tendencia a idealizar la política no es exclusiva de los países latinoamericanos, aunque claramente se da con mayor intensidad en ellos.

También hay otras sociedades que pasaron por este proceso de idealización, ya sea de instancias (la revolución), de instituciones (el partido) o de personas (el caudillo). Pero también hay que tener presente que esa zona gris que está entre la desesperanza y la esperanza produce, paradójicamente, expectativas desmedidas.

Si hay algo que es característico de la política latinoamericana es la confianza desmedida en los caudillos. Ella tiene sus raíces precisamente en la desesperanza que producen las condiciones de vida desmejoradas de la población o en el miedo que tienen los sectores acomodados de ser despojados de sus bienes. Por eso, en nuestros países existe la figura del caudillo redentor, benefactor o protector. Por eso, existe el “peronismo” en Argentina, “chavismo” en Venezuela, “castrismo” en

Cuba y en Chile, en su momento, el “allendismo” y el “pinochetismo”, aunque en nuestro país el caudillismo es de menor intensidad que en otros países de la región. Presumo que Chile es así porque contamos con instituciones más fuertes.

BAJA DE APOYO A PRESIDENTE

Por Alejandro Russell O’Kuinghttonss

Comparando el tiempo de mandato que lleva el Presidente Sebastián Piñera con los veinte años que lo precedieron, donde la Concertación dejó una sucia huella de vergonzosas inmoralidades, indudablemente que todo hoy se ve mejor: un gobierno decente y eficiente que trabaja con profesionalismo y capacidad.

¿Entonces a que se debe la desaprobación paulatina y creciente del Presidente en las encuestas? El Gobierno ha cumplido en todo y con todo lo propuesto, la cara de Chile cambió notablemente desde su asunción al poder. La desidia y suciedad desapareció en todas las reparticiones públicas. Se limpió el fisco de la haraganería inoficiosa y onerosa que tenía la Concertación. Se enfrento incluso en forma brillante los nuevos escollos del camino, como el terremoto, el caso mineros y otros.

Entonces el Presidente debiera preguntarse seriamente a que se debe su permanente baja en todas las encuestas de opinión pública. Si no lo hace, quiere decir que simplemente es un hombre ambicioso que luego de lograr sus objetivos personales, pierde interés en lo que hace y busca nuevos objetivos que satisfagan su ego.

Pero descartando la última aseveración por el poco tiempo que el Presidente lleva en el Gobierno, sí podemos decir con absoluta seguridad que ha cometido dos errores muy graves, y esos están gatillando la caída de su popularidad. Y si no los subsana mientras aun sea tiempo, la derecha política se verá muy afectada en futuros comicios, con el consiguiente daño al país, al verse sometido una vez más a la corruptela concertacionista.

El primer error, el menor de los dos, es esa suerte de “cogobierno” que mantiene con la Concertación. EL Presidente no puede ejercer su mandato sometiéndose a las presiones y gustos de sus opositores. El se debe a todos y cada uno de sus conciudadanos y nunca debe perder de vista su programa de gobierno y promesas de campaña. Y a sus opositores, respetarlos con mucha cautela, y mantenerlos a una distancia bien marcada, ellos no son gente de fiar, en el poder sólo mostraron bajeza, y como opositores solo buscan el fracaso del Gobierno.

Y el segundo error del Presidente Piñera, el más grave, es la postura adoptada frente a las Fuerzas Armadas y de Orden en lo que se refiere a la “política” de derechos humanos. La Concertación construyó un  sucio y vengativo andamiaje en contra de estas Instituciones permanentes de la República: Una justicia politizada y prevaricadora. Organos del estado con dedicación exclusiva al tema. Agrupaciones con financiamiento estatal para el marketing antimilitar. Una persecución sin límite en contra de Uniformados activos o retirados. Y lamentablemente, el actual Presidente continúa alimentando esa barbarie, incluso se ha hecho parte de ella, y ha borrando con el codo todo lo prometido en el tema durante su campaña. Tanto así, que hasta rechazó una proposición de la Iglesia sobre indultos que podían favorecer a Militares.

A estas alturas los chilenos solo quieren, por una parte, un Presidente que muestre su real capacidad y que dejé a sus opositores en el lugar que merecen por el daño que hicieron a Chile. Y por la otra, que cierre las heridas que el marxismo abrió en Chile hace 40 años. Que se limpie el poder judicial prevaricador, para eso tiene facultades constitucionales. Y que a los Militares se les otorguen los beneficios que la ley les concede y que se les han negado por 21 años. Beneficios que sí recibieron todos los terroristas que sembraron de pánico y sangre nuestro suelo. Son más de ocho mil subversivos los que hoy están libres, entre los cuales, un millar de peligrosos criminales.

Si el Presidente Piñera no enmienda estos dos gravísimos errores, principalmente el último, su popularidad continuará cayendo, y Chile inevitablemente se verá otra vez en manos de ineficientes y deshonestos.

La Papa Marzo

Y EL BACHELETISMO NO PARA


Mientras ella, muerta de la risa, lanzaba su nuevo cargo de ONU Mujer, invitando a algunas de sus compinches marxistas de estos lados, se siguen descubriendo anomalías graves producidas en su poca feliz gestión como Presidenta de la República.

La Subsecretaría del Interior encargó una auditoría a una consultora externa sobre la gestión de las Intendencias, ello a raíz del millonario robo (no se ha descubierto el paradero de la plata) en la V Región a través de “proyectos de obras” inexistentes.

La investigación se centró en el período 2009 (Bachelet), pero las irregularidades descubiertas eran, incluso, de 2006 (Bachelet). En Tarapacá, Coquimbo, Región de los Lagos y la Metropolitana abundaron los casos de desorden de datos, gastos sin rendir y recursos que nadie dónde fueron a parar.

En la Intendencia Metropolitana, entre el 2006 y el 2009 hubo $ 7 mil millones sin rendir; en Tarapacaá se pagó un cheque por $ 400 millones sin destino, y el 16% de los fondos rendidos en Coquimbo carecieron de respaldo.

¡Y qué decir de los 24 teléfonos satelitales que estaban muy bien guardados en una oficina de la hoy merecidamente desaparecida ONEMI para el terremoto del 27 de febrero de 2010! De haber estado distribuidos y en funcionamiento, muchas vidas pudieron salvarse esa trágica madrugada.

CARTA DE UN GENERAL ®

“Ante diversas informaciones de diferentes medios de comunicación, en los cuales aparezco nombrado por haber terminado mi contrato laboral con el Ministerio de Defensa – después de siete meses de fructífero trabajo en  proyectos que pronto la comunidad nacional vera realizados, como son la nueva ley de protección civil nacional y  el proyecto  Mapa de riesgo de Chile y su prototipo Mapa de riesgo Zona Norte, en plena integración y armonía, con prácticamente todo el aparato estatal, incluidas varias reuniones en La Moneda, con el Comité interministerial para los temas señalados – creo necesario aclarar mi situación personal para conocimiento de la opinión pública y para evitar confusiones”.

“Lo real es que nunca pertenecí ni a la DINA ni a la CNI y mi contrato laboral se terminó, según me notificaron, por indicación del ministro de la cartera, Andrés Allamand, debido a “razones políticas”, producto de mi parentesco (yerno) con el general Manuel Contreras Sepúlveda, situación que  no tiene nada de razones políticas, pero si mucho de una grave y violenta discriminación hacia mi persona, por parte del actual Gobierno”.

“A mayor abundamiento, jamás he sido discriminado, como lo estoy siendo ahora, siempre tuve buenas relaciones con las máximas autoridades de nuestro país, incluido mi parentesco”.

“Durante el Gobierno del Presidente Patricio Aylwin fui Comandante del Regimiento Atacama en Chuquicamata, en el Gobierno del Presidente Eduardo Freí fui agregado militar a la Embajada de Chile en Israel, tuve una muy buena relación con el entonces Ministro de OO.PP. Ricardo Lagos como Cdte. del Cuerpo Militar del Trabajo y fui ascendido a General; en los gobiernos  de los presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet tuve muchos encuentros con ambos ex mandatarios en diferentes actos culturales, artísticos y sociales como Director del Museo Histórico y Militar de Chile. Incluso, el actual Presidente de la Republica me entrego, personalmente, el año 2004, el premio al mejor Museo de la Región Metropolitana, como Presidente de la Fundación Futuro”.

“Sin embargo, ahora, en el gobierno de la “Unidad Nacional” no puedo trabajar en mi profesión original porque mi presencia, a lo menos, para el Presidente de la Republica y para el Ministro de Defensa, es políticamente incorrecta. ¿Es esto o no, una grave y violenta discriminación, sin razón ni argumentos validos?”.

(*) Orlando Carter Cuadra, general de Brigada (R)

CON DERECHO PARA ASESINAR

El miembro de la directiva central del Partido Comunista chileno y quien organizara el atentado contra el general Pinochet  en el Cajón del Maipo, con el resultado de cinco escoltas asesinados y otros lisiados de por vida, realizó  una “exitosa ” gira europea y el 17 de febrero fue entrevistado por el diario marxista parisino L’ Humanité,  revelando que para el mencionado magnicidio se  inspiró en el atentado en que la ETA  ejecutó al almirante Carrero Blanco en Madrid y cuyos restos de su cuerpo y del auto fueron encontrados en la azotea de un edificio de 10 pisos. Se lamentó, eso sí, que no pudo disponer de la carga de TNT enviada por Cuba para tal efecto, ya que ésta fue decomisada…

LA “FAMILIA MILITAR

Que la “Familia Militar” está molesta con el Presidente de la República por “promesas incumplidas”, de ello no caben dudas luego de conocerse una “Propuesta para un Camino Futuro” que está circulando entre la oficialidad activa y en retiro.

Esta propuesta se refiere directamente al “voto militar” en las próximas elecciones municipales y en el instructivo  -rubricado por las iniciales PRMTC- se plantea lo siguiente:

Hay cuatro ideas principales respecto de una estrategia electoral del sector. Las primeras tres tienen un fin PUNITIVO, al pretender CASTIGAR al Gobierno y a la Derecha por la injusticia que se comete con los militares presos políticos. La cuarta idea no tiene por primera finalidad el castigo a la Derecha o al Gobierno, sino propone, como objetivo inmediato y directo la LIBERACIÓN de los militares presos políticos:

1.- ABSTENCIÓN: se trata de que nos abstengamos de votar en las próximas elecciones. Eso disminuirá la votación de la Derecha con beneficio consiguiente para la izquierda, lo que debería llevar al Gobierno a corregir su actitud respecto de nuestros presos políticos.

Inconvenientes: beneficio electoral relevante para la izquierda. Alta posibilidad que el incremento de la abstención se atribuya a una expresión anónima de inconformismo en general.

2.- ANULACIÓN DE LOS VOTOS: se anularían todos los votos en las futuras elecciones.

Inconvenientes: los mismos que en el caso de la abstención.

3.- ANULACIÓN DE VOTOS MÁS MARCA: se trata de anular los votos, pero escribiendo algo preestablecido o colocando un signo convencional que, de algún modo, exprese la razón de la anulación.

Inconvenientes: según la ley vigente, en los escrutinios no se repara en el tipo de marca que se hace en los votos nulos ni el Servicio Electoral informa al respecto, por lo que para obtener la cuenta de nuestros votos nulos y marcados sería necesario implementar un sistema nacional de apoderados de mesas.

Estos apoderados serían de tipo informal, al no representar ni a candidato ni a partido alguno. El recuento de estos apoderados informales deberá ser entregado a los medios de comunicación, los que -por su parte y suponiendo que quieran hacer fe en los datos extraoficiales que les entreguemos-  tendrían

que informar al país acerca de lo sucedido.

4.- PLAN AHORA: el fin directo es obtener la LIBERTAD de los militares presos políticos. Se trata de votar válidamente por los alcaldes de la Derecha y de anular la cédula para concejales, como medio para tener la cifra exacta de los votos de nuestro sector.

Ventajas: cuando el Servicio Electoral entregue los resultados oficiales de las elecciones municipales, el país observará que los votos para alcaldes de la Derecha serán más que los votos para concejales de la Derecha: la diferencia será el número exacto de los votantes del sector militar.

Con esa cifra oficial se le advierte al Gobierno que de no solucionar el problema de nuestros presos políticos, el sector no votará en las Presidenciales por el candidato de la Derecha.

Humor Marzo

Dont Drink and Walk

VIEJITOS

Una noche, una pareja de viejos estaba ya acostada en su cama. El marido se estaba quedando dormido, pero su mujer se sentía romántica y quería conversar.

Le dijo: “cuando me enamorabas, me agarrabas la mano”.

De mala gana, el marido se dio media vuelta, le agarró la mano por unos segundos y luego trató de dormirse otra vez.

En pocos momentos, ella le dijo nuevamente: “entonces me besabas”.

Algo molesto, se dio media vuelta otra vez y le dio un ligero beso en la mejilla y luego se acomodó para dormirse.

En treinta segundos, ella le dijo: “luego tú me mordías el cuello”.

Molesto, el marido tiró la ropa de cama y se levantó.

-¿A dónde vas?- le preguntó ella.

-¡A buscar mis dientes!

DEFINICIONES

* HOMBRE: es aquél que sueña con ser tan bonito como su mamá cree que es y con tener tanto dinero como su hijo cree que tiene.

* JEFE:  es aquél que viene temprano cuando uno viene tarde; viene tarde cuando uno viene temprano; sale temprano cuando uno se piensa quedar hasta tarde y sale tarde cuando uno quiere irse temprano.

* COCTELES: son reuniones programadas para encontrarse con personas a las que no vale la pena invitar a comer.

* CASAMIENTO: es una tragedia en dos actos: civil y religioso.

* JURADO: es un grupo elegido para decidir quién tiene el mejor abogado.

* WHISKY: es el mejor amigo del hombre: ó digamos, el perro embotellado.

* COLEGIO PARTICULAR: es una institución financiera que vende diplomas; el alumno es el interesado en comprar y el docente es el  que quiere cerrar las negociaciones.

* AMOR: es aquello que comienza con un príncipe besando a un ángel, y termina con un viejo pelado mirando a una vieja gorda.

* HORCA: es el más desagradable de los instrumentos de cuerda.

* COMISIÓN: es una reunión de personas importantes que, solas, no pueden hacer nada, mientras que juntas deciden que nada se puede hacer.

* EFICIENCIA: es cuando el Estado roba, él mismo investiga y luego él mismo se absuelve.

* INDIGESTIÓN: es una creación de Dios para imponer una cierta moralidad al estómago.

* FANTASMA: es un exhibicionista póstumo.

* DIPLOMÁTICO: es un sujeto que piensa dos veces antes de no decir nada.

* ABOGADO: es el tipo que salva tus bienes de tus enemigos y los guarda para sí.

DE ARGENTINOS

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Cuando un argentino llega a Europa debe adelantar su reloj 5 horas. Cuando vuelve a su país debe retrasarlo 20 años.

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¿Sabes cuál es el mejor nombre para un argentino?

Nadie, por aquello de que ‘nadie es perfecto’.

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¿Qué dice un argentino cuando sale de la Iglesia?

Sagrado Corazón de Jesús confía en mí.

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Che, ¿vos sabes cuál es el país más cercano al Cielo?

-Chile… ¡Porque esta ubicada al lado de Argentina!

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¿Qué es la infidelidad para un argentino?.. .

Dejar de mirarse en el espejo.

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-¡Mamá, me violó un argentino!

-¿Cómo sabes que era argentino?

-Porque me hizo darle las gracias.

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Un comentarista deportivo argentino dice:

-Diego Armando Maradona es EL MEJOR jugador de fútbol en el mundo y… en Argentina, tal vez uno de los mejores.

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¿Cómo comienzan los argentinos sus cartas de amor?

“Ya sé que me extrañas…”

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-¿Cuál es la mejor universidad del mundo?

-Aerolíneas Argentinas.

-¿Por qué?

-Porque en Argentina son cajeros de banco o secretarias y cuando llegan al exterior son directores de cine, profesores de literatura o psicoanalistas.

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¿Cuando los argentinos tienen complejo de inferioridad? Cuando se sienten como el resto de los mortales.

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¿Por qué muchos argentinos prefieren no casarse?

Porque dicen que jamás encontrarán una mujer que los ame tanto como ellos se aman.

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¿Cómo reconoces a un porteño en una librería?

Es el único que pide un mapamundi de Buenos Aires.

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Un argentino le dice a otro:

-Cristo era muy humilde, Según dicen las Escrituras, nació en Belén pudiendo haberlo hecho en Buenos Aires.

¿Cómo se suicida un argentino?

¡Se sube a su ego y luego salta!

¿Cuál es el mejor negocio?

Comprar un porteño en lo que vale y venderlo en lo que él cree que vale.

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¿Cómo se hace para saber que un espía es argentino?

Lleva un letrero en la espalda que dice: soy el mejor espía del mundo.

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¿En qué se parece Superman a un porteño humilde?

En que ninguno de los dos existe.